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domingo, 12 de julio de 2015

HEIDEGGER X 5


*EL SER   ES PODER-SER, POSIBILIDAD DE EXISTIR.

EL HOMBRE. PUEDE CREAR SU PROPIO SER
MANIFESTANDOSE DE ACUERDO A SU ELECCION.
 
*EL SER ES POSIBILIDAD. SIEMPRE PUEDO HACER
MAS QUE LO QUE HE HECHO POR MI HASTA AHORA.
 

*LA ANGUSTIA ES LO QUE LA LIBERTAD SIENTE
 FRENTE A LA POSIBILIDAD DE LA POSIBILIDAD

*LA EXISTENCIA ES SER-EN-EL-MUNDO. ESTA
 EXISTENCIA LE PRODUCE ANGUSTIA.

"autopoiesis":

(...) los seres vivos son verdaderos remolinos de producción de componentes, por los que las sustancias que se toman del medio, o se vierten en él, pasan participando transitoriamente en el interrumpido recambio de componentes que determina su continuo revolver productivo.
Es esta condición de continua producción de sí mismos, a través de la continua producción de recambio de sus componentes, lo que caracteriza a los seres vivos, y lo que se pierde en el fenómeno de la muerte. Es a esta condición a la que me refiero al decir que los seres vivos son sistemas autopoiéticos, y que están vivos sólo mientras están en autopoiesis.
Esto significa básicamente que son los organismos los que modifican su propia estructura. Los elementos exteriores no pueden producir modificaciones de las estructuras; las estructuras se van modificando, pero por medio de cambios desde el interior. No es el entorno el elemento que modifica la estructura, ya que los cambios son cambios que provienen del interior.


MATURANA

Yecto y Proyecto

El hombre no es un “ya dado”.  Es un comportamiento, una conducta.  Esta conducta es un reflejo de su poder-ser.  Esta conducta pasa en-el-mundo, ante sus ojos, ahí.  En este sentido el mundo pasa a ser constitutivo del ser . La temporalidad es el “sitio” de la posibilidad y el tiempo es la estructura de la posibilidad.  El ser, como ser posible, no es una abstracción sino una posibilidad con que uno se encuentra siempre “ahí.
El hombre se encuentra como “yecto” o arrojado en lo que percibe como el mundo.  El tiempo real de él o de ella es, efectivamente, la vivencia de lo que cree que puede. Horas y minutos constituyen intervalo, no temporalidad. 
El desafío de cada ser humano es la elaboración de un proyecto desde su realidad de “yecto”.  Este “proyecto” vivido es el orientador de los entes.
El proceso que representa el compromiso con el ser constituye un renuncia de la “cotidianidad” a favor de un proyecto autentico orientador.  La cotidianidad se manifiesta como “habladurías” especialmente con respecto a la muerte, una avidez de novedades y una postura ambigua frente a la vida.  Representan lo que es básicamente una huida de la nada que anuncia la posibilidad de ser, algo que se manifiesta como angustia.  Cada persona recibe señales de su posibilidad de ser.  Cuando recepciona estas señales experimenta una “caída”.  Se cae de sí mismo en sí mismo en la falta de base y en el no-ser de la cotidianidad impropia. 

Se necesita una “cura” o comprensión del ser, o sea, una autentica preocupación por la posibilidad de ser que se traslada en un proyecto.  Hay que abandonar la “cotidianidad” y comprometerse con el “habla” que articula coherentemente esta misma preocupación. Este habla es la morada del ser.  Es donde el ser esta obligado a existir. Es la oferta que cada uno genera de sí mismo.  Es lo que pide de la posibilidad. En este sentido “cura” es la totalidad de las estructuras ontológicas del ser-ahí en cuanto es ser-en-el-mundo. Comprende toadas las posibilidades de la existencia en el mundo.

 El ser humano es, en su profundo, preocupación.  Preocupación es, como la palabra implica, una pre-ocupación.  Uno anticipa e interviene en los futuros posibles en función de temporalizar un proyecto propio. Esta preocupación implica un “pre-ser-se-anticipadamente”, una frase que explicita lo que es el diseño ontológico. La preocupación es lo que acerca al hombre a su realidad de posibilidad, o, como lo expresa Heidegger, lo des-aleja de esta misma posibilidad.  Es importante notar que, para Heidegger, dentro de esta misma “habla” aparece un “callar”, o sea, un “oír” que es constitutivo del comprenderse y que es comprender al otro.

Así es que el ser humano aparece como posibilidad abierta y condicionada, interminable in no terminado, siempre más de lo que ha generado desde esta misma posibilidad.  

 

Ser en situacion

El existencialismo afirma categóricamente que el hombre es un ser en situación, es decir, es un ser cuya relación con lo circundante lo amarra y lo compromete. Es un ser comprometido. Su situación tiene límites inviolables los cuales no puede transgredir. Él es, en el punto en que esté, él mismo y nada más. El no puede ser otro aunque quiera haberlo sido o desee serlo en un futuro. Por ahora está ahí libre y comprometido, responsable y culpable. No podría imaginarme ser otro porque entonces ese otro no sería yo.
No puedo no morirme, dice un experto en el tema, no puedo no sufrir, no puedo no luchar, no puedo no ser culpable, hablando de las situaciones últimas de que tratara Jaspers. Y agrega: No puedo vivir sin sufrir, sin hacer sufrir, sin matar; mi simple hecho de vivir exige que otros mueran y sufran; hasta biológicamente tengo que matar, para subsistir, o hacer que otros maten por mí. De nada vale que me olvide y disimule esa situación: alguien siega vidas por mí...

Siendo para el hombre lo posible todo, o siendo el hombre un posible lleno de posibilidades es, sin embargo, la muerte el límite de éstas mismas posibilidades. La muerte es la última y definitiva posibilidad del hombre. La muerte es la existencia imposible. Somos para la muerte. Para Heidegger, existir es ser para la muerte. Pero, ojo, que al mismo tiempo hay que considerar a la muerte como una posibilidad imposible por cuanto a los otros posibles los puedo certificar, ratificar, decir aquí están, mientras que a la muerte nunca le podremos decir: si señora, aquí estoy y estoy muerto. Por lo tanto, la muerte es la posibilidad de que todo lo que me es posible me sea imposible.

Digamos, para entender a Sartre al respecto, que cuando él afirma: Existir es ser para la nada, está corroborando la apreciación de Heidegger: Existir es ser para la muerte. Está confirmándonos que la aventura humana, llegada a su límite de la muerte, sólo conduce a la nada. Y no únicamente al hombre sino también a sus proyectos y a su historia.

 

EL HOMBRE....

El hombre es ante todo una posibilidad.
Su posibilidad de ser. De nadie puede decirse que es sino después de muerto. Mientras viva, un individuo es una posibilidad en desarrollo, viva, cambiante. Y esto se debe a que existir no es otra cosa que ser un ser possible.

 Kierkegaard