La Paz Empieza Contigo
El Dr. Ihaleakala Hew Len señala que siempre necesitamos recordar esa
vieja frase: “La paz empieza conmigo.”Si no hay paz en el mundo, necesitamos empezar individualmente con cada uno de nosotros.
Ho’oponopono se trata de buscar dentro de nosotros deudas, errores o
bloqueos en nuestro subconciente que hace que se repitan como problemas,
juicios, y todo tipo de problemas.
Los bloqueos son internos.
Ho’oponopono es decirle a la Divinidad dentro de nosotros “Lo siento, por
favor perdóname por lo que sea que esta pasando en mí que causa esta
experiencia de ésta forma en el mundo”
Tomando la responsabilidad al 100%.
Cuando tomamos la responsabilidad al 100% de lo que experimentamos en
nuestras vidas, estamos esencialmente diciendo “Soy 100% responsable, el
problema está dentro de mí, y me gustaría que Tú convirtieras lo que sea
este recuerdo, deuda, bloqueo, error o problema, en nada”.
Y cuando la Divinidad convierte el bloqueo o memoria en nada, regresamos a
nuestro estado original que es Cero o la claridad.
Solo cuando tenemos claridad puede la Divinidad darnos visión, inspiración
y todo lo que es perfecto para nosotros.
Sólo necesitamos mirarnos.
El Dr. Len dice que a medida que experimenta cosas en su vida, el regresa a
su limpieza, porque el sabe que “La Paz empieza conmigo”.
El Dr. Len dice que el desea tomar responsabilidad al 100% por las
experiencias de su vida, y cuando tiene problemas y molestias,
constantemente se recuerda a sí mismo que la fuente de todo está dentro de
él.
El problema está dentro de nosotros.
Cuando deseamos ser 100% responsables por lo que experimentamos en
nuestras vidas, cambiamos nuestra percepción del mundo, y las causas de
cambio en el mundo.
Ho’oponopono se trata de tomar 100% de responsabilidad por los
problemas dentro de nosotros.
Buscar afuera de nosotros para resolver los problemas del mundo
no funciona.
Cambia la forma en que percibes a la gente.
Nuestro trabajo es soltarnos de cómo percibimos a las otras personas.
Al ver a nuestro propio mundo y estándo en paz con nosotros mismos
primero,traemos también paz al mundo (no alrevés).
Ho’oponopono enseña que cuando vemos a la gente y las situaciones y las
juzgamos, necesitamos hacernos una limpieza diciendo en la mente “Lo siento
por lo que hay en mí que hace que perciba ésto de cierta manera”.
El cambio debe ocurrir primero en nosotros.
Ho’oponopono es pedirle a la Divinidad que remueva las fallas de nuestra
alma y mente subconciente para que veamos a la gente como seres perfectos,
de la forma en la que la Divinidad los creó, y cuando interactuamos con
ellos, ellos responderán siendo perfectos. Si queremos ver a la gente sin
problemas, necesitamos eliminar nuestros problemas primero.
Ho’oponopono es solo trabajar en nosotros mismos, y buscar en los datos y
la información de nuestra mente subconciente la causa que afecta a nuestras
vidas.
El enojo es una memoria repitiéndose.
El Dr. Len dice que cuando la gente está enojada, no es la persona quien
tiene el enojo, sino la memoria que reproduce el enojo.
El dice que si sabemos ésto y lo recordamos, podemos cambiar este dato.
El Ho’oponopono que hacemos no es acerca de cambiar a otras personas,
porque las personas son perfectas. Lo que es imperfecto es el dato, y el
Ho’oponopono se trata de pedir a la Divinidad el que estos datos se
conviertan en Cero.
Borrando recuerdos reproduciendose en la mente subconciente.
Como humanos, tenemos “cosas” que pasan que no podemos evitar
por los recuerdos que se repiten en la mente subconciente, y nos
evita que experimentemos a la Divinidad.
Ho’oponopono sirve para borrar esos recuerdos que nos alejan de la
Divinidad.
¿Cuál es el problema?*
Lo otro que necesitamos saber, de acuerdo con el Dr. Len, es “Cual es el
problema y donde está el problema?
Todos los problemas son memorias
reproduciendose en nuestras mentes
subconcientes.
Siendo claro e Infinito
Cuando estamos claros, somos capaces de movernos por la vida sin
experimentar sobresaltos, enojos, resentimientos, culpas o problemas.
El Intelecto no puede cancelar recuerdos erróneos.
Nuestro intelecto no tiene la habilidad de cancelar memorias erróneas en
nuestra mente subconciente porque no es su función.
La función del intelecto es escoger si somos responsables al 100 % de todo
lo que experimentamos en la vida (o no).
Los recuerdos toman decisiones por nosotros.
Esta tambien científicamente comprobado que nuestra mente conciente no
toma decisiones. sino que los recuerdos en nuestra mente
subconciente definen las decisiones que tomamos.
Son los recuerdos los que nos hacen juzgar, enojarnos, resentirnos y la
mente conciente no toma decisiones.
El Dr. Len dice que cuando cambiamos los datos en nosotros que tenemos
en comun con otra gente, los borramos en nosotros y en ellos tambien.
Celebremos la vida !!!
viernes, 27 de abril de 2012
jueves, 26 de abril de 2012
frase sobre autenticidad
Si nuestras acciones no son amables,
nuestras palabras amables no son ciertas.
martes, 24 de abril de 2012
La audacia de vivir ---Osho
Si tuviera que resumir en una sola expresión cuál es la raíz de todos los males del alma que afligen a la mayoría de las personas que deciden recurrira la ayuda terapéutica para atravesar algún momento difícil de su vida,diría sin dudarlo un instante que es el miedo.
El miedo a vivir en todas susfacetas: miedo al vacío, a no ser queridas, a no dar la talla, a perder lo poco o mucho que creen poseer, a cambiar de trabajo, de casa, de amigos, de vida... En definitiva, el miedo a fluir con el presente, a arriesgarse a lo desconocido, a morir...Sin embargo, quien osa vivir plenamente no tiene miedo a la muerte, pues la muerte se está produciendo instante a instante con el renovarse de las células, la pérdida del cabello, la irrepetibilidad de una puesta de sol, la fugacidad de los buenos y de los malos momentos, la caída del telón, con o sin aplausos, al acabar cada una de las escenas del guión de nuestra vida.Toda mi vida, ha sido una carrera contra reloj para vencer distintos miedos: a la oscuridad y a la soledad en la infancia; a no ser adecuado o a carecer de un lugar propio en la adolescencia; a que no se realizasen nunca los sueños de juventud o a cometer un error irreparable en la elección de mi destino; a no merecer ser amado por el hecho de existir, en los primeros años de vida adulta; a no conseguir la excelencia en el desempeño de mis diferentes profesiones; a no dejar una huella tras mi muerte física...Cuando cumplí 50 años, tuve un sueño que cambió mi vida por dentro, aunque no se produjeron signos externos expectaculares:"Desde lo alto de una montaña, veo ascender por una de sus laderas a gentesque se precipitan por alcanzar la cima, dándose codazos, sobrecargadas defardos inútiles, sofocadas y a trompicones. .. Por la otra, descienden suavemente otras personas, que se entretienen en oler las flores del camino,disfrutando de cada una de sus vueltas y revueltas, con la mirada dirigida hacia el mar en el que desembocaba el descenso. Dejo mi mochila de trastos inútiles y me uno gozoso a esa especie de hermandad del lento caminar que acabo de descubrir".Al despertarme, me sentía ligero como el vuelo incesante de las golondrinas,rico como un campo inundado de retama, gozoso como el trino de los pájarosal alba. Muchos miedos empezaron a abandonarme desde entonces a su propio ritmo; entre ellos, el miedo al compromiso, a perder el tiempo, a entregarme a cambio de nada, a aceptar una sonrisa gratuita y transparente, a carecerde lo necesario en la vejez, a no llegar a la vejez...
Como dice con sencillez y claridad el escritor y guía espiritual Arnaud Desjardins, en su libro de próxima aparición en castellano, "La audacia de vivir", (Ediciones La Llave, Vitoria) de donde tomo el título de este artículo: "Atreverse a vivir es atreverse a morir en cada instante, pero también atreverse a nacer, es decir, franquear las grandes etapas de la existencia, en las que aquel o aquella que hemos sido muere para dar lugar a otra persona, con una visión del mundo renovada... hasta llegar a la etapa última del Despertar... ". Pero también consiste en vencer todos los miedos a lo que llevamos en nuestro interior": a nuestro demonio y a nuestro ángel internos, a nuestro inconsciente reprimido y a nuestro supraconsciente queespera ser revelado y actualizado. Tal vez, la audacia de vivir suponga simplemente responsabilizarnos de la inmensa libertad que tenemos para ser felices a partir de este mismo instante, sin posponerlo siempre para un mañana que nadie nos ha garantizado.
A veces, sólo se necesita un pequeño acompañamiento, un empujón definitivo o, simplemente, atreverse a seguir AQUI Y AHORA el impulso del SER que aflora a cada instante.Quien identifica su miedo principal, puede dejar para el postre sus miedos secundarios. Lo peor es el miedo indeterminado que se convierte en angustia y que, como muy poéticamente expresa F.M. en su libro de relatos "Ciclos"(Ediciones Lengua de Trapo, Madrid, 2000) "El miedo que germina de la semilla abstracta de un desastre intangible establece pactos con la muerte.Quien los sufre en exceso tiende a hacer de su casa un ataúd y de su soledad un infierno. Es un temor que estanca. Nos convence de que el desasosiego proviene de un pasado inamovible."Mi experiencia me dice que el pasado sólo es inamovible si cristaliza en nuestra sangre y en nuestros huesos, convirtiendo nuestro presente en la repetición de un guión. Un guión, a cuyo protagonista -nosotros mismos-condenamos a morir lenta y repetidamente. Y sólo por no atrevernos a admitir pura y simplemente que somos el guionista, el director y el actor principalde nuestra propia vida, cuando nos decidimos a tener la audacia de vivir.
LaVida se convierte entonces en una auténtica Obra de Arte única e irrepetible.
OSHO
El miedo a vivir en todas susfacetas: miedo al vacío, a no ser queridas, a no dar la talla, a perder lo poco o mucho que creen poseer, a cambiar de trabajo, de casa, de amigos, de vida... En definitiva, el miedo a fluir con el presente, a arriesgarse a lo desconocido, a morir...Sin embargo, quien osa vivir plenamente no tiene miedo a la muerte, pues la muerte se está produciendo instante a instante con el renovarse de las células, la pérdida del cabello, la irrepetibilidad de una puesta de sol, la fugacidad de los buenos y de los malos momentos, la caída del telón, con o sin aplausos, al acabar cada una de las escenas del guión de nuestra vida.Toda mi vida, ha sido una carrera contra reloj para vencer distintos miedos: a la oscuridad y a la soledad en la infancia; a no ser adecuado o a carecer de un lugar propio en la adolescencia; a que no se realizasen nunca los sueños de juventud o a cometer un error irreparable en la elección de mi destino; a no merecer ser amado por el hecho de existir, en los primeros años de vida adulta; a no conseguir la excelencia en el desempeño de mis diferentes profesiones; a no dejar una huella tras mi muerte física...Cuando cumplí 50 años, tuve un sueño que cambió mi vida por dentro, aunque no se produjeron signos externos expectaculares:"Desde lo alto de una montaña, veo ascender por una de sus laderas a gentesque se precipitan por alcanzar la cima, dándose codazos, sobrecargadas defardos inútiles, sofocadas y a trompicones. .. Por la otra, descienden suavemente otras personas, que se entretienen en oler las flores del camino,disfrutando de cada una de sus vueltas y revueltas, con la mirada dirigida hacia el mar en el que desembocaba el descenso. Dejo mi mochila de trastos inútiles y me uno gozoso a esa especie de hermandad del lento caminar que acabo de descubrir".Al despertarme, me sentía ligero como el vuelo incesante de las golondrinas,rico como un campo inundado de retama, gozoso como el trino de los pájarosal alba. Muchos miedos empezaron a abandonarme desde entonces a su propio ritmo; entre ellos, el miedo al compromiso, a perder el tiempo, a entregarme a cambio de nada, a aceptar una sonrisa gratuita y transparente, a carecerde lo necesario en la vejez, a no llegar a la vejez...
Como dice con sencillez y claridad el escritor y guía espiritual Arnaud Desjardins, en su libro de próxima aparición en castellano, "La audacia de vivir", (Ediciones La Llave, Vitoria) de donde tomo el título de este artículo: "Atreverse a vivir es atreverse a morir en cada instante, pero también atreverse a nacer, es decir, franquear las grandes etapas de la existencia, en las que aquel o aquella que hemos sido muere para dar lugar a otra persona, con una visión del mundo renovada... hasta llegar a la etapa última del Despertar... ". Pero también consiste en vencer todos los miedos a lo que llevamos en nuestro interior": a nuestro demonio y a nuestro ángel internos, a nuestro inconsciente reprimido y a nuestro supraconsciente queespera ser revelado y actualizado. Tal vez, la audacia de vivir suponga simplemente responsabilizarnos de la inmensa libertad que tenemos para ser felices a partir de este mismo instante, sin posponerlo siempre para un mañana que nadie nos ha garantizado.
A veces, sólo se necesita un pequeño acompañamiento, un empujón definitivo o, simplemente, atreverse a seguir AQUI Y AHORA el impulso del SER que aflora a cada instante.Quien identifica su miedo principal, puede dejar para el postre sus miedos secundarios. Lo peor es el miedo indeterminado que se convierte en angustia y que, como muy poéticamente expresa F.M. en su libro de relatos "Ciclos"(Ediciones Lengua de Trapo, Madrid, 2000) "El miedo que germina de la semilla abstracta de un desastre intangible establece pactos con la muerte.Quien los sufre en exceso tiende a hacer de su casa un ataúd y de su soledad un infierno. Es un temor que estanca. Nos convence de que el desasosiego proviene de un pasado inamovible."Mi experiencia me dice que el pasado sólo es inamovible si cristaliza en nuestra sangre y en nuestros huesos, convirtiendo nuestro presente en la repetición de un guión. Un guión, a cuyo protagonista -nosotros mismos-condenamos a morir lenta y repetidamente. Y sólo por no atrevernos a admitir pura y simplemente que somos el guionista, el director y el actor principalde nuestra propia vida, cuando nos decidimos a tener la audacia de vivir.
LaVida se convierte entonces en una auténtica Obra de Arte única e irrepetible.
OSHO
lunes, 23 de abril de 2012
LOS CUATRO CIEGOS Y EL ELEFANTE
Había una vez, por allá muy lejos en un país de Asia, cuatro sabios ciegos que nunca habían visto un elefante.
-¿Qué les parece si vamos donde nuestro generoso rey parar que nos enseñe su elefante manso? Dijo uno de ellos.
- ¡Si, vamos! Dijeron los otros.
Y a casa del rey llegaron los cuatro ciegos. Entraron por la puerta de oro y cuando estuvieron frente al soberano le dijeron:
-Venimos señor rey porque somos ciegos y como no conocemos los elefantes, venimos a que con tu bondad nos permitas conocerlo.
-Yo los conduciré para que con sus propios medios conozcan mi elefante.
Respondió el soberano y los condujo al establo, donde el paquidermo se disponía a comer un suculento plato de zanahorias. Cuando el rey les iba a indicar como acercarse al elefante, los ciegos corrieron hacia el animal para tocarlo y saber así como era.
Uno de ellos agarró una pata, el otro se le prendió de la cola y subía y bajaba en el aire sin soltarse; el tercero tocó con su bastón uno de los colmillos; el cuarto, ni siquiera llegó hasta el elefante, porque se tropezó con el plato de heno y cayó dentro del montón de zanahorias.
-¡Ya sé! Gritó el ciego que tenía al animal agarrado de la cola: “Los elefantes son como la cuerda de una campana”.
“Falso, falso” dijo el que estaba aferrado a la pata es grande y redondo como las columnas del castillo.“Los dos se equivocan, interrumpido el ciego que golpeaba y golpeaba con su bastón el colmillo, “los elefantes son duros y rígidos como un árbol”.“No señores”, dijo el que estaba dentro del platón y quien asombrado de la inmensa cantidad de alimento, sentenció:“Todos los elefantes son como un gigantesco conejo porque se alimentan con cientos de zanahorias”.
“Falso, falso” dijo el que estaba aferrado a la pata es grande y redondo como las columnas del castillo.“Los dos se equivocan, interrumpido el ciego que golpeaba y golpeaba con su bastón el colmillo, “los elefantes son duros y rígidos como un árbol”.“No señores”, dijo el que estaba dentro del platón y quien asombrado de la inmensa cantidad de alimento, sentenció:“Todos los elefantes son como un gigantesco conejo porque se alimentan con cientos de zanahorias”.
Calma, calma, dijo el rey. Ninguno ha podido saber cómo es el elefante porque solo han tocado alguna de sus partes. Vengan acá ahora, entre los cuatro, recorran con su manos al animal y conversen sobre él.
sábado, 21 de abril de 2012
Nadie puede darte el significado de tu vida.
Nadie puede darte el significado de tu vida. Es tu vida y el significado ha de ser también el tuyo. Los Himalayas no te servirán de ayuda. Nadie más que tú puede encontrarlo. Es tu vida y solamente es accesible a ti. Solamente con el vivir te será revelado el misterio.
Lo primero que me gustaría decirte es: no lo busques en ninguna otra parte. No lo busques en mí, no lo busques en las escrituras, no lo busques en inteligentes explicaciones; son sólo justificaciones, no explican nada. Simplemente atiborran tu mente vacía, no te hacen consciente de lo que es. Y cuanto más está la mente atiborrada de conocimiento muerto, más torpe y estúpido te vuelves. El conocimiento hace a la gente estúpida, adormece su sensibilidad. Se atiborran de él, cargan con él, refuerzan su ego con él, pero no les aporta luz y no les indica el camino. No puede hacerla.
La vida ya está burbujeando en tu interior. Solamente puedes contactar con ella allí. El templo no está en el exterior; tú eres su santuario. Por eso lo primero que has de recordar, si quieres saber lo que es la vida, es: nunca la busques en lo exterior, nunca trates de descubrirla en alguien. El significado no puede ser transferido de este modo. Las Maestros más grandes nunca han dicho nada sobre la vida, siempre te han devuelto a ti mismo.
Osho- El Arte de Morir
Lo primero que me gustaría decirte es: no lo busques en ninguna otra parte. No lo busques en mí, no lo busques en las escrituras, no lo busques en inteligentes explicaciones; son sólo justificaciones, no explican nada. Simplemente atiborran tu mente vacía, no te hacen consciente de lo que es. Y cuanto más está la mente atiborrada de conocimiento muerto, más torpe y estúpido te vuelves. El conocimiento hace a la gente estúpida, adormece su sensibilidad. Se atiborran de él, cargan con él, refuerzan su ego con él, pero no les aporta luz y no les indica el camino. No puede hacerla.
La vida ya está burbujeando en tu interior. Solamente puedes contactar con ella allí. El templo no está en el exterior; tú eres su santuario. Por eso lo primero que has de recordar, si quieres saber lo que es la vida, es: nunca la busques en lo exterior, nunca trates de descubrirla en alguien. El significado no puede ser transferido de este modo. Las Maestros más grandes nunca han dicho nada sobre la vida, siempre te han devuelto a ti mismo.
Osho- El Arte de Morir
domingo, 15 de abril de 2012
LOS GRANDES MAESTROS
"La gente que aparece en nuestra vida y con la que estamos de acuerdo y
compartimos intereses similares, f¦áciles de aceptar, nos enseñan de hecho
muy poco. Pero, aquellos otros capaces de sacarnos de quicio y
encolerizarnos a la menor provocación son nuestros verdaderos maestros.
La persona que realmente puede perturbar tu estado de paz es
aquella que te recuerda que no te encuentras verdaderamente en el
estado de paz o iluminación que brota de la confianza.
En ese momento, esta persona se convierte en tu mejor maestro y es a ella
a quien debieras dar las gracias; y a Dios, por haberla enviado a tu vida.
Cuando llegue el día en que puedas trascender la cólera, la rabia y la
alterac¦ón que esa persona parece provocar, y decirle: «Gracias por ser mi
maestro», habrás reconocido a un compañero del alma.
Todo aquel que aparezca en tu vida y pueda sacarte de quicio y
hacerte sentir frenético es un maestro disfrazado de ser
manipulador ,desconsiderado,frustrante y no comprensivo.
La paz iluminadora significa que no sólo estás en paz con aquellos que
comparten tus intereses y que est¦án de acuerdo contigo, o con los extraños
que van y vienen, sino tambi¦én con aquellos maestros que te
recuerdan que todavía te queda mucho que hacer para estar en
paz contigo mismo.
Da gracias por todos esos grandes maestros espirituales que han aparecido
en tu vida en forma de hijos, cónyuges actuales o pasados, vecinos
irritantes, compañeros de trabajo, extraños detestables y otras personas
similares, pues ellos te ayudan a permanecer en estado de paz e
iluminación.
Te permiten saber día a día cuánto trabajo te queda realmente
por hacer, y en qué aspectos no has logrado aún dominarte a ti mismo."
Wayne Dyer
compartimos intereses similares, f¦áciles de aceptar, nos enseñan de hecho
muy poco. Pero, aquellos otros capaces de sacarnos de quicio y
encolerizarnos a la menor provocación son nuestros verdaderos maestros.
La persona que realmente puede perturbar tu estado de paz es
aquella que te recuerda que no te encuentras verdaderamente en el
estado de paz o iluminación que brota de la confianza.
En ese momento, esta persona se convierte en tu mejor maestro y es a ella
a quien debieras dar las gracias; y a Dios, por haberla enviado a tu vida.
Cuando llegue el día en que puedas trascender la cólera, la rabia y la
alterac¦ón que esa persona parece provocar, y decirle: «Gracias por ser mi
maestro», habrás reconocido a un compañero del alma.
Todo aquel que aparezca en tu vida y pueda sacarte de quicio y
hacerte sentir frenético es un maestro disfrazado de ser
manipulador ,desconsiderado,frustrante y no comprensivo.
La paz iluminadora significa que no sólo estás en paz con aquellos que
comparten tus intereses y que est¦án de acuerdo contigo, o con los extraños
que van y vienen, sino tambi¦én con aquellos maestros que te
recuerdan que todavía te queda mucho que hacer para estar en
paz contigo mismo.
Da gracias por todos esos grandes maestros espirituales que han aparecido
en tu vida en forma de hijos, cónyuges actuales o pasados, vecinos
irritantes, compañeros de trabajo, extraños detestables y otras personas
similares, pues ellos te ayudan a permanecer en estado de paz e
iluminación.
Te permiten saber día a día cuánto trabajo te queda realmente
por hacer, y en qué aspectos no has logrado aún dominarte a ti mismo."
Wayne Dyer
LECCION DE OPTIMISMO
“Ya véis que no soy un pesimista ni un desencantado, ni un vencido, ni un amargado por derrota ninguna: a mí no me ha derrotado nadie; y aunque
así hubiera sido, la derrota sólo habría conseguido hacerme más fuerte,
más optimista, más idealista; porque los únicos derrotados en este mundo
son los que no creen en nada, los que no conciben un ideal, los que no ven
más camino que el de su casa o su negocio, y se desesperan y reniegan de sí
mismos, de su patria y de su Dios, si lo tienen, cada vez que les sale mal
algún cálculo financiero o político de la matemática de su egoísmo.
Trabajo va a tener el Enemigo para desalojarme a mí del campo de batalla!
El territorio de mi estrategia es infinito, y puedo fatigar, desconcertar,
desarmar y aniquilar al adversario, obligándolo a recorrer distancias
inmensurables, a combatir sin comer, ni beber, ni tomar aliento, la vida
entera, y cuando se acabe la tierra, a cabalgar por los aires sobre corceles
alados, si quiere perseguirme por los campos de la imaginación y del
ensueño. Y después el Enemigo no puede renovar su gente, por la fuerza o
por el interés, que no resisten mucho tiempo; y entonces, o se queda solo,
o se pasa al Amor, y es mi conquista, y se rinde con armas y bagajes a mi
ejército invisible e invencible.”
Fragmento de una página del discurso de Joaquín V. González “La Universidad y el alma argentina” (18
de Septiembre de 1918) EL VALOR DE LA PERSEVERANCIA
"No hay nada que ocupe el lugar de la perseverancia. Ni el talento: nada más frecuente que personas de gran talento que no tienen éxito. Ni el genio: los genios incomprendidos son casi el pan de cada día. Ni la educación: el mundo esta lleno de fracasados con educación. '
La perseverancia y la determinación son por sí mismas omnipotentes."
Calvin Coolidge
LA SINCERIDAD
Me dirá usted: “¿Y si los otros no comprenden que soy sincero?” ¡Qué le importa a usted de los otros! La tierra y la vida tienen tantos caminos con alturas distintas, que nadie puede ver a más distancia de la que dan sus ojos. [...] Me dirá usted: “¿Y si me equivoco?” No tiene importancia. Uno se equivoca cuando tiene que equivocarse. Ni un minuto antes ni un minuto después. ¿Por qué? Porque así l...o ha dispuesto la vida, que es esa fuerza misteriosa. Si usted se ha equivocado sinceramente, lo perdonarán. O no lo perdonarán. Interesa poco. Usted sigue su camino [...] Vea, amigo: hágase una base de sinceridad, y sobre esa cuerda floja o tensa cruce el abismo de su vida, con su verdad en la mano y va a triunfar. No hay nadie, absolutamente nadie, que pueda hacerlo caer. Y hasta los que hoy le tiran piedras, se acercarán mañana a usted para sonreírle tímidamente.Créalo, amigo. Un hombre sincero es tan fuerte que sólo él puede reírse y apiadarse de todo.
Roberto Arlt
SOBRE EL MAYOR CORAJE
"No conozco un valor mayor que el necesario para mirar dentro de uno mismo" (del muro de Luna Cortes)
sábado, 14 de abril de 2012
TE DESEO TIEMPO//POEMA DE INDIOS AMERICANOS
No te deseo un regalo cualquiera,
te deseo aquello que la mayoría no tiene,
te deseo tiempo, para reír y divertirte,
si lo usas adecuadamente podrás obtener de el lo que quieras.
Te deseo tiempo para tu quehacer y tu pensar
no sólo para ti mismo sino también para dedicárselo a los demás.
Te deseo tiempo no para apurarte y andar con prisas
sino para que siempre estés contento.
Te deseo tiempo, no sólo para que transcurra,
sino para que te quede:
tiempo para asombrarte y tiempo para tener confianza
y no sólo para que lo veas en el reloj.
Te deseo tiempo para que toques las estrellas
Te deseo tiempo para que toques las estrellas
y tiempo para crecer, para madurar. Para ser tu.
Te deseo tiempo, para tener esperanza otra vez y para amar,
no tiene sentido añorar.
Te deseo tiempo para que te encuentres contigo mismo,
para vivir cada día, cada hora, cada minuto como un regalo.
También te deseo tiempo para perdonar y aceptar.
Te deseo de corazón que tengas tiempo,
tiempo para la vida y para tu vida.
EL PARAISO ---OSHO
EL PARAISO EN ESTA EN OTRO LUGAR
EL PARAISO NO ES ALGO GEOGRAFICO
NO ES POR ENCIMA DE LAS NUBES ,EN EL CIELO
ESTA DENTRO DE TI
NO ESTA EN NINGUN OTRO MOMENTO , DESPUES DE TU MUERTE
ESTA EN TU INTERIOR AHORA MISMO ,ESTAS HECHO DE EL
DE MODO QUE NO HACE FALTA BUSCAR EN NINGUN OTRO LUGAR
SUMERGIRTE PROFUNDAMENTE EN TU PROPIO SER
DE MODO QUE SOLO EXISTA TU CONCIENCIA
SENCILLAMENTE LA VIDA ES TODO
NO HAY NINGUN REFLEJO EN TU ESPEJO
EN ESE MOMENTO LLEGAS A CONOCER LO QUE ES EL PARAISO
NO LO HEMOS PERDIDO EN NINGUNA PARTE
EXISTE YA EN NUESTRO INTERIOR , SIEMPRE HA ESTADO AHI
PERO NUNCA BUSCAMOS DENTRO DE NOSOTROS MISMOS
NO HACEMOS MAS QUE BUSCAR EN EL EXTERIOR
DE AHI QUE NOS PERDAMOS NUESTROS PROPIOS TESOROS
EL PARAISO NO ES ALGO GEOGRAFICO
NO ES POR ENCIMA DE LAS NUBES ,EN EL CIELO
ESTA DENTRO DE TI
NO ESTA EN NINGUN OTRO MOMENTO , DESPUES DE TU MUERTE
ESTA EN TU INTERIOR AHORA MISMO ,ESTAS HECHO DE EL
DE MODO QUE NO HACE FALTA BUSCAR EN NINGUN OTRO LUGAR
SUMERGIRTE PROFUNDAMENTE EN TU PROPIO SER
DE MODO QUE SOLO EXISTA TU CONCIENCIA
SENCILLAMENTE LA VIDA ES TODO
NO HAY NINGUN REFLEJO EN TU ESPEJO
EN ESE MOMENTO LLEGAS A CONOCER LO QUE ES EL PARAISO
NO LO HEMOS PERDIDO EN NINGUNA PARTE
EXISTE YA EN NUESTRO INTERIOR , SIEMPRE HA ESTADO AHI
PERO NUNCA BUSCAMOS DENTRO DE NOSOTROS MISMOS
NO HACEMOS MAS QUE BUSCAR EN EL EXTERIOR
DE AHI QUE NOS PERDAMOS NUESTROS PROPIOS TESOROS
Por que nos quejamos ????
Si llevas las velas recogidas, ¿por qué te quejas de no tener buen viento
que te impulse?
Si llevas enrollada tu bandera, ¿por qué te quejas de que los demás no se
contagien de tu verdad?
Si te sientas a la primera piedra, ¿por qué te quejas de quedar siempre en
medio del camino?
Si a la hora de la tempestad desistes de llevar el timón, ¿por qué te
quejas de tantos tumbos y de tanto andar a la deriva?
Si a la hora del dolor emponzoñas y ahondas la herida, ¿por qué te quejas
de no poder cicatrizarla?
Si lo que transmites es inquietud y desazón, ¿por qué te quejas de
quedarte cada día más solo?
Si a la hora de cooperar te encierras en tu concha, ¿por qué te quejas de
que el oleaje te pase por alto y barra contigo?
Si a la hora de hacer un recuento estás inconforme,
¿por qué te quejas si no has sabido vivir?
No abres surcos y anhelas siembra.
No nutres raíces y deseas tronco.
No pasas savia, y ansías frutos.
No te haces maduro, jugoso y sazonado, y sueñas
con que todo te florezca.
No andan tus pies, y quieres huellas.
No trabajan tus manos, y quieres obras.
No abres tus ojos a la vida, y quieres luz.
Por qué pides, si no sabes dar?
Por qué reclamas, si nada te sirve.
que te impulse?
Si llevas enrollada tu bandera, ¿por qué te quejas de que los demás no se
contagien de tu verdad?
Si te sientas a la primera piedra, ¿por qué te quejas de quedar siempre en
medio del camino?
Si a la hora de la tempestad desistes de llevar el timón, ¿por qué te
quejas de tantos tumbos y de tanto andar a la deriva?
Si a la hora del dolor emponzoñas y ahondas la herida, ¿por qué te quejas
de no poder cicatrizarla?
Si lo que transmites es inquietud y desazón, ¿por qué te quejas de
quedarte cada día más solo?
Si a la hora de cooperar te encierras en tu concha, ¿por qué te quejas de
que el oleaje te pase por alto y barra contigo?
Si a la hora de hacer un recuento estás inconforme,
¿por qué te quejas si no has sabido vivir?
No abres surcos y anhelas siembra.
No nutres raíces y deseas tronco.
No pasas savia, y ansías frutos.
No te haces maduro, jugoso y sazonado, y sueñas
con que todo te florezca.
No andan tus pies, y quieres huellas.
No trabajan tus manos, y quieres obras.
No abres tus ojos a la vida, y quieres luz.
Por qué pides, si no sabes dar?
Por qué reclamas, si nada te sirve.
martes, 10 de abril de 2012
EL PERDON, LA RESTAURACIÓN DE LA PAZ
El perdón es una restauración de la mentalidad comprensiva. Significa que hemos eentrado en una dimensión de entendimiento o de consciencia en que nos liberamos de nuestros juicios negativos y de las culpas decretadas.
El perdón es un retorno a la mentalidad recta: nuestra mente se da cuenta que las manifestaciones de cada uno corresponden a las actitudes y comportamientos que su personalidad puede emprender y que nuestras elecciones provienen de nuestras condiciones particulares.
La comprensión nos lleva a la paz.
La comprensión nos lleva a la paz.
Cuando decidimos “perdonar” a otros simplemente estamos aceptando las limitaciones de sus personalidades, su vulnerabilidad, su susceptibilidad a errar, su ignorancia, tal vez su desbordado egoísmo...
Los juicios negativos que hacemos expresan claramente nuestra percepción -cómo definimos a otros y cómo interpretamos sus hechos o sus manifestaciones de vida. También esos juicios que emitimos nos definen a nosotros: qué visión tenemos, que tan flexibles somos, cómo es nuestra tolerancia y nuestra capacidad para entenderlos.
Los juicios negativos que hacemos expresan claramente nuestra percepción -cómo definimos a otros y cómo interpretamos sus hechos o sus manifestaciones de vida. También esos juicios que emitimos nos definen a nosotros: qué visión tenemos, que tan flexibles somos, cómo es nuestra tolerancia y nuestra capacidad para entenderlos.
Podemos darnos cuenta que cada uno actúa según sus condiciones subjetivas y según las circunstancias de tiempo y espacio que atraviesa. Las acciones y comportamientos de cada uno son sus manifestaciones singulares.
El perdón es la percepción ajustada a los ritmos y la interacción progresiva de la vida.
Hay dos disposiciones humanas avasalladoramente conflictivas y egocéntricas: lo que llamamos orgullo y la tendencia a juzgar negativamente –lo que hacemos cuando nos plantamos ante otros como sus opuestos y adversarios.
Cuando elegimos subjetivamente esas dos alternativas disociadoras, psicológicamente adoptamos posiciones de ataque o defensa discriminando a los seres humanos que confrontamos desde la altivez retadora e impositiva del orgullo o desde la terquedad y dureza de nuestros juicios.
En otra vertiente, los juicios negativos contra las acciones de otros o contra ellos por lo que hicieron, son una reacción de rechazo y de discriminación que adopta quien juzga.
¿Quién o qué fue herido o afectado por las acciones de otros?
Hay un “yo” o ego que se atribuye o se asigna la función de exponer su orgullo lastimado y de juzgar a otros.
El orgullo es una idea o un conjunto de ideas que exaltan atributos o creencias que exhibimos como superiores o como dignos de culto y reconocimiento –el orgullo por apellidos o ancestros, por alguna condición de grupo o de territorialidad, por alguna jerarquía o posición competitiva y socialmente alcanzada, por algunas posesiones materiales privilegiadas que hemos recibido y que otros no tienen…
Habiendo asumido que algo representa un motivo de orgullo adherimos a ello confiriéndole una valoración o rango de exclusividad que debemos defender y ostentar (tal vez como nuestro trofeo o nuestra condición particular que nos eleva sobre otros).
El “orgullo herido” y los juicios negativos que proferimos nos impulsan a protagonizar nuestros papeles de ofendidos y de víctimas (los desvalidos en la vivencia común) y a señalar a otros como ofensores, victimarios y culpables.
Cuando asumimos que “nuestro orgullo ha sido herido” o que otros “actuaron mal” les atribuimos la culpa.
La culpa es sinónimo de pecado, la transgresión de una norma moral que dictamina los comportamientos y las acciones humanas.
Otros pueden determinar nuestras culpas y acusarnos públicamente. También nosotros podemos sentirnos culpables de algo (percibimos la culpa como un estado de malestar ante los hechos).
El orgullo herido debe ser reparado según las exigencias del ego: el culpable identificado deberá ser doblegado y castigado también para vengar la afrenta padecida.
En el elemental razonamiento del ego todos los conceptos están definidos muy rígida y mecánicamente –la ofensa, la culpa, el resentimiento, el juicio, el castigo, la venganza…
En la dimensión del ser –la psiquis de cada uno-, la vida es un escenario de interacción, de relaciones donde expresamos nuestras personalidades en nuestras acciones y comportamientos. Podemos actuar allí acogedores, solidarios y constructivos, o podemos actuar hostiles, codiciosos y destructivos. Alternamos nuestros roles en la dualidad, de un extremo a otro hasta que alcanzamos nuestra paz.
Cada personalidad tiene sus rasgos propios que la retratan como diferente. En algunos períodos de nuestras historias podemos demostrar nuestras cualidades de altruismo, afecto, hospitalidad, consideración hacia los demás; en otros períodos podemos ser disociadores, ambiciosos, caprichosos y agresivos.
Las características de nuestras personalidades podemos expresarlas en las relaciones y bajo las condiciones de las situaciones que atravesamos.
Lo más deplorable y oscuro de esa personalidad en evolución puede aparecer allí, y también lo más amable y luminoso.
Cuando predominan las características negativas o adversas de la personalidad, las manifestaciones externas pueden ser marcadamente violentas y destructivas.
Cuando predominan las características positivas o armoniosas de la personalidad, las manifestaciones externas pueden ser acogedoramente apacibles y constructivas.
Bajo las condiciones de cada momento –personalidad y circunstancias-, el ser humano sensato y ecuánime actúa respetuosamente con los demás; el ser humano tonto y perturbado actúa despectivamente respecto a los demás -posiblemente en su mente ofuscada no tenga la capacidad temporal de evaluar qué tan violentas son sus acciones ni qué consecuencias atrae contra sí como represalia (puede representar el papel de un tonto reducido a su restringido ambiente hogareño que solo afecta a sus allegados o el de un tonto con una posición de gran influencia, por lo que sus elecciones pueden afectar a un gran número de seres humanos).
Llegados al término de su jornada, el rey y el mendigo son solo dos caminantes fatigados y tristes que han experimentado sus papeles afanosamente: uno se creyó elegido por la providencia para doblegar a otros y ser servido y el otro se creyó víctima de un destino injusto y cruel que lo condenó al sufrimiento y al hambre.
Esperando el instante en que deberán partir, ambos están preocupados y abatidos porque no lograron comprender cuál era su aprendizaje y la relación armoniosa que pudieron cumplir. Sin embargo, el viejo rey conserva aún algún fulgor desafiante de soberbia en la mirada y el viejo pordiosero algún gesto mezcla de impotencia y de aflicción.
Cuando dejamos de juzgar negativamente, nos liberamos de las culpas propias y ajenas y empezamos a reconocer nuestra paz.
Hugo Betancur (Colombia)
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