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jueves, 9 de julio de 2015

SI YO MISMO....

Si yo mismo no consigo cambiarme,
¿cómo podría tener la pretensión de cambiar a alguien más?
Que es lo que busco queriendo ayudar a los otros ,
si no me puedo ayudar a mi mismo...

sábado, 5 de abril de 2014

frases

"Estamos aquí, porque no hay ningún lugar donde escondernos de nosotros mismos.

"Hasta que una persona, no se confronte a sí misma,
en los ojos y en el corazón de los demás, escapa.

"Temeroso de ser conocido, no podrá conocerse a sí mismo ni a los demás...
Estará solo.

¿Donde sino en nuestros puntos communes,podremos encontrar un espejo?

"Aquí juntos,una persona puede por fin manifestarse claramente a sí misma...no como el gigante de sus sueños, ni el enano de sus miedos, sino como un ser humano, parte de un todo, con una contribución para ofrecer.

"Sobre este terreno podremos enraizarnos y crecer.

La pregunta Mas importante

Cuando actuamos en automatico , ( que es la mayoria del tiempo ) , nuestro fluir nos llevar a donde quiere nuestro inconsciente ,

El habito  de estar presente a nuestros pensamientos y emociones es el gran camino que se llama conocerse a si mismo ....

Cuando estamos presentes empezamos a ser observadores de adonde nos quiere llevar nuestro inconsciente.. y para ahondar mas en nuestra sombra es importante preguntarnos para que ???Para que hacemos lo que hacemos?? , que es lo que estamos buscando , o adonde quiere llevarnos nuestro inconsciente .

Esta pregunta es muy muy fuerte ya que desnuda nuestra sombra , por eso usamos la pregunta escapista ,Por que ??? ya que motivos puede haber miles ahora objetivos ,muy pocos ...
Somos escapistas por naturaleza , y escaparnos es lo que hacemos todo el tiempo .
No me gusta preguntarme .....
Para que hago eso que despues de hacerlo me hace sentir mal , culpable ???
Para que sigo enojado y no perdono ???
Para que discuto , Para que quiero tener razon ???

Por eso en nuestro accionar diario , si nos encontramos perdidos o no sabemos porque hacemos lo que hacemos , preguntarnos PARA QUE HACEMOS LO QUE HACEMOS  ??? nos puede ayudar  a transitar un camino en el que quedaremos expuestos a lo que estamos siendo ,frente a un espejo muy duro , pero muy fiel que nos empezara a mostrar lo que no queremos ver ....


Es muy probable que la respuesta no nos guste ...pero me parece que al confrontarnos con nuestra sombra es cuando se abre el camino de la conciencia , y es lo unico que nos va generar paz .

MR

domingo, 22 de septiembre de 2013

Porque huimos...

Generalmente , las personas que huyen de si mismas
necesitan algun tipo de adiccion para llenar su espacio interior .

Louise Hay

martes, 2 de abril de 2013

Cuando tratas de escapar




AQUELLO DE LO QUE TRATAS DE ESCAPAR , TE PERSEGUIRA SIEMPRE.
HAZLE FRENTE ABIERTAMENTE , ACEPTALO .

JODOROWSKY

martes, 5 de marzo de 2013

Escapismo

La gente podrá hacer cualquier cosa, no importa cuán absurda, con el fin de evitar enfrentar su propia alma.
Carl Jung

Creo Que JUNG descifra el gran problema del hombre , escaparnos de nosotros mismos , lo podemos hacer de diferentes maneras ....
-Viviendo como un automata.(un ente diria Heidegger )
-Fanatizandonos con religiones
-Meditando abstraidos del mundo
-Con adicciones (droga ,alcohol , desconexion ,etc )
-Con tecnicas o terapias innovadoras.
-Ocupandonos del otro ,para no mirar lo nuestro
-Repitiendo tecnicas (reiki , respirar , yoga ,etc )

Todos son escapes !!!!!algunos mas perjudiciales que otros !!!!pero actuan con el mismo fin .....
Siempre haciendo lo que para otro esta bien !!!!cumpliendo reglas que no son las nuestras !!Repitiendo frases super profundas para vender ...no para consumir !!!
Queriendo ser maestros de no se que .....o alcanzar la iluminacion ......todas reglas externas.
Cada vez hacemos mas cosas en el camino espiritual y cada vez estamos mas lejos de nosotros ...
El ego busca para no encontrar ....
La trampa del ego es hacernos sentir que estamos haciendo algo espiritual y que estamos en el camino correcto ,pero perfeccionamos la mascara (ego ) ,cumpliendo reglas que impone otro .

Por eso , creo que todos estamos en el mismo baile ,con diferentes escapes
Y la preguntas  para chequear si lo que hago me acerca a mi o a la expectativa de los demas ...serian ....
Me estoy observando ????Estoy presente a mi ?????
Lo que estoy haciendo me gratifica ??o es para la mirada ajena ??
Ya que no importa que hagas , sino como !!!!!
Estoy conectado conmigo y con los seres que amo ????
Estoy mas compasivo con el  otro o juzgo duramente ???

MR 5/3/2013

viernes, 1 de marzo de 2013

EL CIELO AQUI Y AHORA

Mucho del trabajo espiritual consiste en romper con las ilusiones.Excuso decir que en términos generales, este tipo de trabajo no ha sido bien recibido.Parece ser que la preferencia general ha sido sufrir ahora por las ilusiones del futuro.
A las personas les atrae mucho tener ilusiones, eso les hace ver hacia el futuro con optimismo, solo que ese optimismo no es más que una evaluación de las miserias sentidas en sus pasados y en sus presentes.
Si el presente de cada quien fuera satisfactorio no habría absolutamente ninguna necesidad de consentir la más mínima de las ilusiones.
Las ilusiones no pasan de ser castillos en el aire. Fantasías que no son más que fugas fantásticas imaginadas como paliativos de las propias frustraciones vividas en el presente.Por todo esto las personas sucumben como presas fáciles de mercaderes de ilusiones.
Todo por lo insatisfactorio, me atrevo a decir, de su momento presente, por que si no fuera insatisfactorio, seria irrelevante el asunto de las ilusiones.
La verdad es que son muchos los que malgastan sus presentes haciendo bullir en sus memorias todavía incandescentes los fuegos no extinguidos de sus emociones destructivas, de cuentas pendientes, de rencores y agravios no olvidados, con toda la retahíla de los resentimientos que una vez se sintieron y ahora son resentidos aunque no haya nada en el momento que incite la perversión bizarra de estos sentimientos.
Cuando se rompe una ilusión no queda espacio de fuga hacia el futuro y el pasado queda tan inaccesible como para hacer ajustes que solo les queda remediar en el acto sus presentes.

Perdonarse a si mismo y a los demás es la única magia valida para su trascendencia. No es reprimiendo ni sobornando la memoria como se resuelve los dramas de pasiones inconclusas.

No es tornándose insensible que se encuentra el escape hacia la serena imperturbabilidad de la gracia.No es rumiando las desgracias como se agotara la sempiterna angustia de la desaprobación interna que carcome la estima propia.No es buscando en otros rostros la risa ajena que conceda la aprobación de la propia existencia.No es en realizar un logro que avale con la complacencia de otros, el brillo que exuda el alma.
Al romper con las ilusiones solo queda la confrontación con las circunstancias del presente, que dicen, que gritan, la calidad energética de los sentimientos con los cuales evalúa, cada quien, cada uno de sus circunstancias.

Así se siente como el corazón desborda de profundo mensaje que se traduce a sentimientos, con los cuales habla el entendimiento de la intuición enaltecida.Esta intuición es nuestro obsequio divino, don anhelado, don descubierto, don agradecido.Al caminar el presente con nuestros sentidos depurados se comprende lo insulsa y lo sosas de todas las ilusiones, porque entonces la vida tendrá sentido.Es necesario comprometerse a vivir así el presente, viendo, sintiendo, respondiendo coherentemente a lo sentido, actuando
las preferencias del corazón en el momento, ahogando en el amor la sinrazón del descernimiento de la mente y sus memorias.
Entonces descubre uno que un presente amoroso y satisfecho, sonriente, amante y suspirante, es tan rico que resultan irrelevantes las ilusiones, las esperanzas, las cuentas pendientes y los resentimientos tantas veces resentidos.
Entonces la paz interior habrá dejado de ser una ilusión al convertirse una realidad sentida.En esto estriba la sabiduría del gozo, la imperturbabilidad y la gracia

UN "EGO" MUY ESPIRITUAL

No se por que razon me acorde de Chogyam Trungpa .... de repente tuve la necesidad de recordar sus sabias palabras ......las comparto con ustedes .........

......"El budismo tibetano utiliza una metáfora muy interesante para describir las funciones del ego; se refiere a ellas como «los Tres Señores del Materialismo» : «el Señor de la Forma», «el
Señor de la Palabra», y «el Señor del Pensamiento». En nuestra consideración de los Tres Señores que ofrecemos a continuación, los términos «materialismo» y «neurótico» definen la actividad del ego.
El Señor de la Forma es la búsqueda neurótica de comodidad,seguridad y placer físicos. Nuestra sociedad altamente organizada y tecnológica refleja nuestra preocupación por manipular el ambiente físico a fin de protegernos de las irritaciones de los aspectos crudos, ásperos e impredecibles de la vida.

El Señor de la Forma no representa las condiciones de vida segura y de riqueza física en sí mismas. Se refiere más bien a las preocupaciones neuróticas que nos impulsan a crear esas condiciones,a tratar de controlar la naturaleza. Es la ambición que tiene el ego de afianzarse y entretenerse a sí mismo en su intento de evadir toda irritación. Así, nos aferramos a nuestros placeres y posesiones,tememos el cambio o forzamos el cambio, intentamos construir un nido o un jardín de recreo.El Señor de la Palabra se refiere al uso del intelecto para
relacionarse con el mundo. Adoptamos una serie de categorías que nos sirven de asideros para manejar el mundo. El producto más complejo de esta tendencia son las ideologías, los sistemas de ideas con los cuales racionalizamos, justificamos y santificamos nuestras vidas.

El nacionalismo, el comunismo, el budismo, todos nos proveen de una identidad, normas de conducta y explicaciones del cómo y por qué se lo que sucede.Pero, otra vez como antes, el intelecto como tal no es el Señor de la Palabra. El Señor de la Palabra representa la tendencia del ego a interpretar todo lo que lo amenaza o irrita, de tal manera que el ataque parezca neutralizado o transformado en algo "positivo" desde el punto de vista del ego. El Señor de la Palabra se refiere al uso de los conceptos como filtros para protegernos de la percepción directa de lo que es. Tomamos los conceptos con demasiada seriedad, los usamos como instrumentos para consolidar nuestro mundo y nuestro yo. Si existe un mundo de cosas nombrables, entonces «Yo» existo como una de esas cosas nombrables. No queremos dar lugar a ninguna duda amenazadora, incertidumbre o confusión.El Señor del Pensamiento al esfuerzo que hace la conciencia por
mantenerse consciente de sí misma.
El Señor del Pensamiento reina cuando hacemos uso de las disciplinas espirituales o psicológicas como un medio de mantener nuestra autoconciencia, de aferrarnos a nuestro sentido del yo. Las drogas, el yoga, la oración, la meditación, los trances, las varias clases de psicoterapias, todas pueden utilizarse de esta manera.
El ego puede apropiarse ilícitamente de cualquier cosa para uso propio, incluso de la espiritualidad. Por ejemplo, si uno se entera de alguna técnica contemplativa que sea beneficiosa como prácticaespiritual, entonces el ego comienza por considerarla meramente como un objeto fascinante, y luego como objeto de estudio.Finalmente sólo podrá imitarla, porque el ego es como si fuera algo sólido que no puede absorber nada. Así, el ego trata de estudiar y remedar las prácticas de la meditación y de la vidacontemplativa. Cuando conseguimos aprender todos los trucos y las respuestas del juego espiritual, buscamos producir automáticamente una mímica de la espiritualidad; porque el compromiso verdadero, la verdadera espiritualidad, nos exigiría la eliminación del ego y,en realidad, lo último que quisiéramos es renunciar al ego.....También obtiene cierto sentido de triunfo, de gran hazaña, cierta excitación ante el hecho de haber recreado dentro de sí mismo el patrón de la experiencia que imita; por fin ha producido un logro
tangible, que le confirma su propia individualidad.

Una vez que reforzamos exitosamente nuestra autoconciencia mediante técnicas espirituales, creamos nuevos impedimentos al crecimiento espiritual genuino.Chogyam Trungpa: Más allá del materialismo espiritual


lunes, 7 de enero de 2013

viernes, 28 de diciembre de 2012

Que beneficios tiene jugar el papel de Victima ???

En realidad cuando hablamos de beneficio ,hablamos de un beneficio inconsciente , ya que la actitud de victima nos coloca en un lugar impotente y nos aleja de nuestro potencial, solo beneficia a nuestra parte inonsciente que busca argumentacion para sostener ese personaje que creamos  .


El primer beneficio que tenemos es no hacernos cargo de lo que nos corresponde , poner en el otro la causa de nuestros malestares .
Es la mejor estrategia que tengo para evadirme de mis dificultades , poniendo enfasis en los obstaculos y no en mi posible accionar .
El papel de martir (el que recibe estoicamente las injusticias )es un papel muy enraizado en nuestro cultura , siempre es mejor recibir la injusticis que cometerla .
Muchas veces , provocando la lastima del otro , logro su ayuda ..es una estrategia para obligar al otro moralmente a que me ayude ....
Hay una parte nuestra que tiene MIEDO y preferimos justificar ese miedo argumentando que los demas estan en contra  nuestra .
Cuando tomo decisiones asumiendo riesgos  y las cosas no salen como lo esperado , victimizarme me sirve  para no asumir mi responsabilidad (la culpa es del otro o de la mala suerte ) .
Inconscientemente creamos un escenario donde a nosotros nos toca jugar el papel de victima y en esa trama nos sentimos comodos aunque digamos que no es lo que queremos .

Por eso , cada vez que me quejo porque alguien me esta haciendo algo ....me tengo que preguntar ...
Que beneficio estoy recibiendo de esta situacion ???
Cuanto hice yo para que pase esto de lo que me quejo ???

Estas dos preguntas nos pueden servir para hacernos responsables de nuestras vidas ,y empezar a cambiar nuestra actitud frente a las situaciones que nos generaron malestar ,  ya que vivir en el lugar de victima siempre nos tiene en el pasado , contando historias de sufrimiento  y eso nos debilita , nos saca poder .

El PAPEL DE VICTIMA ES AUTOBOICOTEARNOS !!!HAY UNA PARTE NUESTRA QUE ES COMPLICE DE ESE AUTOBOICOT ....
Por eso tenemos que estar atentos ,cuando EL VICTIMA aparece en nosotros ...para que no se transforme en un habito que nos consuma lentamente ....


MR  28 -12-2012

EL DIA DE LOS INOCENTES ....

viernes, 14 de diciembre de 2012

LA LUCHA

Cuando desaparece la mente, tú también desapareces, por­que tú existes
en la lucha. El ego existe en la tensión. Para el ego es necesaria una dualidad. No puede existir con una reali­dad no dual. Así que observa: cuando estás luchando, tu ego se vuelve muy agudo. Observa veinticuatro horas y verás muchas cimas y muchos valles de tu ego, y muchas veces sentirás que no está ahí. Si no estás luchando con nada, no está ahí. De­pende de la lucha.
           Por eso la gente sigue encontrando maneras y medios y excusas para
luchar, porque sin la lucha simplemente empie­zan a desaparecer. Necesitan una creación constante, tal como uno pedalea una bicicleta. Tienes que seguir pedaleando; sólo así sigue corriendo la bicicleta. Si dejas de pedalear, tarde o temprano la bicicleta se va a caer. Es un milagro: con sólo dos ruedas, en contra de la gravedad, te sigues moviendo. Pero es necesario un pedaleo continuo.
           El ego es un milagro: lo más ilusorio, y parece lo más sólido y real. La gente vive y muere por él. Pero necesita un pedaleo constante, y ese pedaleo es tu lucha. Por eso no puede vivir sin lucha. Encontrarás alguna manera u otra. Empezarás a luchar con tus hijos si no encuentras a nadie más. Empezarás a luchar con tu esposa o con tu marido, a veces sin ninguna razón en absoluto. De hecho, no es necesaria ninguna razón; todas las razones son racionalizaciones. Pero tienes que luchar; si no, empiezas a desaparecer, empiezas a disolverte. Empiezas a caer como si fuera en un abismo, un abismo sin fondo.
    Por la mañana, cuando te acabas de despertar, durante unos pocos
segundos hay un estado de no ego. Por eso te sientes tan puro y limpio y virgen. Pero inmediatamente el mundo comienza. Incluso durante la noche, cuando estás dormido, sigues luchando, sigues creando pesadillas, para no perder complemente el hilo del ego.
    El ego es posible sólo con conflicto, con lucha. Si no tienes nada para
luchar, crearás alguna u otra manera para luchar.

El otro día estuve leyendo acerca de un hombre que nuca tuvo una pelea con
su esposa, y los vecinos se preguntaban qué tipo de hombre era. Siempre volvía de la fábrica riendo y feliz, nunca cansado, nunca tenso. Incluso su esposa se preguntaba a veces: «Nunca pelea, nunca se enfada, ¿qué pasa?»
Entonces, el vecindario entero se reunió y le preguntó, el hombre respondió:
-No es gran cosa. En la fábrica...
Trabaja en una fábrica de cristal en la que, cuando algo no sale
suficientemente bien, se lo pasan a él para que lo destruya, ese es su trabajo. Platos, tazas, vasos, se pasa el día rompiéndolos. Dijo:
     -Me siento muy feliz, no necesito luchar con nadie. ¡Ya es demasiado! Me siento en la gloria.
     Lo sabes muy bien: cuando la esposa no se siente bien, romperán más
platos, se caerán más tazas. Tiene que ser así. El ego encuentra alguna u otra manera, cualquier cosa - imaginaria, incluso imaginaria- servirá, pero hay que destruir algo. Y surge la lucha.
     Los leñadores son personas muy silenciosas. Su psicología es diferente: todo el día cortando madera, sacan su ira. Están en una catarsis continua. No necesitan la meditación dinámica. Y verás que son personas muy amorosas. Los cazadores son personas muy amorosas; todo su trabajo es muy violento, pero son personas amorosas, no encontrarás gente mejor que los cazadores. No necesitan sacar su ego contra ti; ya lo han hecho suficiente contra los animales.
     Debes haber oído lo que le pasa a los santos: el diablo viene a tentarlos. No está en ninguna parte; el diablo no existe, es su propia imaginación. Necesitan alguna lucha; si no, se sienten mal. Su ego no puede existir: ya no forman parte del mercado. Esa competición implacable ya no es para ellos; se han salido de ella. Y ahora, ¿dónde mantener el ego? ¿Cómo mantener el ego? No están metidos en política: ¿dónde mantener el ego? No son poetas ni pintores: ¿dónde mantener el ego? No hacen nada, no luchan con ningún competidor, así que crean enemigos imaginarios -el diablo- y empiezan a luchar con  el diablo.
     Pero todo eso es imaginario. Han dejado a los enemigos reales y ahora van creando enemigos imaginarios, porque el ego no puede existir sin enemigos. Se necesita una lucha; real, irreal, eso es lo de menos. Si hay lucha, puedes existir. Si no hay lucha, desapareces. Por eso, el mayor mensaje que te puedo dar es –recuérdalo- que tienes que llegar a un punto en el que se haya abandonado toda lucha. Sólo entonces te trascenderás a ti mismo. Sólo entonces no volverás a ser el pequeño “yo”, el diminuto y feo “yo” que eres. Lo trascenderás y te harás uno con la totalidad.

martes, 27 de noviembre de 2012

Las Trampas del ego

El EGO  es la construccion falsa que hacemos de nosotros mismos para interactuar con el mundo ,ES LA FACHADA ...que elegimos para que los demas nos vean .
Esto quiere decir , que cuando buscamos desde El EGO (desde esta fachada )la busqueda que hacemos es para refinar nuestras mascaras , no para hacer un cambio real e interior '
La estructura del EGO esta muy enraizada en nuestras creencias , siempre la mirada del otro juega en como armamos nuestra personalidad ,de esa manera  dependemos inconscientemente de la expectativa ajena .

Por eso tomamos la frase de ....,buscamos para no encontrar , porque la cosas que hacemos o el supuesto camino espiritual solo sirve para fortificar la estructura Egoica(hacer un personaje mas pulido ) .
En general cuando te encontras con maestros o gente que aprende alguna disciplina se siente un guru , es porque lo que le pedia el ego era mostrarse como un maestro ,o que lo vean como tal .
Todos queremos ser vistos como maestros , como esclarecidos y ahi radica el alerta que tenemos que tomar cuando vemos la vida del otro , ya que la podemos ver desde un lugar compasivo y de igualdad , o lo podemos ver desde un lugar de superioridad .
Nuestra fachada nos engaña todo el tiempo ,nos hace ver grandes o pequeños , nos compara ,nos pone en el lugar de humildes o sabios ,alegres o profundos ,autenticos ,rebeldes ,  exitosos ,sensibles ,solidario ,fuerte ,etc ....el problema es que cualquier manifestacion es un personaje que creamos para que el otro nos vea como queremos que nos vea.

Siempre lo que hacemos , lo hacemos pensando en alguien , en un otro , por eso el ego siempre esta presente en nosotros siempre hay un otro.
El ego nos tiene atrapados ,el punto seria estar conscientes ,, de ese ego ,ya que al estar consciente ,estamos alertas y si lo que buscamos es para los demas o para mi ,es una experiencia muy personal .solo podemos saberlo nosotros ,si nos mentimos , nadie se va a enterar solo nosotros ,y ahi esta el otro punto central .
Cuando nos mentimos a nosotros mismos , quiero vender que no tengo ego ,lo niego y asi no integro mi polo que es vivir para los demas .
El ego es parte estructural nuestra ,somos seres sociales , pero es un polo es un extremo.
el punto como siempre ,es la busqueda de equilibrio , cuando mas luchamos contra el ego , mas lo agrandamos , con conciencia lo podemos mantener a raya , pero nunca va a desaparecer , ese es un error , es un polo y como tal va a formar parte de nuestra estructura ,
vuelvo a repetir somos seres sociales  , y todo lo que hacemos es pensando en algun otro ...el punto es no perdernos a nosotros ,creyendo que somos esa fachada.
El otro extremo es aislarnos para estar en contacto total con nosotros mismos , nos aleja de las caracteristicas basicas del hombre que es la relacion con otro.
Solo se puede ser ,siendo con otros--Luis chiozza

Ni solos ,aislados ......ni perdidos en los demas , solo cuando podamos ser . o mantener nuestra individualidad  en contacto con otros es cuando logramos completarnos.

Por eso cuando compro mi fachada y no logro tomar cierta distancia ...  busco para no encontrar ......no me interesa , encontrar me interesa mostrar que encontre .y esa obsesion por mos,trar que encontre me aleja de mi .


MR 21/11/2012

lunes, 1 de octubre de 2012

Por que nos evadimos ??

¿Cuál es el único ser que genera una necesidad
de evadirse de la realidad inventando mentiras?
Aquel al que la realidad le produce sufrimiento.

jueves, 23 de agosto de 2012

La vida es difícil.

            Esta es una gran verdad, una de las más grandes. Es una gran verdad porque, una vez que la comprendemos realmente, la trascendemos. Cuando nos damos cuenta de que la vida es difícil – una vez que lo hemos comprendido y aceptado verdaderamente- , ya no resulta difícil, porque una vez que se acepta esta verdad, la dificultad de la vida ya no importa.
            La mayoría de las personas no comprende de forma cabal la idea de que la vida es difícil. Sin embargo, no deja de lamentarse, ruidosa o sutilmente, de la enormidad de sus propios problemas, de la carga que representan y de todas sus dificultades, como si la vida fuera en general una aventura fácil, como si la vida tuviera que ser fácil. Estas personas manifiestan, de una u otra manera, la creencia de que sus dificultades constituyen la única clase de desgracia que no debería haberles tocado en suerte, pero que, por algún motivo, ha caído especialmente sobre ellas o sobre su familia, su tribu, su clase, su nación, su raza o su especie, y no sobre otros. Conozco bien estas lamentaciones porque yo mismo las he proferido alguna vez.
La vida es una serie de problemas. ¿Hemos de lamentarnos o hemos de resolverlos? ¿No queremos enseñar a nuestros hijos a resolverlos?
La disciplina es el instrumento básico que necesitamos para resolver los problemas de la vida. Sin disciplina no podemos resolver nada. Con un poco de disciplina podemos solucionar algunos problemas y con una total disciplina podemos resolver todos los problemas.
    La vida es difícil porque afrontar y resolver problemas es doloroso. Los problemas, según su naturaleza, pueden suscitar en nosotros frustración, dolor, tristeza, sentimientos de soledad y culpa, arrepentimiento, cólera, miedo, ansiedad, angustia o desesperación. Son sentimientos desagradables, a menudo muy desagradables, en ocasiones tanto como cualquier dolor físico, y a veces tan intensos como los peores dolores físicos. A causa del dolor que los acontecimientos o conflictos nos producen, los denominados problemas. Y como al vida plantea una interminable serie de problemas, siempre es difícil y está tan llena de sufrimiento como de alegría.
   Sin embargo, la vida cobra su sentido precisamente en este proceso de afrontar y resolver problemas. Los problemas constituyen la frontera entre el éxito y el fracaso. Los problemas fomentan nuestro valor y nuestra sabiduría; más aún, crean nuestro valor y nuestra sabiduría. Sólo a causa de los problemas maduramos mental y espiritualmente. Cuando deseamos estimular el desarrollo y la madurez del espíritu humano, lanzamos un desafío a la capacidad del hombre para resolver problemas, del mismo modo que en la escuela ponemos problemas a los niños para que los resuelvan. Aprendemos gracias al sufrimiento que supone afrontar y resolver problemas. Como dijo Benjamín F'ranklin: “Lo que hiere, enseña”. De aquí que las personas juiciosas, lejos de temer los problemas, los afronten de buen grado y acepten el sufrimiento que comportan.
   Esta tendencia a eludir los problemas y los sufrimientos inherentes a ellos es la base primaria de toda enfermedad mental. Dado que casi todos los seres humanos tenemos, en mayor o menor medida, esta tendencia, casi todos estamos, en mayor o menor medida mentalmente enfermos, es decir, no gozamos de una salud mental completa. Algunos vamos tan lejos en este empeño por evitar los problemas y los sufrimientos que nos alejamos mucho de todo cuanto puede ser útil para encontrar una salida fácil,    forjando a veces las más complicadas fantasías, con total exclusión de la realidad                                                                                                                                Digámoslo con las breves y sencillas palabras de Carl Jung: “La neurosis es siempre un sustituto de los sufrimientos verdaderos.”
            Pero el sustituto termina por convertirse en algo más penoso que el sufrimiento legítimo que aquél debía evitar. La neurosis misma se convierte en el máximo problema. Muchos intentan entonces evitar ese dolor y ese problema mediante una capa tras otra de neurosis. Afortunadamente, sin embargo, algunos tienen el valor de hacer frente a sus neurosis y comienzan a aprender -por lo general con la ayuda de la psicoterapia - el modo de experimentar el sufrimiento genuino. En todo caso, cuando eludimos el sufrimiento genuino que resulta de afrontar problemas, nos privamos también de la posibilidad evolutiva que los problemas nos ofrecen. Por esta razón, en las enfermedades mentales crónicas se detiene nuestro proceso de desarrollo y quedamos atascados. Y, sin una cura, el espíritu humano comienza a encogerse y marchitarse.
Así pues, debemos inculcar en nosotros y en nuestros hijos los medios para alcanzar la salud mental y espiritual. Quiero decir que debemos enseñarnos a nosotros mismos y a nuestros hijos la necesidad del sufrimiento y el valor que éste implica, la necesidad de afrontar directamente los problemas y de experimentar el dolor que nos acarrean.

Scott Peck

martes, 21 de febrero de 2012

EL DOLOR ES UN MAESTRO

El dolor en sí mismo no es un mal que tengamos que evitar a toda costa.
El dolor es un maestro que nos puede enseñar muchas cosas.
El dolor nos instruye, nos dice que cambiemos, que dejemos de hacer una cosa y emprendamos otra,que dejemos de pensar en cierta forma y empecemos a pensar en forma diferente.

Y cuando nos negamos a escuchar al dolor y a sus enseñanzas ,
lo único que nos queda es convertirnos en escapistas.
Efectivamente, lo que decimos es:
no voy a escuchar,
no voy a aprender,
no voy a cambiar.

Las personas abiertas y que van creciendo no toman a regañadientes la pedagogía del dolor y buscan el cambio.

Intentan respuestas y correcciones adecuadas.

Los otros no escuchan las enseñanzas del dolor.
Se contentan con establecerse y vivir con el 10 % de su potencial
humano. Se contentan con morir, sin haber realmente vivido.

Mediante las verdaderas y permanentes relaciones del amor, podemos recobrar la aceptación de nosotros mismos, la realización de lo que valemos.
Si poseemos estas dos cualidades, todo lo demás se irá desplazando en dirección del crecimiento, por el sendero de la paz.

Cuando faltan el amor y el sentido del valor personal, lo único que
queda es una existencia parcial.
Y así solo podremos lograr una fracción de lo que pudimos haber logrado y sido.

Aprendamos del dolor.

lunes, 26 de diciembre de 2011

Hua hu ching----LAO TSE

No te dejes atrapar por superficialidades espirituales.
Cantar no es más sagrado que escuchar el murmullo del
arroyo, pasar entre tus dedos las cuentas de un rosario
no es más sagrado que respirar, vestir hábitos
religiosos no es más espiritual que usar ropa de trabajo.



Si te la pasas rindiendo culto a deidades y a
instituciones religiosas como si fueran la fuente
de la verdad sutil, colocarás intermediarios entre
lo divino y tú y acabarás siendo un mendigo que
busca afuera lo que abunda en el interior de su
corazón.
No traces una línea entre lo que es espiritual y lo
que no lo es. Si separas tu vida espiritual de tu
vida ordinaria, no estarás en el Sendero.
La suprema verdad no puede expresarse con
palabras. Por eso, el verdadero maestro no tiene
nada que decir y, simplemente, sin preocuparse,
se da a sí mismo en el servicio que presta.

No creas que alcanzarás la verdad acumulando
conocimientos. El conocimiento engendra a la duda, y
la duda te hace tener hambre de más conocimientos.
Trata de vivir de una manera holística. No exageres la
importancia del intelecto. Al contrario: integra mente,
cuerpo y espíritu en todas las cosas. Si lo haces,
llegarás a ser maestro del conocimiento, en lugar de
ser víctima de los conceptos.

No creas que porque meditas silenciosamente
estás clarificando tu mente.
La claridad de la mente no se alcanza con sólo huir
del mundo.
Cuando honres a tus padres, ames a tus hijos,
ayudes a tus hermanos, seas leal con tus amigos,
cuides a tu pareja con devoción, trabajes con
alegría y asumas tus responsabilidades; cuando
practiques la virtud sin exigirla primero a los
demás; cuando, aunque comprendas las verdades
supremas, mantengas una forma ordinaria de
proceder, entonces —y sólo entonces— habrá
claridad en tu mente y sabrás que tu forma de
meditar es la correcta.

Es parte de la ley cósmica que lo que digas y lo
que hagas determinará lo que suceda en tu vida.
Si defiendes una idea, otro luchará contra ella. Al
poco tiempo, los dos entrarán en conflicto con un
tercero y, muy pronto, toda tu vida será parloteo y
contradicción.
Cuando te des cuenta de que lo que haces a otro
te lo haces a ti mismo, habrás entendido la Gran
Verdad.

Todo momento es frágil.
Por hermosos que hayan sido los momentos del
pasado, no pueden conservarse; por gozosos que
sean los momentos del presente, no pueden
guardarse; por deseables que sean los momentos del
futuro, no pueden atraparse.
La mente, en su empeño por detener el río en un
lugar, deja pasar por alto la simple verdad del
momento.

¡Ama la vida!
No tienes que esconderte en retiros espirituales.
Puedes ser un bondadoso eremita contemplativo
justo aquí, en medio del ajetreo del cotidiano
vivir.

 

lunes, 26 de septiembre de 2011

SOMOS ESCAPISTAS


El hombre es el único animal escapista. No hay nada de malo en ello en lo que respecta a luchar con los animales, el hombre ya ha estado en la naturaleza salvaje durante mucho tiempo. Y aún sigue escapándose de los leones y de los tigres; debe de haber tenido grandes experiencias en el pasado. Pero ese escapismo se ha convertido en un mecanismo profundamente enraizado en el hombre. Y sigue haciendo lo mismo con las cosas psicológicas.
            Si hay miedo, en vez de confrontarlo va en otra dirección, reza a Dios, pide ayuda. Al sentir la pobreza, en la pobreza, en vez de enfrentarse a ella, va acumulando riquezas, para así po­der olvidar que se siente pobre por dentro. Al ver que no se co­noce a sí mismo, en vez de enfrentarse a esta ignorancia, va re­cogiendo conocimientos, como un loro, y va repitiendo cosas prestadas.
            Todo esto son escapes. Si realmente quieres enfrentarte a ti mismo, tendrás que aprender a no escaparte. Llega la ira; no te escapes de ella. Cuando te sientes enfadado, comienzas a hacer algo para estar ocupado. Por supuesto, si tu energía se mueve en otra dirección, la ira se reprime. No le das ninguna energía; vuelve a caer en el inconsciente. Pero se vengará; tarde o temprano encontrará una oportunidad de nuevo y saldrá de manera desproporcionada con respecto a la situación.
Si surge en ti el sexo, empiezas a hacer otra cosa, empiezas a repetir un mantra. Pero todo eso son escapes. Y recuerda: la religión no es un escape. Las religiones que conoces son todas ellas escapes; pero la religión de la que yo hablo no es un escape, es un encuentro. Hay que enfrentarse a la vida. Todo lo que se presente ante ti, tienes que examinarlo en profundidad, porque esa profundidad misma se convertirá en tu auto conocimiento.
Detrás de la ira están las huellas del toro. Detrás del sexo están las huellas del toro. Si te escapas del sexo, de la ira, de avaricia, de esto y de aquello, te estarás escapando de las hullas del toro, y entonces te resultará imposible descubrir quién eres.
            Estas dos cosas: que el hombre está más interesado en ficciones... ¿Has visto a las gentes en el cine, viendo una película, lo diferentes que son? Lloran si algo sucede en la pantalla, fluyen lágrimas de sus ojos. En la vida real no los encuentras tan bondadosos, tan compasivos. En la vida real puede que sean muy duros. Pero viendo una película -y no hay nada en la pantalla; sólo luz y sombra, un juego, un sueño- lloran y gimen y se ríen, y se emocionan. En vez de mirar la película, resultará más valioso mirar a los espectadores. ¿Qué les está pasando a esas gentes?
El hombre parece estar más interesado en lo ilusorio que en la realidad. Y si intentas despertar a alguno de su mundo ilusorio, se enfada; nunca te perdonará. Se vengará, le has perturbado. Estas ficciones de la mente y la constante voluntad de escapar son los dos problemas que hay que confrontar.

OSHO

lunes, 29 de agosto de 2011

Conocer la mente------Osho

Si te sientas solo durante diez minutos y escribes sinceramente en un papel todos los pensamientos que pasan por tu mente, no desearás enseñarle este papel ni siquiera a tu amigo más querido, porque verás que hay pensamientos tan dis­paratados que ni tú ni nadie habría esperado algo así. Te darás cuenta de que hay pensamientos tan irrelevantes, inútiles y con­tradictorios que creerás que te has vuelto loco.
Si escribes sinceramente durante diez minutos cualquier cosa que te venga a la mente, te sorprenderás de lo que sucede ahí. Te preguntarás si estás cuerdo o si estás loco. Nunca contemplas tu mente durante diez minutos para ver qué es lo que está sucediendo ahí, o quizá no lo hagas porque ya sabes lo que está sucediendo. Probablemente, tengas miedo.
Por eso la gente tiene miedo de estar sola y busca compañía durante las veinticuatro horas del día; quieren encontrarse con sus amigos, ir a algún centro de reuniones o cualquier otra cosa y si no encuentran a nadie, empezarán a leer el periódico o es­cucharán la radio. Nadie quiere estar solo, porque en cuanto estás solo empiezas a descubrir tu verdadero estado.
Cuando hay alguien presente te entretienes relacionándote con él y no eres consciente de ti mismo. La búsqueda del otro no es más que la búsqueda de una oportunidad para huir de ti mismo. La razón fundamental de que te interesen los de­más es que tienes miedo de ti mismo,  el hombre busca compañía, bus­ca compañeros, busca un amigo, busca la sociedad, busca la multitud.
El ser humano tiene miedo a la soledad. Tiene miedo a la so­ledad porque en su soledad encontrará un reflejo de su verdadero estado, se encontrará con el reflejo de su propio rostro. Y esto le asusta, le da mucho miedo. Por eso, desde que se levanta por la mañana hasta que se acuesta, usa toda clase de métodos para huir de sí mismo, para no tener que enfrentarse consigo mismo. Tiene miedo de verse.
El hombre ha inventado miles de formas para huir de si mis­mo. El cine, la radio y la televi­sión son formas de huir de uno mismo. El hombre se ha vuelto in­quieto. Todo el mundo busca entretenimientos, intentas hacer todo tipo de cosas para olvidarte de ti mismo un rato, porque tu situación interna es cada vez peor. En todo el mundo, junto con el desarrollo de la civilización, se ha aumentado el uso de las dro­gas. Continúa la búsqueda para descubrir métodos se­guros para que el hombre pueda olvidarse de si mismo; de no ser asi, el hombre se vería en un gran apuro.
¿Cuál es el motivo que hay detrás de todo esto? ¿Para qué quieres olvldarte de ti mismo?- ¿Porqué tienes tantas ansias de olvidarte de ti mismo? No creas que sólo las personas que van al cine están tratando de olvidarse de si mismos, también lo hacen las personas que van a los templos; no hay ninguna diferencia. El templo es una vieja forma de olvidarse de uno mismo, el cine es la nueva forma.

 Quieres olvidarte de tu estado interior, no quieres verlo. Quizá puedas convencer a tu mente de que no existe algo que no puedes ver, pero eso no significa que haya desaparecido. No existe ninguna relación entre no ser visible y no existir. Si fuera visible quizá podrías hacer algo por cambiarlo, pero puesto que no es visible no podrás cambiarlo. Seguirá aumentando en tu in­terior como una herida, como una úlcera escondida que no quie­res ver.

Si alguien apesta tiene que rociarse con perfume. Si alguien tiene un cuerpo horrible, tiene que hacer un esfuerzo para pa­recer bello. El que está triste por dentro tendrá que aprender a reírse, y el que está lleno de lágrimas por dentro tendrá que se­guir sonriendo por fuera. El que está lleno de espinas por  den­tro deberá adornarse con flores por fuera.
El hombre no es en absoluto lo que aparenta ser, es exacta­mente lo contrario. Por dentro es una cosa y por fuera es otra. Y está bien engañar a los demás con lo que has puesto en tu exterior, pero el problema es cuando te engañas a ti mismo. Si la apariencia exterior sólo engañase a los demás, no pasaría nada; no es una sorpresa porque la gente normalmente sólo ve lo que hay fuera. Pero tú mismo te engañas porque realmente crees que eres la imagen que ven los demás. Te ves a través de los ojos de los demás nunca te ves directamente cómo eres, lo que realmente eres.
 La imagen que se forma en los ojos de los demás te engaña y te da miedo mirar en tu interior. Quieres ver la imagen que los demás tienen de ti, no tu realidad. ¿Qué dice la gente? Empie­zas a tener mucha curiosidad por saber lo que la gente dice de ti. Detrás de esa curiosidad sólo hay una cosa: crees que te puedes­ reconocer a través de la imagen que se han formado los de­más de ti. ¡Esto es realmente, asombroso! Incluso para verte tie­nes que mirarte en los ojos de otra persona.
La gente tiene miedo de que los demás hablen mal de ellos. Están contentas cuando la gente habla bien de ellos porque su conocimiento de sí mismos depende de la opinión de los demás. No tienen un conocimiento directo de sí mismos; no se conocen a sí mismos por una experiencia directa. Podrían tener esta ex­periencia, pero no sucede porque intentan huir de ella.

La primera cosa al encontrarse con la mente es no preocu­parse de lo que digan los demás o de lo que los demás piensen de ti; tienes que encontrarte, más bien, directamente con lo que eres tú en esencia. En tu soledad tienes que abrir totalmente tu mente y ver qué es lo que hay allí. -Esto es un acto de valentía. Decidir entrar dentro del infierno que se oculta en tu interior es un acto de enorme valentía. Verte en tu desnudez es un acto de enorme valentía. Es necesario tener mucho coraje.

En primer lugar, debes encontrarte directamente con la mente. Pero para que este encuentro se produzca debes enten­der primero dos o tres cuestiones. Después podrás pensar en cómo se puede cambiar la mente.

Para encontrarte directamente con la mente debes abando­nar primero todos tus temores de conocerte. ¿Por qué temes co­nocerte? Este temor puede ser tal vez que seas una mala perso­na. Este temor es que quizá descubras que eres una mala persona después de haber cultivado la imagen de ser una bue­na persona. Aparentas ser una buena persona, eres piadoso, eres inocente, eres auténtico, eres sincero. Tu miedo se debe a que quizá te des cuenta de que por dentro no eres auténtico, sino falso. Tienes miedo de descubrir que no eres religioso, eres complicado, astuto, hipócrita y poco virtuoso. El miedo parte de que tu imagen -lo que crees que eres- podría resultar ser falsa.
 La persona a la que le asusta esto nunca podrá enfrentarse a la mente. Es muy fácil irse al bosque, es fácil irse a la oscuridad, es fácil sentarse frente a los animales salvajes y no tener miedo, pero es muy difícil sentarse y no tener miedo al hombre salvaje que está escondido en tu interior. Es muy complicado. No es nada difícil estar bajo el sol durante años, cualquier idiota lo puede hacer; no es difícil estar cabeza abajo, cualquier idiota puede aprender todos esos trucos circenses; y no es muy difícil acos­tarte encima de las púas, la piel se adapta a las púas muy depri­sa. Si hay algo realmente arduo es encontrar el coraje de tener una experiencia directa de lo que eres por dentro, ya seas bue­no o malo, como quiera que seas.

Así que lo primero es perder el miedo y estar listo para ver­te a ti mismo con valentía. Quien no tiene esta valentía se en­cuentra en un aprieto. Te interesa alcanzar el alma, te interesa conocer la existencia, pero no tienes el valor de tener un encuentro sencillo y directo contigo mismo. El alma y la existencia están muy lejos; la primera realidad es tu mente. La primera realidad es el centro de los pensamientos con el que tienes una relación muy estrecha: primero tienes que verlo, conocerlo, reconocerlo.
Lo primero es conocer tu mente en soledad, sin miedo. Du­rante al menos media hora cada día dale a tu mente la oportunidad de expresarse tal como es. Enciérrate en una habitación como el emperador. Dale a tu mente libertad total. Dile: “Date permiso para pensar y contemplar todo lo que quieras”. Deja de censurarte, eso ha impedido que las cosas afloren a la su­perficie; deja de hacerlo. Dale libertad a tu mente y permite que surja lo que tenga que surgir, permite que aparezca lo que ten­ga que aparecer. No impidas ni reprimas nada, estás preparado para saber lo que hay en tu interior.

Y tampoco deberías juzgar lo que está bien y lo que está mal; porque en cuanto juzgas, comienza la represión. La mente empieza a reprimir lo que llamas malo y empieza a escudarse de­trás de lo que llamas bueno. No necesitas juzgar nada como bue­no o malo. Estate preparado para conocer cualquier cosa que haya en la mente tal  como es, sea lo que sea.
 Si dejas que tu mente sea libre para contemplar, para sen­tir, sentirás mucho miedo y pensarás que estás loco. Pero es esen­cial que conozcas lo que está escondido dentro de ti para poder librarte de ello. El conocerlo y el reconocerlo son los primeros pa­sos para librarte  de ello. No puedes conquistar a un enemigo que no conoces o no reconoces; es imposible. El enemigo oculto el enemigo que está a tus espaldas es más peligroso que el enemigo que está delante de ti y con el que estás familiarizado, y al que puedes reconocer.
 La primera cuestión es que a causa de todas las restriccio­nes e inhibidones que le has impuesto a la mente por todos la­dos no permites que la mente se exprese epontáneamente. Has reprimido su espontaneidad. Todo se ha vuelto antinatural y fal­so. Has tapado todo con velos, llevas una máscara falsa y no per­mites que la mente se exprese directamente.

 Al principio permite que la mente se exprese directamente, delante de ti para que te familiarices con todo el contenido que estaba oculto y reprimido. Una gran parte de la mente se ha ocultado en la oscuridad. Nunca has llevado una luz hasta allí. Vives en la terraza de tu casa, todas las habitaciones están a oscuras y no sabes que ahí se esconden todos los insectos, las ara­ñas, las serpieptes y los escorpiones. Es inevitable que se oculten en la oscuridad. Y tienes miedo de alumbrar esa parte; ni siquiera quieres saber en qué estado se encuentra tu casa.  ­
Para un buscador es absolutamente esencial perder el mie­do. Para que en tu mente y en tus pensamientos se produzca una revolución, en primer lugar tienes que perder el miedo, tie­nes que estar dispuesto a conocerte sin miedo. En segundo lugar, tienes que deshacerte de todas las censuras y restricciones que has impuesto sobre la mente. Y le has impuesto muchas restricciones: «No pienses en eso. No, no dejes que un pensamiento como ese pase por tu mente. iEs un mal pensamiento! ¡No lo permi­tas!». Cuando reprimes los malos pensamientos, no los destru­yes, slno que penetran en tu subconsdente.
Al reprÍmir, el pensamiento no desaparece sino que va has­ta el fondo de tu ser, porque lo que estás reprimiendo viene de tu interior, no del exterior.

 Recuerda, todo lo que está en tu mente no viene del exterior sino de adentro. Es como si tapásemos la salida  de un manantial que surge de la montaña: no destruirás el manantial; se esconderá y buscará otras salidas. En un principio debería haber habido un manantial, pero quizá ahora haya, diez porque el agua intentará fluir dividiéndose en diez manantiales. Y si tapas esos diez lugares aparecerán cien manantiales. ­
Todo viene de dentro, no de fuera. Cuanto más lo reprimes más horrible y pervertido se vuelve. Encuentra otras formas de sa­lir; crea nuevas complicaciones, pero tú sigues reprimiéndolo con más fuerza. El pensamiento reprimido no se destruye, sino que penetra profundamente en tu subconsciente. Y cuanto más lo reprimes, más profundamente se esconde y más poder tiene sobre ti.

La rabia está mal, por eso la reprimes: entonces una corrien­te de rabia se extiende por todo tu ser. El sexo está mal, la ava­ricia está mal, esto está mal, aquello está mal... Reprimes todo lo que está mal y al final te encuentras con que te has conver­tido en lo que has reprimido. ¿Cuánto tiempo puedes bloquear esos manantiales tapando la salida?
Y la mente tiene una forma determinada de funcionar. Por ejemplo, cualquier cosa que quieras reprimir y de la que quieres escapar se vuelve primordial para la mente. Cualquier cosa de la quieras escapar se convierte en una atracción, y la mente se sien­te atraída por ella. ilnténtalo! Si intentas escapar de algo o re­primirlo, la mente se concentrará en ello.
 El segundo punto que debes recordar es que hay que olvi­darse de todos los sentimientos, de conflicto y lucha con cualquier estado mental. Crea simplemente un sentimiento de que­rer saber, compreder, «me gustaría comprender mi mente». Uno debería penetrar en la mente con esta clase de sentimiento sin­cero. Este es el segundo punto.­

Y el tercer punto es no juzgar nada de lo que surja en la mente. No juzgues lo que está mal y lo que está bien. La maldad y la bondad son dos caras de la misma moneda. Donde hay maldad, habrá bondad en la otra cara; donde hay bondad habrá maldad en la otra cara.
Dentro de una persona buena se escode una persona malvada y dentro de una persona malvada se esconde una persona buena. Una persona buena tiene la cara buena de la moneda ha­cia arriba y la cara mala hacia abajo. Cuando una persona bue­na se vuelve mala es peor que la persona más malvada. Y si una persona malvada, se vuelve buena hará palidecer, en comparación, a la persona buena. En una persona mala, la bondad se ha  escondido totalmente, sólo se ve la maldad. Pero si cambia y se vuelve un buen hombre, las demás personas buenas palidece­rán a su lado. Una fuerza de bondad fresca y oculta emanará de él. Valmiki o Angulimal son dos buenos ejemplos de esto: fueron personas muy malas que un día se volvieron buenas y brillaron más que ningún santo con su bondad.
Una persona buena y una persona mala no son diferentes; son las dos caras de la misma moneda. Pero el sabio es un tercer tipo de persona, en su interior no hay bondad ni maldad. Des­aparece la moneda. Un sabio no es un hombre bueno, un caba­llero o un santo. En el interior de un caballero siempre hay es­condido un hombre malvado y en el interior de un hombre malvado siempre hay escondido un caballero. Un sabio es deci­didamente un tercer tipo de fenómeno. Está más allá del bien y del mal; no tiene relación alguna con ninguno de los dos. Ha en­trado en una dimensión totalmente distinta, donde el bien y el mal no existen.
  -Yo no soy bueno ni malo. Simplemente, soy yo mismo. He renunciado a la idea de bueno y malo. He renunciado al interés de convertirme en bueno, porque cuanto más intentaba ser bueno, más malo me volvía. Me volví absolutamente indiferente. Y el día que me volví indiferente me di cuenta de que dentro ya no había bondad ni maldad. En su lugar había nacido algo que es mucho mejor que la bondad y que no tiene ni una sombra de maldad.

El tercer tipo de persona es el sabio. El viaje del buscador no consiste en convertirse en un buen hombre; el viaje del buscador es el de convertirse en un sabio.

Así que mi tercer punto es: cuando surja un pensamiento en la mente, no decidas si es bueno o malo. No lo apruebes ni lo desapruebes. No digas que esto es malo o es bueno. Simplemente, siéntate al lado del río de la mente, como si estuvieses sentado a la orilla de un río, contemplando el fluir del agua con indiferencia. El agua fluye, las piedras fluyen, las hojas fluyen, la madera fluye y tú estás contemplando sentado en silencio en la orilla.
  Estos son los tres puntos de los que os quería hablar esta mañana. Lo primero es una tremenda valentía al enfrentarse con la mente; lo segundo es no poner restricciones ni condiciones a la mente; lo tercero es no juzgar los pensamientos y deseos que surjan en la mente, no debe de haber juicios de bueno ni malo. Tu actitud debería de ser indiferente. Estos tres puntos son necesarios para entender las perversiones de la mente.
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comentario sobre este texto
Porque nos juzgamos ??????
Las religiones fueron la primera organizacion politica diciendo lo que se podia y lo que no se podia hacer , esa clasisficacion de lo bueno y lo malo que todos tenemos grabado en el inconciente , es lo que nos hace juzgarnos y juzgar y nos bloquea la posibilidad de ver nuestra totalidad , porque lo que esta clasificado como malo ....lo negamos .

Es increible lo profundo de esta creencia , ya que los textos que hablan (como este ) develando el etiquetado que hacemos , en su narrativa incorporan muchos juicios desde este paradigma .
Como hacemos para salir desde este paradigama tan arraigado en nosotros ????(bien y mal )
Hay una frase que dice en la naturaleza no hay premios ni castigos hay consecuencias , en algun punto el cambio vendria por ese lado , empezar a ver las consecuencias de nuectras acciones y pensamientos y chequear si estan alineadas a lo que queremos y poder observar nuestro accionar y pensar sin juzgar tan rigurosamente :

lunes, 22 de agosto de 2011

No renunciar al Mundo

El zen no cree en la renuncia al mundo. Si renuncias, está bien; si no, también está bien. Depende de ti: se aceptan ambas posi­bilidades.Lo fundamental no es el mundo o la renuncia al mun­do, sino estar alerta y consciente dondequiera que estés. Incluso un lego, un padre de familia, puede alcanzar una perfecta ilumi­nación. En esto, el zen es muy, muy fluido: te da absoluta liber­tad. No se mete en tu estilo de vida en este mundo.

Los hindúes insisten en que tienes que renunciar al mundo. Los jainitas insisten en que debes renunciar al mundo. Hasta Bu­da insistía en esto. De hecho, Buda no tomaba a padres de familia como discípulos. Toda la tradición hindú está a favor de renun­ciar al mundo. Pero Lao Tse, Chuang Tzu, vivían en el mundo; vi­vían con plena conciencia.
Es un hombre perfectamente consciente. No renunció a su mujer, vive en el mundo como un hombre común; pero no es co­mún, es extraordinario.
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Tienes que renunciar a tu mundo; es la única renuncia que te pido. No te digo que dejes a tu mujer, no te digo que dejes tu tra­bajo, no te digo que renuncies a tu dinero ni a ninguna de tus co­sas, no. Simplemente te digo que abandones tu mundo de sueños privados. Eso es para mí el sannyas. El antiguo sannyas consistía en abandonar este mundo, el visible. Uno se iba al Himalaya, de­jando a su mujer e hijos... pero no se trata de eso. No es ese el mun­do que hay que abandonar. ¿Cómo podrías abandonarlo? Incluso el Himalaya pertenece a este mundo.
El mundo real al que hay que re­nunciar es la mente, el mundo de sueños privado. Si renuncias a él, aunque estés sentado en el mercado estarás en el Himalaya. Si no renuncias a él, incluso en el Himalaya crearás un mundo privado a tu alrededor.
¿Cómo puedes escapar de ti mismo? Vayas donde vayas estarás contigo. Vayas donde vayas, te comportarás de la misma manera. Las situaciones podrán ser diferentes, pero ¿cómo vas a poder ser diferente tú? Seguirás dormido en el Himalaya. ¿Qué diferencia hay entre dormir en Pune o en Boston, entre dormir en Londres o en el Himalaya? Estés donde estés, estarás soñando. ¡Deja de soñar! Pon­te más alerta, de pronto, los sueños desaparecen, y con los sueños desaparecen todos los sufrimientos.

lunes, 27 de junio de 2011

No hay más remedio que cambiar(nos)



A esto se refería el escritor Hermann Hesse (1877 – 1962) cuando afirmó que “la verdadera profesión del hombre es encontrar el camino hacia sí mismo”. Más que nada porque a través de la inmersión en nuestra realidad interna, poco a poco nos damos cuenta de que ahí se encuentra todo lo que necesitamos para poner fin a nuestro sufrimiento y alcanzar así la plenitud que tanto anhelamos. Porque, ¿de qué sirven los triunfos externos si no sentimos alegría en nuestro corazón? ¿Qué valor tiene que la sociedad nos aplauda si no nos sentimos bien con nosotros mismos? Más allá del autoengaño, sabemos de primera mano que sin paz ni equilibrio interiores nada de lo que hagamos en la vida será sostenible y carecerá por completo de sentido.
Escapar de uno mismo es el problema, no la solución. Más que nada porque el vacío existencial no se llena, sino que se aprende a aceptarlo hasta que desaparece. Y esto sólo se consigue haciéndole frente a nuestra estructura mental, de manera que podamos dirigir conscientemente nuestros pensamientos. En esto consiste precisamente ser dueño de uno mismo: en dejar de vivir con el piloto automático, que nos lleva a pensar y reaccionar de forma mecánica e inconsciente.
Lo curioso, y también paradójico, es que para aquellos que hemos decidido que no necesitamos sufrir más, este cambio de paradigma –de perderse afuera a encontrarse dentro– acaba convirtiéndose en una auténtica filosofía de vida. En ese instante, rompemos la carcasa de ignorancia que nos hacía creer que lo sabíamos todo con respecto a nosotros mismos y a nuestra existencia, abandonando la falsa idea de que no tenemos nada más que aprender.
En el acto de humildad que implica afirmar “yo no sé” se encuentra el inicio de la auto-transformación, lo que supone una auténtica revolución interior. Al basar nuestra autoestima en querer aprender, nos convertimos en verdaderos escépticos, explorando personalmente lo que desconocemos para descubrir lo que no sabemos. Esta nueva actitud, mucho más receptiva y tolerante, es la que permite que nos abramos a diferentes y más profundas teorías y prácticas relacionadas con el maravilloso aforismo “Conócete a ti mismo”, cuyo origen se remonta más allá del siglo VI a C, siendo más veterano que la historia misma de la filosofía.
Este apasionante viaje hacia lo más hondo de nosotros mismos está lleno de misterio e incertidumbre. Y nos lleva a traspasar fronteras que la sociedad no sólo rechaza frontalmente por su total y absoluto desconocimiento, sino que llega a ridiculizar e incluso a oponerse agresivamente. Por eso solemos recorrer este camino en soledad, compartiéndolo con aquellas pocas personas que van en nuestra misma dirección. Entonces y no antes, asumimos el compromiso por nuestro autoconocimiento y desarrollo personal, a partir de los cuales tomamos conciencia del increíble potencial que reside en el interior de cada ser humano.
Ahora bien, al tratarse de un asunto tan íntimo y delicado –estamos hablando de la conquista de la felicidad–, hemos de alejarnos de cualquier tipo de creencias –ya nos han vendido suficientes– para comenzar a comprobar el conocimiento que vamos recibiendo a través de los resultados que obtenemos. No en vano, está demostrado que el lenguaje escrito es el menos efectivo de todos los que utilizamos para comunicarnos: el significado de cada palabra viene determinado por nuestra interpretación subjetiva.
Sin ir más lejos, el concepto de “felicidad” suele confundirse con emociones como el placer y la satisfacción de conseguir aquello que deseamos, sean personas, cosas, situaciones y demás metas externas. Pero alcanzar este tipo de “triunfos” no implica sentirse verdaderamente feliz por dentro, es decir, experimentar una profunda y duradera paz interior.
Para no caer en estos malentendidos lingüísticos, en la medida que podamos, hemos de verificar la información que se nos detalla a través de nuestra propia vivencia, incluyendo, por supuesto, el contenido de este texto. Así, dado que nuestra experiencia interior goza de una fiabilidad del 100%, esa debe ser nuestra primera y última referencia. Sólo así es posible conocer y comprender la verdad que nos libera del sufrimiento y que nos lleva a disfrutar de una vida personal y profesional consciente, amorosa, equilibrada, creativa y llena de sentido.
Primero con nosotros mismos

Para alcanzar este grado de maestría sobre la condición humana, todo aspirante a coach debe contar con la comprensión suficiente para disfrutar de una vida plena. Es decir, que antes de “trabajar” sobre los demás, primero hemos de haber “trabajado” sobre nosotros mismos. Y es que, como dijo el escritor Lev Tolstoi (1828 – 1910): “Todos quieren cambiar el mundo, pero nadie quiere cambiarse a sí mismo”. Ése es el riesgo de aventurarse a ejercer de coach, una función muy exigente, pues implica haber encontrado lo que gran parte de la humanidad siente que le falta.
Si no nos transformamos a nosotros mismos primero, aprehendiendo la sabiduría que nos libera del sufrimiento y nos aporta paz interior, nuestro espejo no estará lo suficientemente limpio para que los demás vean las causas de su malestar reflejadas nítidamente. Así, no basta con adquirir conocimiento; para enseñar es necesario encarnar lo que se sabe. Si no hay coherencia entre la teoría y la práctica es que todavía no comprehendemos la información que conocemos.
Por tanto, lo que hemos logrado con nosotros mismos, es decir, lo que se manifiesta en nuestras propias vidas, es lo único que podemos ofrecer a los demás.
Entonces, ¿cómo sabemos si somos aptos para ejercer esta profesión? Observando los resultados que obtenemos en nuestro día a día. Y para ello, tenemos que ser sinceros con nosotros mismos, sino estaremos engañando a los demás. En palabras del filósofo Gerardo Schmedling (1946 – 2004), en primer lugar, “hemos de verificar si nos sentimos felices, es decir, que nada de lo que nos ocurre nos lleva a perder la alegría y caer en las garras del sufrimiento”. Como consecuencia, “también hemos de percibir paz en nuestro interior, que nos permite dejar de reaccionar impulsivamente, manteniendo siempre la serenidad”. Por último, “si verdaderamente gozamos de este equilibrio interno, mantendremos en todo momento la humildad necesaria para servir a las personas que nos rodean”.
A partir de estas tres virtudes internas, Schmedling describe otros cuatro resultados externos: “Un óptimo estado de nuestra salud física; la armonía de todas nuestras relaciones personales y profesionales; disfrutar de recursos económicos más que suficientes y la flexibilidad necesaria para adaptarnos y fluir en el lugar donde vivimos”. Si gozamos de un satisfactorio equilibrio en cada una de estas áreas, sabremos que realmente hemos alcanzado la maestría en el arte de vivir, con lo que tendremos mucho que ofrecer a quienes estén interesados en recibir.

La vida como aprendizaje
Las personas interesadas en coaching, tanto para ejercerlo como para recibirlo, suelen llegar a una misma conclusión: que cada vida humana es un proceso pedagógico y evolutivo que se materializa a través del aprendizaje, lo que coloquialmente se viene llamando “destino”. Pero, ¿qué venimos a aprender? A ser felices por nosotros mismos para aceptar y amar a los demás tal como son.
Más que nada porque una de las grandes falacias de nuestro tiempo, que forma parte de nuestra compleja programación mental, es que nuestra felicidad depende de algo externo. Esta mentira es precisamente la que nos lleva a apegarnos a personas, cosas y demás situaciones que creemos que van a generarnos dicho estado interno, privándonos así de nuestra libertad e independencia emocional.
Pero la felicidad no tiene ninguna causa; más bien es una consecuencia. Se trata de la paz que emerge desde nuestras profundidades cuando eliminamos todas las obstrucciones de nuestra mente, como el deseo, el odio, la ira, la ansiedad, la soberbia, la vanidad, el rencor, la envidia, la preocupación, el apego, la avaricia, el resentimiento, la culpa, la tristeza, la expectativa, el miedo, etc. Todos estos vicios y necedades son los que contaminan nuestra manera de pensar y, en consecuencia, de sentir, lo que en última instancia genera lo que experimentamos en nuestro interior.
La aceptación y el amor hacia los demás, por otra parte, implican una profunda comprensión de las leyes que rigen nuestra existencia. Más allá de nuestras creencias egocéntricas, que pretenden que la realidad se adapte de nuestros deseos y necesidades personales, existe un orden perfecto de todos los acontecimientos que suceden en nuestra experiencia vital. Tan sólo hemos de contemplar serenamente los procesos que forman parte de la naturaleza para darnos cuenta.

Extrapolando este proceso natural a la vida de cualquiera de nosotros, nos damos cuenta de que todo lo que nos sucede es justamente lo que necesitamos para aprender a vivir en armonía, alineándonos con las leyes que rigen nuestra existencia. De hecho, aquello que se va repitiendo una y otra vez en nuestra vida personal y profesional indica que todavía no hemos interiorizado el aprendizaje inherente a la experiencia. No en vano, la resistencia de nuestra mente frente a lo que sucede implica la aparición del sufrimiento, que cumple la función de hacernos conscientes de que nos hemos equivocado.
Así, ante cualquier situación que la vida nos ponga en nuestro camino, en vez de reaccionar impulsivamente ante ella –etiquetándola como “buena” o “mala”–, tan sólo hemos de recordar que es necesaria para nuestro proceso de aprendizaje. Esta interpretación, bastante más objetiva que la peligrosa subjetividad con la que solemos filtrar la realidad, nos permitirá vivir con mayor fluidez, sabiendo aprovechar todo lo que nos sucede para el desarrollo de nuestra conciencia. No en vano, cuanto más conscientes seamos de nosotros mismos, mayor será la posibilidad de tomar la actitud que más nos convenga en todo momento. Como afirmó el filósofo Séneca (3 a. C. – 65
d. C.): “La adversidad es ocasión de virtud”.



Esencia y ego
Por mucho que nos podamos sentir identificados con él, no somos nuestro ego. Más que nada porque no es real. Bajo su embrujo, interactuamos con el mundo como si lleváramos puestas unas gafas con cristales coloreados, que limitan y condicionan todo lo que vemos. Y no sólo eso: con el tiempo, esta percepción subjetiva de la realidad limita nuestra experiencia vital, creándonos un sinfín de engaños mentales que imposibilitan que vivamos en paz y armonía con nosotros mismos y con los demás.

Por eso, en el momento en que ya podemos ser conscientes de nosotros mismos –que depende del grado de evolución de cada ser humano–, ya no es necesario que sigamos viviendo identificados con el ego. Entonces es cuando puede comenzar el proceso de desidentificación, que se hace efectivo a través del autoconocimiento y el desarrollo personal.
Eso sí, desidentificarse del ego no quiere decir librarse de él, sino integrarlo conscientemente en nuestro propio ser.
De lo que se trata es de conocer y comprender qué es lo que nos mueve a ser lo que somos para llegar a aceptarnos y, por ende, empezar a recorrer el camino hacia la integración. De ahí surge un amor y una conciencia que nos permiten vivir en armonía con nosotros mismos, con los demás y con la realidad de la que todos formamos parte.
La esencia y el ego son como la oscuridad y la luz que conviven en una misma habitación. El interruptor que enciende y apaga cada uno de estos dos estados es nuestra conciencia.
Cuanto más conscientes somos de nosotros mismos, más luz hay en nuestra vida. Y cuanta más luz, más paz interior y más capacidad de comprender y aceptar los acontecimientos externos, que escapan de nuestro control.
Por el contrario, cuanto más inconscientes somos de nosotros mismos, más oscuridad hay en nuestra vida. Y cuanta más oscuridad, más sufrimiento y menos capacidad de comprender y aceptar los acontecimientos externos, que en ese estado creemos poder adecuar a nuestros deseos egocéntricos y egoístas. Los únicos que podemos encender o apagar este interruptor somos nosotros mismos. Al principio nos costará creer que existe; más adelante tendremos dificultad para encontrarlo. Pero si persistimos en el trabajo con nuestra mente y nuestra conciencia, finalmente comprenderemos cómo conseguirlo.
Aprender a pensar
Por mucho apoyo externo que podamos recibir, en última instancia la transformación de nuestra estructura mental depende de nuestra capacidad de esfuerzo y disciplina. De lo que se trata es de que aprendamos a pensar conscientemente, de manera que lenta pero progresivamente nos deshagamos de la ignorancia que tanto sufrimiento nos ha provocado. Sólo así llega un día en que nuestras interpretaciones de lo que nos sucede están basadas en la sabiduría, esto es, en aquella información verificada por nuestra propia experiencia que llena nuestro interior de amor, paz y felicidad.
Cada vez que nos demos cuenta de que estábamos pensando de forma automática, tenemos la oportunidad de dirigir nuestro pensamiento a lo que estamos haciendo aquí y ahora, viviendo plenamente el momento. Poco a poco descubriremos que la conciencia de nosotros mismos tiene un impacto muy profundo, pues nos renueva y nos llena de energía para generar mayor valor añadido en cualquier acción que estemos desempeñando.
En otras situaciones, en las que no estemos haciendo nada, simplemente estando –como cuando contemplamos un paisaje, esperamos a alguien, hacemos cola en el supermercado, estamos atascados en medio del tráfico, etc– si vemos que nuestro pensamiento comienza a boicotearnos, dirigiéndose hacia el pasado o el futuro de forma negativa, podemos pensar en personas, cosas o situaciones agradables, que nos traigan paz, alegría y bienestar interior.
Lo importante es no olvidar que cualquier indicio de malestar o sufrimiento encuentra su origen en una falsa creencia que provoca un pensamiento nocivo. Por tanto, en caso de no poder mantener la mente centrada en el momento presente, hemos de hacernos inmediatamente con el control, redireccionando conscientemente nuestro pensamiento hacia todo lo maravilloso que somos, hacemos, tenemos o nos ha ocurrido a lo largo de nuestra vida.

No está de más recordarnos que todo lo que nos sucede es justamente lo que necesitamos para aprender a ser felices y aprender a aceptar y amar a los demás tal como son. Comprender que la vida es un continuo proceso de aprendizaje, donde todo lo que ocurre es necesario, contribuye a transformar definitivamente nuestra estructura mental.
Aceptación y libertad

El objetivo final del autoconocimiento y el desarrollo personal es lograr ser libre e independiente emocionalmente, es decir, que seamos tan dueños de nuestra mente que ninguna circunstancia externa nos haga reaccionar, desbaratando nuestra paz interior. Y lo cierto es que cada vez más seres humanos estamos comprometiéndonos con nuestro “trabajo interior” para abandonar el profundo sueño en el que nos encontrábamos y despertar así a la realidad de la vida: nuestra experiencia sólo depende de las interpretaciones que hacemos de lo que nos sucede.
Si alguien nos insulta, por ejemplo, solemos reaccionar negativa e impulsivamente, sintiéndonos agredidos, dolidos o generándonos miedo por no saber cómo controlar la situación. Pero ahora ya sabemos que esto sólo sucede cuando nuestra mente se identifica con el insulto, segregando veneno en nuestro interior. Además, este tipo de reacciones inconscientes se desencadenan tan deprisa, que creemos equivocadamente que la causa de nuestro malestar procede de afuera, asumiendo el papel de víctima.
Aunque la tónica general es culpar a los demás de lo que nos pasa, en realidad tan sólo podemos ser víctimas de nosotros mismos, de la programación que condiciona negativamente nuestra mente.
Así, la ignorancia de no saber cómo funciona nuestra compleja condición humana es nuestro mayor enemigo. Y es que frente a ese mismo insulto, también podemos adoptar otra actitud –en vez de reactiva, proactiva– que garantiza nuestra paz interior.
Por muy extraño que parezca, se trata de aceptar el insulto, lo que no quiere decir estar de acuerdo con lo que se ha dicho de nosotros. Aceptar implica reconocer al otro su derecho de hacer y decir lo que considere oportuno, tal y como nosotros también hacemos y decimos lo que queremos. Así, llegado el caso, al lanzar dicho insulto y no haber nadie que lo reciba, la negatividad expulsada se queda en el mismo lugar del que partió: en el interior de su emisor.
Lo cierto es que las personas que potencialmente más pueden hacer sufrir son precisamente las que peor están consigo mismas
Así, frente a cualquier situación que nos produzca tristeza, angustia o enfado, en vez de buscar culpables fuera de nosotros mismos, podemos asumir mayor protagonismo preguntándonos: “¿Qué es lo que no estoy aceptando?” La respuesta nos ayudará a comprender que “aquello que no somos capaces de aceptar es la única causa de nuestro sufrimiento”, señala Schmedling.
Lo curioso es que muchas personas prefieren tener razón y, por tanto, entrar en conflicto para conseguir este objetivo, que preservar su armonía y paz interiores. Pero esta actitud es fruto de vivir bajo la tiranía de la ignorancia y de la inconsciencia, que a su vez nos provoca miedo, desconfianza y necesidad de protección.
 En definitiva, sufrimos de forma innecesaria por querer que la realidad se adapte a nuestros deseos egoístas. Así, la causa del conflicto entre dos personas se encuentra en que cada una de ellas es víctima de su percepción subjetiva de la realidad, la cual, en el momento de choque, dan por objetiva. Por ello, es importante intentar comprender y aceptar al otro, en vez de querer egoístamente que nos comprendan y acepten a nosotros primero. Éste es uno de los objetivos del desarrollo personal, encaminado a potenciar nuestra inteligencia emocional, de manera que podamos construir relaciones mucho más conscientes y empáticas, y no tan egocéntricas.
Al ir más allá del ego se produce una expansión de la conciencia, lo que permite interactuar con la realidad externa de otra manera, mucho más sabia, objetiva y serena. Al darnos cuenta de que sólo nosotros podemos hacernos daño a través de las interpretaciones mentales que hacemos de lo que nos sucede, empezamos a tomar una nueva actitud frente a la vida. Poco a poco dejamos de reaccionar impulsiva y automáticamente, para adoptar la actitud que más nos favorezca en cada momento, es decir, que consiga preservar nuestra paz y felicidad interiores. Entonces, tener razón se convierte en un propósito tan absurdo como carente de sentido.
Borja Vilaseca