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martes, 12 de agosto de 2014
miércoles, 27 de noviembre de 2013
EL PERDON ES LA CONSECUENCIA DE....

EL PERDON ES LA CONSECUENCIA DE HABER LIMPIADO EL SISTEMA
NO ANTES .ES IMPOSIBLE PERDONAR CUANDO TENGO RESENTIMIENTO
EN MI CUERPO .
LUIS DIAZ
miércoles, 24 de abril de 2013
Perdonar
PERDONAR , ES PONER A UN PRISIONERO EN LIBERTAD,
Y DESCUBRIR QUE EL PRISIONERO .......ERES TU
martes, 19 de febrero de 2013
Perdonar--Paulo Coelho
Cuando crezcas, descubrirás que ya defendiste mentiras, te engañaste a ti mismo o sufriste por tonterías.
Si eres un buen guerrero, no te culparás por ello, pero tampoco dejarás que tus errores se repitan.
El perdón es una expresión de amor.
El perdón libera de ataduras que amargan el alma y enferman el cuerpo.
Muchos de nuestros intentos de perdón fracasan pues confundimos esencialmente lo que es perdonar y nos resistimos ante la posibilidad de empequeñecer los eventos ocurridos u olvidarlos.
El perdón no es olvido, no es olvidar lo que nos ocurrió.
No significa excusar o justificar un determinado evento o mal comportamiento.
No es aceptar lo ocurrido con resignación.
No es negar el dolor.
No es minimizar los eventos ocurridos.
No significa que estés de acuerdo con lo que pasó, ni que lo apruebes.
Perdonar no significa dejar de darle importancia a lo que sucedió, ni darle la razón a alguien que te lastimó. Simplemente significa dejar de lado aquellos pensamientos negativos que nos causaron dolor o enojo.
Creemos erradamente que el perdón debe de conducirnos inexorablemente a la reconciliación con el agresor.
Pensamos que perdonar es hacernos íntimos amigos de nuestro agresor y por tal motivo lo rechazamos. No implica eso para nada, el perdón es UNICAMENTE PARA TI y para nadie más.
No hay que esperar que la persona que nos agredió cambie o modifique su conducta pues lo más probables es que ésta persona no cambie y es más, a veces se ponen hasta peor.
El perdón se basa en la aceptación de lo que pasó.
La falta de perdón te ata a las personas desde el resentimiento.
Te tiene encadenado.
El perdón se debe de realizar "sin expectativas" sin esperar que nada suceda.
Si esperamos que el agresor acepte su error, estaremos esperando en vano y gastando nuestro tiempo y nuestras energías en una disculpa que jamás llegará.
Si estamos esperando esta reacción, luego de haber perdonado, pues realmente no perdonamos de corazón pues seguimos esperando una retribución, un resarcimiento.
Seguimos anclados en el problema, en el ayer, queriendo que nos paguen por nuestro dolor.
Entonces no hemos perdonado, y quien tiene el control de nuestra vida es el EGO.
EGO que quiere a toda costa castigar o cobrar al agresor.
No existe nada ni nadie que pueda resarcir el dolor ocasionado en el pasado, el pasado no tiene cómo ser cambiado.
Ningún tipo de venganza o retribución podrá subsanar los momentos de tristeza y desolación que vivimos, lo mal que nos sentimos.
Al esperar una disculpa, que se acepte el error; nada de eso cambiarán los hechos, lo ocurrido en el pasado, sólo estaremos queriendo alimentar nuestro ego, nuestra sed de justicia mal enfocada.
La falta de perdón es el veneno más destructivo para el espíritu ya que neutraliza los recursos emocionales que tienes.
El perdón es una declaración que podemos y debemos renovar a diario.Muchas veces la persona más importante a la que tienes que perdonar es a ti mismo por todas las cosas que no fueron de la manera que pensabas.
Perdonando desde nuestro corazón, logramos mirar los hechos tal y como sucedieron y luego decidimos dejarlos ir, dejarlos en el ayer.
Aceptamos que somos APRENDICES! Que la lección ya se encuentra aprendida y que hemos logrado vencer las circunstancias negativas que nos tocaron vivir.
Perdona para que puedas ser perdonado.
Recuerda que con la vara que mides, serás medido...
PAULO COEHLO
Si eres un buen guerrero, no te culparás por ello, pero tampoco dejarás que tus errores se repitan.
El perdón es una expresión de amor.
El perdón libera de ataduras que amargan el alma y enferman el cuerpo.
Muchos de nuestros intentos de perdón fracasan pues confundimos esencialmente lo que es perdonar y nos resistimos ante la posibilidad de empequeñecer los eventos ocurridos u olvidarlos.
El perdón no es olvido, no es olvidar lo que nos ocurrió.
No significa excusar o justificar un determinado evento o mal comportamiento.
No es aceptar lo ocurrido con resignación.
No es negar el dolor.
No es minimizar los eventos ocurridos.
No significa que estés de acuerdo con lo que pasó, ni que lo apruebes.
Perdonar no significa dejar de darle importancia a lo que sucedió, ni darle la razón a alguien que te lastimó. Simplemente significa dejar de lado aquellos pensamientos negativos que nos causaron dolor o enojo.
Creemos erradamente que el perdón debe de conducirnos inexorablemente a la reconciliación con el agresor.
Pensamos que perdonar es hacernos íntimos amigos de nuestro agresor y por tal motivo lo rechazamos. No implica eso para nada, el perdón es UNICAMENTE PARA TI y para nadie más.
No hay que esperar que la persona que nos agredió cambie o modifique su conducta pues lo más probables es que ésta persona no cambie y es más, a veces se ponen hasta peor.
El perdón se basa en la aceptación de lo que pasó.
La falta de perdón te ata a las personas desde el resentimiento.
Te tiene encadenado.
El perdón se debe de realizar "sin expectativas" sin esperar que nada suceda.
Si esperamos que el agresor acepte su error, estaremos esperando en vano y gastando nuestro tiempo y nuestras energías en una disculpa que jamás llegará.
Si estamos esperando esta reacción, luego de haber perdonado, pues realmente no perdonamos de corazón pues seguimos esperando una retribución, un resarcimiento.
Seguimos anclados en el problema, en el ayer, queriendo que nos paguen por nuestro dolor.
Entonces no hemos perdonado, y quien tiene el control de nuestra vida es el EGO.
EGO que quiere a toda costa castigar o cobrar al agresor.
No existe nada ni nadie que pueda resarcir el dolor ocasionado en el pasado, el pasado no tiene cómo ser cambiado.
Ningún tipo de venganza o retribución podrá subsanar los momentos de tristeza y desolación que vivimos, lo mal que nos sentimos.
Al esperar una disculpa, que se acepte el error; nada de eso cambiarán los hechos, lo ocurrido en el pasado, sólo estaremos queriendo alimentar nuestro ego, nuestra sed de justicia mal enfocada.
La falta de perdón es el veneno más destructivo para el espíritu ya que neutraliza los recursos emocionales que tienes.
El perdón es una declaración que podemos y debemos renovar a diario.Muchas veces la persona más importante a la que tienes que perdonar es a ti mismo por todas las cosas que no fueron de la manera que pensabas.
Perdonando desde nuestro corazón, logramos mirar los hechos tal y como sucedieron y luego decidimos dejarlos ir, dejarlos en el ayer.
Aceptamos que somos APRENDICES! Que la lección ya se encuentra aprendida y que hemos logrado vencer las circunstancias negativas que nos tocaron vivir.
Perdona para que puedas ser perdonado.
Recuerda que con la vara que mides, serás medido...
PAULO COEHLO
lunes, 19 de noviembre de 2012
PERDON -SEGUN BORGES
yO NO HABLO DE VENGANZAS , NI PERDONES
EL OLVIDO ES LA UNICA VENGANZA Y
EL UNICO PERDON .
jORGE LUIS BORGES
lunes, 23 de julio de 2012
EL PERDON
Tu vida esta plena de logros, luchas y grandes esfuerzos, y aunque a veces no lo parezca, cada día te vas acercando, paso a paso, a lo que tú quieres. Pero ten cuidado, puedes tener un enemigo capaz de destruir sin piedad, lo que con tanto trabajo has construido. Me refiero a tus propios resentimientos.
El resentimiento es como tomar un veneno para tratar de envenenar a otro. Mientras el dolor pasa, el rencor se queda; lo agravas, como a una herida que no se deja sanar.
El resentimiento es un monstruo que puede tener el tamaño que le des. Lo puedes alimentar con los pensamientos de queja y de autocompasión. Entre más lo crezcas más partes de tu vida invadirá.
La energía que le das a ese fantasma es la misma que puedes usar para construir tus sueños o la vida más plena y feliz que te mereces. Quien no perdona, sin darse cuenta, poco a poco se aísla y empieza a olvidar o dejar de disfrutar lo grato de su vida.
Con el rencor te haces más difícil, y lo agradable se opaca con el tormento de la amargura.
Digno no es quien resiente¦
Digno es quien perdona.
Que estúpida es la venganza que mantiene
anclado el dolor.
La venganza sabia es dejarlo ir y seguir adelante;
es construirse en vez de destruirse.
El perdón es un regalo para sí mismo. Es regalarse la paz. Es soltar la carga. Es decidir mirar la luz de nuevo, y con determinación caminar hacia ella, hacia lo mejor de ti, de tu vida.
No perdones para que el otro cambie. Acéptalo,
el otro nunca va a ser como tú quieres;
eso no depende de ti.
No le des a nadie el poder de hacerte infeliz. Perdona porque decides hacerlo y retoma tu poder
¡Tu inmensa capacidad de construir tu propia tranquilidad!
El resentimiento es como tomar un veneno para tratar de envenenar a otro. Mientras el dolor pasa, el rencor se queda; lo agravas, como a una herida que no se deja sanar.
El resentimiento es un monstruo que puede tener el tamaño que le des. Lo puedes alimentar con los pensamientos de queja y de autocompasión. Entre más lo crezcas más partes de tu vida invadirá.
La energía que le das a ese fantasma es la misma que puedes usar para construir tus sueños o la vida más plena y feliz que te mereces. Quien no perdona, sin darse cuenta, poco a poco se aísla y empieza a olvidar o dejar de disfrutar lo grato de su vida.
Con el rencor te haces más difícil, y lo agradable se opaca con el tormento de la amargura.
Digno no es quien resiente¦
Digno es quien perdona.
Que estúpida es la venganza que mantiene
anclado el dolor.
La venganza sabia es dejarlo ir y seguir adelante;
es construirse en vez de destruirse.
El perdón es un regalo para sí mismo. Es regalarse la paz. Es soltar la carga. Es decidir mirar la luz de nuevo, y con determinación caminar hacia ella, hacia lo mejor de ti, de tu vida.
No perdones para que el otro cambie. Acéptalo,
el otro nunca va a ser como tú quieres;
eso no depende de ti.
No le des a nadie el poder de hacerte infeliz. Perdona porque decides hacerlo y retoma tu poder
¡Tu inmensa capacidad de construir tu propia tranquilidad!
martes, 10 de abril de 2012
EL PERDON, LA RESTAURACIÓN DE LA PAZ
El perdón es una restauración de la mentalidad comprensiva. Significa que hemos eentrado en una dimensión de entendimiento o de consciencia en que nos liberamos de nuestros juicios negativos y de las culpas decretadas.
El perdón es un retorno a la mentalidad recta: nuestra mente se da cuenta que las manifestaciones de cada uno corresponden a las actitudes y comportamientos que su personalidad puede emprender y que nuestras elecciones provienen de nuestras condiciones particulares.
La comprensión nos lleva a la paz.
La comprensión nos lleva a la paz.
Cuando decidimos “perdonar” a otros simplemente estamos aceptando las limitaciones de sus personalidades, su vulnerabilidad, su susceptibilidad a errar, su ignorancia, tal vez su desbordado egoísmo...
Los juicios negativos que hacemos expresan claramente nuestra percepción -cómo definimos a otros y cómo interpretamos sus hechos o sus manifestaciones de vida. También esos juicios que emitimos nos definen a nosotros: qué visión tenemos, que tan flexibles somos, cómo es nuestra tolerancia y nuestra capacidad para entenderlos.
Los juicios negativos que hacemos expresan claramente nuestra percepción -cómo definimos a otros y cómo interpretamos sus hechos o sus manifestaciones de vida. También esos juicios que emitimos nos definen a nosotros: qué visión tenemos, que tan flexibles somos, cómo es nuestra tolerancia y nuestra capacidad para entenderlos.
Podemos darnos cuenta que cada uno actúa según sus condiciones subjetivas y según las circunstancias de tiempo y espacio que atraviesa. Las acciones y comportamientos de cada uno son sus manifestaciones singulares.
El perdón es la percepción ajustada a los ritmos y la interacción progresiva de la vida.
Hay dos disposiciones humanas avasalladoramente conflictivas y egocéntricas: lo que llamamos orgullo y la tendencia a juzgar negativamente –lo que hacemos cuando nos plantamos ante otros como sus opuestos y adversarios.
Cuando elegimos subjetivamente esas dos alternativas disociadoras, psicológicamente adoptamos posiciones de ataque o defensa discriminando a los seres humanos que confrontamos desde la altivez retadora e impositiva del orgullo o desde la terquedad y dureza de nuestros juicios.
En otra vertiente, los juicios negativos contra las acciones de otros o contra ellos por lo que hicieron, son una reacción de rechazo y de discriminación que adopta quien juzga.
¿Quién o qué fue herido o afectado por las acciones de otros?
Hay un “yo” o ego que se atribuye o se asigna la función de exponer su orgullo lastimado y de juzgar a otros.
El orgullo es una idea o un conjunto de ideas que exaltan atributos o creencias que exhibimos como superiores o como dignos de culto y reconocimiento –el orgullo por apellidos o ancestros, por alguna condición de grupo o de territorialidad, por alguna jerarquía o posición competitiva y socialmente alcanzada, por algunas posesiones materiales privilegiadas que hemos recibido y que otros no tienen…
Habiendo asumido que algo representa un motivo de orgullo adherimos a ello confiriéndole una valoración o rango de exclusividad que debemos defender y ostentar (tal vez como nuestro trofeo o nuestra condición particular que nos eleva sobre otros).
El “orgullo herido” y los juicios negativos que proferimos nos impulsan a protagonizar nuestros papeles de ofendidos y de víctimas (los desvalidos en la vivencia común) y a señalar a otros como ofensores, victimarios y culpables.
Cuando asumimos que “nuestro orgullo ha sido herido” o que otros “actuaron mal” les atribuimos la culpa.
La culpa es sinónimo de pecado, la transgresión de una norma moral que dictamina los comportamientos y las acciones humanas.
Otros pueden determinar nuestras culpas y acusarnos públicamente. También nosotros podemos sentirnos culpables de algo (percibimos la culpa como un estado de malestar ante los hechos).
El orgullo herido debe ser reparado según las exigencias del ego: el culpable identificado deberá ser doblegado y castigado también para vengar la afrenta padecida.
En el elemental razonamiento del ego todos los conceptos están definidos muy rígida y mecánicamente –la ofensa, la culpa, el resentimiento, el juicio, el castigo, la venganza…
En la dimensión del ser –la psiquis de cada uno-, la vida es un escenario de interacción, de relaciones donde expresamos nuestras personalidades en nuestras acciones y comportamientos. Podemos actuar allí acogedores, solidarios y constructivos, o podemos actuar hostiles, codiciosos y destructivos. Alternamos nuestros roles en la dualidad, de un extremo a otro hasta que alcanzamos nuestra paz.
Cada personalidad tiene sus rasgos propios que la retratan como diferente. En algunos períodos de nuestras historias podemos demostrar nuestras cualidades de altruismo, afecto, hospitalidad, consideración hacia los demás; en otros períodos podemos ser disociadores, ambiciosos, caprichosos y agresivos.
Las características de nuestras personalidades podemos expresarlas en las relaciones y bajo las condiciones de las situaciones que atravesamos.
Lo más deplorable y oscuro de esa personalidad en evolución puede aparecer allí, y también lo más amable y luminoso.
Cuando predominan las características negativas o adversas de la personalidad, las manifestaciones externas pueden ser marcadamente violentas y destructivas.
Cuando predominan las características positivas o armoniosas de la personalidad, las manifestaciones externas pueden ser acogedoramente apacibles y constructivas.
Bajo las condiciones de cada momento –personalidad y circunstancias-, el ser humano sensato y ecuánime actúa respetuosamente con los demás; el ser humano tonto y perturbado actúa despectivamente respecto a los demás -posiblemente en su mente ofuscada no tenga la capacidad temporal de evaluar qué tan violentas son sus acciones ni qué consecuencias atrae contra sí como represalia (puede representar el papel de un tonto reducido a su restringido ambiente hogareño que solo afecta a sus allegados o el de un tonto con una posición de gran influencia, por lo que sus elecciones pueden afectar a un gran número de seres humanos).
Llegados al término de su jornada, el rey y el mendigo son solo dos caminantes fatigados y tristes que han experimentado sus papeles afanosamente: uno se creyó elegido por la providencia para doblegar a otros y ser servido y el otro se creyó víctima de un destino injusto y cruel que lo condenó al sufrimiento y al hambre.
Esperando el instante en que deberán partir, ambos están preocupados y abatidos porque no lograron comprender cuál era su aprendizaje y la relación armoniosa que pudieron cumplir. Sin embargo, el viejo rey conserva aún algún fulgor desafiante de soberbia en la mirada y el viejo pordiosero algún gesto mezcla de impotencia y de aflicción.
Cuando dejamos de juzgar negativamente, nos liberamos de las culpas propias y ajenas y empezamos a reconocer nuestra paz.
Hugo Betancur (Colombia)
viernes, 28 de octubre de 2011
EL EGO Y EL PERDON
El ego existe en la desdicha; cuanto mayor es la desdicha, más se alimenta el ego. En los momentos de dicha el ego desaparece por completo, o lo que es lo mismo: si el ego desaparece, te inunda la dicha. Si quieres el ego, no puedes perdonar, no puedes olvidar, sobre todo las heridas, los insultos, las humillaciones, las pesadillas. No sólo no puedes olvidar; lo exagerarás, lo llevarás al límite. Olvidarás todo lo hermoso que te ha ocurrido en la vida, no recordarás los momentos de alegría; al ego no le sirven de nada. La alegría es como un veneno para el ego, y la desdicha, como una dosis de vitaminas.
Tienes que comprender el mecanismo del ego. Si intentas perdonar, no es un verdadero perdón. Con un poco de esfuerzo, conseguirás reprimir; nada más. Sólo puedes perdonar cuando comprendes la estupidez del juego que se desarrolla en tu mente. Hay que comprender ese absurdo hasta el final, porque si no reprimirás algo por un lado y empezará a salir por otro. Lo reprimirás de una manera, y asomará de otra manera, a veces con tal sutileza que te resultará casi imposible reconocerlo, reconocer que es la misma vieja estructura, tan renovada, tan reformada, que parece casi nueva.
El ego vive en lo negativo, porque es fundamentalmente un fenómeno negativo: existe gracias a decir no. El no es el alma del ego. Y ¿cómo puedes decir no a la dicha? Puedes negarte a la desdicha, puedes negarte a los sufrimientos de la vida. Pero ¿cómo decir no a las flores, a las estrellas, a las puestas de sol y a todo lo que es bello, divino? Pues la vida desborda de esas cosas, está llena de rosas, pero tú te empeñas en coger las espinas; has invertido mucho en esas espinas. Por un lado dices: «No, no quiero tanta infelicidad», y por otro lado te aferras a ella. Y llevan siglos predicando que perdonemos.
Pero el ego puede vivir gracias al perdón, puede empezar a alimentarse de nuevo gracias a esa idea: «He perdonado. He perdonado incluso a mis enemigos. No soy una persona normal y corriente». Y no lo olvides: uno de los fundamentos de la vida consiste en que la persona normal y corriente es la que piensa que no lo es; la media de la población piensa que no lo es. En cuanto reconozcas que eres normal y corriente, te saldrás de lo normal y corriente. En cuanto aceptes tu ignorancia, habrá entrado el primer rayo de luz en tu ser, habrá brotado la primera flor. Falta poco para la primavera.
Dice Jesucristo: «Perdona a tus enemigos, ama a tus enemigos». Y tiene razón, porque si eres capaz de perdonar a tus enemigos te librarás de ellos; si no, seguirán persiguiéndote. La enemistad es una especie de relación, más profunda que lo que llamáis amor.
De modo que por un lado quieres olvidar y perdonar, porque la única forma de olvidar es perdonar -si no perdonas no puedes olvidar-, pero por otro existe una relación más profunda. A menos que comprendas esa relación, ni Jesucristo ni Buda te servirán de ayuda. Recordarás sus hermosas palabras, pero no pasarán a formar parte de tu modo de vida, no circularán por tu sangre, por tus huesos, por tu médula. No formarán parte de tu clima espiritual; te resultarán ajenas, algo impuesto desde fuera; al menos te atraen intelectualmente por su belleza, pero en lo existencial seguirás viviendo como siempre.
Por eso no te aconsejo que perdones. No digo que ames y no odies. No digo que abandones todos tus pecados y te hagas virtuoso. La humanidad ha intentado todas esas cosas y no lo ha conseguido. Mi tarea es completamente distinta. Lo que yo digo es: lleva la luz a tu ser. No te preocupes por esos fragmentos de oscuridad.
Has preguntado:
«¿Por qué es tan difícil perdonar, dejar de aferrarse a esas heridas infligidas hace tanto tiempo?».
Por la sencilla razón de que es todo lo que tienes, y sigues jugueteando con tus viejas heridas para que se mantengan recientes en el recuerdo. Jamás dejarás que cicatricen.
jueves, 25 de agosto de 2011
FRASES SOBRE EL PERDON
PERDONAR ,ES EL PUENTE QUE TENGO QUE CONSTRUIR PARA PASAR YO.
Si no perdonas por amor, perdona al menos por egoísmo, por tu propio bienestar. - Dalai Lama
Perdonar es la poderosa afirmación de que las cosas malas no arruinarán nuestro presente, aun cuando hayan arruinado nuestro pasado.
Perdonar es comprender,y quien comprende no tiene nada que perdonar.
Perdonar al otro por lo que yo esperaba que fuera y el no fue y perdonarme a mi por lo que ese otro esperaba de mi y yo no fui .
El mayor perdon que me brindo es juzgarte,
porque en ese momento olvido todas mis faltas.
porque en ese momento olvido todas mis faltas.
Enojo : perdida + injusticia
Es fácil perdonar, pero no es tan fácil olvidar que has tenido que perdonar.
Henri Lacordaire dijo: "¿Quieres ser feliz un instante? Véngate. ¿Quieres ser feliz toda la vida? Perdona".
-Porque no perdono ¿?????? Es una forma de vengarme en la que el unico perjudicado soy yo ,porque mantengo vivo un recuerdo que me hace mal ,me llena de rencor , de resentimiento , .
Interiormente digo me hiciste mal ,minga te voy perdonar ¡!!!!!!!no puede ser tan impune que alguien que me haya hecho tanto daño no tenga algun perjuicio ,aunque sea la indiferencia ,o por lo menos mi corazon ,que solo se lo brindo a las prsonas en quien confio .
LA VIEJA HERIDA QUE SANGRA ….NO ES VIEJA
NO PERDONAR ME PERMITE SEGUIR EN EL LUGAR DE VICTIMA .
NO PERDONAR ME PERMITE SEGUIR EN EL LUGAR DE VICTIMA .
El perdón que se ofrece con arrogancia no es perdón sino maldición, el perdón que se ofrece con calma en el corazón es más que perdón, es conciliación.
El resentiemiento es un camino para mantener con vida el ego.
El perdon ocurre cuando das cuenta que el resentimiento solo sirve para alimentar el ego.
Te das cuenta que es una historia que te cuentas sobre ti y que ese pasado no tiene poder , solo cuando tu identidad depende de ello.
ECKHART TOLLE
El resentiemiento es un camino para mantener con vida el ego.
El perdon ocurre cuando das cuenta que el resentimiento solo sirve para alimentar el ego.
Te das cuenta que es una historia que te cuentas sobre ti y que ese pasado no tiene poder , solo cuando tu identidad depende de ello.
ECKHART TOLLE
SOBRE EL PERDON
El perdón nos libera de ataduras que nos amargan el alma y enferman el cuerpo.
No significa que estés de acuerdo con lo que pasó, ni que lo apruebes.
Perdonar no significa dejar de darle importancia a lo que sucedió, ni darle la razón a alguien que te lastimó.
Simplemente significa dejar de lado aquellos pensamientos negativos que nos causaron dolor o enojo.
El perdón se basa en la aceptación de lo que pasó.
La falta de perdón te ata a las personas desde el resentimiento. Te tiene encadenado.
La falta de perdón es el veneno más destructivo para el espíritu ya que neutraliza los recursos emocionales que tienes.
"La declaración del Perdón es la clave para liberarte".
¿Con qué personas estás resentido?
¿A quién no puedes perdonar?
¿Tú eres infalible y por eso no puedes perdonar los errores ajenos?
"Perdona para que puedas ser perdonado"
"Recuerda que con la vara que mides, serás medido..."
domingo, 21 de agosto de 2011
LEY DEL PERDON --Carlos Cuauhtemoc Sanchez
Perdonar es un acto liberador, exclusivo de los seres espiritualmente superiores.
IRA, RENCOR O PERDON
La ira es un fuego que quema repentinamente como reflejo sano de todo ser humano que ha sido afectado por otro.
Es normal enfadarse con los demás, con uno mismo y hasta con Dios; sin embargo, el fuego de la ira debe consumirse hasta las cenizas del perdón.
Si la ira no culmina en perdón, desemboca en rencor. El rencor es la ira crónica. Las personas llenas de rencor llegan a calumniar, a golpear e incluso a asesinar.
El perdón verdadero son las cenizas de la ira extinta.
Se ha perdonado cuando ya no se sienten deseos de venganza, cuando se recuerda el ayer con nostalgia pero sin tratar de encontrar culpables.
El perdón es la aceptación pacífica de los hechos, la conciencia de que todo lo ocurrido nos ha dado mayor madurez, la renovación del amor propio y del amor a Dios.
TERAPIA LIBERADORA
La mejor manera de extraer de nuestra alma el veneno que nos inyecta otras personas es perdonado.
Quien perdona no le hace ningún favor a su agresor, se lo hace a sí mismo.
PROCESO DEL PERDON
Para perdonar se requiere:
- Enfrentar abiertamente el dolor. Reconocer con humildad que estamos heridos, pues alguien nos afectó injustamente y ese daño nos causa enorme sufrimiento.
- Evaluar el costo de aquello que perdimos. Hacer un recuento real y reconocer el valor de cuanto nos quitaron.
- Regalar lo que perdimos. Volvernos mentalmente amigos del agresor, tratar de comprender sus razones y decirle con nuestro pensamiento: “Lo que me quitaste, te lo regalo; no lo mereces, pero te lo doy; es tuyo, no me debes nada.” Esto nos conduce al verdadero perdón, es el último dígito de la combinación, sin él no hay nada; con él todo.
UN REGALO
El amor real no es un premio. El amor es un regalo. Perdonar es un acto de amor, por lo tanto, el perdón es, también, un obsequio.
Resulta imposible perdonar al ofensor después de hacerle pagar su error. Se perdona antes de cobrarle o no hay perdón.
A un hombre que cumplió su condena, después de diez años en la cárcel, nadie puede decirle: “estás perdonado”, simplemente porque aquel hombre ya pagó su deuda. Perdonar es declararle “NO” a la venganza, “NO” a ser verdugo del que ha fallado.
lunes, 11 de julio de 2011
La prisión del odio
Dos hombres habían compartido injusta prisión durante largo tiempo en donde recibieron todo tipo de maltratos y humillaciones. Una vez libres, volvieron a verse años después. Uno de ellos preguntó al otro:
- "¿Alguna vez te acuerdas de los carceleros?"
- "No, gracias a Dios ya lo olvidé todo", contestó. "¿Y tú?"
- "Yo continúo odiándolos con todas mis fuerzas", respondió el otro.
Su amigo lo miró unos instantes, luego dijo:
- "Lo siento por ti. Si eso es así, significa que aún te tienen preso"
martes, 21 de junio de 2011
EL PERDON TE LIBERA
Cuando Nelson Mandela fue finalmente liberado ,despues de veintiun años de carcel ,le preguntaron:
" ¿¿No odias a esas personas que te mantuvieron en cautiverio durante veintiun años ??????"
Su respuesta fue :"Estuve preso durante veintiun años . SI LOS ODIARA DESPUES DE HABER SALIDO DE LA CARCEL ,AUN SEGUIRIA PRESO ".
Esas son palabras de grandeza y de conciencia . Nunca somos prisioneros por las circunstancias :SIEMPRE ES NUESTRA REACCION LA QUE SEÑALA SI SOMOS UN HOMBRE LIBRE O UN HOMBRE OPRIMIDO .
" ¿¿No odias a esas personas que te mantuvieron en cautiverio durante veintiun años ??????"
Su respuesta fue :"Estuve preso durante veintiun años . SI LOS ODIARA DESPUES DE HABER SALIDO DE LA CARCEL ,AUN SEGUIRIA PRESO ".
Esas son palabras de grandeza y de conciencia . Nunca somos prisioneros por las circunstancias :SIEMPRE ES NUESTRA REACCION LA QUE SEÑALA SI SOMOS UN HOMBRE LIBRE O UN HOMBRE OPRIMIDO .
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