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lunes, 14 de abril de 2014

Todo en su justa medida…

El maestro no imponía la austeridad, sino la moderación.
Y afirmaba que, si disfrutáramos realmente de las cosas, seríamos espontáneamente moderados.
Cuando le preguntaron por qué se oponía a las prácticas ascéticas, respondió:
Porque producen odiadores del placer que siempre acaban convirtiéndose en inflexibles y crueles odiadores de las personas.
Pero hay muchos amantes del placer,
–le replicó alguien–
que también son inflexibles y crueles…
No exactamente.
No es el placer lo que aman, porque se atiborran de él. Lo que aman es el castigo que infligen a sus propios cuerpos con el placer excesivo.

Anthony de Mello, del libro “Un minuto para el absurdo”

miércoles, 1 de mayo de 2013

¿El perfeccionismo es malo?

Hay personas que se describen a sí mismas como perfeccionistas, pero no están diciendo que sean unos neuróticos de la perfección, sino que sus estándares de calidad son altos.
Les gustan las cosas bien hechas. Es gente organizada, constante, metódica y eficiente.
¿Qué hay de malo en ello? Nada. De hecho, a mí me encanta aprender de este tipo de personas para hacer lo que hago cada día un poquito mejor.

Pero otros, cuando dicen que son perfeccionistas, es para temerles (sobre todo si trabajas con uno de ellos).
  • Más que constantes, son cabezotas.
  • Más que organizados, son rígidos.
  • Más que cuidadosos, son maniáticos de lo superfluo.
  • Y, para colmo, no son nada eficientes.
El problema vuelve a estar en los extremos, en la exageración. En este caso, más de manifiesto que en otros: ¿Cómo una criatura mortal puede hacer bien TODO cuanto hace?

Busca la perfección y hallarás frustración

Voltaire no pudo estar más inspirado cuando nos enseñó aquello de: Lo perfecto es enemigo de lo bueno.
Procurar que algo quede bien (o muy bien) es una cosa, pero como trates de que quede perfecto puede salirte el tiro por la culata. Y es que hay mucha diferencia entre una actitud y la otra.

Quien busca hacer bien las cosas…

  • Se propone objetivos alcanzables.
  • No le teme a los errores. Al contrario, cuanto antes se produzcan, antes puede corregir el rumbo.
  • No le paraliza el posible fracaso.
  • Reacciona de manera positiva a las críticas. Bienvenidas sean.
  • Disfruta del proceso y no sólo del resultado.
  • Cuida de los detalles, pero no malgasta esfuerzos ni se queda estancado.
Por su parte, el perfeccionista exagerado merece compasión.

Quien pretende hacer las cosas perfectas…

Muy a menudo, no hace nada o hace bastante menos de lo que podría, si fuera más bajo su nivel de exigencia.
  • Teme a los errores y al fracaso, como si éstos fueran a hacerle perder la admiración o el respeto de otros.
  • Tarda más en recuperarse de las decepciones en sus propósitos fallidos y esto lo hace más reticente a volverlo a intentar o a probar cosas nuevas.
  • Encaja peor las críticas.
  • Pierde mucho tiempo en retoques que no mejoran significativamente el resultado.
  • Malgasta energías.
  • Se estresa más, soportando una mayor presión.
  • Fastidia a quienes colaboren con él/ella. Porque, si es difícil para una persona que algo quede “perfecto” (a su exquisito gusto), cuando están dos o más es todavía más difícil.

¿A qué te refieres con “perfeccionista”?

Si te describes a ti mismo como perfeccionista, esperamos que sea porque te gustan las cosas bien hechas y no estás agobiado con que todo quede perfecto.
Porque cuando alguien se afana en hacerlo todo perfecto, aprende menos, hace menos y sufre más.

jueves, 21 de febrero de 2013

domingo, 9 de septiembre de 2012

Aceptacion y Lucha

Señor,
Dame la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar las cosas que puedo
y sabiduría para poder diferenciarlas.

Reinhold Niebuhr

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Esta frase resume ,en la encrucijada que  se encuentra el ser humano permanentemente .
Hay muchos que hacen de la aceptacion una religion , pero si no lucharamos por cambiar las cosas el hombre no hubiera evolucionado , ya que el cambio del Status quo requiere una convicion de lucha .
La no aceptacion de lo que el mundo nos presenta es donde comienza el cambio , por eso no aceptar es la premisa de nuestra evolucion .
Ahora si en la lucha por cambiar  ,lo unico que genero en mi vida es insatisfaccion , dolor , miedo , agresion extrema , mi vida la convierto en un calvario.
Tambien muchas veces la vida me presenta situaciones que no puedo cambiar y luchar o no aceptar esta realidad solo me genera dolor e infelicidad .
Como bien dice la frase el gran desafio , es poder discernir entre lo que se puede o quizas tambien entre lo que elijo aceptar o lo que elijo cambiar.
Como siempre todos estamos sometidos a la busqueda del equilibrio.....no hay cosas buenas o malas ...todo depende la intensidad en que las vivimos .
Tanto la aceptacion ,como la lucha en sus extremos son perjudiciales y en su justa medida  pueden ser muy beneficiosas para vivir en armonia y paz.


MR 9/9/2012

sábado, 5 de noviembre de 2011

Equilibrio ...frases

Todo es veneno, nada es veneno, la diferencia está en la dosis.
ANÓNIMO.

Oráculo de Delfos

  • "Nada en demasía".
Hay que buscar el buen equilibrio en el movimiento y no en la quietud.
Bruce Lee

Aprender a andar en bicicleta no significa aprender a mantener el equilibrio, sino aprender a no perturbar ese equilibrio, aprender a no interferir.
Seymour Papert

“La vida es como la bicicleta, hay que pedalear hacia adelante para no perder el equilibrio”. Albert Einstein

La virtud es una disposición voluntaria adquirida, que consiste en un término medio entre dos extremos malos, el uno por exceso y el otro por defecto.

El camino del medio

"Más allá de las opiniones extremas, lejos de los excesos y de las privaciones, existe una vía intermedia que podemos transitar sin sufrir los altibajos que provocan las pasiones. Buda, después de buscar la verdad a través de la privaciones y pensando que en el sacrificio encontraría la sabiduría, llegó finalmente al camino del medio. Es decir: la felicidad y la sabiduría no se encuentran en el exceso ni en la privación de las cosas buenas de la vida, sino en un punto medio que nos permita disfrutar sin hacernos daño. Cuando hablaba de la importancia de huir de los extremos, Buda no se refería solo a los placeres sensoriales como la comida o la bebida, también apuntaba a los excesos de origen espiritual o psicológico tan vigentes como:

-La adicción a la felicidad y el terror al sufrimiento: La creencia de que estamos obligados a ser felices permanentemente nos crea angustia y nos lleva a caer en el extremo opuesto: la depresión o el pesimismo. Nuestro propio miedo al sufrimiento hace que seamos incapaces de disfrutar de los momentos de felicidad que nos provocan los placeres sencillos.
-El anhelo de riqueza más allá de nuestras necesidades: La actual crisis es producto de la fijación por acumular el máximo de ganancias con el mínimo esfuerzo. La consecuencia de esta actitud nos ha llevado al otro extremo: un estado de pavor generalizado que ha paralizado inversiones y proyectos.
-La necesidad de alabanzas y el horror ante las críticas: La cultura de los extremos también está presente en nuestra propia imagen. Frente a las personas con baja autoestima que se desprecian, están los narcisistas que necesitan ser admirados y ensalzados constantemente y que reciben cualquier comentario como un ataque.
Los antiguos griegos, también se ocuparon de esta fórmula para una vida armónica. Aristóteles hablaba del "medio dorado" y llegó a afirmar que "toda virtud es un punto medio entre dos extremos, cada uno de los cuales es un vicio". También los hedonistas buscaban los placeres y el lado soleado de la vida, pero recomendaban moderación para poder continuar disfrutando sin tener que sufrir.

Un cuento tradicional zen cuenta la historia de un hombre muy rico que no soportaba gastar ni siquiera un céntimo de su dinero. Un día, el maestro de zen Mo Hsin fue a visitarlo y le dijo:
-Suponga que mi puño estuviera cerrado así para siempre, desde el nacimiento hasta la muerte, sin cambio, ¿cómo llamaría a esto?
-Una deformación.
-Suponga que esta mano estuviera abierta así para siempre, desde el nacimiento hasta la muerte, sin cambio, ¿cómo llamaría a esto?
-Eso también sería una deformación.
-Entonces, solo es preciso que usted comprenda lo que acabamos de conversar para que se convierta en una persona rica y feliz.

Esta fábula nos enseña que la vía del medio no es una opción conservadora ante la vida, sino que se trata de aplicar la inteligencia en la gestión de nuestros propios recursos. Implica hallar un equilibrio entre el dar y el retener, entre la actividad y el descanso, entre el ruido y el silencio.
Al final, como decía el propio Buda, conviene ser moderados incluso con la moderación."

lunes, 19 de septiembre de 2011

el equilibrio es todo mi mensaje

Esto es lo que tengo que decirte: baila tu vía hacia Dios. El equilibrio es todo mi mensaje. Recuerda siempre, no elijas nunca algo que va a romper tu equilibrio. Haz lo que haya que hacer para atraer más equilibrio a tu vida. Lo que sea que trae equilibrio es bueno, saludable, y lo que sea que te hace tambalearte es insano y peligroso.

Sal y diviértete alguna vez, no lo hagas porque yo te lo digo. Ve y disfruta profundamente porque Dios está fuera esperandote en muchas formas.

Encuentra, buscale ahí también, y cuando te hayas cansado de lo externo y de las relaciones, de la gente, vuelve a casa, cierra tus ojos, sientate solo, medita, ve hacia dentro. Ahí también está Dios esperandote como te esperas tú mismo. El está en todos sitios así que no hay nada que elejir. Uno tiene que vivir en la no elección consciente. Intenta el equilibrio.
 
Te llevará un poco de tiempo. si elijes una vía, la interior y dejas el mundo externo, las relaciones, cierras todas las puertas y ventanas y te encierras contigo mismo sueltas al mundo, ahí no habrá polaridad, no habrá reto, poco a poco te secarás y morirás.

Puedes elejir también las relaciones y el mundo, y nunca ir hacia dentro.. estar siempre con otros. Si no hay nadie dentro, si no hay interior no sabrás estar solo, pondrás la radio o la tele o te irás a dormir. Nunca sabrás estar solo. Ambas actitudos están mal.
Busca el equilibrio.
Se zorba y se el buda.
OSHO

martes, 23 de agosto de 2011

Contradiciones complementarias

En el camino espiritual las cosas que ordinariamente parecen contradictorias se vuelven complementarias.        Sé impacientementemente paciente o pacientemente impaciente.
Pero ambas tiene que ir juntas. Si eliges una, hay peligro. La paciencia sola va a volverse pereza. La impaciencia sola va a volverse angustia innecesaria, ansiedad.
Ambas son necesarias, equilibradas, entonces la impaciencia te mantiene anhelando, esperando, y la paciencia te impide que te vuelvas tenso, que crees ansiedad.
Ambas tienen su parte que cumplir en el camino espiritual. Y no es así sólo acerca de esta contradicción, lo mismo es verdad acerca de muchas otras contradicciones.
Uno tiene que ser ambas partes, en completa armonía.

Osho- El Espíritu Rebelde

lunes, 22 de agosto de 2011

EL PENDULO DE UN EXTREMO AL OTRO

Gurdjieff acostumbraba a decir a sus discípulos  ...la primera cosa, la primerísima cosa, “Encuentra tu mejor característica, lo que mejor “no haces”, tu mejor característica de inconsciencia”. Cada una es diferente.  Tienes que observar cual es tu obsesión básica.  Así que  encuentra tu característica más importante sobre la cual todo tu ego edifica el resto. Y está constantemente alerta respecto a eso, porque sólo puede existir si tú no estás alerta. Se quema inmediatamente en el fuego del despertar.  Y recuerda, recuerda siempre, que no estás para cultivar lo opuesto.  De otra forma, lo que sucede es que una persona llega a ser alerta en “ Mi obsesión es la ira, entonces ¡que puedo hacer?  Debería cultivar la compasión”. “ Mi obsesión es el sexo,¿qué puedo hacer? Debería practicar brahmacharya, el celibato”.   La gente se mueve desde un extremo al otro. Esa no es la manera de transformarse.  Es el mismo péndulo, moviéndose de izquierda a derecha, de derecha a izquierda.  Y así tu vida ha sido por siglos; es el mismo péndulo. El péndulo tiene que parar en la mitad.  Y ese es el milagro del estar alerta.  Sólo está alerta, “ese es  mi trampa favorita,  este es el lugar donde caigo y vuelvo a caer, es la raíz de mi inconsciencia.”   No trates de cultivar lo opuesto a eso, pero revuelve todo tu despertar en él.  Crea una gran pira del estar alerta, y se quemará. Y allí el péndulo se queda en la mitad.   Y al parar el péndulo, el tiempo para. Pronto tú entras en el mundo de lo sin tiempo, sin muerte, eternidad.

domingo, 21 de agosto de 2011

LEY DE LAS ZONAS DE EQUILIBRIO

            El equilibrio es la clave de la felicidad. La vida de los seres humanos consiste en mantener el equilibrio perfecto de sus zonas de atención.

            EQUILIBRIO EMOCIONAL
            Se consigue al vivir con alegría, confianza y paz interior. La armonía se rompe y la persona se inmoviliza, cuando hay emociones negativas como miedo, ira, rencor, celos o tristeza.

            EQUILIBRIO DE APRENDIZAJE
            Se alcanza con el crecimiento intelectual sostenido. Atendemos esta zona al leer, estudiar, experimentar, investigar y ensayar con la finalidad de ser mejores. La monotonía y el aburrimiento rompen el equilibrio de esta zona.

            CONQUISTANDO ZONAS SUPERIORES

             Ante el desequilibrio de una zona básica, será difícil atender otra zona superior. Por ejemplo, un niño enfermo ( física), atemorizado ( emocional) o rechazado ( aprobatoria ), no podrá escuchar a su profesora en la escuela ( aprendizaje).

viernes, 24 de junio de 2011

Sobre lo interior y lo exterior --OSHO

No dividas lo exterior y lo interior. Hay dos tipos de personas y ambos sufren. C. G. Jung divide la humanidad en dos categorías:
A una la llama la de los extrovertidos, y a la otra la de los introvertidos. Los extrovertidos están interesados en lo externo. Es gente activa, mundana; que persigue la riqueza, el prestigio, la posición, el poder. Se convierten en políticos, se hacen reformadores sociales, se vuelven grandes líderes, grandes industriales. Están interesados en cosas, en el mundo exterior; no están interesados en ellos mismos. Y luego están los introvertidos. Ellos no son personas muy activas. Si tienen que hacer algo lo hacen, pero no tienen una inclinación a hacerlo. Lo que les gustaría sería quedarse con los ojos cerrados. Se hacen poetas, místicos, meditadores, gente contemplativa. No les interesa el mundo, solamente están interesados en ellos mismos; cierran los ojos e introvierten sus energías. Ambos están equivocados porque ambos están divididos.

En su interior, una persona que sea extrovertida siempre sentirá que le falta algo. Puede que llegue a ser muy poderosa; pero en el fondo sentirá impotencia, frustración. En lo externo podrá haber acumulado mucha riqueza, pero en su interior se sentirá pobre. Puede haber triunfado en el mundo; pero en el fondo, si indagas, sabe que ha fracasado. Está desequilibrada, le ha concedido demasiada atención a lo externo. Se ha estado moviendo en un extremo, y siempre que uno se va a un extremo hay un desequilibrio.
Y el que se ha hecho poeta, el ser contemplativo, el místico, el que siempre ha estado consigo mismo, también sentirá que le falta algo, porque es pobre en el mundo exterior. Y el mundo exterior también es hermoso. Hay flores y estrellas, sale el sol, los ríos fluyen, y las cascadas cantan. Es pobre porque ha negado todo el Universo; ha vivido innecesariamente en su propia cueva cuando podría haber salido y conocido los muchos misterios, los infinitos misterios que hay a su alrededor. Ha permanecido cerrado, cerrado en sí mismo, encarcelado. Ambos son extremos.

Evita los extremos. No hagas ninguna distinción entre lo exterior y lo interior, y no te con
viertas en ninguno de los tipos de Jung, ni en el extrovertido ni en el introvertido
Lo externo y lo interno no son dos. ¿Dónde comienza lo interno y dónde lo externo? ¿Puedes hacer una demarcación, puedes hacer una línea divisoria? ¿Puedes decir: «Aquí acaba lo interno y comienza lo externo»? ¿Dónde? No están divididos. Esas divisiones pertenecen a la mente. El interior y el exterior son uno: el exterior es sólo la prolongación del interior, el interior es sólo la penetración del exterior. Son uno; dos manos, dos piernas, dos ojos de un solo ser.
En la existencia, lo externo se encuentra con lo interno, lo interno se encuentra con lo externo; son dos alas de un solo ser. Ningún pájaro puede volar sólo con una ala, ningún ser puede crecer con un ala solamente; se necesitan las dos.
El interior necesita del exterior, porque el exterior no es otra cosa que la prolongación del interior. El exterior necesita del interior, porque el interior no es otra cosa que el centro de la periferia.

Recuerda, no solamente ha sido la gente la que se ha ido a un extremo, también las sociedades enteras se han ido a algún extremo. Oriente ha permanecido introvertido, de ahí su pobreza. ¿Y quién es responsable de ello? Millones de personas se mueren cada día; incluso los vivos tampoco están realmente vivos: están medio desnutridos. ¿Quién es el responsable de esto? Los introvertidos, los místicos, los poetas, los que han hablado demasiado del mundo interior y condenado el mundo exterior, los que han dicho: «Lo externo no es para nosotros», los que han dicho: «Lo externo no es importante», los que han dicho: «El exterior es algo pecaminoso. Vive en el interior». Han elevado lo interno por encima de lo externo, y así han perdido el punto de equilibrio.

Oriente ha creado introvertidos, pero ha perdido toda la belleza externa. En Oriente sólo se ve suciedad por todas partes. Sé lo difícil que es para un occidental venir y vivir en la suciedad de la India. Está sucia; ¿y quién es el responsable? ¿Por qué tanta suciedad? ¿Por qué tanta enfermedad? ¿Por qué tan poca higiene y tanta desnutrición? Porque se ha descuidado lo externo.
Hemos estado interesados en purificar el interior, así que: «¿Por qué preocuparse por la suciedad exterior? Déjala estar. Es algo material, nada de lo que haya que preocuparse. Estamos interesados en la pureza interior. ¿Por qué molestarse con el cuerpo? ¿Por qué molestarse por los demás?».

El resultado es que Oriente está desequilibrado de una forma y Occidente de otra. Occidente es extrovertido. Ha creado una riqueza como nunca antes había habido, ha creado mucha limpieza en el exterior, mejores ropas (hasta un emperador sentiría envidia), mejor comida, mejores condiciones higiénicas, hermosos ambientes, mejor de todo, pero todo extrovertido. Mientras, el ser interior es pobre, el ser interior está vacío
.
Por eso Oriente le está enseñando a Occidente acerca del ser interior. Los gurús orientales enseñan a Occidente cómo meditar, y los gurús occidentales le enseñan a Oriente cómo ser mejores ingenieros, mejores electricistas, cómo planificar mejor sus ciudades, cómo crear riqueza, cómo avanzar tecnológicamente, cómo elevar su calidad de vida. Así que si tienes que estudiar medicina, tendrás que ir a Occidente; y si tienes que aprender meditación, tendrás que venir a Oriente.
Ambos son extremos, y ambos peligrosos. Los extremos siempre son peligrosos. Y el peligro radica en que se cambien las tornas y Oriente pueda volverse materialista y Occidente espiritual. Y hay muchas posibilidades de que esto ocurra, porque ahora Oriente se está volviendo comunista (lo cual es el extremo del materialismo) y Occidente se está volviendo muy espiritual. Ahí está el peligro, en que cambien las tornas. Si estás harto del mundo exterior, quieres ir hacia adentro, necesitas un viaje interior.

Puedes hacer el viaje interior. Fíjate en los hippies; son el futuro de Occidente. Están en contra de la tecnología ellos están en el viaje interior. Están interesados en la meditación, pero no en la higiene; no.
La misma tontería, el mismo extremismo, el mismo opuesto. Es atractivo, porque cuando has vivido en un extremo la mente dice: «Ahora vete al otro extremo porque este no te ha satisfecho.
Este extremo ha fracasado, vete al extremo opuesto». Pero recuerda, es fácil ir de un extremo a otro, pero los extremos nunca satisfacen. Fíjate en Oriente: el extremo de lo interior no ha satisfecho, también ha sido un fracaso. No es una cuestión de interior o exterior, es una cuestión de equilibrio. El equilibrio es lo que tiene éxito, el desequilibrio es lo que fracasa.

martes, 21 de junio de 2011

PARABOLA DEL ALQUIMISTA------Paulo Coelho

“Cierto mercader envió a su hijo con el más sabio de todos los hombres para que aprendiera el Secreto de la Felicidad. El joven anduvo durante cuarenta días por el desierto, hasta que llegó a un hermoso castillo, en lo alto de una montaña. Allí vivía el sabio que buscaba.
“Sin embargo, en vez de encontrar a un hombre santo, nuestro héroe entró en una sala y vio una actividad inmensa; mercaderes que entraban y salían, personas conversando en los rincones, una pequeña orquesta que tocaba melodías suaves y una mesa repleta de los más deliciosos manjares de aquella región del mundo. El sabio conversaba con todos, y el joven tuvo que esperar dos horas para que lo atendiera.
“El sabio escuchó atentamente el motivo de su visita, pero le dijo que en aquel momento no tenía tiempo de explicarle el Secreto de la Felicidad. Le sugirió que diese un paseo por su palacio y volviese dos horas más tarde.
“- Pero quiero pedirte un favor – añadió el sabio entregándole una cucharita de té en la que dejó caer dos gotas de aceite-. Mientras caminas, lleva esta cucharita y cuida que el aceite no se derrame.
“El joven comenzó a subir y bajar las escalinatas del palacio manteniendo siempre los ojos fijos en la cuchara. Pasadas las dos horas, retornó a la presencia del sabio.
“- ¿ Qué tal? – preguntó el sabio- ¿ Viste los tapices de Persia que hay en mi comedor? ¿ Viste el jardín que el Maestro de los jardineros tardó diez años en crear? ¿Reparaste en los bellos pergaminos de mi biblioteca?
“ El joven, avergonzado, confesó que no había visto nada. Su única preocupación había sido no derramar las gotas de aceite que el sabio le había confiado.
“Pues entonces vuelve y conoce las maravillas del mundo- dijo el sabio. – No puedes confiar en un hombre si no conoces su casa.
“ Ya más tranquilo, el joven tomó nuevamente la cuchara y volvió a pasear por le palacio, esta vez mirando con atención todas las obras de arte que adornaban el techo y las paredes. Vio los jardines, las montañas a su alrededor, la delicadeza de las flores, el esmero con que cada obra de arte estaba colocada en su lugar. De regreso a la presencia del sabio, le relató detalladamente todo lo que había visto.
“-¿Pero dónde están las dos gotas de aceite que te confié?  - preguntó el sabio.
“ El joven miró la cuchara y se dio cuenta de que las había derramado.
“- Pues éste es el único consejo que puedo darte – le dijo el más Sabio de los Sabios-.
 El secreto de la felicidad está en mirar todas las maravillas del mundo, pero sin olvidarse nunca de las dos gotas de aceite en la cuchara.”