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jueves, 10 de abril de 2014

domingo, 15 de septiembre de 2013

IMAGINACION

LA IMAGINACION ES MAS IMPORTANTE QUE EL CONOCIMIENTO

ALBERT EINSTEIN

Nuestra creatividad e imaginacion para resolver problemas
es mas importante que saber muchas cosas .
El conocimiento es la herramienta que nos ayuda a entender
el mundo que nos rodea...y asi interactuar de una mejor manera.
El problema se manifiesta cuando nos paramos en los extremos ...
Creyendo que con solo saber estamos completos ,ahi nace la soberbia .
O cuando solo confiamos en nuestra capacidad de resolver problemas pero sin info.
Lo ideal es formarse y estudiar para tener mas herramientas ,para que cuando se presente
la dificultad estemos preparados para resolverla .

Mr

lunes, 3 de junio de 2013

PASAR POR TONTO

Se cuenta que en una ciudad del interior, un grupo de personas se divertían con el tonto del pueblo, un pobre infeliz de poca inteligencia, que vivía haciendo pequeños recados y recibiendo limosnas.
Diariamente, algunos hombres llamaban al tonto al bar donde se reunían y le ofrecían escoger entre dos monedas: una de tamaño grande de 50 centavos y otra de menor tamaño, pero de 1 peso.
Él siempre tomaba la más grande y menos valiosa, lo que era motivo de risas para todos.
Un día, alguien que observaba al grupo divertirse con el inocente hombre, lo llamó aparte y le preguntó si todavía no había percibido que la moneda de mayor tamaño valía menos y éste le respondió:
- Lo sé señor, no soy tan tonto..., vale la mitad, pero el día que escoja la otra, el jueguito se acaba y no voy a ganar más mi moneda.Esta historia podría concluir aquí, como un simple chiste, pero se pueden sacar varias conclusiones:
La primera: Quien parece tonto, no siempre lo es.
La segunda: ¿Cuáles son los verdaderos tontos de la historia?
La tercera: Una ambición desmedida puede acabar cortando tu fuente de ingresos.
La cuarta: y la conclusión más interesante: Podemos estar bien, aun cuando los otros no tengan una buena opinión sobre nosotros. Por lo tanto, lo que importa no es lo que piensan los demás de nosotros, sino lo que uno piensa de sí mismo.
MORALEJA: El verdadero hombre inteligente es el que aparenta ser tonto delante de un tonto que aparenta ser inteligente. ..
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A VECES POR MOSTRARNOS INTELIGENTES DECIMOS ALGO QUE NOS JUEGA EN CONTRA DENTRO DEL GRUPO DONDE ESTAMOS .
POR EJ , CONTAS UN NEGOCIO Y DESPUES TE LO COPIAN .
HAY QUE APRENDER A CALLARSE  ...
EL EGO  TE LLEVA A QUERER SOBRESALIR Y MOSTRAR TODO LO QUE SE  Y ESTA ACTITUD NOS PUEDE PERJUDICAR .
EL PODER UBICARSE  EN EL LUGAR JUSTO ES UNA POSICION INTELIGENTE .
YA QUE TAMBIEN EL LUGAR DE TONTO TOTAL , NO NOS HACE CONFIABLES.

MR  3/6/2013

martes, 2 de abril de 2013

Astucia

Es la habilidad para conseguir lo que se busca o para sospechar o descubrir a quien puede llegar a ser una amenaza
Por Eduardo Chaktoura  |
Astuto es el lobo que se disfraza de abuelita para comerse a la chica de rojo. Pero más astuto fue el leñador que logró atraparlo minutos antes del banquete. Ardid, picardía, artimaña, virtud, sutileza, facilidad para la conveniencia, la excusa, el cometido.
La astucia es la habilidad para conseguir lo que se busca o para sospechar o descubrir a quien puede llegar a ser una amenaza. Pese la advertencia de su madre, Caperucita creyó ser astuta al escoger el camino más corto para llegar a casa de su abuelita. Ante la sospecha de que la viejecita estaba cambiada, la nena del cuento tuvo la sagacidad de interrogar con artimaña a quien resultó ser un feroz animal con cofia y camisón de puntillas: ¿Por qué tienes esas orejas tan largas, esos ojos, esos dientes tan grandes?
Más astuto fue el lobo al atacarla antes de que escape. Pero la astucia le duró poco: sabemos en qué devino la rueda de la fortuna de quien terminó en alfombra.
"Los astutos vencen siempre en el primer momento y suelen ser vencidos antes del fin", supo advertir casi cien años el escritor italiano Giovanni Papini. No cometamos el error de confundir astucia con inteligencia. El astuto puede ganar el juego en un chispazo de ingenio o azar, pero no hay astucia que alcance para sostener el logro en el tiempo. Por algo será que Bill Gates dijo: "Nada más tonto que un zorro (o un lobo)"..   

lunes, 1 de octubre de 2012

Sentido Comun --Descartes

El buen sentido es lo que mejor repartido está entre todo el mundo, pues cada cual piensa que posee tan buena provisión de él, que aun los más descontentadizos respecto a cualquier otra cosa, no suelen apetecer más del que ya tienen. En lo cual no es verosímil que todos se engañen, sino que más bien esto demuestra que la facultad de juzgar y distinguir lo verdadero de lo falso, que es propiamente lo que llamamos buen sentido o razón, es naturalmente igual en todos los hombres; y, por lo tanto, que la diversidad de nuestras opiniones no proviene de que unos sean más razonables que otros, sino tan sólo de que dirigimos nuestros pensamientos por derroteros diferentes y no consideramos las mismas cosas. No basta, en efecto, tener el ingenio bueno; lo principal es aplicarlo bien. Las almas más grandes son capaces de los mayores vicios, como de las mayores virtudes; y los que andan muy despacio pueden llegar mucho más lejos, si van siempre por el camino recto, que los que corren, pero se apartan de él.



Fragmento "Discurso del Método" Descartes

domingo, 15 de julio de 2012

Que significa moverte con inteligencia con los demas ???

Significa , en primer lugar saber lo que queremos ....saber lo que queremos no significa algo o una cosa , significa que lugar queremos ocupar en el medio que nos movemos , con todas las implicancias de lo que debemos dar y vamos a recibir a cambio.
Esto significa ,tambien , que cada uno dentro de este medio pueda cumplir con su objetivo y que colabore para que vos cumplas con el tuyo .
Y que todo estos juegos de intereses y alianzas sean hechos dentro de un marco de convivencia  en el que los pactos y acuerdos se cumplen generando asi un marco de confianza .
Cuando tenemos bien en claro que es lo que queremos (O Que partido estamos jugando ) ,podemos ver en claro a que juegan los que nos rodean , el exito es coordinar , lo agentes que nos rodean para que cada uno logre sus objetivos y nosotros logremos el nuestro .
La viveza a diferencia de la inteligencia trata de manipular con mentiras para que los demas hagan lo que el quiere , la viveza es cortoplacista , la viveza queda al descubierto , no genera alianzas ni confianza .

RESUMIENDO
-Saber lo que uno quiere  ( en todo momento )
-Adaptarse a las condiciones del momento y elegir el camino mas conveniente .
-Es honestidad intelectuel con uno y con los demas (ir de frente )


MR  15 /7/2012

sábado, 14 de julio de 2012

La Inteligencia

Desde un punto de vista conceptual podemos definir la inteligencia como “la capacidad de producir la información que tiene el individuo para desarrollar estrategias para adaptarse al medio”.
Efectivamente, eso sería lo que es la inteligencia, pero una inteligencia de origen genético que es lo que podríamos llamar “el instinto”  y que determinará el potencial intelectual de cada uno.
Otro tipo de inteligencia sería el proceso de interacción con el medio y varía según los desafíos que la persona tenga que enfrentar en la vida.
Otro tipo sería la que evalúan los test psicométricos y depende de la naturaleza de los mismos.
El Psiquiatra español Enrique Rojas define la inteligencia como “el producto que resulta de utilizar en forma correcta y adecuada el procesamiento de la información a través de unidades de análisis y mecanismos internos, que saben diferenciar lo accesorio de lo fundamental, así como integrar y asociar los distintos niveles de recepción de datos”.
El Dr. Enrique Rojas diferencia distintos tipos de inteligencia:
Inteligencia espontánea: Brota de forma natural sin necesidad de ser estimulada, emergiendo de forma fluida.
Inteligencia provocada: Necesita de estímulos externos que le ayuden a vencer una cierta inercia. Mejor rendimiento cuando hay una presión externa.
Inteligencia analítica: Trata de escudriñar los problemas, separando, distinguiendo y puntualizando los distintos aspectos del tema a tratar. Observa, distingue, matiza, desmenuza y va aplicando criterios de segmentación.
Inteligencia sintética: Resume las características mas relevantes del asunto a tratar.
Inteligencia emocional: Capacidad de expresar sentimientos. Conocerlos.
Inteligencia Objetiva: Puede medir y captar en forma clara, rotunda y manifiesta la relación yo-mundo.
Inteligencia subjetiva: Actúa sobre la realidad, transformándola de algún modo por medio de la imaginación y la fantasía.
Inteligencia teórica: Es capaz de moverse dentro de un terreno conceptual, abstracto.
Inteligencia práctica: Tener capacidad para resolver un problema nuevo que surge de forma inesperada y que exige ensayar una solución inmediata.
Inteligencia metódica: Es sistemática, precisa, sigue los pasos de una serie de premisas bien coordinadas, con argumentos firmes y contundentes. Todo es minucioso, prolijo, parejo, muestra un proceso muy ordenado en su funcionamiento.
Inteligencia analógica: En ella se recurre a equivalencias, similitudes, metáforas, comparaciones como medios para expresar el pensamiento.
Inteligencia discursiva : Demuestra facilidad para expresarse verbalmente, con un estilo claro, bien definido, con el que consigue transmitir un mensaje adecuado.
Inteligencia matemática: generalmente va asociada a la inteligencia teórica.
Inteligencia social: permite relacionarse con los demás sin inhibirse,  aunque sean desconocidos. No se bloquea verbalmente ante una situación dificil. Sabe decir  no en forma determinante, sin dureza ni brusquedad. Puede mantener una conversación fluida y amena tanto en conversaciones superficiales como en otras más profundas.

lunes, 27 de junio de 2011

SABIDURÍA E INTELIGENCIA---Edward De Bono

Sabiduría no es lo mismo que inteligencia, ni mucho menos. Yo he conocido individuos realmente muy inteligentes en su campo (hasta ganadores del premio Nobel) pero que carecían de verdadera “sabiduría” fuera de su propio campo de estudios.


La inteligencia es como un lente de foco muy agudo. La sabiduría es más bien como un lente gran angular.
Igualmente la sabiduría no es una función de la inteli­gencia. Muchas personas cuya educación ha sido sen­cilla son mucho más sabias que otras que han aprendi­do mucho de los libros. La explicación es que “vivir” puede enseñar más sobre la sabiduría que los libros tradicionales .
La sabiduría tiene que ver más con la perspectiva que con los detalles. La inteligencia enseña cómo obtene­mos información y cómo la utilizamos. La sabiduría nos muestra cómo encaja la información en el mundo que nos rodea y con nuestros propios valores.
Inteligencia es saber preparar, técnicamente, una es­pléndida comida. Sabiduría es disponer una comida de acuerdo con los ingredientes disponibles y también sa­tisfacer lo que queremos comer en ese momento.

Inteligencia es como tener una biblioteca llena de li­bros. Sabiduría es saber qué libro leer en este momento.
Sabiduría es el arte mediante el cual la percepción modela la experiencia al servicio de nuestros valores.
La inteligencia en un enfoque estrecho aunque muy agudo. La sabiduría es un enfoque gran angular que abarca mucho más.

PERCEPCIÓN



Percepción es la manera como la mente organiza la información que le llega al mundo exterior.

La percepción junta un grupo de cosas. Cuando usamos la palabra “sabiduría" ponemos en acción el grupo que nos viene a la mente, tanto consciente como inconscientemente.

 Una persona que nace con gruesas opacidades de la córnea no puede ver. Más tarde en la vida, cuando se le practica una operación para darle la vista, la persona no puede ver inmediatamente. Todo se le presenta como un borrón de luces, colores y formas desorganizadas. Tiene que aprender a organizar esa información en el cerebro. La percepción es eso.
Percepción no es Sólo lo que tenemos fisicamente delante de la vista (o cualquier otro sentido) sino tam­bién lo que el cerebro hace con esa información. ¿Cómo se estructura dicha información? ¿Qué información se evoca dcl pasado para integrarla con la actual?
 Vivimos en el mundo que “vemos". Pero el mundo que vemos no es el mundo material que nos rodea sino el que “percibimos" en la mente.
 La percepción suministra los ingredientes que se deben procesar, como en matemáticas, en lógica, etc.
 La mayor parte de los errores de juicio son errores de percepción. Las fallas de lógica, fuera de los rompeca­bezas, son en realidad muy raras. Es posible enredar y volver loca a una persona con un acertijo bien prepara­do, pero en la vida común y corriente la gente es muy lógica. Desde hace tiempo yo vengo sosteniendo que la percepción es la parte clave del pensamiento. David Perkins, de la Universidad de Harvard, me dice que sus investigaciones le han mostrado que la mayor parte de los errores de criterio son errores de percepción: ver sólo una parte de la situación, llevar consigo un marco de referencia inadecuado, hacer una selección emotiva de la información, etc.

 Muchas deficiencias de comportamiento podrían verse también como errores de percepción (por lo menos en parte): arrogancia, egoísmo, desesperanza, reacciones exageradas, dependencia, etc.
 Podemos ver exactamente la misma cosa y , sin embargo, dividirla en muchas formas distintas. La percepción decide cómo estructuramos el mundo que nos rodea.

QUE ES LA SABIDURÍA?

Sabiduría es tener una visión más amplia. Sabiduría es tener una visión más profunda. Sabiduría es tener una visión más rica. La sabiduría busca una “visión de helicóptero” de modo que todo se vea en perspectiva y en relación con todo lo demás.
 La sabiduría insiste en que uno piense lenta, muy len­tamente. Si piensa en una forma apresurada lo más probable es que se encierre en la pauta habitual.
 A medida que uno envejece le parece que todos los que lo rodean se vuelven más jóvenes. Le parece que los ancianos actúan con la inocencia y la simplicidad de los niños. No tememos a los niños porque son inocentes y transparentes, así que tendemos a tratar a los viejos en la misma forma. También hay algunos “niños mons­truos” que son egoístas y exigentes.
Sabiduría es la capa­cidad de ver a través de las apariencias externas. Sabiduría es la capacidad de imaginar posibilidades y de considerarlas. Sabiduría es la renuencia a dejarse ence­rrar en juicios fáciles y falsas certezas.
 
CONFIANZA Y ARROGANCIA
A los veintiséis años de edad Alejandro Magno ya había conquistado todo el mundo conocido. Llegó hasta la India. ¿Cómo explicar tan asombrosa proeza? La pri­mera explicación es que era un hombre de una capaci­dad y dotes extraordinarios. La segunda es que el gran Aristóteles fue su maestro. Aristóteles le enseñó lógica1 razón y sabiduría7 todas las cuales contribuyeron a sus triunfos. La tercera explicación es que la lógica aristo­télica le dio una inmensa confianza en sus decisiones? y esa seguridad en sí mismo fue lo que lo condujo al éxito. Puede haber sido una combinación de las tres explica­ciones y de otras que no se sugieren aquí (como,  por ejemplo, colaboradores muy capaces).
Confianza y seguridad producen decisiones firmes y liderazgo. La confianza de los normandos los llevó a Inglaterra y por el sur hasta Malta en el Mediterráneo. La confianza de los romanos y de los británicos creó sus respectivos imperios.
¿Cuándo se convierte la confianza en arrogancia? ¿La confianza en uno mismo no es otra cosa que arrogan­cia?
 La confianza es cuestión de abrirse al mundo circundante. La arrogancia cree en la suficiencia de un mundo interior.
La línea divisoria entre confianza y arrogancia es muy sutil pero la diferencia es grande. Si al lector le parece que ésta es una afirmación contradictoria1 piense en dos automóviles que corren veloces por una carretera en di­recciones opuestas. Hay un momento en que están muy cerca uno de otro pero su destino es muy distinto. La arrogancia no deja que nadie se acerque. Lo aísla a uno. La arrogancia significa que uno no quiere y no necesita escuchar a nadie; es la falla definitiva del “sistema". Por ella el sistema humano se desprende del mundo que lo rodea.
 La confianza es tan decisiva para la acción como la arro­gancia pero permite la entrada de opciones y las busca. Si uno realmente tiene confianza, no tiene inconveniente en oír otras opiniones y considerar alternativas. Se siente seguro de que hará lo más conveniente. Hasta puede sentirse seguro de que sus opiniones no se van a mo­dificar y por tanto no teme exponerlas a discusión.
 La arrogancia es casi todo lo contrario de la sabiduría. La confianza es la base de la sabiduría.
 Desde la más tierna edad todos buscamos certidumbre en un mundo incierto. A un bebé probablemente le complace saber que si llora de determinada manera, aparece la mamá a darle de comer. Todos queremos saber dónde estamos y qué estamos haciendo.
 EL PODER DE LA POSIBILIDAD
 La posibilidad lleva a la creatividad, a la generación de alternativas, experimentos de pensamiento, hipótesis y excursiones en el “parque del Futuro”.
 Cuando el progreso no ocurre por accidente, ocurre por lo común mediante la generación y exploración de posibilidades.
 No gustamos de las “posibilidades” por una buena razón: porque son lo contrario de la certidumbre. Ne­cesitamos tomar decisiones prácticas. La posibilidad deja abierta la puerta del riesgo y no ofrece ninguna garantía de recompensa: este camino “podría” llevar adonde uno quiere ir. Así que la posibilidad no es atrac­tiva para la mente humana. Cuánto mejor es una certeza clara y definida.
 La ironía es que la fuerza impulsora de la ciencia ha sido ciertamente el sistema de posibilidades.
 Hay cierta documentación. Viene entonces alguien y crea una posibilidad. Ésta es la “hipótesis” que ha sido la fuerza impulsora de la ciencia. Esa hipótesis nos da algo hacia lo cual podamos trabajar; dirige la investiga­ción de más hechos y el diseño de experimentos.
 La expectativa de que la hipótesis va a ser criticada impulsa la investigación de mejores pruebas de apoyo. Pero la destrucción crítica de una hipótesis no produce otra mejor. Una hipótesis mejor se produce por el esfuerzo creativo de alguien que plantea una nueva hipótesis como una posibilidad.
 Hacemos una conjetura sobre cómo va a continuar la pauta. Esa es una hipótesis y nos permite predecir el comportamiento futuro.
 Hace dos mil años la tecnología china estaba muy avanzada e iba muy adelante de la del Occidente. Se dice que el progreso se estancó porque los académicos se interesaban únicamente en la descripción (como hoy en muchos campos). Parece que los chinos nunca desarro­llaron el concepto de la “hipótesis”.
 Así como la hipótesis ha sido la fuerza impulsora de la ciencia occidental? la fuerza impulsora de la tecnología occidental ha sido el “sueño” o la visión . Podemos imaginar adónde queremos ir. Ésa es la posibilidad. Ahora, ¿cómo llegamos allá?
 Cuando uno se propone buscar alternativas ¿sabe de antemano que sí hay alternativas que encontrar? ¿Sabe que va a poder encontrarlas? No hay ninguna seguri­dad. Tal vez no haya ni siquiera indicio alguno de que existan alternativas.
 Uno cree en la posibilidad de que haya alternativas.
 En efecto, hay tres niveles de posibilidad:
 1. Que sí haya efectivamente alternativas.
 2. Que uno pueda encontrarlas (o diseñarlas).
 3.  Que sean apropiadas.
 Cuando uno plantea una provocación “po” en pensa­miento lateral ¿sabe que va a obtener de ella una idea útil? Claro que no. Sólo hay la posibilidad. (“po” es una palabra que yo inventé para designar una provocación que es una afirmación que sabemos que no es verdad pero que usamos para estimular nuevas ideas).
 Cuando un cazador sale al campo sabe que va a en­contrar caza? No está seguro, sólo hay una posibilidad, a veces una probabilidad.
La ciencia tradicional insiste en que propongamos la hipótesis más razonable y luego, según Karl Popper, tratemos de demoler dicha hipótesis. Este proceso funciona pero es muy lento e ineficiente. Las pruebas se examinan a través de la hipótesis más razonable. Cuan­do ésta se derrumba buscamos otra. El proceso es secuencial.
Mucho mejor es tener varias hipótesis paralelas que examinamos al mismo tiempo, aun incluyendo algunas más especulativas que otras. En esta forma, si una hipótesis resulta incorrecta, tenemos otras que se están trabajando en paralelo. Esto también significa que la misma persona puede examinar las pruebas a través de distintas ventanas organizadoras.
Proponer hipótesis tiene su arte y su técnica. A los científicos y a otras personas hay que enseñarles esa técnica.
VALORES
El propósito de pensar es ordenar nuestro mundo interior y exterior de manera de servir y mejorar nues­tros valores. El propósito de la acción es poner en práctica el pensamiento.

Es función de la sabiduría tomar conciencia de todos los distintos valores comprometidos en una situación. Es función de la sabiduría darse cuenta de los distintos valores de las diferentes personas que toman parte en una situación. Es función de la sabiduría establecer alguna prioridad de los valores de manera que a los más importantes se preste la debida atención. Es función de la sabiduría disponer la acción de manera de satisfacer tantos valores como sea posible. Es función de la sabiduría permutar un valor por otro cuando los dos no se pueden satisfacer.
La sabiduría debe ser la arquitectura de los valores. ¿Cómo ordenamos el “espacio de valor"?
Hay valores culturales, locales y familiares. Éstos son cosas que se espera que hagamos y principios que se espera que sigamos. Gran parte del tiempo respetamos estas expectativas porque tales principios se han conver­tido efectivamente en nuestros valores o porque tememos la desaprobación del grupo si no los observamos.
Hay valores espirituales y religiosos. Estos pueden ser muy personales o más generales. Esos valores determi­nan si nos sentimos justos o pecadores. Hacen más fáciles las decisiones. No juzgamos una alternativa por sus propios méritos sino que vemos si está de acuerdo con los valores correspondientes.
Hay valores materiales y de “logro”. Éstos tienen un valor directo y otro indirecto porque pueden llevar a poder, reconocimiento y posición, que son también valores.
Los valores dan propósito, significado, disfrute y “valor" a la vida. También podemos convertirnos en escla­vos de nuestros valores, así como podemos dejarnos esclavizar por nuestros deseos.
Las emociones son valores y podemos convertirnos en adictos a la busca de emociones. Podemos volvernos a­dictos a la adrenalina y dedicarnos a dar saltos mortales.

viernes, 24 de junio de 2011

La viveza, entre la inteligencia y la estupidez.

     Frente  a  un problema concreto, la reacción mental  del hombre inteligente es  dinámica:  buscará  el  camino de la  solución, a menudo a  través de exploraciones, de asedios  desde distintos flancos,  de razonamientos abandonados en un punto y recomenzados en otro, hasta encontrar la salida.
     En latín, salida se dice exitus, que los ingleses tradujeron por exit. La inteligencia conduce al éxito.
     Ese mismo idioma, madre del nuestro, cuyo estudio  hoy les parece superfluo a algunas  autoridades  universitarias,  tiene  un  verbo, "stupere", que significa quedarse quieto, inmóvil, paralizado y, en sentido  traslaticio, mentalmente detenido como  delante de un cartel que dijera stop. De ahí deriva la  palabra estúpido:  hombre que permanece  entrampado por un problema sin atinar con la salida,  aunque a veces adopte la agitación convulsa de una mariposa encandilada por una luz  muy fuerte, o los movimientos desesperados de un animal dentro de una jaula.
     Hablo siempre de lo que ocurre en  la mente. Las dos únicas reacciones del estúpido serán la resignación o la violencia, dos falsas salidas, dos fracasos.
     Salvo casos patológicos, todos somos inteligentes  respecto a un tipo de problemas, y estúpidos respecto a otro tipo de problemas.
     Pero nuestra inteligencia y nuestra estupidez no  dependen de nuestra moral.  Hay inteligentes moralmente canallas,  y hay estúpidos moralmente intachables. No querría pasar por alto un dato: sin el auxilio del intelecto, esto es de la capacidad  del  análisis critico del problema,  y sin la posesión  de conocimientos relacionados con ese problema y adquiridos por experiencia propia, o por revelación ajena, la pura inteligencia no llegaría muy lejos en el camino del  éxito.  La estupidez, por más que acumule conocimientos, no sabe qué hacer con  ellos. Y no es raro que un intelectual, ducho de análisis critico, sea incapaz  de hallar soluciones.

     Sabiduría: El desarrollo, en un mismo individuo, de la inteligencia, del intelecto y de los conocimientos bien puede llamarse sabiduría, si no en la  aceptación teísta que le dan las Escrituras, por lo menos  como tributo humano susceptible de adquisición y de pérdida.  Pero aunque no haya sabios in omnirescibile , y hasta Leonardo Da Vinci falle en las experimentaciones con los óleos y pigmentos de sus cuadros y Albert Einstein no acierte en ubicar el hotel donde se aloja, ambos merecen el título de sabios no menos que Plinio el  Viejo,  muerto sin embargo, según Suetonio, a causa de una estúpida temeridad.
 
     Con alguna frecuencia la realidad nos pone, de momento, mentalmente paralíticos. Es cuando decimos que estamos estupefactos, lo cual significa "estar  hechos  unos  estúpidos". La inteligencia, si la tenemos, vendrá a rescatarnos de esa pasajera estupidez que, por no ser insalvable, se  llama   estupefacción.   A  propósito:  alguna vez Solyenitzin  escribió  que la televisión nos sume en largos  intervalos mentales de inmóvil estupor.
     ¿Dispondremos de la suficiente inteligencia como para no ser dañados por los poderes  estupefacientes de la hogareña y diaria televisión?.
 
 Situada a mitad de camino entre la inteligencia y  la estupidez, la viveza comparte con la inteligencia, el dinamismo mental y, con la estupidez, la incapacidad de encontrar la solución a un problema.
Se mueve, pero no en dirección de la salida  ¿hacia  dónde se dirige? Ése es su secreto, la fórmula que le permite  ponerse a resguardo de la humillación y del desprestigio que sufre la estupidez.
 La viveza, creo yo, es la habilidad mental para manejar los efectos de un problema sin resolver el problema.
     El  hombre dotado de viveza, el vivo, no ejercita  la inteligencia, sino un sucedáneo de la inteligencia, apto para entenderse con  las consecuencias prácticas del problema, pero no con el problema mismo. Dicho de otro modo, el  vivo se mueve  mentalmente en procura de cómo eludir los efectos  de problema, de cómo (en  la mejor de las hipótesis) volverlos beneficiosos para él,  ó (en la peor) de cómo desviarlos en perjuicio de un tercero.
     La viveza, pues, necesariamente se conecta con la moral. Sin el concurso del egoísmo no se  puede ser vivo. Y para echarle el fardo al prójimo sin que éste se resista, es  imprescindible cierto grado de inescrupulosidad y hace falta practicar algún  género de fraude siquiera verbal.
     Observado durante un corto plazo, el  vivo da la  impresión de haber obtenido éxito, de ser inteligente: se desplaza entre los problemas sin padecer las consecuencias o, mejor aún sacándoles provecho. Como el flujo de los efectos no se interrumpe, el vivo no puede entregarse a los ocios y recesos  de la  viveza .
De ahí que se los suele calificar de "despiertos". Aparenta una brillantez mental que engaña a las miradas superficiales.
     El  inteligente, cuando está armando sus estrategias para  atacar un problema, parece amodorrado y, en comparación  con el vivo, un poco estúpido. Cuanto más complejo sea el problema, más exigirá del  inteligente paciencia y esfuerzo;  más  lo someterá al silencioso y tedioso  análisis crítico y al  constante  repaso de los conocimientos.
 La viveza no puede permitirse esas demoras.

     Los efectos prácticos del problema no esperan  mucho  tiempo para hacerse sentir.  De modo que el vivo está obligado a la rapidez y, consecuentemente, a la improvisación de sus  métodos por lo general empíricos.
Otra vez el inteligente comparado con el vivo, parecerá lento y hasta  torpe.  Si los efectos del problema,  por su magnitud o por su complejidad,  sobrepasan las posibilidades de la viveza para eludirlos, para  aprovecharlos o para torcerlos hacia un costado, el vivo, por fin acorralado como un estúpido, no  sucumbe ni a la resignación ni a la violencia,  no confesará jamás su fracaso, no devolverá  las armas que esconde en su mente: buscará  algún chivo emisario a quien cargarle la culpa.
  
     Marco Denevi,  (La Nación . Julio del 2002)