lunes, 10 de junio de 2013

Psicología de la soberbia

La soberbia consiste en concederse más méritos de los que uno tiene.
Es la trampa del amor propio:estimarse muy por encima de lo que uno vale.
Es falta de humildad y por tanto, de lucidez.
La soberbia es la pasión desenfrenada sobre sí mismo.
Apetito desordenado de la propia persona que descansa sobre la
hipertrofia de la propia excelencia.
Es fuente y origen de muchos males de la conducta y es ante todo una actitud que consiste en adorarse a sí mismo: sus notas más características son prepotencia, presunción, jactancia, vanagloria, situarse por encima de todos lo que le rodean.
La inteligencia hace un juicio deformado de sí en positivo, que arrastra a
sentirse el centro de todo, un entusiasmo que es idolatría personal.

Hay dos tipos de soberbia; una que es vivida como pasión, que comporta un
afecto excesivo, vehemente, ardoroso, que llega a ser tan intenso que nubla
la razón,pudiendo incluso anularla e impedir que los hechos personales se
vean con una mínima objetividad.
La otra es percibida como sentimiento cursa de forma más suave y esa fuerza se acompasa y la cabeza aún es capaz de aplicar la pupila que capte la realidad de lo que uno es, aunque sólo sea en momentos estelares.
Entre una y otra deambula la soberbia, transita, circula, se mueve y según los
momentos y circunstancias hay más de la una o de la otra.

La soberbia es más intelectual y emerge en alguien que realmente tiene una cierta superioridad en algún plano destacado de la vida. Se trata de un ser humano que ha destacado en alguna faceta y sobre una cierta base.
El balance propio saca las cosas de quicio y pide y exige un reconocimiento publico de sus logros.
Para un psiquiatra , estamos ante lo que se llama una deformación de la percepción de la realidad de uno mismo por exceso.

Ante la soberbia dejamos de ver nuestros propios defectos, quedando éstos diluidos en nuestra imagen de personas superiores que no son capaces de ver nada a su altura, todo les queda pequeño.
Hay una gradación entre las tres estirpes, soberbia-orgullo- vanidad, que van
de más a menos intensidad, tanto en la forma como en el contenido. Entre la
soberbia y el orgullo hay matices diferenciales, aunque el “ritornello” que se
repite como denominador común puede quedar resumido así: apetito
desordenado de la propia valía y superioridad. Es una tendencia a demostrar la superioridad, la categoría y la preeminencia que uno cree que tiene frente a los de su entorno.
En general estos dos conceptos se manejan como términos sinónimos, aunque
se pueden espigar algunas diferencias interesantes.

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