“Quien con monstruos lucha cuide
de convertirse a su vez en monstruo.
Cuando miras largo tiempo a un abismo,
el abismo también mira dentro de ti.”
NIETZSCHE
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martes, 30 de septiembre de 2014
viernes, 11 de enero de 2013
jueves, 10 de enero de 2013
Eres tu ---Muy bueno de Chopra
Escucha la sabiduría de tu cuerpo, que se expresa por señales de comodidad e incomodidad. Cuando elijas cierta conducta, pregunta a tu cuerpo que siente al respecto. Si tu cuerpo envía una señal de inquietud física o emocional, ten cuidado. Si tu cuerpo envía una señal de comodidad y anhelo, procede.
Vive en el presente, que es el único momento que tienes. Mantén tu atención en lo que existe aquí y ahora; busca la plenitud en todo momento. Acepta lo que viene a ti total y completamente para que puedas apreciarlo y aprender de ello; luego déjalo pasar. El presente es como debe ser. Refleja infinitas leyes de la Naturaleza que te han traído hasta este pensamiento exacto, esta reacción física precisa. Este momento es como es porque el Universo es como es. No luches contra el infinito esquema de las cosas; por el contrario, sé uno con él.
Dedica tiempo al silencio, a meditar, a acallar el diálogo interior. En momentos de silencio, cobra conciencia de que estás recontactándote con tu fuente de conciencia pura. Presta atención a tu vida interior para que puedas guiarte por tu intuición, antes que por interpretaciones impuestas desde fuera sobre lo que conviene o no te conviene.
Renuncia a tu necesidad de aprobación externa. Sólo tú eres el juez de tu valer; tu meta es descubrir el infinito valor de ti mismo, sin dar importancia a lo que piensen los demás. Al comprender esto se logra una gran libertad.
Cuando te descubras reaccionando con enojo u oposición ante cualquier persona o circunstancia, recuerda que sólo estás luchando contigo mismo. Presentar resistencia es la reacción de las defensas creadas por viejos sufrimientos. Cuando renuncies a ese enojo te curarás y cooperarás con el flujo del universo.
Recuerda que el mundo de allí fuera refleja tu realidad de aquí dentro. Las personas ante las cuales tu reacción es más fuerte, sea de amor u odio, son proyecciones de tu mundo interior. Lo que más odias es lo que más niegas en ti mismo. Lo que más amas es lo que más deseas dentro de ti. Usa el espejo de las relaciones para guiar tu evolución. El objetivo es un total conocimiento de uno mismo. Cuando lo consigas, lo que más desees estará automáticamente allí; lo que más te disgusta desaparecerá.
Libérate de la carga de los juicios. Al juzgar impones el bien y el mal a situaciones que simplemente son. Todo se puede entender y perdonar, pero cuando juzgas te apartas de la comprensión y anulas el proceso de aprender a amar. Al juzgar a otros reflejas tu falta de autoaceptación. Recuerda que cada persona a la que perdones aumenta tu amor a ti mismo.
No contamines tu cuerpo con toxinas, ya sea por la comida, la bebida o por emociones tóxicas. Tu cuerpo no es sólo un sistema de mantenimiento de la vida. Es el vehículo que te llevará en el viaje de tu evolución. La salud de cada célula contribuye directamente a tu estado de bienestar, porque cada célula es un punto de conciencia dentro del campo de la conciencia que eres tú.
Reemplaza la conducta que motiva el miedo por la conducta que motiva el amor. El miedo es un producto de la memoria, que mora en el pasado. Al recordar lo que nos hizo sufrir antes, dedicamos nuestras energías a asegurarnos de que el antiguo sufrimiento no se repita. Pero tratar de imponer el pasado al presente jamás acabará con la amenaza del sufrimiento. Eso sólo ocurre cuando encuentras la seguridad de tu propio ser, que es amor. Motivado por la verdad interior, puedes enfrentarte a cualquier amenaza, porque tu fuerza interior es invulnerable al miedo.
Vivir en equilibrio y pureza es el más elevado bien para ti y para la Tierra.
Deepak Chopra
Vive en el presente, que es el único momento que tienes. Mantén tu atención en lo que existe aquí y ahora; busca la plenitud en todo momento. Acepta lo que viene a ti total y completamente para que puedas apreciarlo y aprender de ello; luego déjalo pasar. El presente es como debe ser. Refleja infinitas leyes de la Naturaleza que te han traído hasta este pensamiento exacto, esta reacción física precisa. Este momento es como es porque el Universo es como es. No luches contra el infinito esquema de las cosas; por el contrario, sé uno con él.
Dedica tiempo al silencio, a meditar, a acallar el diálogo interior. En momentos de silencio, cobra conciencia de que estás recontactándote con tu fuente de conciencia pura. Presta atención a tu vida interior para que puedas guiarte por tu intuición, antes que por interpretaciones impuestas desde fuera sobre lo que conviene o no te conviene.
Renuncia a tu necesidad de aprobación externa. Sólo tú eres el juez de tu valer; tu meta es descubrir el infinito valor de ti mismo, sin dar importancia a lo que piensen los demás. Al comprender esto se logra una gran libertad.
Cuando te descubras reaccionando con enojo u oposición ante cualquier persona o circunstancia, recuerda que sólo estás luchando contigo mismo. Presentar resistencia es la reacción de las defensas creadas por viejos sufrimientos. Cuando renuncies a ese enojo te curarás y cooperarás con el flujo del universo.
Recuerda que el mundo de allí fuera refleja tu realidad de aquí dentro. Las personas ante las cuales tu reacción es más fuerte, sea de amor u odio, son proyecciones de tu mundo interior. Lo que más odias es lo que más niegas en ti mismo. Lo que más amas es lo que más deseas dentro de ti. Usa el espejo de las relaciones para guiar tu evolución. El objetivo es un total conocimiento de uno mismo. Cuando lo consigas, lo que más desees estará automáticamente allí; lo que más te disgusta desaparecerá.
Libérate de la carga de los juicios. Al juzgar impones el bien y el mal a situaciones que simplemente son. Todo se puede entender y perdonar, pero cuando juzgas te apartas de la comprensión y anulas el proceso de aprender a amar. Al juzgar a otros reflejas tu falta de autoaceptación. Recuerda que cada persona a la que perdones aumenta tu amor a ti mismo.
No contamines tu cuerpo con toxinas, ya sea por la comida, la bebida o por emociones tóxicas. Tu cuerpo no es sólo un sistema de mantenimiento de la vida. Es el vehículo que te llevará en el viaje de tu evolución. La salud de cada célula contribuye directamente a tu estado de bienestar, porque cada célula es un punto de conciencia dentro del campo de la conciencia que eres tú.
Reemplaza la conducta que motiva el miedo por la conducta que motiva el amor. El miedo es un producto de la memoria, que mora en el pasado. Al recordar lo que nos hizo sufrir antes, dedicamos nuestras energías a asegurarnos de que el antiguo sufrimiento no se repita. Pero tratar de imponer el pasado al presente jamás acabará con la amenaza del sufrimiento. Eso sólo ocurre cuando encuentras la seguridad de tu propio ser, que es amor. Motivado por la verdad interior, puedes enfrentarte a cualquier amenaza, porque tu fuerza interior es invulnerable al miedo.
Vivir en equilibrio y pureza es el más elevado bien para ti y para la Tierra.
Deepak Chopra
martes, 23 de octubre de 2012
Iluminarse
NADIE SE ILUMINA FANTASEANDO FIGURAS DE LUZ ,
SI NO HACIENDO CONSCIENTE SU OSCURIDAD
JUNG
sábado, 1 de septiembre de 2012
La sombra---Ruediger Dahlke
El individuo dice «yo» y con esta palabra entiende una serie de características: «Varón, alemán, padre de familia y maestro. Soy activo, dinámico, tolerante, trabajador, amante de los animales, pacifista, bebedor de té, cocinero por afición, etc.» A cada una de estas características precedió, en su momento, una decisión, se optó entre dos posibilidades, se integró un polo en la identidad y se descartó el otro. Así la identidad «soy activo y trabajador» excluye automáticamente «soy pasivo y vago». De una identificación suele derivarse rápidamente también una valoración: «En la vida hay que ser activo y trabajador; no es bueno ser pasivo y vago.» Por más que esta opinión se sustente con argumentos y teorías, esta valoración no pasa de subjetiva.
Desde el punto de vista objetivo, esto es sólo una posibilidad de plantearse las cosas—y una posibilidad muy convencional—.
Por lo tanto, cada identificación que se basa en una decisión descarta un polo. Ahora bien, todo lo que nosotros no queremos ser, lo que no queremos admitir en nuestra identidad, forma nuestro negativo, nuestra «sombra». Porque el repudio de la mitad de las posibilidades no las hace desaparecer sino que sólo las destierra de la identificación o de la conciencia. El «no» ha quitado de nuestra vista un polo, pero no lo ha eliminado.
El polo descartado vive desde ahora en la sombra de nuestra conciencia. Del mismo modo que los niños creen que cerrando los ojos se hacen invisibles, las personas imaginan que es posible librarse de la mitad de la realidad por el procedimiento de no reconocerse en ella. Y se deja que un polo (por ejemplo, la laboriosidad) salga a la luz de la conciencia mientras que el contrario (la pereza) tiene que permanecer en la oscuridad donde uno no lo vea.El no ver se considera tanto como no tener y se cree que lo uno puede existir sin lo otro.
Llamamos sombra (en la acepción que da a la palabra C. G. Jung) a la suma de todas las facetas de la realidad que el individuo no reconoce o no quiere reconocer en sí y que, por consiguiente, descarta. La sombra es el mayor enemigo del ser humano: la tiene y no sabe que la tiene, ni la conoce.
La sombra hace que todos los propósitos y los afanes del ser humano le reporten, en última instancia, lo contrario de lo que él perseguía. El ser humano proyecta en un mal anónimo que existe en el mundo todas las manifestaciones que salen de su sombra porque tiene miedo de encontrar en sí mismo la verdadera fuente de toda desgracia.
Todo lo que el ser humano rechaza pasa a su sombra que es la suma de todo lo que él no quiere. Ahora bien, la negativa a afrontar y asumir una parte de la realidad no conduce al éxito deseado. Por el contrario, el ser humano tiene que ocuparse muy especialmente de los aspectos de la realidad que ha rechazado. Esto suele suceder a través de la proyección, ya que cuando uno rechaza en su interior un principio determinado, cada vez que lo encuentre en el mundo exterior desencadenará en él una reacción de angustia y repudio.
Proyección significa, pues, que con la mitad de todos los principios fabricamos un exterior, puesto que no los queremos en nuestro interior.
Nosotros siempre sentimos nuestra sombra como un exterior, porque si la viéramos en nosotros ya no sería la sombra. Los principios rechazados que ahora aparentemente nos acometen desde el exterior los combatimos en el exterior con el mismo encono con que los habíamos combatido dentro de nosotros. Nosotros insistimos en nuestro empeño de borrar del mundo los aspectos que valoramos negativamente. Ahora bien, dado que esto es imposible —véase la ley de la polaridad—, este intento se convierte en una pugna constante que garantiza que nos ocupamos con especial intensidad de la parte de la realidad que rechazamos.
Esto entraña una irónica ley a la que nadie puede sustraerse: lo que más ocupa al ser humano es aquello que rechaza.
Y de este modo se acerca al principio rechazado hasta llegar a vivirlo. Es conveniente no olvidar las dos últimas frases.
El repudio de cualquier principio es la forma más segura de que el sujeto llegue a vivir este principio. Según esta ley, los niños siempre acaban por adquirir las formas de comportamiento que habían odiado en sus padres, los pacifistas se hacen militantes; los moralistas, disolutos; los apóstoles de la salud, enfermos graves.
No se debe pasar por alto que rechazo y lucha significan entrega y obsesión. Igualmente, el evitar en forma estricta un aspecto de la realidad indica que el individuo tiene un problema con él.
Los campos interesantes e importantes para un ser humano son aquellos que él combate y repudia, porque los echa de menos en su conciencia y le hacen incompleto. A un ser humano sólo pueden molestarle los principios del exterior que no ha asumido.
Nuestra sombra nos angustia. No es de extrañar, por cuanto que está formada exclusivamente por aquellos componentes de la realidad que nosotros hemos repudiado, los que menos queremos asumir.
La sombra es la suma de todo lo que estamos firmemente convencidos que tendría que desterrarse del mundo, para que éste fuera santo y bueno. Pero lo que ocurre es todo lo contrario: la sombra contiene todo aquello que falta en el mundo —en nuestro mundo—para que sea santo y bueno. La sombra nos hace enfermar, es decir, nos hace incompletos: para estar completos nos falta todo lo que hay en ella.
El que no tenga miedo a este viaje por la oscuridad será finalmente un auténtico salvador, un redentor. Por ello, todos los héroes míticos han tenido que luchar contra monstruos, dragones y demonios y hasta contra el mismo infierno, para ser salvos y salvadores.
La sombra produce la enfermedad, y el encararse con la sombra cura. Ésta es la clave para la comprensión de la enfermedad y la curación.
La sombra hace simulador al ser humano. La persona siempre cree ser sólo aquello con lo que se identifica o ser sólo tal como ella se ve. A esta autovaloración llamamos nosotros simulación. Con este término designamos siempre la simulación frente a uno mismo ( no las mentiras o falsedades que se cuentan a los demás). Todos los engaños de este mundo son insignificantes comparados con el que el ser humano comete consigo mismo durante toda su vida. La sinceridad para con uno mismo es una de las más duras exigencias que el hombre puede hacerse. Por ello, desde siempre el conocimiento de sí mismo es la tarea más importante y más difícil que pueda acometer el que busca la verdad.
En resumen: el ser humano, como microcosmos, es réplica del universo y contiene latente en su conciencia la suma de todos los principios del ser. La trayectoria del individuo a través de la polaridad exige realizar con actos concretos estos principios que existen en él en estado latente, a fin de asumirlos gradualmente. Porque el discernimiento necesita de la polaridad y ésta, a su vez, constantemente impone en el ser humano la obligación de decidir. Cada decisión divide la polaridad en parte aceptada y polo rechazado. La parte aceptada se traduce en la conducta y es asumida conscientemente. El polo rechazado pasa a la sombra y reclama nuestra atención presentándosenos aparentemente procedente del exterior. Una forma frecuente y específica de esta ley general es la enfermedad, por la cual una parte de la sombra se proyecta en el físico y se manifiesta como síntoma. El síntoma nos obliga a asumir conscientemente el principio rechazado y con ello devuelve el equilibrio al ser humano. El síntoma es concreción somática de lo que nos falta en la conciencia. El síntoma, al hacer aflorar elementos reprimidos, hace sinceros a los seres humanos.
Desde el punto de vista objetivo, esto es sólo una posibilidad de plantearse las cosas—y una posibilidad muy convencional—.
Por lo tanto, cada identificación que se basa en una decisión descarta un polo. Ahora bien, todo lo que nosotros no queremos ser, lo que no queremos admitir en nuestra identidad, forma nuestro negativo, nuestra «sombra». Porque el repudio de la mitad de las posibilidades no las hace desaparecer sino que sólo las destierra de la identificación o de la conciencia. El «no» ha quitado de nuestra vista un polo, pero no lo ha eliminado.
El polo descartado vive desde ahora en la sombra de nuestra conciencia. Del mismo modo que los niños creen que cerrando los ojos se hacen invisibles, las personas imaginan que es posible librarse de la mitad de la realidad por el procedimiento de no reconocerse en ella. Y se deja que un polo (por ejemplo, la laboriosidad) salga a la luz de la conciencia mientras que el contrario (la pereza) tiene que permanecer en la oscuridad donde uno no lo vea.El no ver se considera tanto como no tener y se cree que lo uno puede existir sin lo otro.
Llamamos sombra (en la acepción que da a la palabra C. G. Jung) a la suma de todas las facetas de la realidad que el individuo no reconoce o no quiere reconocer en sí y que, por consiguiente, descarta. La sombra es el mayor enemigo del ser humano: la tiene y no sabe que la tiene, ni la conoce.
La sombra hace que todos los propósitos y los afanes del ser humano le reporten, en última instancia, lo contrario de lo que él perseguía. El ser humano proyecta en un mal anónimo que existe en el mundo todas las manifestaciones que salen de su sombra porque tiene miedo de encontrar en sí mismo la verdadera fuente de toda desgracia.
Todo lo que el ser humano rechaza pasa a su sombra que es la suma de todo lo que él no quiere. Ahora bien, la negativa a afrontar y asumir una parte de la realidad no conduce al éxito deseado. Por el contrario, el ser humano tiene que ocuparse muy especialmente de los aspectos de la realidad que ha rechazado. Esto suele suceder a través de la proyección, ya que cuando uno rechaza en su interior un principio determinado, cada vez que lo encuentre en el mundo exterior desencadenará en él una reacción de angustia y repudio.
Proyección significa, pues, que con la mitad de todos los principios fabricamos un exterior, puesto que no los queremos en nuestro interior.
Nosotros siempre sentimos nuestra sombra como un exterior, porque si la viéramos en nosotros ya no sería la sombra. Los principios rechazados que ahora aparentemente nos acometen desde el exterior los combatimos en el exterior con el mismo encono con que los habíamos combatido dentro de nosotros. Nosotros insistimos en nuestro empeño de borrar del mundo los aspectos que valoramos negativamente. Ahora bien, dado que esto es imposible —véase la ley de la polaridad—, este intento se convierte en una pugna constante que garantiza que nos ocupamos con especial intensidad de la parte de la realidad que rechazamos.
Esto entraña una irónica ley a la que nadie puede sustraerse: lo que más ocupa al ser humano es aquello que rechaza.
Y de este modo se acerca al principio rechazado hasta llegar a vivirlo. Es conveniente no olvidar las dos últimas frases.
El repudio de cualquier principio es la forma más segura de que el sujeto llegue a vivir este principio. Según esta ley, los niños siempre acaban por adquirir las formas de comportamiento que habían odiado en sus padres, los pacifistas se hacen militantes; los moralistas, disolutos; los apóstoles de la salud, enfermos graves.
No se debe pasar por alto que rechazo y lucha significan entrega y obsesión. Igualmente, el evitar en forma estricta un aspecto de la realidad indica que el individuo tiene un problema con él.
Los campos interesantes e importantes para un ser humano son aquellos que él combate y repudia, porque los echa de menos en su conciencia y le hacen incompleto. A un ser humano sólo pueden molestarle los principios del exterior que no ha asumido.
Nuestra sombra nos angustia. No es de extrañar, por cuanto que está formada exclusivamente por aquellos componentes de la realidad que nosotros hemos repudiado, los que menos queremos asumir.
La sombra es la suma de todo lo que estamos firmemente convencidos que tendría que desterrarse del mundo, para que éste fuera santo y bueno. Pero lo que ocurre es todo lo contrario: la sombra contiene todo aquello que falta en el mundo —en nuestro mundo—para que sea santo y bueno. La sombra nos hace enfermar, es decir, nos hace incompletos: para estar completos nos falta todo lo que hay en ella.
El que no tenga miedo a este viaje por la oscuridad será finalmente un auténtico salvador, un redentor. Por ello, todos los héroes míticos han tenido que luchar contra monstruos, dragones y demonios y hasta contra el mismo infierno, para ser salvos y salvadores.
La sombra produce la enfermedad, y el encararse con la sombra cura. Ésta es la clave para la comprensión de la enfermedad y la curación.
La sombra hace simulador al ser humano. La persona siempre cree ser sólo aquello con lo que se identifica o ser sólo tal como ella se ve. A esta autovaloración llamamos nosotros simulación. Con este término designamos siempre la simulación frente a uno mismo ( no las mentiras o falsedades que se cuentan a los demás). Todos los engaños de este mundo son insignificantes comparados con el que el ser humano comete consigo mismo durante toda su vida. La sinceridad para con uno mismo es una de las más duras exigencias que el hombre puede hacerse. Por ello, desde siempre el conocimiento de sí mismo es la tarea más importante y más difícil que pueda acometer el que busca la verdad.
En resumen: el ser humano, como microcosmos, es réplica del universo y contiene latente en su conciencia la suma de todos los principios del ser. La trayectoria del individuo a través de la polaridad exige realizar con actos concretos estos principios que existen en él en estado latente, a fin de asumirlos gradualmente. Porque el discernimiento necesita de la polaridad y ésta, a su vez, constantemente impone en el ser humano la obligación de decidir. Cada decisión divide la polaridad en parte aceptada y polo rechazado. La parte aceptada se traduce en la conducta y es asumida conscientemente. El polo rechazado pasa a la sombra y reclama nuestra atención presentándosenos aparentemente procedente del exterior. Una forma frecuente y específica de esta ley general es la enfermedad, por la cual una parte de la sombra se proyecta en el físico y se manifiesta como síntoma. El síntoma nos obliga a asumir conscientemente el principio rechazado y con ello devuelve el equilibrio al ser humano. El síntoma es concreción somática de lo que nos falta en la conciencia. El síntoma, al hacer aflorar elementos reprimidos, hace sinceros a los seres humanos.
Lo que te molesta
TODO LO QUE TE MOLESTA DE OTROS SERES,
ES SOLO UNA PROYECCION DE LO QUE NO HAS
RESUELTO DE TI MISMO
BUDA
ES SOLO UNA PROYECCION DE LO QUE NO HAS
RESUELTO DE TI MISMO
BUDA
sábado, 11 de agosto de 2012
El efecto SOMBRA
En eL partido final de Mundial de fútbol del 2006 el jugador francés Zinedine Zidane fue expulsado en los últimos minutos del partido por haberle dado un cabezazo al defensor italiano Marco Materazzi.
¿Cómo podía ser que un jugador profesional cometiera una falta tan importante en el mejor momento de su carrera? |
¿Sin embargo no es esto lo que hacemos a diario todos cuando nos saboteamos en nuestros objetivos?
¿Qué parte nuestra es la que nos sabotea?Podríamos llamarlo de diferentes maneras pero Jung desarrolló el concepto y lo llamó nuestra sombra, también le podríamos llamar nuestro oponente. Esa parte interna que no quiere que logremos el éxito, y nos sabotea como puede.
La sombra tiene un mensaje
Cuánto antes lo escuchemos antes la desarticularemos. ¿Has pensado qué es lo que tienes que aprender de esos comportamientos contrarios a tus deseos? |
En la vida hay cosas que nos hacen reaccionar de la manera contraria a la que necesitaríamos porque nos aprietan los botones. Pero somos nosotros los que hacemos lo que no tenemos que hacer.
Seguramente habrá situaciones o personas que harán cosas para que nosotros mismos nos expulsemos del partido de la vida. Pero siempre tendremos la posibilidad de elegir cómo reaccionar y en ese lugar vivirá nuestro poder personal.
Ganas tu o gana tu sombra? Eso te muestra quien tiene mas desarrollado el poder.
Seguramente habrá situaciones o personas que harán cosas para que nosotros mismos nos expulsemos del partido de la vida. Pero siempre tendremos la posibilidad de elegir cómo reaccionar y en ese lugar vivirá nuestro poder personal.
Ganas tu o gana tu sombra? Eso te muestra quien tiene mas desarrollado el poder.
No es mirando a la luz
como nos ponemos luminosos. Es poniendo luz a la oscuridad. |
¿Quién gana cuando postergas una acción que sabes que necesitas hacer para lograr tu objetivo?
¿Quién gana cuando el miedo te frena frente a lo que habías decidido que era lo que tenías que hacer?
¿Quién gana cuando el miedo te frena frente a lo que habías decidido que era lo que tenías que hacer?
¿Quién gana cuando te dejas tentar haciendo algo que no se debe o va en contra de tus principios?
¿Quién gana cuando culpas a los demás de tu falta de resultados?
Gana tu Sombra, tu Oponente. En ese momento tiene mas poder que tu mismo.
Gana tu Sombra, tu Oponente. En ese momento tiene mas poder que tu mismo.
Ten cerca a tus amigos
pero mucho mas cerca a tus enemigos. El padrino( Don Corleone) |
Necesitamos saber que existe, saber como opera, reconocerlo cuando actúa, para poder desarticularlo.
Necesitamos darnos cuenta que nosotros podemos elegir y cuando no elegimos también estamos eligiendo.
Necesitamos darnos cuenta que nosotros podemos elegir y cuando no elegimos también estamos eligiendo.
Estamos eligiendo ser víctimas en nuestras vidas de otros o de nosotros mismos. Y aunque nos haga sentir momentáneamente bien, no nos sirve, no nos acerca a lo que queremos. Somos el "efecto de nuestras circunstancias" y no la "causa de nuestros objetivos".
¿Queremos ser el origen de nuestros resultados o el resultado de lo que sucede?
¿Queremos ser creadores o creados?
¿Queremos ser poderosos o no?
¿Queremos ser el origen de nuestros resultados o el resultado de lo que sucede?
¿Queremos ser creadores o creados?
¿Queremos ser poderosos o no?
Patricia Hashuel
El Terapeuta y la Sombra
Para que las ramas de un árbol lleguen al cielo
sus raíces deben tocar el Infierno
Lema Alquímico Medieval-
El término Sombra fue introducido por el psiquiatra suizo C.G. Jung dentro del lenguaje psicológico para referirse a una parcela de nuestro inconsciente personal. En la formulación de su teoría afirmaba que el hombre, en su trabajo de autodescubrimiento y autoconocimiento debía ir integrando a su psique los elementos inconscientes, con la finalidad de tener una mayor conciencia de sí mismo en el camino hacia la Individuación. Es decir, para llegar a convertirse en lo que realmente es y así desarrollar su potencial individual.
La Sombra está referida a los contenidos de nuestra psique oscuros y rechazados, no reconocidos, que tendemos a colocar fuera de nosotros. Se puede afirmar que a menor conciencia de la Sombra, mayor dominio de ella sobre nosotros. Conductas tales como estar fuera de si, o perder el control ,o sentirse desbordado son clave para identificar las situaciones en que se manifiesta. Afirmar: no sé lo que me pasa, me sentí poseído por una fuerza ajena, yo me comporté asi pero en realidad no soy asi, son descriptivas de la acción de la Sombra. ¿Cómo podemos ser diferentes de como nos comportamos? Esta incongruencia nos está diciendo que alguien más domina nuestros actos y es necesario averiguar quien se esconde detrás de nuestra voluntad.
Las imágenes arquetípicas asociadas a la Sombra son aquellas que no resultan gratas a la conciencia: la ira, la avaricia, la mentira, la dependencia, el orgullo, el racismo, lo grotesco, la hipocresía, la muerte, el dogma, la codicia, la insensibilidad, la locura, entre otras. Todas ellas son expresiones inferiores de la naturaleza humana, pero humanas al fin, tan humanas y reales que nos topamos con alguna de ellas a diario.
Rechazar, negar, culpar a otros, dar explicaciones demasiado elaboradas sobre nuestro actuar irracional, son mecanismos para defenderse de la Sombra.
Callar y mirar dentro de sí puede ser un primer paso para su reconocimiento. Esto toma tiempo y compromiso. Jung, al respecto afirmaba que constituía un esfuerzo moral el trabajo de confrontación con la propia oscuridad.
Si la Sombra por definición es inconsciente, ¿cómo podemos identificarla? Debemos servirnos de los símbolos, los sueños, los actos fallidos, las proyecciones. Sólo a través del trabajo de auto-observación y reflexión podemos empezar a reconocer los elementos arcanos de nuestra psique inconsciente.
En las últimas décadas, el boom New Age masificó el arte terapéutico y lamentablemente gran cantidad de personas asumieron el rol sanador/curador sin la preparación adecuada. La nueva espiritualidad propone el encuentro con lo Divino excluyendo la exploración y depuración de las partes más groseras de la psique humana, vendiendo la trascendencia y la iluminación en cursos de fin de semana. Se asegura el contacto con entes angélicos y con el Yo Superior en unas breves y pocas sesiones.
Esta espiritualidad light, que ha ido edulcorando todo a su paso, simplemente niega y aparta a la Sombra, no contempla un trabajo interior de confrontación honesta consigo mismo. Lo oscuro ahora ha tomado matices rosados. Los arquetipos naturalmente densos también participan de esta ligereza, de manera que levitan entre nubes de algodón. Se ha banalizado el sufrimiento, porque se lo rechaza ¿Cómo un terapeuta que no ha tenido la intención de realizar un trabajo de revisión personal pretende guiar a otros en momentos de oscuridad?¿No sería más honesto empezar a depurar el Yo inferior para luego, aspirar al Superio?
Desde el análisis del Ego, es interesante analizar la Sombra como orgullo espiritual. Muchos que se hacen llamar maestros, gurus o se venden como líderes espirituales muestran conductas veladas de fanatismo, sectarismo e intolerancia. Descalifican a aquellos que no pertenecen al mundo de la espiritualidad mirándolos del hombro hacia abajo, predican la empatía y la compasión pero no la practican. A este repecto, la congruencia entre el decir y el hacer es importante para discriminar el equilibrio interior y el nivel de conciencia de quien pretende ser un Maestro. Además, valga la acotación, el verdadero Maestro nunca pretende serlo, sencillamente lo es.
Otra manifestación de la Sombra es la charlatanería; aparece cuando utilizamos de forma oportunista la información o el conocimiento oculto para proteger y justificar las conductas del consultante o las propias. También cuando se utiliza para hacer interpretaciones o análisis no solicitados. Freud afirmaba que toda interpretación fuera del contexto terapéutico era considerada una agresión. A esto me refiero con los astrólogos de fiesta o los tarotistas de salón.
La Sombra también puede aparecer como poder, en la dependencia que generamos en el consultante: nos consultan queriendo burlar al destino pero paradójicamente no toman decisiones sin el consejo del "brujo" . Creo que quien tiene una mínima comprensión de los mundos espirituales sabe que todas las experiencias son necesarias para crecer en conciencia. Y la conciencia no se inyecta desde afuera. Se adquiere ó por vivencia ó por reflexión. Generalmente por la primera, mientras que por reflexión, se mira hacia adentro.
El orgullo intelectual puede ser otra expresión de la Sombra. El lenguaje rebuscado y adornado que oculta nuestra propia ignorancia e inseguridad. De nada sirve hablar en un lenguaje técnico incomprensible para el consultante. Debemos desarrollar la capacidad de llegar al cliente de forma clara y sencilla, además de cercana. Recordemos que somos, fundamentalmente, traductores de símbolos.
Una vez que podamos tener un poco de mayor claridad sobre nuestras verdaderas motivaciones como sinceros buscadores, -dispuestos a confrontarnos- es que tal vez podremos cambiar desde adentro la imagen Sombra dentro de la Nueva Era que se mueve en el colectivo. Sólo entonces empezaremos a transitar hacia otro nivel de conciencia que nos permitirá profundizar sobre nuestra propia naturaleza .>
Laura Morandini
Caracas
sus raíces deben tocar el Infierno
Lema Alquímico Medieval-
El término Sombra fue introducido por el psiquiatra suizo C.G. Jung dentro del lenguaje psicológico para referirse a una parcela de nuestro inconsciente personal. En la formulación de su teoría afirmaba que el hombre, en su trabajo de autodescubrimiento y autoconocimiento debía ir integrando a su psique los elementos inconscientes, con la finalidad de tener una mayor conciencia de sí mismo en el camino hacia la Individuación. Es decir, para llegar a convertirse en lo que realmente es y así desarrollar su potencial individual.
La Sombra está referida a los contenidos de nuestra psique oscuros y rechazados, no reconocidos, que tendemos a colocar fuera de nosotros. Se puede afirmar que a menor conciencia de la Sombra, mayor dominio de ella sobre nosotros. Conductas tales como estar fuera de si, o perder el control ,o sentirse desbordado son clave para identificar las situaciones en que se manifiesta. Afirmar: no sé lo que me pasa, me sentí poseído por una fuerza ajena, yo me comporté asi pero en realidad no soy asi, son descriptivas de la acción de la Sombra. ¿Cómo podemos ser diferentes de como nos comportamos? Esta incongruencia nos está diciendo que alguien más domina nuestros actos y es necesario averiguar quien se esconde detrás de nuestra voluntad.
Las imágenes arquetípicas asociadas a la Sombra son aquellas que no resultan gratas a la conciencia: la ira, la avaricia, la mentira, la dependencia, el orgullo, el racismo, lo grotesco, la hipocresía, la muerte, el dogma, la codicia, la insensibilidad, la locura, entre otras. Todas ellas son expresiones inferiores de la naturaleza humana, pero humanas al fin, tan humanas y reales que nos topamos con alguna de ellas a diario.
Rechazar, negar, culpar a otros, dar explicaciones demasiado elaboradas sobre nuestro actuar irracional, son mecanismos para defenderse de la Sombra.
Callar y mirar dentro de sí puede ser un primer paso para su reconocimiento. Esto toma tiempo y compromiso. Jung, al respecto afirmaba que constituía un esfuerzo moral el trabajo de confrontación con la propia oscuridad.
Si la Sombra por definición es inconsciente, ¿cómo podemos identificarla? Debemos servirnos de los símbolos, los sueños, los actos fallidos, las proyecciones. Sólo a través del trabajo de auto-observación y reflexión podemos empezar a reconocer los elementos arcanos de nuestra psique inconsciente.
En las últimas décadas, el boom New Age masificó el arte terapéutico y lamentablemente gran cantidad de personas asumieron el rol sanador/curador sin la preparación adecuada. La nueva espiritualidad propone el encuentro con lo Divino excluyendo la exploración y depuración de las partes más groseras de la psique humana, vendiendo la trascendencia y la iluminación en cursos de fin de semana. Se asegura el contacto con entes angélicos y con el Yo Superior en unas breves y pocas sesiones.
Esta espiritualidad light, que ha ido edulcorando todo a su paso, simplemente niega y aparta a la Sombra, no contempla un trabajo interior de confrontación honesta consigo mismo. Lo oscuro ahora ha tomado matices rosados. Los arquetipos naturalmente densos también participan de esta ligereza, de manera que levitan entre nubes de algodón. Se ha banalizado el sufrimiento, porque se lo rechaza ¿Cómo un terapeuta que no ha tenido la intención de realizar un trabajo de revisión personal pretende guiar a otros en momentos de oscuridad?¿No sería más honesto empezar a depurar el Yo inferior para luego, aspirar al Superio?
Desde el análisis del Ego, es interesante analizar la Sombra como orgullo espiritual. Muchos que se hacen llamar maestros, gurus o se venden como líderes espirituales muestran conductas veladas de fanatismo, sectarismo e intolerancia. Descalifican a aquellos que no pertenecen al mundo de la espiritualidad mirándolos del hombro hacia abajo, predican la empatía y la compasión pero no la practican. A este repecto, la congruencia entre el decir y el hacer es importante para discriminar el equilibrio interior y el nivel de conciencia de quien pretende ser un Maestro. Además, valga la acotación, el verdadero Maestro nunca pretende serlo, sencillamente lo es.
Otra manifestación de la Sombra es la charlatanería; aparece cuando utilizamos de forma oportunista la información o el conocimiento oculto para proteger y justificar las conductas del consultante o las propias. También cuando se utiliza para hacer interpretaciones o análisis no solicitados. Freud afirmaba que toda interpretación fuera del contexto terapéutico era considerada una agresión. A esto me refiero con los astrólogos de fiesta o los tarotistas de salón.
La Sombra también puede aparecer como poder, en la dependencia que generamos en el consultante: nos consultan queriendo burlar al destino pero paradójicamente no toman decisiones sin el consejo del "brujo" . Creo que quien tiene una mínima comprensión de los mundos espirituales sabe que todas las experiencias son necesarias para crecer en conciencia. Y la conciencia no se inyecta desde afuera. Se adquiere ó por vivencia ó por reflexión. Generalmente por la primera, mientras que por reflexión, se mira hacia adentro.
El orgullo intelectual puede ser otra expresión de la Sombra. El lenguaje rebuscado y adornado que oculta nuestra propia ignorancia e inseguridad. De nada sirve hablar en un lenguaje técnico incomprensible para el consultante. Debemos desarrollar la capacidad de llegar al cliente de forma clara y sencilla, además de cercana. Recordemos que somos, fundamentalmente, traductores de símbolos.
Una vez que podamos tener un poco de mayor claridad sobre nuestras verdaderas motivaciones como sinceros buscadores, -dispuestos a confrontarnos- es que tal vez podremos cambiar desde adentro la imagen Sombra dentro de la Nueva Era que se mueve en el colectivo. Sólo entonces empezaremos a transitar hacia otro nivel de conciencia que nos permitirá profundizar sobre nuestra propia naturaleza .>
Laura Morandini
Caracas
viernes, 27 de julio de 2012
Recontragrosa ---JUNG
HASTA QUE LO INCOSCIENTE NO SE HAGA CONSCIENTE ,
EL SUBCONSCIENTE SEGUIRA DIRIGIENDO TU VIDA
Y TU LO LLAMARAS DESTINO
CARL JUNG
EL SUBCONSCIENTE SEGUIRA DIRIGIENDO TU VIDA
Y TU LO LLAMARAS DESTINO
CARL JUNG
jueves, 10 de mayo de 2012
domingo, 15 de abril de 2012
LOS GRANDES MAESTROS
"La gente que aparece en nuestra vida y con la que estamos de acuerdo y
compartimos intereses similares, f¦áciles de aceptar, nos enseñan de hecho
muy poco. Pero, aquellos otros capaces de sacarnos de quicio y
encolerizarnos a la menor provocación son nuestros verdaderos maestros.
La persona que realmente puede perturbar tu estado de paz es
aquella que te recuerda que no te encuentras verdaderamente en el
estado de paz o iluminación que brota de la confianza.
En ese momento, esta persona se convierte en tu mejor maestro y es a ella
a quien debieras dar las gracias; y a Dios, por haberla enviado a tu vida.
Cuando llegue el día en que puedas trascender la cólera, la rabia y la
alterac¦ón que esa persona parece provocar, y decirle: «Gracias por ser mi
maestro», habrás reconocido a un compañero del alma.
Todo aquel que aparezca en tu vida y pueda sacarte de quicio y
hacerte sentir frenético es un maestro disfrazado de ser
manipulador ,desconsiderado,frustrante y no comprensivo.
La paz iluminadora significa que no sólo estás en paz con aquellos que
comparten tus intereses y que est¦án de acuerdo contigo, o con los extraños
que van y vienen, sino tambi¦én con aquellos maestros que te
recuerdan que todavía te queda mucho que hacer para estar en
paz contigo mismo.
Da gracias por todos esos grandes maestros espirituales que han aparecido
en tu vida en forma de hijos, cónyuges actuales o pasados, vecinos
irritantes, compañeros de trabajo, extraños detestables y otras personas
similares, pues ellos te ayudan a permanecer en estado de paz e
iluminación.
Te permiten saber día a día cuánto trabajo te queda realmente
por hacer, y en qué aspectos no has logrado aún dominarte a ti mismo."
Wayne Dyer
compartimos intereses similares, f¦áciles de aceptar, nos enseñan de hecho
muy poco. Pero, aquellos otros capaces de sacarnos de quicio y
encolerizarnos a la menor provocación son nuestros verdaderos maestros.
La persona que realmente puede perturbar tu estado de paz es
aquella que te recuerda que no te encuentras verdaderamente en el
estado de paz o iluminación que brota de la confianza.
En ese momento, esta persona se convierte en tu mejor maestro y es a ella
a quien debieras dar las gracias; y a Dios, por haberla enviado a tu vida.
Cuando llegue el día en que puedas trascender la cólera, la rabia y la
alterac¦ón que esa persona parece provocar, y decirle: «Gracias por ser mi
maestro», habrás reconocido a un compañero del alma.
Todo aquel que aparezca en tu vida y pueda sacarte de quicio y
hacerte sentir frenético es un maestro disfrazado de ser
manipulador ,desconsiderado,frustrante y no comprensivo.
La paz iluminadora significa que no sólo estás en paz con aquellos que
comparten tus intereses y que est¦án de acuerdo contigo, o con los extraños
que van y vienen, sino tambi¦én con aquellos maestros que te
recuerdan que todavía te queda mucho que hacer para estar en
paz contigo mismo.
Da gracias por todos esos grandes maestros espirituales que han aparecido
en tu vida en forma de hijos, cónyuges actuales o pasados, vecinos
irritantes, compañeros de trabajo, extraños detestables y otras personas
similares, pues ellos te ayudan a permanecer en estado de paz e
iluminación.
Te permiten saber día a día cuánto trabajo te queda realmente
por hacer, y en qué aspectos no has logrado aún dominarte a ti mismo."
Wayne Dyer
viernes, 23 de diciembre de 2011
Eres libre de lo que amas y esclavo de lo que rechazas
Es usted un explorador del alma humana, ¿qué ha descubierto? Que merece la pena
vivir el instante presente con alegría; que el amor es posible en cualquier
momento, pero que nadie puede llegar a ese punto si no ha abrazado su propia
sombra.Todo lo que teme, todo lo que rechaza, todo lo que no se atreve a afrontar, todo lo que le provoca reacciones fuertes, todo lo que de alguna forma es exagerado en su vida, todo lo que no soporta en los demás es lo que no ha resuelto en sí mismo. La sombra es la clave de nuestro poder interno.
¿Cómo la descubres y cómo la vences?
Lo primero que hay que entender es que hay una forma de cambiar el pasado
liberando las energías que nos atan con otros seres con los que hemos mantenido
relaciones estrechas: la familia, las ex parejas y los amigos. Cada vez que
tengo una relación emocional con alguien y es fuerte y es negativa,
intercambiamos emociones y energías.
¿Y eso nos deja atados?
Sí, así que si odiamos a nuestra madre nos convertiremos exactamente en ella,
viviremos su vida. Eres libre de lo que amas y esclavo de lo que
rechazas. En este mundo todo viene en parejas: si quieres el bien tienes
que aprender a vivir dignamente el mal; si quieres salud tendrás que
abrazar la enfermedad, vivirla con calma y alegría .
vivir el instante presente con alegría; que el amor es posible en cualquier
momento, pero que nadie puede llegar a ese punto si no ha abrazado su propia
sombra.Todo lo que teme, todo lo que rechaza, todo lo que no se atreve a afrontar, todo lo que le provoca reacciones fuertes, todo lo que de alguna forma es exagerado en su vida, todo lo que no soporta en los demás es lo que no ha resuelto en sí mismo. La sombra es la clave de nuestro poder interno.
¿Cómo la descubres y cómo la vences?
Lo primero que hay que entender es que hay una forma de cambiar el pasado
liberando las energías que nos atan con otros seres con los que hemos mantenido
relaciones estrechas: la familia, las ex parejas y los amigos. Cada vez que
tengo una relación emocional con alguien y es fuerte y es negativa,
intercambiamos emociones y energías.
¿Y eso nos deja atados?
Sí, así que si odiamos a nuestra madre nos convertiremos exactamente en ella,
viviremos su vida. Eres libre de lo que amas y esclavo de lo que
rechazas. En este mundo todo viene en parejas: si quieres el bien tienes
que aprender a vivir dignamente el mal; si quieres salud tendrás que
abrazar la enfermedad, vivirla con calma y alegría .
En ese juego entre la luz y la oscuridad, si estamos en nuestro centro, la ira
es sagrada y conduce las energías del espíritu. Pero, si no estamos en nuestro
centro la ira, o cualquier emoción puede causar destrozos. No hay emociones
positivas o negativas. En tu centro la ira, la tristeza, cualquier emoción es
rica y productiva.
es sagrada y conduce las energías del espíritu. Pero, si no estamos en nuestro
centro la ira, o cualquier emoción puede causar destrozos. No hay emociones
positivas o negativas. En tu centro la ira, la tristeza, cualquier emoción es
rica y productiva.
¿Cómo transformar la oscuridad?
La vida hay que cambiarla en el instante, cuando surgen las emociones negativas
es el momento de recapitularlas. Hay que entender que en nuestros miedos se
encuentra nuestro poder. En lo que tenemos oculto en el cuarto de los trastos no
sólo está nuestra sombra oscura, lo que más tememos, también está nuestra
sombra dorada.
La vida hay que cambiarla en el instante, cuando surgen las emociones negativas
es el momento de recapitularlas. Hay que entender que en nuestros miedos se
encuentra nuestro poder. En lo que tenemos oculto en el cuarto de los trastos no
sólo está nuestra sombra oscura, lo que más tememos, también está nuestra
sombra dorada.
Dígame cómo puedo trabajarla.
Uno tiene que volver a entrar en el dolor que la oscuridad le causó: si en otro
tiempo la locura te rodeó y estuviste a punto de perder el control, tienes que
volver, pero con más conocimiento. Si no, no resuelves nada, sólo lo guardas en
el cuarto oscuro. Tú ya llevas todo aquello en lo que puedes trabajar dentro de
ti.
Sí, eso dicen todos, ¿pero dónde está?
¡Jolín! En tu mala gaita, en tus miedos. Cuando entras en tristeza, cólera,
depresión, no te vayas a tomar unas copas o al cine, enciérrate con esa rabia,
déjala salir, escúchala.
¿Cómo se expresa la sombra?Quien más miedo tiene más sombra tiene, quien más hostil y violento es más la reprime.
Uno tiene que volver a entrar en el dolor que la oscuridad le causó: si en otro
tiempo la locura te rodeó y estuviste a punto de perder el control, tienes que
volver, pero con más conocimiento. Si no, no resuelves nada, sólo lo guardas en
el cuarto oscuro. Tú ya llevas todo aquello en lo que puedes trabajar dentro de
ti.
Sí, eso dicen todos, ¿pero dónde está?
¡Jolín! En tu mala gaita, en tus miedos. Cuando entras en tristeza, cólera,
depresión, no te vayas a tomar unas copas o al cine, enciérrate con esa rabia,
déjala salir, escúchala.
¿Cómo se expresa la sombra?Quien más miedo tiene más sombra tiene, quien más hostil y violento es más la reprime.
lunes, 21 de noviembre de 2011
SOMOS ESPEJOS VIVIENTES
Todos somos extensiones del campo universal de energia, distintos puntos de
vista de una unica entidad. Esto implica ver todas las cosas del mundo, a
todas las personas del mundo, y darnos cuenta de que estamos mirando
otra version de nosotros mismos. Tu y yo somos lo mismo.
Todo es lo mismo.
Todos somos espejos de los demas y debemos aprender a vernos en el
reflejo de las demas personas. A esto se llama espejo de las relaciones.
A traves del espejo de una relacion, descubro mi yo no circunscrito.
Por esta razon, el desarrollo de las relaciones es la actividad mas
importante de mi vida.Todo lo que veo a mi alrededor es una
expresion de mi mismo.
Las relaciones son una herramienta para la evolucion espiritual
cuya meta ultima es la unidad en la conciencia. Todos somos
inevitablemente parte de la misma conciencia universal, pero los
verdaderos avances tienen lugar cuando empezamos a reconocer
esa conexion en nuestra vida cotidiana.
Las relaciones son una de las maneras mas efectivas para alcanzar la unidad
en la conciencia, porque siempre estamos envueltos en relaciones.
A traves del espejo de las relaciones, de cada una de ellas, descubrimos
estados prolongados de conciencia. Tanto aquellos a quienes amamos
como aquellos por quienes sentimos rechazo, son espejos de nosotros.
Hacia quienes nos sentimos atraidos? Hacia las personas que tienen
caracteristicas similares a las nuestras, pero eso no es todo. Queremos
estar en su compañia porque subconscientemente sentimos que al hacerlo,
nosotros podemos manifestar mas de esas caracteristicas. Del mismo modo,
sentimos rechazo hacia las personas que nos reflejan las caracteristicas
que negamos en nosotros. Si sientes una fuerte reaccion negativa hacia
alguien, puedes estar seguro de que tu y esa persona tienen caracteristicas
en comun, caracteristicas que no estas dispuesto a aceptar. Si las
aceptaras, no te molestarian.Cuando reconocemos que podemos vernos en los demas, cada relacion se
convierte en una herramienta para evolucion de nuestra conciencia.
Gracias a esta evolucion experimentamos estados extendidos de conciencia.
La proxima vez que te sientas atraido por alguien, preguntate que te
atrajo. Su belleza, gracia, elegancia, autoridad, poder o inteligencia?
Cualquier cosa que haya sido, se consciente de que esa caracteristica
tambien florece en ti. Si prestas atencion a esos sentimientos podras
iniciar el proceso de convertirte en ti mas plenamente.
Lo mismo se aplica a las personas hacia las que sientes rechazo.
Al adoptar mas plenamente tu verdadero yo, debes comprender y
aceptar tus caracteristicas menos atractivas.
La naturaleza esencial del Universo es la coexistencia de valores opuestos.
No puedes ser valeroso si no tienes a un cobarde en tu interior; no puedes
ser generoso si no tienes a un tacanio;no puedes ser virtuoso si no tienes
la capacidad para actuar con maldad.
Gastamos gran parte de nuestras vidas negando este lado oscuro y
terminamos proyectando esas caracteristicas oscuras en quienes
nos rodean.Has conocido personas que atraigan sistematicamente a su
vida a los sujetos equivocados? Normalmente, aquellas no comprenden
por que les sucede esto una y otra vez, año tras año. No es que atraigan
esa oscuridad; es que no estan dispuestas a aprobarlas en sus propias vidas.
Un encuentro con una persona que no te agrada es una oportunidad para
aceptar la paradoja de la coexistencia de los opuestos; de descubrir una
nueva faceta de ti.
Es otro paso a favor del desarrollo de tu ser espiritual. Las personas
mas esclarecidas del mundo aceptan todo su potencial de luz y oscuridad.
Cuando estas con alguien que reconoce y aprueba sus rasgos negativos, nunca te
sientes juzgado. Esto solo ocurre cuando las personas ven el bien y el mal,
lo correcto y lo incorrecto, como caracteristicas externas.
Cuando estamos dispuestos a aceptar los lados luminoso y oscuro de nuestro
ser, podemos empezar a curarnos y a curar nuestras relaciones. Todos somos
multidimensionales, omnidimensionales. Todo lo que existe en algun lugar
del mundo tambien existe en nosotros. Cuando aceptamos esos distintos
aspectos de nuestro ser, reconocemos nuestra conexion con la conciencia
universal y expandimos nuestra conciencia personal.
Las caracteristicas que distinguimos mas claramente en los demas estan
presentes en nosotros.
Cuando seamos capaces de ver en el espejo de las relaciones, podremos
empezar a ver nuestro ser completo.
Para esto es necesario estar en paz con nuestra ambiguedad, aceptar todos los aspectos
de nosotros. Necesitamos reconocer, en un nivel profundo, que tener
caracteristicas negativas no significa que seamos imperfectos. Nadie tiene
exclusivamente caracteristicas positivas. La presencia de caracteristicas
negativas solo significa que estamos completos; gracias a esa totalidad,
podemos acceder mas facilmente a nuestro ser universal, no circunscrito.
Te habias dado cuenta que lo que mas te molesta del otro, es un reflejo
viviente de caracteristicas tuyas en las que necesitas evolucionar?
Lo mas probable es que te cueste reconocerlo. Es por eso que atraemos gente
que nos lo muestre y si bien la primera reaccion es de enojo o de molestia
con el otro lo que mas nos convendria es hacer el ejercicio de anotar
todo lo que nos molesta del otro, las caracteristicas y las cualidades
y despues tratar de encontrarlas en nuestros propios comportamientos.
Una persona amorosa
vive en un mundo amoroso
Una persona hostil
vive en un mundo hostil
Las personas con las que te encuentras son tus espejos.
Ken Keyes, Jr.
Te pones impaciente con el manejo que los demas hacen del tiempo?
Te enoja la estupidez del otro?
Te exaspera cuando los demas se equivocan?
Te molesta cuando te sientes manipulado?
No te gusta que te mientan?
Te irritas cuando los demas no cumplen con su palabra?
Siempre fuiste mi espejo,quiero decir
que para verme tenia que mirarte.
Julio Cortazar
Hay buenas y malas noticias!!
La buenas es que todo eso que te pasa sucede para que aprendas y
al vernos reflejados en los otros nos resulta mas facil reconocer
nuestras propias caracteristicas.
Y las malas es que mientras sigas enfocandote en esas cosas de los
demas y no aprendas de ellas seguiras atrayendo este tipo de gente,
porque todo esto tienen un proposito: Que puedas evolucionar y mejorar.
Y hay otra buena noticia!!!
Aquello positivo en lo que te enfocas en los demas tambien refleja algo
positivo que tu posees.
Aquello que te alegra y te pone contento del otro, tambien te pertenece!!
Que es lo que mas te molesta del otro?
Que es lo que mas te enoja?
Que es lo que te rebela?
Que es lo que te saca de las casillas?
Que te enloquece?
Bueno con esto ya tienes suficiente para hacer
una lista y empezar a mirarte en el espejo
viviente de los demas .
Creeme que hay mucho que aprender tan solo mirando.
vista de una unica entidad. Esto implica ver todas las cosas del mundo, a
todas las personas del mundo, y darnos cuenta de que estamos mirando
otra version de nosotros mismos. Tu y yo somos lo mismo.
Todo es lo mismo.
Todos somos espejos de los demas y debemos aprender a vernos en el
reflejo de las demas personas. A esto se llama espejo de las relaciones.
A traves del espejo de una relacion, descubro mi yo no circunscrito.
Por esta razon, el desarrollo de las relaciones es la actividad mas
importante de mi vida.Todo lo que veo a mi alrededor es una
expresion de mi mismo.
Las relaciones son una herramienta para la evolucion espiritual
cuya meta ultima es la unidad en la conciencia. Todos somos
inevitablemente parte de la misma conciencia universal, pero los
verdaderos avances tienen lugar cuando empezamos a reconocer
esa conexion en nuestra vida cotidiana.
Las relaciones son una de las maneras mas efectivas para alcanzar la unidad
en la conciencia, porque siempre estamos envueltos en relaciones.
A traves del espejo de las relaciones, de cada una de ellas, descubrimos
estados prolongados de conciencia. Tanto aquellos a quienes amamos
como aquellos por quienes sentimos rechazo, son espejos de nosotros.
Hacia quienes nos sentimos atraidos? Hacia las personas que tienen
caracteristicas similares a las nuestras, pero eso no es todo. Queremos
estar en su compañia porque subconscientemente sentimos que al hacerlo,
nosotros podemos manifestar mas de esas caracteristicas. Del mismo modo,
sentimos rechazo hacia las personas que nos reflejan las caracteristicas
que negamos en nosotros. Si sientes una fuerte reaccion negativa hacia
alguien, puedes estar seguro de que tu y esa persona tienen caracteristicas
en comun, caracteristicas que no estas dispuesto a aceptar. Si las
aceptaras, no te molestarian.Cuando reconocemos que podemos vernos en los demas, cada relacion se
convierte en una herramienta para evolucion de nuestra conciencia.
Gracias a esta evolucion experimentamos estados extendidos de conciencia.
La proxima vez que te sientas atraido por alguien, preguntate que te
atrajo. Su belleza, gracia, elegancia, autoridad, poder o inteligencia?
Cualquier cosa que haya sido, se consciente de que esa caracteristica
tambien florece en ti. Si prestas atencion a esos sentimientos podras
iniciar el proceso de convertirte en ti mas plenamente.
Lo mismo se aplica a las personas hacia las que sientes rechazo.
Al adoptar mas plenamente tu verdadero yo, debes comprender y
aceptar tus caracteristicas menos atractivas.
La naturaleza esencial del Universo es la coexistencia de valores opuestos.
No puedes ser valeroso si no tienes a un cobarde en tu interior; no puedes
ser generoso si no tienes a un tacanio;no puedes ser virtuoso si no tienes
la capacidad para actuar con maldad.
Gastamos gran parte de nuestras vidas negando este lado oscuro y
terminamos proyectando esas caracteristicas oscuras en quienes
nos rodean.Has conocido personas que atraigan sistematicamente a su
vida a los sujetos equivocados? Normalmente, aquellas no comprenden
por que les sucede esto una y otra vez, año tras año. No es que atraigan
esa oscuridad; es que no estan dispuestas a aprobarlas en sus propias vidas.
Un encuentro con una persona que no te agrada es una oportunidad para
aceptar la paradoja de la coexistencia de los opuestos; de descubrir una
nueva faceta de ti.
Es otro paso a favor del desarrollo de tu ser espiritual. Las personas
mas esclarecidas del mundo aceptan todo su potencial de luz y oscuridad.
Cuando estas con alguien que reconoce y aprueba sus rasgos negativos, nunca te
sientes juzgado. Esto solo ocurre cuando las personas ven el bien y el mal,
lo correcto y lo incorrecto, como caracteristicas externas.
Cuando estamos dispuestos a aceptar los lados luminoso y oscuro de nuestro
ser, podemos empezar a curarnos y a curar nuestras relaciones. Todos somos
multidimensionales, omnidimensionales. Todo lo que existe en algun lugar
del mundo tambien existe en nosotros. Cuando aceptamos esos distintos
aspectos de nuestro ser, reconocemos nuestra conexion con la conciencia
universal y expandimos nuestra conciencia personal.
Las caracteristicas que distinguimos mas claramente en los demas estan
presentes en nosotros.
Cuando seamos capaces de ver en el espejo de las relaciones, podremos
empezar a ver nuestro ser completo.
Para esto es necesario estar en paz con nuestra ambiguedad, aceptar todos los aspectos
de nosotros. Necesitamos reconocer, en un nivel profundo, que tener
caracteristicas negativas no significa que seamos imperfectos. Nadie tiene
exclusivamente caracteristicas positivas. La presencia de caracteristicas
negativas solo significa que estamos completos; gracias a esa totalidad,
podemos acceder mas facilmente a nuestro ser universal, no circunscrito.
Te habias dado cuenta que lo que mas te molesta del otro, es un reflejo
viviente de caracteristicas tuyas en las que necesitas evolucionar?
Lo mas probable es que te cueste reconocerlo. Es por eso que atraemos gente
que nos lo muestre y si bien la primera reaccion es de enojo o de molestia
con el otro lo que mas nos convendria es hacer el ejercicio de anotar
todo lo que nos molesta del otro, las caracteristicas y las cualidades
y despues tratar de encontrarlas en nuestros propios comportamientos.
Una persona amorosa
vive en un mundo amoroso
Una persona hostil
vive en un mundo hostil
Las personas con las que te encuentras son tus espejos.
Ken Keyes, Jr.
Te pones impaciente con el manejo que los demas hacen del tiempo?
Te enoja la estupidez del otro?
Te exaspera cuando los demas se equivocan?
Te molesta cuando te sientes manipulado?
No te gusta que te mientan?
Te irritas cuando los demas no cumplen con su palabra?
Siempre fuiste mi espejo,quiero decir
que para verme tenia que mirarte.
Julio Cortazar
Hay buenas y malas noticias!!
La buenas es que todo eso que te pasa sucede para que aprendas y
al vernos reflejados en los otros nos resulta mas facil reconocer
nuestras propias caracteristicas.
Y las malas es que mientras sigas enfocandote en esas cosas de los
demas y no aprendas de ellas seguiras atrayendo este tipo de gente,
porque todo esto tienen un proposito: Que puedas evolucionar y mejorar.
Y hay otra buena noticia!!!
Aquello positivo en lo que te enfocas en los demas tambien refleja algo
positivo que tu posees.
Aquello que te alegra y te pone contento del otro, tambien te pertenece!!
Que es lo que mas te molesta del otro?
Que es lo que mas te enoja?
Que es lo que te rebela?
Que es lo que te saca de las casillas?
Que te enloquece?
Bueno con esto ya tienes suficiente para hacer
una lista y empezar a mirarte en el espejo
viviente de los demas .
Creeme que hay mucho que aprender tan solo mirando.
domingo, 3 de julio de 2011
¿que es la sombra ?????
Por más que queramos negarlo somos imperfectos y quizás sea precisamente la sombra -las caracteristicas que no aceptamos de nosotros mismos, como la agresividad, la vergüenza, la culpa y el sufrimiento, por ejemplo - la que nos permita acceder a nuestra propia humanidad-
Utilizamos todo tipo de metáforas para referirnos al encuentro directo con nuestro aspecto más oscuro -descubrir nuestros demonios, luchar con el diablo, descender al mundo subterráneo, noche oscura del alma, crisis de la mediana edad, etcétera-, ese aspecto tenebroso al que denominamos
de muy diversas maneras -Yo enajenado, Yo inferior, geme lo o hermano oscuro (en los escritos bíblicos y mitológicos), doble, Yo reprimido, alter ego, id, etcétera.
Por un lado, se podría definir como la totalidad de lo inconsciente
Analizar nuestras propias proyeccionesUna forma, de aproximarnos a la sombra personal consiste en exa minar nuestras proyecciones.
La proyección es un mecanismo inconsciente que acontece cuando se activa un rasgo o una característica de nuestra personalidad que permanece desvinculada de nuestra conciencia.
Como resultado de la proyección inconsciente percibimos este rasgo en la conducta de los demás y reaccionamos en consecuencia. Así vemos en ellos algo que forma parte de nosotros mismos pero que no reconocemos como propio.
Las proyecciones pueden ser tanto negativas como positivas.
La mayor parte del tiempo, sin embargo, lo que vemos en los demás son aquellos atributos que nos desagradan de nosotros mismos.
Por consiguiente, para descubrir los elementos de la sombra debemos examinar qué rasgos, características y actitudes nos molestan de los demás y en qué medida nos afectan.
La manera más sencilla de llevar adelante este trabajo consiste en hacer una lista de las cualidades que nos desagradan de los demás como, por ejemplo, la vanidad, el mal humor, el egoísmo, la mala educación, la avaricia, etcétera. Una vez hecha la lista -que probablemente será muy larga- debemos seleccionar aquellas características que más odiemos, aborrezcamos o despreciemos.
Por más difícil que nos resulte de creer -y aún más de asumir- este inventario final nos mostrará una imagen fidedigna de nuestra propia sombra personal
Si, por ejemplo, he anotado que la arrogancia me resulta insoportable y si además critico de manera inflexible este rasgo en los demás convendrá que analice mi propia conducta para ver en qué medida yo también soy arrogante.
Obviamente no todas nuestras críticas son proyecciones de rasgos propios indeseables pero cuando nuestra crítica sea desproporcionada o excesiva podemos estar seguros de que algo inconsciente ha sido estimulado y reactivado. Como ya hemos dicho anteriormente, para que la proyección tenga lugar la persona sobre la que proyectamos debe presentar ciertos «garfios».
Si Jim es arrogante, por ejemplo,es bastante «razonable» que me sienta ofendido por su conducta pero cuando mi condena de Jim exceda a su falta no cabe la me nor duda de que está en juego mi propia sombra personal.
Las situaciones conflictivas desatan emociones muy intensas proporcionándonos, por tanto, un terreno excepcional para la proyección de la sombra. En ellas podemos aprender muchas cosas sobre nuestra sombra ya que lo que censuramos en nuestros «enemigos» no es más que una proyección oscura de nuestra propia oscuridad.
Pero no sólo proyectamos cualidades negativas sobre los demás sino que también hacemos lo mismo con las positivas. En los demás también advertimos rasgos positivos propios que, por alguna razón,rechazamos y nos pasan, por tanto, desapercibidos.
No es extraño, por ejemplo, percibir cualidades positivas en los demás sin que exista la menor evidencia empírica que las sostenga. Esto suele suceder, por ejemplo, en el amor ro mántico y en aquellas ocasiones en las que valoramos positivamente a los demás. Los amantes, cautivos de su deseo por la persona amada, suelen proyectar sus atributos positivos sobre ella. En cierto modo, el rasgo proyectado debe estar ahí, de otra forma la proyección no tendría lugar, pero lo cierto es que la intensidad de la presencia real de ese rasgo en la persona amada suele diferir notablemente del grado en que lo percibe el amante.
Debemos comprender que nuestra sombra contiene tanto cualidades positivas como cualidades negativas.
En este sentido, también resulta sumamente interesante enumerar las cualidades que más admiremos en los demás. Así, por ejemplo, cuando nos escuchemos decir:«Yo nunca podré ser así» haríamos bien en analizar esos rasgos porque es muy probable que formen parte denuestra Sombra Dorada
---------------------------------------------------------------------------------------
«Uno no alcanza la iluminación fantaseando sobre la luz sino haciendo consciente la oscuridad».
-------------------------------------------------------------------------------------
«Lo que no se hace consciente se manifiesta en nuestras vidas como destino». jung
Utilizamos todo tipo de metáforas para referirnos al encuentro directo con nuestro aspecto más oscuro -descubrir nuestros demonios, luchar con el diablo, descender al mundo subterráneo, noche oscura del alma, crisis de la mediana edad, etcétera-, ese aspecto tenebroso al que denominamos
de muy diversas maneras -Yo enajenado, Yo inferior, geme lo o hermano oscuro (en los escritos bíblicos y mitológicos), doble, Yo reprimido, alter ego, id, etcétera.
Por un lado, se podría definir como la totalidad de lo inconsciente
Analizar nuestras propias proyeccionesUna forma, de aproximarnos a la sombra personal consiste en exa minar nuestras proyecciones.
La proyección es un mecanismo inconsciente que acontece cuando se activa un rasgo o una característica de nuestra personalidad que permanece desvinculada de nuestra conciencia.
Como resultado de la proyección inconsciente percibimos este rasgo en la conducta de los demás y reaccionamos en consecuencia. Así vemos en ellos algo que forma parte de nosotros mismos pero que no reconocemos como propio.
Las proyecciones pueden ser tanto negativas como positivas.
La mayor parte del tiempo, sin embargo, lo que vemos en los demás son aquellos atributos que nos desagradan de nosotros mismos.
Por consiguiente, para descubrir los elementos de la sombra debemos examinar qué rasgos, características y actitudes nos molestan de los demás y en qué medida nos afectan.
La manera más sencilla de llevar adelante este trabajo consiste en hacer una lista de las cualidades que nos desagradan de los demás como, por ejemplo, la vanidad, el mal humor, el egoísmo, la mala educación, la avaricia, etcétera. Una vez hecha la lista -que probablemente será muy larga- debemos seleccionar aquellas características que más odiemos, aborrezcamos o despreciemos.
Por más difícil que nos resulte de creer -y aún más de asumir- este inventario final nos mostrará una imagen fidedigna de nuestra propia sombra personal
Si, por ejemplo, he anotado que la arrogancia me resulta insoportable y si además critico de manera inflexible este rasgo en los demás convendrá que analice mi propia conducta para ver en qué medida yo también soy arrogante.
Obviamente no todas nuestras críticas son proyecciones de rasgos propios indeseables pero cuando nuestra crítica sea desproporcionada o excesiva podemos estar seguros de que algo inconsciente ha sido estimulado y reactivado. Como ya hemos dicho anteriormente, para que la proyección tenga lugar la persona sobre la que proyectamos debe presentar ciertos «garfios».
Si Jim es arrogante, por ejemplo,es bastante «razonable» que me sienta ofendido por su conducta pero cuando mi condena de Jim exceda a su falta no cabe la me nor duda de que está en juego mi propia sombra personal.
Las situaciones conflictivas desatan emociones muy intensas proporcionándonos, por tanto, un terreno excepcional para la proyección de la sombra. En ellas podemos aprender muchas cosas sobre nuestra sombra ya que lo que censuramos en nuestros «enemigos» no es más que una proyección oscura de nuestra propia oscuridad.
Pero no sólo proyectamos cualidades negativas sobre los demás sino que también hacemos lo mismo con las positivas. En los demás también advertimos rasgos positivos propios que, por alguna razón,rechazamos y nos pasan, por tanto, desapercibidos.
No es extraño, por ejemplo, percibir cualidades positivas en los demás sin que exista la menor evidencia empírica que las sostenga. Esto suele suceder, por ejemplo, en el amor ro mántico y en aquellas ocasiones en las que valoramos positivamente a los demás. Los amantes, cautivos de su deseo por la persona amada, suelen proyectar sus atributos positivos sobre ella. En cierto modo, el rasgo proyectado debe estar ahí, de otra forma la proyección no tendría lugar, pero lo cierto es que la intensidad de la presencia real de ese rasgo en la persona amada suele diferir notablemente del grado en que lo percibe el amante.
Debemos comprender que nuestra sombra contiene tanto cualidades positivas como cualidades negativas.
En este sentido, también resulta sumamente interesante enumerar las cualidades que más admiremos en los demás. Así, por ejemplo, cuando nos escuchemos decir:«Yo nunca podré ser así» haríamos bien en analizar esos rasgos porque es muy probable que formen parte denuestra Sombra Dorada
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«Uno no alcanza la iluminación fantaseando sobre la luz sino haciendo consciente la oscuridad».
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«Lo que no se hace consciente se manifiesta en nuestras vidas como destino». jung
EL LADO OSCURO DE LA VIDA COTIDIANA
Connie Zweig y Jeremiah Abrams
¿Cómo puede haber tanta maldad en el mundo? Conociendo a la humanidad
lo que me asombra es que no haya más.
WOODY ALLEN, Hannah y sus hermanas
En 1886 -más de una década antes de que Freud se zambullera en las
profundidades de la mente humana-Robert Louis Stevenson tuvo un sueño
muy revelador en el que un hombre perseguido por haber cometido un crimen
ingiere una pócima y sufre un cambio drástico de personalidad que le hace
irreconocible.
De esta manera, el Dr. Jekyll, un amable y esforzado científico,
termina transformándose en el violento y despiadado Mr. Hyde, un
personaje cuya maldad iba en aumento a medida que se desarrollaba el sueño.
Stevenson utilizó la materia prima de este sueño como argumento para
escribir su hoy famoso El Extraño Caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde.
Con el correr de los años el tema de esta novela ha terminado formando
parte integral de nuestra cultura popular y no es infrecuente escuchar a
nuestros semejantes tratando de explicar su conducta con justificaciones
del tipo: «no era yo mismo», «era como si un demonio le poseyera» o
«se convirtió en una bruja», por ejemplo. Según el analista junguiano
John A. Sanford, los argumentos que resuenan en gran parte de la
humanidad encierran cualidades arquetípicas que pertenecen a los
sedimentos más universales de nuestro psiquismo.
Cada uno de nosotros lleva consigo un Dr. Jekyll y un Mr.Hyde
una persona afable en la vida cotidiana y otra entidad oculta y
tenebrosa que permanece amordazada la mayor parte del tiempo.
Bajo la máscara de nuestro Yo consciente descansan ocultas todo
tipo de emociones y conductas negativas -la rabia, los celos,
la vergüenza, la mentira, el resentimiento, la lujuria, el orgullo y las
tendencias asesinas y suicidas, por ejemplo -. Este territorio arisco e
inexplorado para la mayoría de nosotros es conocido en psicología
como sombra personal.
Introducción a la sombra
La sombra personal se desarrolla en todos nosotros de manera natural
durante la infancia. Cuando nos identificamos con determinados
rasgos ideales de nuestra personalidad -como la buena educación
y la generosidad, por ejemplo, cualidades que, por otra parte, son
reforzadas sistemáticamente por el entorno que nos rodea.
No obstante, al mismo tiempo, vamos desterrando también a la
sombra aquellas otras cualidades que no se adecuan a nuestra
imagen ideal -como la grosería y el egoísmo, por ejemplo -. De
esta manera, el ego y la sombra se van edificando simultáneamente
alimentándose, por así decirlo, de la misma experiencia vital.
La sombra opera como un sistema psíquico autónomo que perfila lo que
es el Yo y lo que no lo es. Cada cult ura -e in cluso cada familia -
demarca de manera diferente lo que corresponde al ego y lo que
corresponde a la sombra. Algunas, por ejemplo, permiten la expresión de
la ira y la agresividad mientras que la mayoría, por el contrario, no lo
hacen así; unas reconocen la sexualidad, la vulnerabilidad y las emociones
intensas y otras no; unas, en fin, consienten la ambición por el dinero, la
expresión artística y o el desarrollo intelectual mientras que otras, en
cambio, apenas si las toleran.
La enajenación de la sombra
«El inconsciente no puede ser consciente, la luna tiene su lado
oscuro, el sol también se pone y no puede brillar en todas partes
al mismo tiempo y aún el mismo Dios tiene dos manos. La atención
y la concentración exigen que ciertas cosas se mantengan fuera del
campo de nuestra visión y permanezcan en la oscuridad. Es
imposible estar en ambos lugares al mismo tiempo».
Así pues, sólo podemos ver a la sombra indirectamente a través de los
rasgos y las acciones de los demás, sólo podemos darnos cuenta de ella
con seguridad ;cuando, por ejemplo, nuestra admiración o nuestro rechazo
ante una determinada cualidad de un individuo o de un grupo -como la
pereza, la estupidez, la sensualidad o la es piritualidad, pongamos por caso
es desproporcionada, es muy probable que nos hallemos bajo los efectos de
la sombra. De este modo,pretendemos expulsar a la sombra de nuestro interior
y atribuyendo determinadas cualidades a los demás en un esfuerzo
inconsciente por desterrarlas de nosotros mismos.
Marie Louise von Franz ha insinuado que el mecanismo de la
proyección se asemeja al he cho de disparar una flecha mágica.
Si el receptor tiene un punto débil como para recibir la proyección
la flecha da en el blanco.
Así, por ejemplo, cuando proyectamos nuestro enfado sobre una pareja
insatisfecha, nuestro seductor encanto sobre un atractivo desconocido o
nuestras cualidades espirituales sobre un guru, nuestra flecha da en el blanco
y la proyección tiene lugar estableciéndose,a partir de entonces se produce un
misterioso vínculo entre el emisor y el re ceptor, cosa que ocurre,por ejemplo,
cuando nos enamoramos, cuando descubrimos a un héroe inmaculado o
cuando tropezamos con alguien absolutamente despreciable, por ejemplo.
Nuestra sombra personal contiene todo tipo de capacidades
potenciales sin manifestar, cualidades que no hemos desarrollado
ni expresado.
Nuestra sombra personal constituye una parte del inconsciente que
complementa al ego y que representa aquellas características que
nuestra personalidad consciente no desea reconocer y,
consecuentemente repudia, olvida y destierra a las profundidades
de su psiquismo sólo para reencontrarlas nuevamente más tarde
en los enfrentamientos desagradables con los demás.
El encuentro con la sombra
Pero aunque no podamos contemplarla directamente la sombra aparece
continuamente en nuestra vida cotidiana y podemos descubrirla en el humor
(en los chistes sucios o en las payasadas, por ejemplo) que expresan
nuestras emociones más ocultas, más bajas o más temidas.
Según John A. Sanford, la sombra suele ser la que ríe y se divierte, por ello
es muy probable que quienes carezcan de sentido del humor tengan una
sombra muy reprimida.
La psicoanalista inglesa Molly Tuby describe seis modalidades diferentes
para descubrir a la sombra en nuestra vida cotidiana:
-En los sentimientos exagerados respecto de los demás. («¡No puedo
creer que hiciera tal cosa!» «¡No comprendo cómo puede llevar esa ropa!»
-En el feedback negativo de quienes nos sirven de espejo. («es la
tercera vez que llegas tarde sin decírmelo. »)
-En aquellas relaciones en las que provocamos de continuo el mismo
efecto perturbador sobre diferentes personas. («Sam y yo creemos
que no has sido sincero con nosotros.»)
-En las acciones impulsivas o inadvertidas. («No quería decir eso.»)
-En aquellas situaciones en las que nos sentimos humillados.
(«Me avergüenza su modo de tratarme.»)
-En los enfados desproporcionados por los errores cometidos
por los demás. («¡Nunca hace las cosas a su debido tiempo!»
«Realmente no controla para nada su peso.»)
También podemos reconocer la irrupción inesperada de la sombra
cuando nos sentimos abrumados por la vergüenza o la cólera o cuando
descubrimos que nuestra conducta está fuera de lugar. Pero la sombra
suele retroceder con la misma prontitud con la que aparece porque
descubrirla puede constituir una amenaza terrible para nuestra propia imagen.
Es precisamente por este motivo que rechazamos tan rá pidamente -
sin advertirlas siquiera - las fantasías asesinas, los pensamientos suicidas
o la embarazosa envidia que tantas cosas podría revelarnos sobre nuestra
propia oscuridad. R. D. Laing describía poéticamente este reflejo de
negación de la mente del siguiente modo:
El rango de lo que pensamos y hacemos está limitado por aquello
de lo que no nos damos cuenta.
Y es precisamente el hecho de no darnos cuenta de que no nos
damos cuenta lo que impide que podamos hacer algo por cambiarlo.
Hasta que nos demos cuenta de que no nos damos cuenta
seguirá moldeando nuestro pensamiento y nuestra acción.
Si la negación persiste, como dice Laing, ni siquiera nos daremos
cuenta de que no nos damos cuenta.
Es frecuente, por ejemplo, que el encuentro con la sombra tenga lugar en
la mitad de la vida,cuando nuestras necesidades y valores más profundos
tienden a cambiar el rumbo de nuestra vida determinando incluso, en
ocasiones, un giro de ciento ochenta grados y obligándonos a romper
nuestros viejos hábitos y a cultivar capacidades latentes hasta ese momento.
Pero a menos que nos detengamos a escuchar esta demanda
permaneceremos sordos a sus gritos.
La depresión también puede ser la consecuencia de una confrontación
paralizante con nuestro lado oscuro,un equivalente contemporáneo de
la noche oscura del alma de la que hablan los místicos.
Pero la necesidad a interna de descender al mundo subterráneo puede ser
postergada por multitud de causas,como una jornada laboral muy larga, las
distracciones o los antidepresivos que sofocan nuestra desesperación.
En cualquiera de estos casos el verdadero objetivo de la me lancolía escapa
de nuestra comprensión.
Encontrar a la sombra nos obliga a ralentizar el paso de nuestra vida, escuchar
las evidencias que nos proporciona el cuerpo y concedernos el tiempo necesario
para poder estar solos y digerir los crípticos mensajes procedentes del mundo subterráneo.
¿Cómo puede haber tanta maldad en el mundo? Conociendo a la humanidad
lo que me asombra es que no haya más.
WOODY ALLEN, Hannah y sus hermanas
En 1886 -más de una década antes de que Freud se zambullera en las
profundidades de la mente humana-Robert Louis Stevenson tuvo un sueño
muy revelador en el que un hombre perseguido por haber cometido un crimen
ingiere una pócima y sufre un cambio drástico de personalidad que le hace
irreconocible.
De esta manera, el Dr. Jekyll, un amable y esforzado científico,
termina transformándose en el violento y despiadado Mr. Hyde, un
personaje cuya maldad iba en aumento a medida que se desarrollaba el sueño.
Stevenson utilizó la materia prima de este sueño como argumento para
escribir su hoy famoso El Extraño Caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde.
Con el correr de los años el tema de esta novela ha terminado formando
parte integral de nuestra cultura popular y no es infrecuente escuchar a
nuestros semejantes tratando de explicar su conducta con justificaciones
del tipo: «no era yo mismo», «era como si un demonio le poseyera» o
«se convirtió en una bruja», por ejemplo. Según el analista junguiano
John A. Sanford, los argumentos que resuenan en gran parte de la
humanidad encierran cualidades arquetípicas que pertenecen a los
sedimentos más universales de nuestro psiquismo.
Cada uno de nosotros lleva consigo un Dr. Jekyll y un Mr.Hyde
una persona afable en la vida cotidiana y otra entidad oculta y
tenebrosa que permanece amordazada la mayor parte del tiempo.
Bajo la máscara de nuestro Yo consciente descansan ocultas todo
tipo de emociones y conductas negativas -la rabia, los celos,
la vergüenza, la mentira, el resentimiento, la lujuria, el orgullo y las
tendencias asesinas y suicidas, por ejemplo -. Este territorio arisco e
inexplorado para la mayoría de nosotros es conocido en psicología
como sombra personal.
Introducción a la sombra
La sombra personal se desarrolla en todos nosotros de manera natural
durante la infancia. Cuando nos identificamos con determinados
rasgos ideales de nuestra personalidad -como la buena educación
y la generosidad, por ejemplo, cualidades que, por otra parte, son
reforzadas sistemáticamente por el entorno que nos rodea.
No obstante, al mismo tiempo, vamos desterrando también a la
sombra aquellas otras cualidades que no se adecuan a nuestra
imagen ideal -como la grosería y el egoísmo, por ejemplo -. De
esta manera, el ego y la sombra se van edificando simultáneamente
alimentándose, por así decirlo, de la misma experiencia vital.
La sombra opera como un sistema psíquico autónomo que perfila lo que
es el Yo y lo que no lo es. Cada cult ura -e in cluso cada familia -
demarca de manera diferente lo que corresponde al ego y lo que
corresponde a la sombra. Algunas, por ejemplo, permiten la expresión de
la ira y la agresividad mientras que la mayoría, por el contrario, no lo
hacen así; unas reconocen la sexualidad, la vulnerabilidad y las emociones
intensas y otras no; unas, en fin, consienten la ambición por el dinero, la
expresión artística y o el desarrollo intelectual mientras que otras, en
cambio, apenas si las toleran.
La enajenación de la sombra
«El inconsciente no puede ser consciente, la luna tiene su lado
oscuro, el sol también se pone y no puede brillar en todas partes
al mismo tiempo y aún el mismo Dios tiene dos manos. La atención
y la concentración exigen que ciertas cosas se mantengan fuera del
campo de nuestra visión y permanezcan en la oscuridad. Es
imposible estar en ambos lugares al mismo tiempo».
Así pues, sólo podemos ver a la sombra indirectamente a través de los
rasgos y las acciones de los demás, sólo podemos darnos cuenta de ella
con seguridad ;cuando, por ejemplo, nuestra admiración o nuestro rechazo
ante una determinada cualidad de un individuo o de un grupo -como la
pereza, la estupidez, la sensualidad o la es piritualidad, pongamos por caso
es desproporcionada, es muy probable que nos hallemos bajo los efectos de
la sombra. De este modo,pretendemos expulsar a la sombra de nuestro interior
y atribuyendo determinadas cualidades a los demás en un esfuerzo
inconsciente por desterrarlas de nosotros mismos.
Marie Louise von Franz ha insinuado que el mecanismo de la
proyección se asemeja al he cho de disparar una flecha mágica.
Si el receptor tiene un punto débil como para recibir la proyección
la flecha da en el blanco.
Así, por ejemplo, cuando proyectamos nuestro enfado sobre una pareja
insatisfecha, nuestro seductor encanto sobre un atractivo desconocido o
nuestras cualidades espirituales sobre un guru, nuestra flecha da en el blanco
y la proyección tiene lugar estableciéndose,a partir de entonces se produce un
misterioso vínculo entre el emisor y el re ceptor, cosa que ocurre,por ejemplo,
cuando nos enamoramos, cuando descubrimos a un héroe inmaculado o
cuando tropezamos con alguien absolutamente despreciable, por ejemplo.
Nuestra sombra personal contiene todo tipo de capacidades
potenciales sin manifestar, cualidades que no hemos desarrollado
ni expresado.
Nuestra sombra personal constituye una parte del inconsciente que
complementa al ego y que representa aquellas características que
nuestra personalidad consciente no desea reconocer y,
consecuentemente repudia, olvida y destierra a las profundidades
de su psiquismo sólo para reencontrarlas nuevamente más tarde
en los enfrentamientos desagradables con los demás.
El encuentro con la sombra
Pero aunque no podamos contemplarla directamente la sombra aparece
continuamente en nuestra vida cotidiana y podemos descubrirla en el humor
(en los chistes sucios o en las payasadas, por ejemplo) que expresan
nuestras emociones más ocultas, más bajas o más temidas.
Según John A. Sanford, la sombra suele ser la que ríe y se divierte, por ello
es muy probable que quienes carezcan de sentido del humor tengan una
sombra muy reprimida.
La psicoanalista inglesa Molly Tuby describe seis modalidades diferentes
para descubrir a la sombra en nuestra vida cotidiana:
-En los sentimientos exagerados respecto de los demás. («¡No puedo
creer que hiciera tal cosa!» «¡No comprendo cómo puede llevar esa ropa!»
-En el feedback negativo de quienes nos sirven de espejo. («es la
tercera vez que llegas tarde sin decírmelo. »)
-En aquellas relaciones en las que provocamos de continuo el mismo
efecto perturbador sobre diferentes personas. («Sam y yo creemos
que no has sido sincero con nosotros.»)
-En las acciones impulsivas o inadvertidas. («No quería decir eso.»)
-En aquellas situaciones en las que nos sentimos humillados.
(«Me avergüenza su modo de tratarme.»)
-En los enfados desproporcionados por los errores cometidos
por los demás. («¡Nunca hace las cosas a su debido tiempo!»
«Realmente no controla para nada su peso.»)
También podemos reconocer la irrupción inesperada de la sombra
cuando nos sentimos abrumados por la vergüenza o la cólera o cuando
descubrimos que nuestra conducta está fuera de lugar. Pero la sombra
suele retroceder con la misma prontitud con la que aparece porque
descubrirla puede constituir una amenaza terrible para nuestra propia imagen.
Es precisamente por este motivo que rechazamos tan rá pidamente -
sin advertirlas siquiera - las fantasías asesinas, los pensamientos suicidas
o la embarazosa envidia que tantas cosas podría revelarnos sobre nuestra
propia oscuridad. R. D. Laing describía poéticamente este reflejo de
negación de la mente del siguiente modo:
El rango de lo que pensamos y hacemos está limitado por aquello
de lo que no nos damos cuenta.
Y es precisamente el hecho de no darnos cuenta de que no nos
damos cuenta lo que impide que podamos hacer algo por cambiarlo.
Hasta que nos demos cuenta de que no nos damos cuenta
seguirá moldeando nuestro pensamiento y nuestra acción.
Si la negación persiste, como dice Laing, ni siquiera nos daremos
cuenta de que no nos damos cuenta.
Es frecuente, por ejemplo, que el encuentro con la sombra tenga lugar en
la mitad de la vida,cuando nuestras necesidades y valores más profundos
tienden a cambiar el rumbo de nuestra vida determinando incluso, en
ocasiones, un giro de ciento ochenta grados y obligándonos a romper
nuestros viejos hábitos y a cultivar capacidades latentes hasta ese momento.
Pero a menos que nos detengamos a escuchar esta demanda
permaneceremos sordos a sus gritos.
La depresión también puede ser la consecuencia de una confrontación
paralizante con nuestro lado oscuro,un equivalente contemporáneo de
la noche oscura del alma de la que hablan los místicos.
Pero la necesidad a interna de descender al mundo subterráneo puede ser
postergada por multitud de causas,como una jornada laboral muy larga, las
distracciones o los antidepresivos que sofocan nuestra desesperación.
En cualquiera de estos casos el verdadero objetivo de la me lancolía escapa
de nuestra comprensión.
Encontrar a la sombra nos obliga a ralentizar el paso de nuestra vida, escuchar
las evidencias que nos proporciona el cuerpo y concedernos el tiempo necesario
para poder estar solos y digerir los crípticos mensajes procedentes del mundo subterráneo.
EL DESCUBRIMIENTO DELA SOMBRA EN LA VIDA COTIDIANA
Existen por lo menos cinco eficaces métodos de observamos a nosotros mismos y aprender algo sobrenuestra sombra:
1) solicitar el feedback de los demás;
2) desvelar el contenido de nuestras proyecciones;
3) examinar los «lapsus» verbales y conductuales que cometemos e investigar lo que ocurre cuandolos demás nos perciben de modo diferente a como lo hacemos nosotros;
4) investigar nuestro sentido del humor y nuestras identificaciones
5) analizar nuestros sueños, ensueños y fantasías.
Solicitar el feedback de los demás
Comencemos mirando más allá del espejo que nos refleja. Cuando estamos frente a un espejo sólo vemos nuestro reflejo tal como lo queremos ver pero si miramos más allá del espejo nos veremos como nos ven los demás.Si esta técnica nos parece muy difícil hagámoslo con otra persona. Evoquemos la imagen de alguien que, en nuestra opinión, se esté engañando a sí mismo. Esto quizás no nos resulte tan difícil porque estamos bastante familiarizados con las dimensiones de la sombra de los demás y hasta nos resultasorprendente que puedan ignorar algo tan evidente.Ahora bien, aunque sólo sea en teoría no podremos dejar de estar de acuerdo -por más que nosempeñemos en negarlo - de que lo mismo que me ocurre a mí le sucede también a usted. Quiero decirque si yo puedo ver claramente su sombra -ante la que usted permanece ciego- no es improbable que usted pueda ver claramente la mía -que tan difícil me resulta de observar y que si me parece interesante decirle lo que veo de usted (de un modo amable, obviamente) también es muy probable que a usted le parezca interesante decirme lo que ve de mí (también de un modo amable, por supuesto).
Así pues, el feedback que nos proporcionan los demás, la descripción que pueden hacer sobre cómo nos ven, constituye una de las formas más eficaces de tomar conciencia de nuestra sombra personal.Desafortunadamente, sin embargo, el simple hecho de pensar en ello nos hace sentir amenazados y preferimos seguir creyendo que los demás nos ven del mismo modo en que nos vemos nosotros.Las personas que nos conocen bien se hallan en una posición privilegiada para ayudarnos adescubrir nuestras facetas más oscuras. Estamos refiriéndonos, claro está, a nuestra esposa, a alguienque nos importe realmente, los amigos íntimos, los socios o los compañeros de trabajo. Paradójicamente, sinembargo, no parecemos estar muy dispuestos a escuchar lo que puedan decirnos estas personas -que potencialmente son las más adecuadas a nuestro interés - y justificamos nuestra falta de atención con el pretexto de que son subjetivos, están proyectando o tienen intereses en el asunto. Obviamente, resulta mucho menos peligroso escuchar a un extraño que a alguien que nos conoce bien pero no olvidemos tampoco que la descripción que pueden brindarnos aquéllos no será tan exacta como la que puedan ofrecernos estos últimos.Hay que tener en cuenta que las propuestas que presentamos no son fáciles de llevar a cabo. Supongamosque le pido que me dé su feedback y que usted me responde que, en las distintas situaciones en las quenos hemos visto implicados, ha advertido que soy una persona condescendiente. Quizás tenga dificultades en escuchar su comentario pero no me resultará muy difícil aceptarlo. Es posible que quiera responderle« ¿De qué está hablando? Precisamente lo último que yo querría es ser... condescendiente». Pero me callo.Esta respuesta constituye una evidencia substancial de que he tropezado con un verdadero rasgo o característica de la sombra. Cada vez que respondemos exageradamente «a favor» o «en contra» de algo y nos mantenemos inflexibles en nuestra actitud existen sobradas razones para sospechar que nos hallamos en territorio de la sombra y que haríamos bien en investigar.Pero, aún en el caso de que me resulte extraordinariamente difícil creer que puedo parecer condescendienteescucho su comentario y lo acepto. Entonces voy a un amigo íntimo, le explico lo que estoy haciendo, y le digo que alguien me ha comentado que me ve como una persona condescendiente. Luego le pido que sea sincero y que me diga cómo me percibe. Quizás me baste con esta nueva opinión o quizás necesite seguir repitiendo el proceso. En cualquier caso, si soy sincero conmigo mismo, debería interesarme porlo que me dicen los demás -sea lo que fuere- a este respecto. De modo que cuando la opinión de varias personas sea coincidente haría bien en tomar nota de sus observaciones -esté o no de acuerdo con ellos- y dedicarme a examinarlas con detenimiento.
Analizar nuestras propias proyecciones
Una segunda forma, de aproximarnos a la sombra personal consiste en examinar nuestras proyecciones.La proyección es un mecanismo inconsciente que acontece cuando se activa un rasgo o una característica de nuestra personalidad que permanece desvinculada de nuestra conciencia. Como resultado de la proyección inconsciente percibimos este rasgo en la conducta de los demás y reaccionamos en consecuencia. Así vemos en ellos algo que forma parte de nosotros mismos pero que no reconocemos como propio.Las proyecciones pueden ser tanto negativas como positivas. La mayor parte del tiempo, sin embargo,lo que vemos en los demás son aquellos atributos que nos desagradan de nosotros mismos.
Por consiguiente,para descubrir los elementos de la sombra debemos examinar qué rasgos, características y actitudes nos molestan de los demás y en qué medida nos afectan.
La manera más sencilla de llevar adelante este trabajo consiste en hacer una lista de las cualidades que nos desagradan de los demás como, por ejemplo, la vanidad, el mal humor, el egoísmo, la mala educación, la avaricia, etcétera. Una vez hecha la lista -que probablemente será muy larga- debemos seleccionar aquellas características que más odiemos, aborrezcamos o despreciemos.
Por más difícil que nos resulte de creer -y aún más de asumir- este inventario final nos mostrará una imagen fidedigna de nuestra propia sombra personal.Si, por ejemplo, he anotado que la arrogancia me resulta insoportable y si además critico de manera inflexible este rasgo en los demás convendrá que analice mi propia conducta para ver en qué medida yo también soy arrogante.Obviamente no todas nuestras críticas son proyecciones de rasgos propios indeseables pero cuando nuestra crítica sea desproporcionada o excesiva podemos estar seguros de que algo inconsciente ha sido estimulado y reactivado. Como ya hemos dicho anteriormente, para que la proyección tenga lugar la persona sobre la que proyectamos debe presentar ciertos «garfios». Si Jim es arrogante, por ejemplo,es bastante «razonable» que me sienta ofendido por su conducta pero cuando mi condena de Jim exceda a su falta no cabe la menor duda de que está en juego mi propia sombra personal.Las situaciones conflictivas desatan emociones muy in tensas proporcionándonos, por tanto, un terreno excepcional para la proyección de la sombra. En ellas podemos aprender muchas cosas sobre nuestra sombra ya que lo que censuramos en nuestros «enemigos» no es más que una proyección oscura de nuestra propia oscuridad.
Pero no sólo proyectamos cualidades negativas sobre los demás sino que también hacemos lo mismocon las positivas. En los demás también advertimos rasgos positivos propios que, por alguna razón,rechazamos y nos pasan, por tanto, desapercibidos.No es extraño, por ejemplo, percibir cualidades positivas en los demás sin que exista la menor evidencia empírica que las sostenga.
Debemos comprender que nuestra sombra contiene tanto cualidades positivas como cualidades negativas. En este sentido, también resulta sumamente interesante enumerar las cualidadesque más admiremos en los demás. Así, por ejemplo, cuando nos escuchemos decir: «Yo nunca podré ser así» haríamos bien en analizar esos rasgos porque es muy probable que formen parte denuestra Sombra Dorada.
Examinar nuestros lapsus
Un tercer método para explorar nuestra sombra personal consiste en examinar los «lapsus linguae», los lapsus conductuales y las percepciones equivocadas. Los lapsus linguae son aquellas equivocaciones involuntarias que nos ponen en un aprieto. La sombra, que es en parte todo aquello que queremos ser -pero que no nos atrevemos a ser-, constituye el escenario más apropiado para la manifestación de este tipo de fenómenos. Justificaciones tales como «esto es lo último que hubiera querido decir» o «no puedo creer que yo haya dicho eso» demuestran que si bien la conciencia es la que propone la sombra esla que suele terminar disponiendo.
Ann, por ejemplo, ha aprendido a tolerar todo lo que hacen los demás. Por consiguiente, cuando suamiga Chris decidió, a los dieciséis años, matricularse en una escuela de modelos, Ann la felicitóaunque internamente pensaba que era una ridiculez. Así, cuando felicitó a Chris por su decisión, susombra tomó la palabra y dijo: «Estoy segura de que será una tontería (muddle) extraordinaria».Obviamente, lo que Ann quería decir era «modelo» (model) pero -inconsciente de su desaprobaciónde la decisión de Chris - dijo «tontería» que es lo que realmente pensaba sobre la situación.Los lapsus de conducta son, si cabe, más reveladores todavía. En ocasiones parece que no existaexplicación alguna para la conducta «aberrante» de una persona. En tales casos alguien podríaperfectamente decir: «No sé que le ha ocurrido. ¡Jamás le había visto actuar así!» Los lapsus conductualessuelen ser conductas que parecen completamente ajenas a la persona que los comete y que dejanatónitos a todo el mundo -incluida, claro está, la persona en cuestión.Existe también otro tipo de lapsus en los que nos presentamos de manera diferente a cómopretendemos. Un confe renciante, por ejemplo, que intenta ofrecer un aspecto simpático ante su audiencia puede descubrir luego, sorprendido, que los demás le han visto como «alguien muy sarcástico»; una mujer recatada y tímida puede sentirse incómoda en una fiesta ante la conducta de los hombres y ser, al mismo tiempo, totalmente inconsciente de su propio coqueteo y un hombre que ha sido invitado a dar una breve charla de homenaje a un colega en una comida puede quedarse pasmado cuando su esposa le censura lo «amablemente despectivos» que han sido sus comentarios.Tales situaciones -tan conocidas, por otra parte, por todos nosotros- nos ofrecen la oportunidad de bucear en nuestro interior y salir beneficiados de ese viaje. En nuestra mano está el hacerlo o no hacerlo. Podemos reírnos de esos lapsus, mantenernos a la defensiva, racionalizarlos o esconderlos bajo la alfombra perosólo afrontarlos nos permitirá descubrir la oscuridad que se oculta en nuestra sombra, profundizar ennuestro propio autoconocimiento y poner fin a esos embara zosos, inoportunos y, en ocasiones , hastadestructivos «deslices».Investigar nuestro sentido del humor y nuestras identificaciones
Un cuarto método para acceder a la sombra personal consiste en investigar nuestro sentido del humory las respuestas que suscita en nosotros el humor. La mayoría de nosotros sabe que el sentido delhumor suele evidenciar mucho más de lo que se ve a simple vista. De hecho, quien habla en esasocasiones suele ser la misma sombra. Por otra parte, quienes rechazan y reprimen a la sombra suelen carecer de sentido del humor y se divierten con muy pocas cosas.Veamos, por ejemplo, el viejo chiste de los tres curas de un pequeño pueblo que se reúnen en una especiede «grupo de apoyo». A medida que transcurre el tiempo su amistad crece y aumenta su confianza. Cierto día deciden que ya tie nen la suficiente confianza para confesar sus pecados más graves y compartir así su culpa. «Confieso que he robado dinero del cepillo» -dice el primero. «Eso no está bien -afirma el segundo, prosiguiendo-. Mi principal pecado ha sido el de haber tenido un asunto con una mujer del pueblo vecino». Entonces, el tercero, después de haber escuchado las desdichas de sus compañeros,agrega: «Hermanos, debo confesaros que mi mayor pecado es ser un terrible charlatán. ¡Y que ardo endeseos de salir de aquí! »La mayoría de nosotros explicamos que este chiste nos hace reír porque es divertido pero lo cierto es que nos conecta con el aspecto sombrío del cotilleo y que lo que nos causa gracia es el hecho deidentificarnos con el placer que le aguarda al tercer cura difundiendo por el pueblo los pecados de suscolegas. Obviamente, nosotros sabemos que eso está mal y no desearíamos hacerlo pero, recordemos que la sombra es, entre otras cosas, lo que quisiéramos pero no osamos hacer. El hecho de que este chiste nos resulte divertido puede permitirnos así profundizar un poco la conciencia de nosotros mismos.Por otra parte, quien niega y reprime a su sombra no encontrará divertido el chiste sino que lo censurará agriamente. Tal persona concluirá, por ejemplo, que el chiste no tiene nada de divertido y que los tres curas deberían ser castigados por sus pecados.Sabemos que es de mal gusto disfrutar con el dolor y el infortunio de los demás pero nos resultan muy divertidas las caídas de alguien que patina por vez primera sobre el hielo. En los albores de la historia del cine una de las escenas que más hacían disfrutar al público era el clásico resbalón sobre una piel deplátano. Nos reímos a carcajada limpia del cómico que nos cuenta sus adversidades. En todas estas situaciones el humor evoca risa como expresión de nuestro sadismo reprimido. No cabe la menor duda deque lo que despierta nuestro sentido del humor, aquello que nos resulta especialmente divertido puede contribuir a aumentar nuestro autoconocimiento.En los acontecimientos deportivos -especialmente en las competiciones- podemos observar fácilmente la magnitud e intensidad de la sombra. En este ámbito son alentadas e incluso aplaudidas conductas que en otro entorno resultarían censurables e incluso condenables. Ahí personas afables en otras circunstancias pueden gritar afirmaciones rayanas en la inducción al asesinato. En cierta ocasión fui a un combate de lucha a realizar una encuesta y tropecé con un grupo de ancianas cuya conducta me resultó tan fascinante que olvidé por completo lo que había ido a hacer. Se comportaron de un modo completamente «normal» hasta el momento en que los luchadores subieron al ring. Entonces se pusieron en pie, cerraron los puños y comenzaron a vociferar expresiones vicarias de la agresividad de la sombra tales como: « ¡Mata a ese sucio bastardo!» « ¡No le dejes escapar!» « ¡Rómpele los brazos!
El estudio de los sueños, ensueños y fantasías nos proporciona un último camino .
Aunque digamos lo contrario todos nosotros soñamos, ensoñamos y fantaseamos y si prestamos atención a esas actividades podremos aprender muchas cosas sobre nuestra sombra y sobre sus contenidos.Cuando la sombra aparece en nuestros sueños asume el aspecto de una figura de nuestro mismo sexo. En el sueño reaccionamos ante ella con miedo, desagrado o disgusto, igual que lo haríamos ante alguien a quien consideráramos inferior. En los sueños huimos de la sombra, la evitamos y frecuentemente experimentamos que nos persigue. La sombra también puede aparecer como una figura difusa a la queteme mos y de la que intuitivamente escapamos. Nuestra tendencia habitual ante la sombra consiste en evitarla del mismo modo que solemos hacerlo en la vida consciente.Pero esta figura es nuestra propia sombra -o un aspecto significativo de ella- por consiguiente, la actitud más adecuada será la de afrontarla y descubrir qué es y qué pretende. Debemos observar sus acciones, sus actitudes y sus palabras (en el caso de que pronuncie alguna). La sombra, a fin de cuentas, encarna dimensiones de nuestro ser que podrían ser conscientes y, por tanto, constituye un yacimiento muy provechosopara nuestro autoconocimiento.Quizás insistamos en nuestra negativa a aceptar el hecho de que ensoñamos y fantaseamos pero lo cierto es que resulta imposible que la mente se mantenga atenta y concentrada durante toda nuestra vigilia. Por consiguiente: ¿qué pensamos cuando no estamos pensando en nada? ¿Dónde va nuestra mente? ¿Qué imágenes o fantasías pueblan nuestro pensamiento? Nuestros ensueños y nuestras fantasías pueden ser tan extrañas y contrarias a nosotros que hasta pueden resultar aterradoras. No se trata de algo que estemos dispuestos a admitir fácilmente ante los demás y, en muchas ocasiones, ni siquiera las aceptamos ante nosotros mismos.Pero negar su existencia es perder otra oportunidad de conocernos a nosotros mismos. En nuestras fantasías y en nuestros ensueños cotidianos podemos descubrir pensamientos, proyectos, deseos y sueños que somos incapaces de aceptar a un nivel consciente. Suelen ser fantasías de violencia, poder,riqueza y sexo. Son ensueños de abundancia en los que conseguimos lo imposible. Una vez más, la sombra se halla dispuesta a compartir su patrimonio si la aceptamos y reflexionamos sobre ella.Concluiremos diciendo que nadie puede tomar por nosotros la decisión de afrontar el mundo de nuestra sombra personal. Por otra parte, cada uno de nosotros tiene una vía de acceso diferente y debe seguir supropio camino.
Pero aunque no exista un procedimiento universal para emprender este viaje interno al mundo de la sombra, las recomendaciones que
1) solicitar el feedback de los demás;
2) desvelar el contenido de nuestras proyecciones;
3) examinar los «lapsus» verbales y conductuales que cometemos e investigar lo que ocurre cuandolos demás nos perciben de modo diferente a como lo hacemos nosotros;
4) investigar nuestro sentido del humor y nuestras identificaciones
5) analizar nuestros sueños, ensueños y fantasías.
Solicitar el feedback de los demás
Comencemos mirando más allá del espejo que nos refleja. Cuando estamos frente a un espejo sólo vemos nuestro reflejo tal como lo queremos ver pero si miramos más allá del espejo nos veremos como nos ven los demás.Si esta técnica nos parece muy difícil hagámoslo con otra persona. Evoquemos la imagen de alguien que, en nuestra opinión, se esté engañando a sí mismo. Esto quizás no nos resulte tan difícil porque estamos bastante familiarizados con las dimensiones de la sombra de los demás y hasta nos resultasorprendente que puedan ignorar algo tan evidente.Ahora bien, aunque sólo sea en teoría no podremos dejar de estar de acuerdo -por más que nosempeñemos en negarlo - de que lo mismo que me ocurre a mí le sucede también a usted. Quiero decirque si yo puedo ver claramente su sombra -ante la que usted permanece ciego- no es improbable que usted pueda ver claramente la mía -que tan difícil me resulta de observar y que si me parece interesante decirle lo que veo de usted (de un modo amable, obviamente) también es muy probable que a usted le parezca interesante decirme lo que ve de mí (también de un modo amable, por supuesto).
Así pues, el feedback que nos proporcionan los demás, la descripción que pueden hacer sobre cómo nos ven, constituye una de las formas más eficaces de tomar conciencia de nuestra sombra personal.Desafortunadamente, sin embargo, el simple hecho de pensar en ello nos hace sentir amenazados y preferimos seguir creyendo que los demás nos ven del mismo modo en que nos vemos nosotros.Las personas que nos conocen bien se hallan en una posición privilegiada para ayudarnos adescubrir nuestras facetas más oscuras. Estamos refiriéndonos, claro está, a nuestra esposa, a alguienque nos importe realmente, los amigos íntimos, los socios o los compañeros de trabajo. Paradójicamente, sinembargo, no parecemos estar muy dispuestos a escuchar lo que puedan decirnos estas personas -que potencialmente son las más adecuadas a nuestro interés - y justificamos nuestra falta de atención con el pretexto de que son subjetivos, están proyectando o tienen intereses en el asunto. Obviamente, resulta mucho menos peligroso escuchar a un extraño que a alguien que nos conoce bien pero no olvidemos tampoco que la descripción que pueden brindarnos aquéllos no será tan exacta como la que puedan ofrecernos estos últimos.Hay que tener en cuenta que las propuestas que presentamos no son fáciles de llevar a cabo. Supongamosque le pido que me dé su feedback y que usted me responde que, en las distintas situaciones en las quenos hemos visto implicados, ha advertido que soy una persona condescendiente. Quizás tenga dificultades en escuchar su comentario pero no me resultará muy difícil aceptarlo. Es posible que quiera responderle« ¿De qué está hablando? Precisamente lo último que yo querría es ser... condescendiente». Pero me callo.Esta respuesta constituye una evidencia substancial de que he tropezado con un verdadero rasgo o característica de la sombra. Cada vez que respondemos exageradamente «a favor» o «en contra» de algo y nos mantenemos inflexibles en nuestra actitud existen sobradas razones para sospechar que nos hallamos en territorio de la sombra y que haríamos bien en investigar.Pero, aún en el caso de que me resulte extraordinariamente difícil creer que puedo parecer condescendienteescucho su comentario y lo acepto. Entonces voy a un amigo íntimo, le explico lo que estoy haciendo, y le digo que alguien me ha comentado que me ve como una persona condescendiente. Luego le pido que sea sincero y que me diga cómo me percibe. Quizás me baste con esta nueva opinión o quizás necesite seguir repitiendo el proceso. En cualquier caso, si soy sincero conmigo mismo, debería interesarme porlo que me dicen los demás -sea lo que fuere- a este respecto. De modo que cuando la opinión de varias personas sea coincidente haría bien en tomar nota de sus observaciones -esté o no de acuerdo con ellos- y dedicarme a examinarlas con detenimiento.
Analizar nuestras propias proyecciones
Una segunda forma, de aproximarnos a la sombra personal consiste en examinar nuestras proyecciones.La proyección es un mecanismo inconsciente que acontece cuando se activa un rasgo o una característica de nuestra personalidad que permanece desvinculada de nuestra conciencia. Como resultado de la proyección inconsciente percibimos este rasgo en la conducta de los demás y reaccionamos en consecuencia. Así vemos en ellos algo que forma parte de nosotros mismos pero que no reconocemos como propio.Las proyecciones pueden ser tanto negativas como positivas. La mayor parte del tiempo, sin embargo,lo que vemos en los demás son aquellos atributos que nos desagradan de nosotros mismos.
Por consiguiente,para descubrir los elementos de la sombra debemos examinar qué rasgos, características y actitudes nos molestan de los demás y en qué medida nos afectan.
La manera más sencilla de llevar adelante este trabajo consiste en hacer una lista de las cualidades que nos desagradan de los demás como, por ejemplo, la vanidad, el mal humor, el egoísmo, la mala educación, la avaricia, etcétera. Una vez hecha la lista -que probablemente será muy larga- debemos seleccionar aquellas características que más odiemos, aborrezcamos o despreciemos.
Por más difícil que nos resulte de creer -y aún más de asumir- este inventario final nos mostrará una imagen fidedigna de nuestra propia sombra personal.Si, por ejemplo, he anotado que la arrogancia me resulta insoportable y si además critico de manera inflexible este rasgo en los demás convendrá que analice mi propia conducta para ver en qué medida yo también soy arrogante.Obviamente no todas nuestras críticas son proyecciones de rasgos propios indeseables pero cuando nuestra crítica sea desproporcionada o excesiva podemos estar seguros de que algo inconsciente ha sido estimulado y reactivado. Como ya hemos dicho anteriormente, para que la proyección tenga lugar la persona sobre la que proyectamos debe presentar ciertos «garfios». Si Jim es arrogante, por ejemplo,es bastante «razonable» que me sienta ofendido por su conducta pero cuando mi condena de Jim exceda a su falta no cabe la menor duda de que está en juego mi propia sombra personal.Las situaciones conflictivas desatan emociones muy in tensas proporcionándonos, por tanto, un terreno excepcional para la proyección de la sombra. En ellas podemos aprender muchas cosas sobre nuestra sombra ya que lo que censuramos en nuestros «enemigos» no es más que una proyección oscura de nuestra propia oscuridad.
Pero no sólo proyectamos cualidades negativas sobre los demás sino que también hacemos lo mismocon las positivas. En los demás también advertimos rasgos positivos propios que, por alguna razón,rechazamos y nos pasan, por tanto, desapercibidos.No es extraño, por ejemplo, percibir cualidades positivas en los demás sin que exista la menor evidencia empírica que las sostenga.
Debemos comprender que nuestra sombra contiene tanto cualidades positivas como cualidades negativas. En este sentido, también resulta sumamente interesante enumerar las cualidadesque más admiremos en los demás. Así, por ejemplo, cuando nos escuchemos decir: «Yo nunca podré ser así» haríamos bien en analizar esos rasgos porque es muy probable que formen parte denuestra Sombra Dorada.
Examinar nuestros lapsus
Un tercer método para explorar nuestra sombra personal consiste en examinar los «lapsus linguae», los lapsus conductuales y las percepciones equivocadas. Los lapsus linguae son aquellas equivocaciones involuntarias que nos ponen en un aprieto. La sombra, que es en parte todo aquello que queremos ser -pero que no nos atrevemos a ser-, constituye el escenario más apropiado para la manifestación de este tipo de fenómenos. Justificaciones tales como «esto es lo último que hubiera querido decir» o «no puedo creer que yo haya dicho eso» demuestran que si bien la conciencia es la que propone la sombra esla que suele terminar disponiendo.
Ann, por ejemplo, ha aprendido a tolerar todo lo que hacen los demás. Por consiguiente, cuando suamiga Chris decidió, a los dieciséis años, matricularse en una escuela de modelos, Ann la felicitóaunque internamente pensaba que era una ridiculez. Así, cuando felicitó a Chris por su decisión, susombra tomó la palabra y dijo: «Estoy segura de que será una tontería (muddle) extraordinaria».Obviamente, lo que Ann quería decir era «modelo» (model) pero -inconsciente de su desaprobaciónde la decisión de Chris - dijo «tontería» que es lo que realmente pensaba sobre la situación.Los lapsus de conducta son, si cabe, más reveladores todavía. En ocasiones parece que no existaexplicación alguna para la conducta «aberrante» de una persona. En tales casos alguien podríaperfectamente decir: «No sé que le ha ocurrido. ¡Jamás le había visto actuar así!» Los lapsus conductualessuelen ser conductas que parecen completamente ajenas a la persona que los comete y que dejanatónitos a todo el mundo -incluida, claro está, la persona en cuestión.Existe también otro tipo de lapsus en los que nos presentamos de manera diferente a cómopretendemos. Un confe renciante, por ejemplo, que intenta ofrecer un aspecto simpático ante su audiencia puede descubrir luego, sorprendido, que los demás le han visto como «alguien muy sarcástico»; una mujer recatada y tímida puede sentirse incómoda en una fiesta ante la conducta de los hombres y ser, al mismo tiempo, totalmente inconsciente de su propio coqueteo y un hombre que ha sido invitado a dar una breve charla de homenaje a un colega en una comida puede quedarse pasmado cuando su esposa le censura lo «amablemente despectivos» que han sido sus comentarios.Tales situaciones -tan conocidas, por otra parte, por todos nosotros- nos ofrecen la oportunidad de bucear en nuestro interior y salir beneficiados de ese viaje. En nuestra mano está el hacerlo o no hacerlo. Podemos reírnos de esos lapsus, mantenernos a la defensiva, racionalizarlos o esconderlos bajo la alfombra perosólo afrontarlos nos permitirá descubrir la oscuridad que se oculta en nuestra sombra, profundizar ennuestro propio autoconocimiento y poner fin a esos embara zosos, inoportunos y, en ocasiones , hastadestructivos «deslices».Investigar nuestro sentido del humor y nuestras identificaciones
Un cuarto método para acceder a la sombra personal consiste en investigar nuestro sentido del humory las respuestas que suscita en nosotros el humor. La mayoría de nosotros sabe que el sentido delhumor suele evidenciar mucho más de lo que se ve a simple vista. De hecho, quien habla en esasocasiones suele ser la misma sombra. Por otra parte, quienes rechazan y reprimen a la sombra suelen carecer de sentido del humor y se divierten con muy pocas cosas.Veamos, por ejemplo, el viejo chiste de los tres curas de un pequeño pueblo que se reúnen en una especiede «grupo de apoyo». A medida que transcurre el tiempo su amistad crece y aumenta su confianza. Cierto día deciden que ya tie nen la suficiente confianza para confesar sus pecados más graves y compartir así su culpa. «Confieso que he robado dinero del cepillo» -dice el primero. «Eso no está bien -afirma el segundo, prosiguiendo-. Mi principal pecado ha sido el de haber tenido un asunto con una mujer del pueblo vecino». Entonces, el tercero, después de haber escuchado las desdichas de sus compañeros,agrega: «Hermanos, debo confesaros que mi mayor pecado es ser un terrible charlatán. ¡Y que ardo endeseos de salir de aquí! »La mayoría de nosotros explicamos que este chiste nos hace reír porque es divertido pero lo cierto es que nos conecta con el aspecto sombrío del cotilleo y que lo que nos causa gracia es el hecho deidentificarnos con el placer que le aguarda al tercer cura difundiendo por el pueblo los pecados de suscolegas. Obviamente, nosotros sabemos que eso está mal y no desearíamos hacerlo pero, recordemos que la sombra es, entre otras cosas, lo que quisiéramos pero no osamos hacer. El hecho de que este chiste nos resulte divertido puede permitirnos así profundizar un poco la conciencia de nosotros mismos.Por otra parte, quien niega y reprime a su sombra no encontrará divertido el chiste sino que lo censurará agriamente. Tal persona concluirá, por ejemplo, que el chiste no tiene nada de divertido y que los tres curas deberían ser castigados por sus pecados.Sabemos que es de mal gusto disfrutar con el dolor y el infortunio de los demás pero nos resultan muy divertidas las caídas de alguien que patina por vez primera sobre el hielo. En los albores de la historia del cine una de las escenas que más hacían disfrutar al público era el clásico resbalón sobre una piel deplátano. Nos reímos a carcajada limpia del cómico que nos cuenta sus adversidades. En todas estas situaciones el humor evoca risa como expresión de nuestro sadismo reprimido. No cabe la menor duda deque lo que despierta nuestro sentido del humor, aquello que nos resulta especialmente divertido puede contribuir a aumentar nuestro autoconocimiento.En los acontecimientos deportivos -especialmente en las competiciones- podemos observar fácilmente la magnitud e intensidad de la sombra. En este ámbito son alentadas e incluso aplaudidas conductas que en otro entorno resultarían censurables e incluso condenables. Ahí personas afables en otras circunstancias pueden gritar afirmaciones rayanas en la inducción al asesinato. En cierta ocasión fui a un combate de lucha a realizar una encuesta y tropecé con un grupo de ancianas cuya conducta me resultó tan fascinante que olvidé por completo lo que había ido a hacer. Se comportaron de un modo completamente «normal» hasta el momento en que los luchadores subieron al ring. Entonces se pusieron en pie, cerraron los puños y comenzaron a vociferar expresiones vicarias de la agresividad de la sombra tales como: « ¡Mata a ese sucio bastardo!» « ¡No le dejes escapar!» « ¡Rómpele los brazos!
El estudio de los sueños, ensueños y fantasías nos proporciona un último camino .
Aunque digamos lo contrario todos nosotros soñamos, ensoñamos y fantaseamos y si prestamos atención a esas actividades podremos aprender muchas cosas sobre nuestra sombra y sobre sus contenidos.Cuando la sombra aparece en nuestros sueños asume el aspecto de una figura de nuestro mismo sexo. En el sueño reaccionamos ante ella con miedo, desagrado o disgusto, igual que lo haríamos ante alguien a quien consideráramos inferior. En los sueños huimos de la sombra, la evitamos y frecuentemente experimentamos que nos persigue. La sombra también puede aparecer como una figura difusa a la queteme mos y de la que intuitivamente escapamos. Nuestra tendencia habitual ante la sombra consiste en evitarla del mismo modo que solemos hacerlo en la vida consciente.Pero esta figura es nuestra propia sombra -o un aspecto significativo de ella- por consiguiente, la actitud más adecuada será la de afrontarla y descubrir qué es y qué pretende. Debemos observar sus acciones, sus actitudes y sus palabras (en el caso de que pronuncie alguna). La sombra, a fin de cuentas, encarna dimensiones de nuestro ser que podrían ser conscientes y, por tanto, constituye un yacimiento muy provechosopara nuestro autoconocimiento.Quizás insistamos en nuestra negativa a aceptar el hecho de que ensoñamos y fantaseamos pero lo cierto es que resulta imposible que la mente se mantenga atenta y concentrada durante toda nuestra vigilia. Por consiguiente: ¿qué pensamos cuando no estamos pensando en nada? ¿Dónde va nuestra mente? ¿Qué imágenes o fantasías pueblan nuestro pensamiento? Nuestros ensueños y nuestras fantasías pueden ser tan extrañas y contrarias a nosotros que hasta pueden resultar aterradoras. No se trata de algo que estemos dispuestos a admitir fácilmente ante los demás y, en muchas ocasiones, ni siquiera las aceptamos ante nosotros mismos.Pero negar su existencia es perder otra oportunidad de conocernos a nosotros mismos. En nuestras fantasías y en nuestros ensueños cotidianos podemos descubrir pensamientos, proyectos, deseos y sueños que somos incapaces de aceptar a un nivel consciente. Suelen ser fantasías de violencia, poder,riqueza y sexo. Son ensueños de abundancia en los que conseguimos lo imposible. Una vez más, la sombra se halla dispuesta a compartir su patrimonio si la aceptamos y reflexionamos sobre ella.Concluiremos diciendo que nadie puede tomar por nosotros la decisión de afrontar el mundo de nuestra sombra personal. Por otra parte, cada uno de nosotros tiene una vía de acceso diferente y debe seguir supropio camino.
Pero aunque no exista un procedimiento universal para emprender este viaje interno al mundo de la sombra, las recomendaciones que
LO QUE SABE LA SOMBRA
ENTREVISTA CON JOHN A. SANFORD
D. Patrick Miller
THE SUN: La afirmación de Jung de que prefería ser «un in dividuo completó
antes que una persona buena» puede resultar inquietante y confusa para
muchas personas. ¿Por qué cree usted que hay tantas personas que parecen
desconocer la estrecha relación entre la maldad y la «bondad excesiva»?
SANFORD: La relación existente entre la sombra y el ego constituye un
verdadero problema, un problema que resulta especialmente relevante en la
tradición cristiana. Para la Biblia las diferencias existentes entre
el bien y el mal son muy claras: en una parte está Dios, que es el
bien y en la otra el Diablo, que es el mal. Dios castiga el mal porque
desea que el ser humano sea bueno.
El Nuevo Testamento sostiene la opinión de que si un individuo cede al mal y
lleva a cabo malas acciones su alma inicia un proceso psicológico negativo que
termina conduciéndole a la degradación y la destrucción. De acuerdo a ello el
Cristianismo ha promovido el modelo ideal de «ser una buena persona».
Pero la tradición cristiana original reconocía que el mal se halla
dentro de cada uno de nosotros, que la oposición y la discordia forma
parte integral de cada uno de nosotros.
San Pablo, por ejemplo, como buen psicólogo profundo, se daba cuenta de que
la sombra se hallaba en su interior, sabía que ésa erasu condición, una condición
de la que sólo Dios podía salvarle.
Por ello dijo: «Porque el bien que quisiera hacer no lo hago pero el mal que
no quisiera hacer lo hago».
Más tarde, sin embargo, esta comprensión profunda se ensombreció y los cristianos
terminaron identificándose exclu sivamente con el bien y se dedicaron simplemente
a tratar de ser exclusivamente buenos. Pero de ese modo lo único que lograron fue
perder rápidamente el contacto con la sombra.
Más tarde -como lamentablemente evidencia la historia de la Edad Media - la Iglesia
cometió otro error fatal. A partir de entonces no sólo eran malas las acciones sino que
también lo eran las y una persona podía ser considerada mala tan sólo por pensar en malas acciones. A partir de ese momento no sólo era pecado el adulterio sino que también lo era pensar en él. Ambos, por tanto, debían ser confesados y perdonados.
Como resultado de todo ello la gente comenzó a negar y a reprimir su vida imaginaria y la sombra fue relegándose cada vez más al mundo subterráneo. De este modo, poco a poco fue abriéndose un verdadero abismo entre el bien y el mal.
THE SUN: ¿Este proceso corre paralelo a la desaparición del elemento femenino?
SANFORD: Efectivamente. Eso es precisamente lo que iba a decir. El elemento masculino ve las cosas
bajo la brillante luz del sol, esto es una cosa y aquello es otra completamente diferente. Pero desde el
punto de vista femenino, sin embargo, las cosas, que parecen iluminadas por la luz de la luna, se hallan
mucho más entremezcladas y no son tan nítidas, de modo que no resulta tan fácil establecer una diferencia
rotunda entre ellas. El tema de la sombra, pues, no es, en realidad, tan sencillo como parece a simple
vista. No se trata simplemente de diferenciar entre el bien y el mal sino que es algo mu cho más sutil y
complejo.
El elemento femenino podría habernos ayudado a franquear el abismo que parece existir entre la
sombra y el ego. La Iglesia Cristiana -que en sus comienzos pareció abanderar una especie de
movimiento feminista- muy pronto terminó convirtiéndose en un adalid del patriarcado. De esta manera,
poco a poco el ego y la sombra fueron separándose progresivamente y prepararon el terreno para la aparición del fenómeno que tan bien nos ilustra el relato del Dr. Jekyll y Mr. Hyde. La historia del Cristianismo es paradigmática a este respecto. Recordemos, si no, cómo los líderes de la Inquisición afirmaban estar haciendo correctamente lo que debían.
Obviamente, este tipo de actitud se halla muy difundido en nuestro mundo y los cristianos no son sus
únicos detentadores aunque lo cierto, sin embargo, es que la tradición cristia na se ha mostrado
especialmente recalcitrante a la hora de aumentar la división entre el bien y el mal. No obstante, aunque la
Iglesia intentara proscribir el mundo de la fantasía, era agudamente consciente de la vida interior del ser
humano y siempre ha valorado positivamente la introspección fomentando, de ese modo, el surgimiento de
la psicología profunda.
THE SUN: Yo me eduqué entre fundamentalistas religiosos y siempre he visto en ellos una cierta
rigidez, como si literalmente estuvieran intentando que ciertas cosas no penetraran en su mente, mucho
menos todavía expresarlas abiertamente. Pero para mantener esta división interna es necesario in vertir
una gran cantidad de energía.
SANFORD: Así es, y ello no significa necesariamente que uno termine convirtiéndose realmente en una
buena persona. Luchar por ser bueno no es más que una pose, una forma de engañarse uno mismo.
De este modo se desarrolla la persona, la máscara de bondad tras la que intentamos encubrir a
nuestro ego. El Dr. Jekyll, por ejemplo, tenía una personalidad muy amable y creía en ella a pies
juntillas pero, en realidad, jamás fue una buena persona. Jekyll anhelaba en secreto ser Hyde pero
nunca quiso desprenderse de la máscara social con la que se había ocultado de la sociedad y de sí
mismo. Cuando el brebaje le transformó en su sombra y permitió que ésta saliera a la superficie
creyó haber encontrado la respuesta perfecta a su problema pero entonces era tarde porque su de -
seo de ser Hyde era ya más fuerte que él.
Es importante comprender la diferencia crucial exis tente entre la sombra y la verdadera maldad.
Como dijo en cierta ocasión Fritz Kunkel, el secreto es que el mal no hay que buscarlo en la sombra sino en el ego.
Edward C. Whitmont, un analista neoyorquino, ha descrito claramente a la sombra en términos
junguianos dicien do que se trata de «todo lo que hemos ido rechazado en el curso del desarrollo de
nuestra personalidad por no ajustarse al usted ha sido educado en un entorno cristiano en el que el modelo ideal era ser amable, correcto y genero so ha debido reprimir también
todas aquellas cualidades que se oponían a esa imagen como la cólera, el egoísmo, las fan tasías
sexuales, etcétera. Y finalmente todas esas cualidades de las que se ha despojado el individuo se
aglutinan en torno a una especie de personalidad secundaria -denominada sombra - que, en el
caso de aislarse suficientemente, pueden terminar originando la patología conocida como
personalidad múltiple.
Detrás de cualquier caso de personalidad múltiple siempre se halla la sombra. La sombra no siempre
es el mal, la sombra es únicamente lo opuesto al ego. Jung dijo que la sombra contiene un noventa
por ciento de oro puro. Lo que se ha reprimido encierra una tremenda cantidad de energía y con -
tiene, consecuentemente, un gran potencial positivo. Así pues, por más perturbadora que pueda
parecer, la sombra no es intrínsecamente mala. Es más, perfectamente podríamos decir que la
negativa del ego a comprender y aceptar la totalidad de nuestra personalidad es más responsable
que la misma sombra en la etiología del mal.
THE SUN: La sombra se convierte en algo dañino porque el ego proyecta su propio mal sobre ella.
SANFORD: Exactamente. Si volvemos a ese documento psicológico que se conoce con el nombre
de Nuevo Testamento descubriremos que ahí se dice que el diablo es «el padre de la mentira».
Ahora bien, la sombra nunca miente sobre sus motivaciones reales. Es el ego el que lo hace. Es
por ello que el éxito de cualquier psicoterapia o confesión religiosa auténtica depende de ser
totalmente sinceros con nosotros mismos.
THE SUN: Según la analista junguiana Marie -Louise von Franz: «La sombra sumerge al hombre en
la inmediatez del aquí y del ahora y de este modo va constelando toda su biografía. Por
consiguiente, nuestra inclinación a creer que somos lo que creemos ser es errónea. En realidad es
la biografía de la sombra la que cuenta». Esta cita siempre me hace pensar en el desencanto
político de nuestra sociedad ya que la biogra fía que nos muestran los políticos mientras están en
campaña nunca es su biografía real.
SANFORD: La biografía que los políticos nos muestran -una biografía laboriosamente elaborada
por sus asesores de imagen- es la persona, la máscara. Tras ella se oculta la verda dera realidad de
los políticos, una realidad con la que -si nos lo permitiéramos- podríamos convivir perfectamente.
A la larga, el hecho de asumir la sombra resulta menos dañino que seguir negándola. Lo que arruinó
la carrera política de Gray Hart, por ejemplo, no fue tanto haber tenido alguna que otra aventura
amorosa sino más bien el hecho de seguir negándolo cuando la verdad era ya incuestionable.
Personalmente hablando, eso me hace suponer que en realidad no quería ser tan brillante.
Vivimos en una época en la que las elecciones se ganan o se pierden exclusivamente en base de la
fortaleza de la persona. Reagan es el ejemplo por excelencia porque jamás dará un paso o dirá una
palabra que se salga del guión. Apruebe o no sus decisiones me parece mucho más honesto el presidente
Bush porque con él tengo la sensación de que detrás de la persona se halla un ser humano.
En mi opinión, la jornada de reflexión preelectoral constituye el único momento en el que realmente
estamos en contacto con los políticos. La forma en la que los medios de comunicación de masas
encumbran a la persona nos muestra una faceta monstruosa y peligrosa de la tecnología.
THE SUN: En esta época la sombra parece estar realmente muy presente en nuestros espectáculos -
desde los relatos de Stephen King y Clive Barker hasta las películas de terror pasando por el abierto
satanismo de ciertos grupos de rock duro. Me pregunto si todo ello supondrá una aproximación al reconocimiento
e integración de la sombra o si -como parecen pensar ciertos críticos sociales- significará,
por el contrario, un descenso por la pendiente de la degradación.
SANFORD: Usted pregunta por el momento en el que se atraviesa la línea que separa a la sombra -que es
un elemento complejo pero todavía humano- y entramos en el territorio de lo demoníaco, en el dominio
del mal (si es que realmente existe la maldad más allá del ser humano). El tema del diablo
no sólo ha preocupado a los cristianos ya que también los primitivos persas creían en la existencia de una
maldad sobrenatural.
El holocausto de la Alemania nazi y los pogroms de Stalin no han sido el resultado de la sombra
personal del ser humano sino que se han debido a una entidad siniestra y verdaderamente temible del
psiquismo colectivo. Hay muchas personas que justifican la existencia de ese mal afirmando que los
asesinos han padecido infancias muy desgraciadas y han sido víctimas de todo tipo de abusos parentales
pero yo, por el contrario, creo en la existencia de una entidad arquetípica maligna.
En mi opinión, quienes censuran algunas letras de las canciones rock y similares no andan del todo errados.
Francamente hablando, ese tipo de música me desagrada profundamente. Hay algo en todo ello que me
parece siniestro. Con esto no estoy afirmando, no obstante, que crea que quienes moralizan sobre la
maldad arquetípica estén libres de pecado ya que, en realidad, el hecho de moralizar sobre el mal es,
en sí mismo, una forma sutil de sucumbir a él. Si usted está ata cando el mal como defensa para no ver
su propio Yo está cometiendo el mismo error en que incurrió el Dr. Jekyll.
THE SUN: Pero ¿cómo podríamos especificar la diferencia existente entre lo que nos parece siniestro
y lo que realmente siniestro?
SANFORD: Aunque su pregunta es muy clara no resulta fácil de responder ya que depende mucho del
psiquismo de la persona en cuestión. Cuanto más rígido sea su marco psicológico más cosas le parecerán
siniestras. Sólo puedo decir que la expresión de la maldad arquetípica es profundamente perturbadora y
conmueve a todo el mundo aunque no consigamos encontrar la respuesta adecuada en el momento
oportuno. El mundo, por ejemplo, reaccionó muy lentamente ante las atrocidades cometidas por la
Alemania nazi.
La función que Jung denominaba sensación -la aptitud in terna que nos capacita para atribuir valor a
algo- puede ayudarnos a establecer claramente la diferencia. Esta función -que opera al margen del
ego- nos dice lo que es deseable y lo que no lo es. El ego determina lo que está bien y lo que está
mal desde el punto de vista de sus propios intereses. Así, lo que tiende a reafirmar nuestro sistema de
defensas egocéntrico es bueno y lo que tiende a refutarle es malo. Los puritanos, por ejemplo,
consideraban que las enfermedades que contagiaron y diezmaron a los nativos eran buenas e interpretaron
ese hecho como una señal divina que les allanaba el camino para la conquista. Obviamente, los
indios que perecieron a causa de la viruela tendrían una opinión muy dife rente sobre lo que estaba bien y
lo que estaba mal.
La sensación es una evaluación pura, libre de toda contaminación egocéntrica pero que no siempre
funciona. Gracias a esta función el público norteamericano se dio cuenta de que la guerra de
Vietnam, aunque supuestamente sirviera a nuestros intereses políticos, constituía una terrible calamidad
y terminó oponiéndose a ella. Y por supuesto estaban en lo cierto. Los juicios de valor que establece
esta función son determinaciones fiables que requieren disponer de una in formación adecuada sobre
lo que está bien y lo que está mal en una determinada situación. Si carece de ella o si sólo opera con
información fragmentaria e incompleta la sensación puede llegar perfectamente a conclusiones muy
equivocadas.
THE SUN: <span class=" fbUnderline">¿Cuál es, en su trabajo práctico, el proceso de in tegración de la sombra?</span>
SANFORD: La primera vez que vemos claramente a la sombra nos quedamos espantados. Entonces
algunos de nuestros sistemas de defensa egocéntricos pueden saltar en pedazos o disolverse por
completo. El resultado puede ser una depresión temporal o un enturbiamiento de la conciencia.
Jung equiparaba el proceso de integración -al que llamaba al proceso alquímico, uno de cuyos estadios,
implica el ennegrecimiento de todos los componentes alquímicos del crisol. Este estadio, considerado
habitualmente por el ser humano como una especie de fracaso,resulta absolutamente esencial
y representa, según Jung, el primer contacto con el inconsciente y, por consiguiente, con la sombra.
THE SUN: ¿Es posible quedar atrapado ahí? ¿Es posible quedar condenados a enfrentarnos a la sombra
una y otra vez sin llegar a terminar de integrarla?
SANFORD: Creo que no. Para profundizar realmente en la sombra es necesario movilizar lo que Jung
denominaba Yo -nuestro centro creativo- y cuando ello ocurre la depresión no puede quedar instalada de
manera permanente. Después de eso pueden tener lugar numerosos cambios que asumen aspectos
notablemente diferentes según el individuo en cuestión. En tonces comienza a emerger lo que Kunkel
denominaba el «centro real» de la personalidad y el ego va estableciendo gradualmente una relación
más estrecha con ese centro. En tonces es mucho menos probable que la persona se identifique con el
mal porque la integración de la sombra siempre corre pareja a la disolución de la falsa persona.
<span class=" fbUnderline">Uno se torna mucho más realista porque ve con más claridad la verdad sobré si mismo y la verdad siempre </span><span class=" fbUnderline">tiene efectos saludables. No debemos olvidar que la sinceridad constituye la mejor defensa contra el verdadero mal y que dejar de mentirse a uno mismo es el mejor de los amuletos.</span>
THE SUN: ¿Si el ego no es nuestro «verdadero centro» cuál es entonces éste?
SANFORD: <span class=" fbUnderline">Lo que distingue al enfoque junguiano de cualquier otra visión psicológica es la idea de</span>
<span class=" fbUnderline">que existen dos centros de la personalidad, el ego -que constituye el centro de la conciencia - y el Yo -</span>
<span class=" fbUnderline">el centro de la personalidad global (que incluye la conciencia, el inconsciente y el ego). El Yo es, al</span>
<span class=" fbUnderline">mismo tiempo, la Totalidad y el centro mientras que el ego es un pequeño círculo excéntrico contenido</span>
<span class=" fbUnderline">dentro de la totalidad. También podríamos decir que el ego es el centro menor de la personalidad y</span>
<span class=" fbUnderline">que el Yo, en cambio es su centro mayor</span>.
En los sueños podemos advertir más claramente esta relación. En nuestra vida vigílica el ego es
como el Sol que todo lo ilumina pero que también eclipsa las estrellas. No terminamos de darnos
cuenta de que nosotros no somos los creadores de los contenidos del ego consciente sino que éstos
surgen de otro lugar sin participación consciente de nuestra parte. El ego prefiere creer que es el
artífice de todos nuestros pensamientos pero, aunque no nos percatemos de ello, continuamente nos
hallamos bajo la influencia del inconsciente. En nuestros sueños todo cambia con la aparición del ego
onírico. Cuando recordamos un sueño automáticamente lo identificamos con el ego onírico, nos
referimos a él como «yo» y decimos «tropecé con un oso, luché con él y luego apareció una bailarina», por
ejemplo. Pero la diferencia es que el ego onírico sabe cosas que desconoce el ego vigílico. Podemos,
por ejemplo, recordar que durante el sueño hemos estado corriendo e ignorar, sin embargo, algo que nuestro
ego onírico conoce muy bien: el motivo de nuestra huida.
Y lo que es más importante todavía, el ego onírico nunca es más significativo que cualquier otra de las
imágenes que pueblan nuestro sueño. Cuando el sol se pone se manifiesta un dominio invisible en
nuestra vida vigílica, aparecen las estrellas y descubrimos que no somos más que una estrella de
entre las muchas que brillan en el estrellado firmamento de nuestra alma.
THE SUN: Aunque en vigilia admito a regañadientes la de sombra, en sueños, sin embargo, me resulta algo mucho más real y poderoso que una simple idea. En ocasiones hasta podría llegar a decir que me convierto en la sombra,
como si yo formara parte de ella
SANFORD: En efecto, en el sueño la sombra constituye un sistema energético tan poderoso -al menoscomo
el ego. En el ámbito del sueño los elementos del psiquismo son menos diferentes que en vigilia y
el ego onírico puede observarlos, convertirse en ellos o ubicarse en un estado intermedio entre las
dos posiciones anteriores.
La sombra es siempre un aspecto del ego y sus cualidades pueden haber formado parte de su estructura.
También podríamos decir que la sombra es algo así como el hermano -o la hermana- del ego y no
necesariamente una figura siniestra.
Por último, también es importante recordar que la sombra siempre tiene motivos para hacer lo que hace, motivos relacionado con alguna cualidad reprimida del ego. No es nada habitual que en sueños nos convirtamos en la sombra, es mucho más probable, en cambio, que el ego onírico observe las transformaciones que asume la sombra durante el sueño.
THE SUN: Supongo que es mucho más seguro identificarse con la sombra en un sueño que en la vida
vigílica.
SANFORD: Bien, de nuevo nos encontramos con el tema de las sutilezas de la sombra. En este punto sigo
más a Kunkel que a Jung. La idea es que el ego se halla originalmente muy próximo al centro del Yo y
que, en la medida en que se ale ja de él, desarrolla una actitud
que suele verse exacerbada por tendencias infantiles desfavorables cuya naturaleza termina determinando las peculiaridades de nuestras defensas egocéntricas y, por consiguiente, las características de la misma sombra.
Supongamos que una persona se experimente a sí misma como débil e ineficaz ante el medio pero que
para adaptarse a la vida se convierta en una especie de «enredadera», alguien que no desarrolla su
propia fortaleza sino que se apoya en la de los demás a quienes aprende a valorar de acuerdo a esa
dimensión. De este modo termina asumiendo una postura egocéntrica que es, al mismo tiempo,
necesitada y merecedora. Este es el tipo de persona que siempre necesita el apoyo de los demás, que
puede enumerar un montón de razones para justificar su demanda y, en el caso de no recibir lo que exige,
desprecia a los demás como malas personas.
Este tipo de persona es muy aburrido. De modo que la gente suele cansarse pronto de ellos y, cuando
tal cosa ocurre, dejan de ayudarles. Entonces se sienten amenazados y ansiosos. Ahora bien, para
mantener esta actitud egocéntrica de dependencia e identificación ha debido reprimir el valor y la
sinceridad -cualidades, por lo demás, muy deseables. Pero frente a ellas nuestro sujeto se siente
mortalmente ame nazado y es por ello que las considera diabólicas. No debemos olvidar que las cualidades
reprimidas terminar siendo peligrosas.
Supongamos el caso de un adolescente que asuma la defensa egocéntrica de la tortuga y para ello se
aísle de los demás. Su apariencia solitaria y taciturna le convierte entonces en el blanco idóneo de
cualquier pandilla que tenga la propensión egocéntrica de atormentar a los demás. Éstos se dedican a
hostigar a la sombra fuera de ellos hasta que llega un día en que su caparazón egocéntrico de solitario
explota y la sombra brota a la luz del día. En ese momento puede emprenderla a puñetazos con los demás y,
aun en el caso de que reciba algún que otro golpe, las cosas pueden mejorar favoreciendo incluso su
integración psicológica. Ahora bien, en el caso de que la energía haya sido reprimida durante mucho
tiempo y con mucha intensidad también puede coger el re vólver de su padre, disparar sobre sus torturadores
y suscitar un lamentable incidente.
THE SUN: ¿Usted cree que el muchacho estaba pidiendo eso a sus torturadores?
SANFORD: Por supuesto. El inconsciente está emitiendo precisamente el mensaje exacto que nuestro sujeto
necesita para catalizar su integración. Kunkel solía decir a este respecto que los «arcángeles» son
enviados para completar el plan divino.
THE SUN: Pero los arcángeles no necesariamente son cuidadores.
SANFORD: Así es. Ellos sólo preparan el escenario. Lo único que sabemos es que cuando los
arcángeles entran en acción las cosas ya no permanecen igual. Nadie puede p redecir lo que ocurrirá a partir de
entonces. No deberíamos tomar a la ligera el tema de la liberación de la sombra. Es necesario que el trabajo
de despliegue y liberación de la hostilidad tenga lugar en el contexto seguro de una relación terapéutica -o
en cualquier otra situación controlada- para que la sombra pueda expresarse de manera gradual.
Kunkel hizo la misteriosa afirmación de que «en los momentos decisivos Dios está siempre del lado de la
sombra, no del ego» ya que la sombra siempre se halla mucho más proxima al impulso creativo.
Ahora bien, el ego no necesariamente sostiene una actitud egocéntrica. En tal caso estaríamos hablando de
algo completamente diferente ya que el ego mantiene una relación creativa sana tanto con la sombra como
con el Yo. El proceso de integración no mengua, pues, al ego, sino que simplemente distiende la firmeza de
sus fronteras. Entre un ego fuerte y un ego egocéntrico existe una tremenda diferencia ya que el último es
siempre débil. Así pues, el proceso de individuación que nos permite actualizar nuestro propio potencial
real no puede tener lugar sin la presencia de un ego fuerte.
THE SUN: ¿Eso significa que es imposible llegar a ser el «Yo»?
SANFORD: Correcto. El ego es el vehículo necesario para la expresión del Yo pero debemos estar
dispuestos a hacer lo necesario para ponerlo en su lugar. Como Moisés, por ejemplo, escuchando la
palabra de Dios entre las zarzas ardientes y conduciendo luego a los judíos desde Egipto hasta la Tierra
Prometida. Esa es una acción que sólo puede llevarla a cabo un ego fuerte.
Para la mayor parte de las personas el mal no radica en alguna instancia arquetípica ubicada más allá del ego sino que precisamente se asien ta en él.
D. Patrick Miller
THE SUN: La afirmación de Jung de que prefería ser «un in dividuo completó
antes que una persona buena» puede resultar inquietante y confusa para
muchas personas. ¿Por qué cree usted que hay tantas personas que parecen
desconocer la estrecha relación entre la maldad y la «bondad excesiva»?
SANFORD: La relación existente entre la sombra y el ego constituye un
verdadero problema, un problema que resulta especialmente relevante en la
tradición cristiana. Para la Biblia las diferencias existentes entre
el bien y el mal son muy claras: en una parte está Dios, que es el
bien y en la otra el Diablo, que es el mal. Dios castiga el mal porque
desea que el ser humano sea bueno.
El Nuevo Testamento sostiene la opinión de que si un individuo cede al mal y
lleva a cabo malas acciones su alma inicia un proceso psicológico negativo que
termina conduciéndole a la degradación y la destrucción. De acuerdo a ello el
Cristianismo ha promovido el modelo ideal de «ser una buena persona».
Pero la tradición cristiana original reconocía que el mal se halla
dentro de cada uno de nosotros, que la oposición y la discordia forma
parte integral de cada uno de nosotros.
San Pablo, por ejemplo, como buen psicólogo profundo, se daba cuenta de que
la sombra se hallaba en su interior, sabía que ésa erasu condición, una condición
de la que sólo Dios podía salvarle.
Por ello dijo: «Porque el bien que quisiera hacer no lo hago pero el mal que
no quisiera hacer lo hago».
Más tarde, sin embargo, esta comprensión profunda se ensombreció y los cristianos
terminaron identificándose exclu sivamente con el bien y se dedicaron simplemente
a tratar de ser exclusivamente buenos. Pero de ese modo lo único que lograron fue
perder rápidamente el contacto con la sombra.
Más tarde -como lamentablemente evidencia la historia de la Edad Media - la Iglesia
cometió otro error fatal. A partir de entonces no sólo eran malas las acciones sino que
también lo eran las y una persona podía ser considerada mala tan sólo por pensar en malas acciones. A partir de ese momento no sólo era pecado el adulterio sino que también lo era pensar en él. Ambos, por tanto, debían ser confesados y perdonados.
Como resultado de todo ello la gente comenzó a negar y a reprimir su vida imaginaria y la sombra fue relegándose cada vez más al mundo subterráneo. De este modo, poco a poco fue abriéndose un verdadero abismo entre el bien y el mal.
THE SUN: ¿Este proceso corre paralelo a la desaparición del elemento femenino?
SANFORD: Efectivamente. Eso es precisamente lo que iba a decir. El elemento masculino ve las cosas
bajo la brillante luz del sol, esto es una cosa y aquello es otra completamente diferente. Pero desde el
punto de vista femenino, sin embargo, las cosas, que parecen iluminadas por la luz de la luna, se hallan
mucho más entremezcladas y no son tan nítidas, de modo que no resulta tan fácil establecer una diferencia
rotunda entre ellas. El tema de la sombra, pues, no es, en realidad, tan sencillo como parece a simple
vista. No se trata simplemente de diferenciar entre el bien y el mal sino que es algo mu cho más sutil y
complejo.
El elemento femenino podría habernos ayudado a franquear el abismo que parece existir entre la
sombra y el ego. La Iglesia Cristiana -que en sus comienzos pareció abanderar una especie de
movimiento feminista- muy pronto terminó convirtiéndose en un adalid del patriarcado. De esta manera,
poco a poco el ego y la sombra fueron separándose progresivamente y prepararon el terreno para la aparición del fenómeno que tan bien nos ilustra el relato del Dr. Jekyll y Mr. Hyde. La historia del Cristianismo es paradigmática a este respecto. Recordemos, si no, cómo los líderes de la Inquisición afirmaban estar haciendo correctamente lo que debían.
Obviamente, este tipo de actitud se halla muy difundido en nuestro mundo y los cristianos no son sus
únicos detentadores aunque lo cierto, sin embargo, es que la tradición cristia na se ha mostrado
especialmente recalcitrante a la hora de aumentar la división entre el bien y el mal. No obstante, aunque la
Iglesia intentara proscribir el mundo de la fantasía, era agudamente consciente de la vida interior del ser
humano y siempre ha valorado positivamente la introspección fomentando, de ese modo, el surgimiento de
la psicología profunda.
THE SUN: Yo me eduqué entre fundamentalistas religiosos y siempre he visto en ellos una cierta
rigidez, como si literalmente estuvieran intentando que ciertas cosas no penetraran en su mente, mucho
menos todavía expresarlas abiertamente. Pero para mantener esta división interna es necesario in vertir
una gran cantidad de energía.
SANFORD: Así es, y ello no significa necesariamente que uno termine convirtiéndose realmente en una
buena persona. Luchar por ser bueno no es más que una pose, una forma de engañarse uno mismo.
De este modo se desarrolla la persona, la máscara de bondad tras la que intentamos encubrir a
nuestro ego. El Dr. Jekyll, por ejemplo, tenía una personalidad muy amable y creía en ella a pies
juntillas pero, en realidad, jamás fue una buena persona. Jekyll anhelaba en secreto ser Hyde pero
nunca quiso desprenderse de la máscara social con la que se había ocultado de la sociedad y de sí
mismo. Cuando el brebaje le transformó en su sombra y permitió que ésta saliera a la superficie
creyó haber encontrado la respuesta perfecta a su problema pero entonces era tarde porque su de -
seo de ser Hyde era ya más fuerte que él.
Es importante comprender la diferencia crucial exis tente entre la sombra y la verdadera maldad.
Como dijo en cierta ocasión Fritz Kunkel, el secreto es que el mal no hay que buscarlo en la sombra sino en el ego.
Edward C. Whitmont, un analista neoyorquino, ha descrito claramente a la sombra en términos
junguianos dicien do que se trata de «todo lo que hemos ido rechazado en el curso del desarrollo de
nuestra personalidad por no ajustarse al usted ha sido educado en un entorno cristiano en el que el modelo ideal era ser amable, correcto y genero so ha debido reprimir también
todas aquellas cualidades que se oponían a esa imagen como la cólera, el egoísmo, las fan tasías
sexuales, etcétera. Y finalmente todas esas cualidades de las que se ha despojado el individuo se
aglutinan en torno a una especie de personalidad secundaria -denominada sombra - que, en el
caso de aislarse suficientemente, pueden terminar originando la patología conocida como
personalidad múltiple.
Detrás de cualquier caso de personalidad múltiple siempre se halla la sombra. La sombra no siempre
es el mal, la sombra es únicamente lo opuesto al ego. Jung dijo que la sombra contiene un noventa
por ciento de oro puro. Lo que se ha reprimido encierra una tremenda cantidad de energía y con -
tiene, consecuentemente, un gran potencial positivo. Así pues, por más perturbadora que pueda
parecer, la sombra no es intrínsecamente mala. Es más, perfectamente podríamos decir que la
negativa del ego a comprender y aceptar la totalidad de nuestra personalidad es más responsable
que la misma sombra en la etiología del mal.
THE SUN: La sombra se convierte en algo dañino porque el ego proyecta su propio mal sobre ella.
SANFORD: Exactamente. Si volvemos a ese documento psicológico que se conoce con el nombre
de Nuevo Testamento descubriremos que ahí se dice que el diablo es «el padre de la mentira».
Ahora bien, la sombra nunca miente sobre sus motivaciones reales. Es el ego el que lo hace. Es
por ello que el éxito de cualquier psicoterapia o confesión religiosa auténtica depende de ser
totalmente sinceros con nosotros mismos.
THE SUN: Según la analista junguiana Marie -Louise von Franz: «La sombra sumerge al hombre en
la inmediatez del aquí y del ahora y de este modo va constelando toda su biografía. Por
consiguiente, nuestra inclinación a creer que somos lo que creemos ser es errónea. En realidad es
la biografía de la sombra la que cuenta». Esta cita siempre me hace pensar en el desencanto
político de nuestra sociedad ya que la biogra fía que nos muestran los políticos mientras están en
campaña nunca es su biografía real.
SANFORD: La biografía que los políticos nos muestran -una biografía laboriosamente elaborada
por sus asesores de imagen- es la persona, la máscara. Tras ella se oculta la verda dera realidad de
los políticos, una realidad con la que -si nos lo permitiéramos- podríamos convivir perfectamente.
A la larga, el hecho de asumir la sombra resulta menos dañino que seguir negándola. Lo que arruinó
la carrera política de Gray Hart, por ejemplo, no fue tanto haber tenido alguna que otra aventura
amorosa sino más bien el hecho de seguir negándolo cuando la verdad era ya incuestionable.
Personalmente hablando, eso me hace suponer que en realidad no quería ser tan brillante.
Vivimos en una época en la que las elecciones se ganan o se pierden exclusivamente en base de la
fortaleza de la persona. Reagan es el ejemplo por excelencia porque jamás dará un paso o dirá una
palabra que se salga del guión. Apruebe o no sus decisiones me parece mucho más honesto el presidente
Bush porque con él tengo la sensación de que detrás de la persona se halla un ser humano.
En mi opinión, la jornada de reflexión preelectoral constituye el único momento en el que realmente
estamos en contacto con los políticos. La forma en la que los medios de comunicación de masas
encumbran a la persona nos muestra una faceta monstruosa y peligrosa de la tecnología.
THE SUN: En esta época la sombra parece estar realmente muy presente en nuestros espectáculos -
desde los relatos de Stephen King y Clive Barker hasta las películas de terror pasando por el abierto
satanismo de ciertos grupos de rock duro. Me pregunto si todo ello supondrá una aproximación al reconocimiento
e integración de la sombra o si -como parecen pensar ciertos críticos sociales- significará,
por el contrario, un descenso por la pendiente de la degradación.
SANFORD: Usted pregunta por el momento en el que se atraviesa la línea que separa a la sombra -que es
un elemento complejo pero todavía humano- y entramos en el territorio de lo demoníaco, en el dominio
del mal (si es que realmente existe la maldad más allá del ser humano). El tema del diablo
no sólo ha preocupado a los cristianos ya que también los primitivos persas creían en la existencia de una
maldad sobrenatural.
El holocausto de la Alemania nazi y los pogroms de Stalin no han sido el resultado de la sombra
personal del ser humano sino que se han debido a una entidad siniestra y verdaderamente temible del
psiquismo colectivo. Hay muchas personas que justifican la existencia de ese mal afirmando que los
asesinos han padecido infancias muy desgraciadas y han sido víctimas de todo tipo de abusos parentales
pero yo, por el contrario, creo en la existencia de una entidad arquetípica maligna.
En mi opinión, quienes censuran algunas letras de las canciones rock y similares no andan del todo errados.
Francamente hablando, ese tipo de música me desagrada profundamente. Hay algo en todo ello que me
parece siniestro. Con esto no estoy afirmando, no obstante, que crea que quienes moralizan sobre la
maldad arquetípica estén libres de pecado ya que, en realidad, el hecho de moralizar sobre el mal es,
en sí mismo, una forma sutil de sucumbir a él. Si usted está ata cando el mal como defensa para no ver
su propio Yo está cometiendo el mismo error en que incurrió el Dr. Jekyll.
THE SUN: Pero ¿cómo podríamos especificar la diferencia existente entre lo que nos parece siniestro
y lo que realmente siniestro?
SANFORD: Aunque su pregunta es muy clara no resulta fácil de responder ya que depende mucho del
psiquismo de la persona en cuestión. Cuanto más rígido sea su marco psicológico más cosas le parecerán
siniestras. Sólo puedo decir que la expresión de la maldad arquetípica es profundamente perturbadora y
conmueve a todo el mundo aunque no consigamos encontrar la respuesta adecuada en el momento
oportuno. El mundo, por ejemplo, reaccionó muy lentamente ante las atrocidades cometidas por la
Alemania nazi.
La función que Jung denominaba sensación -la aptitud in terna que nos capacita para atribuir valor a
algo- puede ayudarnos a establecer claramente la diferencia. Esta función -que opera al margen del
ego- nos dice lo que es deseable y lo que no lo es. El ego determina lo que está bien y lo que está
mal desde el punto de vista de sus propios intereses. Así, lo que tiende a reafirmar nuestro sistema de
defensas egocéntrico es bueno y lo que tiende a refutarle es malo. Los puritanos, por ejemplo,
consideraban que las enfermedades que contagiaron y diezmaron a los nativos eran buenas e interpretaron
ese hecho como una señal divina que les allanaba el camino para la conquista. Obviamente, los
indios que perecieron a causa de la viruela tendrían una opinión muy dife rente sobre lo que estaba bien y
lo que estaba mal.
La sensación es una evaluación pura, libre de toda contaminación egocéntrica pero que no siempre
funciona. Gracias a esta función el público norteamericano se dio cuenta de que la guerra de
Vietnam, aunque supuestamente sirviera a nuestros intereses políticos, constituía una terrible calamidad
y terminó oponiéndose a ella. Y por supuesto estaban en lo cierto. Los juicios de valor que establece
esta función son determinaciones fiables que requieren disponer de una in formación adecuada sobre
lo que está bien y lo que está mal en una determinada situación. Si carece de ella o si sólo opera con
información fragmentaria e incompleta la sensación puede llegar perfectamente a conclusiones muy
equivocadas.
THE SUN: <span class=" fbUnderline">¿Cuál es, en su trabajo práctico, el proceso de in tegración de la sombra?</span>
SANFORD: La primera vez que vemos claramente a la sombra nos quedamos espantados. Entonces
algunos de nuestros sistemas de defensa egocéntricos pueden saltar en pedazos o disolverse por
completo. El resultado puede ser una depresión temporal o un enturbiamiento de la conciencia.
Jung equiparaba el proceso de integración -al que llamaba al proceso alquímico, uno de cuyos estadios,
implica el ennegrecimiento de todos los componentes alquímicos del crisol. Este estadio, considerado
habitualmente por el ser humano como una especie de fracaso,resulta absolutamente esencial
y representa, según Jung, el primer contacto con el inconsciente y, por consiguiente, con la sombra.
THE SUN: ¿Es posible quedar atrapado ahí? ¿Es posible quedar condenados a enfrentarnos a la sombra
una y otra vez sin llegar a terminar de integrarla?
SANFORD: Creo que no. Para profundizar realmente en la sombra es necesario movilizar lo que Jung
denominaba Yo -nuestro centro creativo- y cuando ello ocurre la depresión no puede quedar instalada de
manera permanente. Después de eso pueden tener lugar numerosos cambios que asumen aspectos
notablemente diferentes según el individuo en cuestión. En tonces comienza a emerger lo que Kunkel
denominaba el «centro real» de la personalidad y el ego va estableciendo gradualmente una relación
más estrecha con ese centro. En tonces es mucho menos probable que la persona se identifique con el
mal porque la integración de la sombra siempre corre pareja a la disolución de la falsa persona.
<span class=" fbUnderline">Uno se torna mucho más realista porque ve con más claridad la verdad sobré si mismo y la verdad siempre </span><span class=" fbUnderline">tiene efectos saludables. No debemos olvidar que la sinceridad constituye la mejor defensa contra el verdadero mal y que dejar de mentirse a uno mismo es el mejor de los amuletos.</span>
THE SUN: ¿Si el ego no es nuestro «verdadero centro» cuál es entonces éste?
SANFORD: <span class=" fbUnderline">Lo que distingue al enfoque junguiano de cualquier otra visión psicológica es la idea de</span>
<span class=" fbUnderline">que existen dos centros de la personalidad, el ego -que constituye el centro de la conciencia - y el Yo -</span>
<span class=" fbUnderline">el centro de la personalidad global (que incluye la conciencia, el inconsciente y el ego). El Yo es, al</span>
<span class=" fbUnderline">mismo tiempo, la Totalidad y el centro mientras que el ego es un pequeño círculo excéntrico contenido</span>
<span class=" fbUnderline">dentro de la totalidad. También podríamos decir que el ego es el centro menor de la personalidad y</span>
<span class=" fbUnderline">que el Yo, en cambio es su centro mayor</span>.
En los sueños podemos advertir más claramente esta relación. En nuestra vida vigílica el ego es
como el Sol que todo lo ilumina pero que también eclipsa las estrellas. No terminamos de darnos
cuenta de que nosotros no somos los creadores de los contenidos del ego consciente sino que éstos
surgen de otro lugar sin participación consciente de nuestra parte. El ego prefiere creer que es el
artífice de todos nuestros pensamientos pero, aunque no nos percatemos de ello, continuamente nos
hallamos bajo la influencia del inconsciente. En nuestros sueños todo cambia con la aparición del ego
onírico. Cuando recordamos un sueño automáticamente lo identificamos con el ego onírico, nos
referimos a él como «yo» y decimos «tropecé con un oso, luché con él y luego apareció una bailarina», por
ejemplo. Pero la diferencia es que el ego onírico sabe cosas que desconoce el ego vigílico. Podemos,
por ejemplo, recordar que durante el sueño hemos estado corriendo e ignorar, sin embargo, algo que nuestro
ego onírico conoce muy bien: el motivo de nuestra huida.
Y lo que es más importante todavía, el ego onírico nunca es más significativo que cualquier otra de las
imágenes que pueblan nuestro sueño. Cuando el sol se pone se manifiesta un dominio invisible en
nuestra vida vigílica, aparecen las estrellas y descubrimos que no somos más que una estrella de
entre las muchas que brillan en el estrellado firmamento de nuestra alma.
THE SUN: Aunque en vigilia admito a regañadientes la de sombra, en sueños, sin embargo, me resulta algo mucho más real y poderoso que una simple idea. En ocasiones hasta podría llegar a decir que me convierto en la sombra,
como si yo formara parte de ella
SANFORD: En efecto, en el sueño la sombra constituye un sistema energético tan poderoso -al menoscomo
el ego. En el ámbito del sueño los elementos del psiquismo son menos diferentes que en vigilia y
el ego onírico puede observarlos, convertirse en ellos o ubicarse en un estado intermedio entre las
dos posiciones anteriores.
La sombra es siempre un aspecto del ego y sus cualidades pueden haber formado parte de su estructura.
También podríamos decir que la sombra es algo así como el hermano -o la hermana- del ego y no
necesariamente una figura siniestra.
Por último, también es importante recordar que la sombra siempre tiene motivos para hacer lo que hace, motivos relacionado con alguna cualidad reprimida del ego. No es nada habitual que en sueños nos convirtamos en la sombra, es mucho más probable, en cambio, que el ego onírico observe las transformaciones que asume la sombra durante el sueño.
THE SUN: Supongo que es mucho más seguro identificarse con la sombra en un sueño que en la vida
vigílica.
SANFORD: Bien, de nuevo nos encontramos con el tema de las sutilezas de la sombra. En este punto sigo
más a Kunkel que a Jung. La idea es que el ego se halla originalmente muy próximo al centro del Yo y
que, en la medida en que se ale ja de él, desarrolla una actitud
que suele verse exacerbada por tendencias infantiles desfavorables cuya naturaleza termina determinando las peculiaridades de nuestras defensas egocéntricas y, por consiguiente, las características de la misma sombra.
Supongamos que una persona se experimente a sí misma como débil e ineficaz ante el medio pero que
para adaptarse a la vida se convierta en una especie de «enredadera», alguien que no desarrolla su
propia fortaleza sino que se apoya en la de los demás a quienes aprende a valorar de acuerdo a esa
dimensión. De este modo termina asumiendo una postura egocéntrica que es, al mismo tiempo,
necesitada y merecedora. Este es el tipo de persona que siempre necesita el apoyo de los demás, que
puede enumerar un montón de razones para justificar su demanda y, en el caso de no recibir lo que exige,
desprecia a los demás como malas personas.
Este tipo de persona es muy aburrido. De modo que la gente suele cansarse pronto de ellos y, cuando
tal cosa ocurre, dejan de ayudarles. Entonces se sienten amenazados y ansiosos. Ahora bien, para
mantener esta actitud egocéntrica de dependencia e identificación ha debido reprimir el valor y la
sinceridad -cualidades, por lo demás, muy deseables. Pero frente a ellas nuestro sujeto se siente
mortalmente ame nazado y es por ello que las considera diabólicas. No debemos olvidar que las cualidades
reprimidas terminar siendo peligrosas.
Supongamos el caso de un adolescente que asuma la defensa egocéntrica de la tortuga y para ello se
aísle de los demás. Su apariencia solitaria y taciturna le convierte entonces en el blanco idóneo de
cualquier pandilla que tenga la propensión egocéntrica de atormentar a los demás. Éstos se dedican a
hostigar a la sombra fuera de ellos hasta que llega un día en que su caparazón egocéntrico de solitario
explota y la sombra brota a la luz del día. En ese momento puede emprenderla a puñetazos con los demás y,
aun en el caso de que reciba algún que otro golpe, las cosas pueden mejorar favoreciendo incluso su
integración psicológica. Ahora bien, en el caso de que la energía haya sido reprimida durante mucho
tiempo y con mucha intensidad también puede coger el re vólver de su padre, disparar sobre sus torturadores
y suscitar un lamentable incidente.
THE SUN: ¿Usted cree que el muchacho estaba pidiendo eso a sus torturadores?
SANFORD: Por supuesto. El inconsciente está emitiendo precisamente el mensaje exacto que nuestro sujeto
necesita para catalizar su integración. Kunkel solía decir a este respecto que los «arcángeles» son
enviados para completar el plan divino.
THE SUN: Pero los arcángeles no necesariamente son cuidadores.
SANFORD: Así es. Ellos sólo preparan el escenario. Lo único que sabemos es que cuando los
arcángeles entran en acción las cosas ya no permanecen igual. Nadie puede p redecir lo que ocurrirá a partir de
entonces. No deberíamos tomar a la ligera el tema de la liberación de la sombra. Es necesario que el trabajo
de despliegue y liberación de la hostilidad tenga lugar en el contexto seguro de una relación terapéutica -o
en cualquier otra situación controlada- para que la sombra pueda expresarse de manera gradual.
Kunkel hizo la misteriosa afirmación de que «en los momentos decisivos Dios está siempre del lado de la
sombra, no del ego» ya que la sombra siempre se halla mucho más proxima al impulso creativo.
Ahora bien, el ego no necesariamente sostiene una actitud egocéntrica. En tal caso estaríamos hablando de
algo completamente diferente ya que el ego mantiene una relación creativa sana tanto con la sombra como
con el Yo. El proceso de integración no mengua, pues, al ego, sino que simplemente distiende la firmeza de
sus fronteras. Entre un ego fuerte y un ego egocéntrico existe una tremenda diferencia ya que el último es
siempre débil. Así pues, el proceso de individuación que nos permite actualizar nuestro propio potencial
real no puede tener lugar sin la presencia de un ego fuerte.
THE SUN: ¿Eso significa que es imposible llegar a ser el «Yo»?
SANFORD: Correcto. El ego es el vehículo necesario para la expresión del Yo pero debemos estar
dispuestos a hacer lo necesario para ponerlo en su lugar. Como Moisés, por ejemplo, escuchando la
palabra de Dios entre las zarzas ardientes y conduciendo luego a los judíos desde Egipto hasta la Tierra
Prometida. Esa es una acción que sólo puede llevarla a cabo un ego fuerte.
Para la mayor parte de las personas el mal no radica en alguna instancia arquetípica ubicada más allá del ego sino que precisamente se asien ta en él.
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