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martes, 21 de abril de 2015

SUELTO



SUELTO MI PASADO ,
ME ANCLO EN MI PRESENTE ,
AQUI Y AHORA , BENDIGO
TODO LO QUE TENGO
Y LO QUE VENDRA

martes, 3 de junio de 2014

POSEER....



El desapego no quiere decir que no debas poseer nada.
No, no, no es eso.
El desapego quiere decir que nada te debe poseer a ti.



viernes, 11 de abril de 2014

El arte de soltar…

    
No hay que llenar vacíos, hay que habitar espacios.
Hay un capítulo de la vida llamado desapego. Es la cualidad que permite establecer con las personas, con las cosas y con las etapas de la vida una relación de autonomía, de autenticidad. El desapego se relaciona con el abandono del ansia y del deseo, que en la filosofía oriental, son consideradas generadores de dolor y sufrimiento. No poder desapegarse de una persona, de un hábito, de una idea, de un objeto, lleva a establecer con ellos relaciones de posesión o de sumisión. El apego es una actitud que nos deja encadenados al pasado, mientras tanto la vida continúa sucediendo.
El apego a una relación, a una costumbre, a un espacio, a una actividad, a una idea, a una práctica, puede llegar a ser tóxico o disfuncional. El apego traba nuestro andar por la vida, carga nuestro equipaje con lo innecesario, nos impide escoger lo necesario.
El desapego es “EL ARTE DE SOLTAR”

viernes, 31 de mayo de 2013

jueves, 23 de mayo de 2013

SOLTAR !!!!

Soltar no significa estar de acuerdo con lo que está pasando.
Ni significa dejar de darle valor a lo ocurrido.

Tampoco olvidar.
Desde mi punto de vista soltar es dejar de cargar con nuestro pasado,
 ese que nos pesa y nos detiene.
Soltar es elegir dejar de sufrir.
Es aceptar que no hay nada mas que yo pueda hacer
.
Y que muchas veces no depende de mi la solución.
Soltar para poder sentirme libre otra vez, especialmente de poder
elegir y de hacer nuevas y mejores elecciones.
Soltar también es darme permiso muchas veces a volver a empezar, quizás por otro camino esta vez.
Soltar puede ser también tener las manos abiertas para recibir algo Nuevo Soltar es dejar ir y ponerme en acción...
Finalmente si no sueltas el pasado con que mano piensas agarrar el futuro?

Así como necesitamos
soltar la niñez
para llegar a la madurez.
Necesitamos soltar la tristeza
para que llegue la alegría.
Necesitamos soltar

el sufrimiento y el dolor
para que llegue la paz

 a nuestro espíritu.
Siempre habrá un mañana


Cuando no suelto soy yo la que me pongo en una celda y dejo la llave afuera.

Soy yo el que tomo el veneno todos los días esperando que le haga efecto al otro.Cuando aprendo a soltar amanece cada mañana siendo realmente un nuevo día y una nueva oportunidad 
En este momento elijo dejar aquí
todo lo que me hace daño.
Es tiempo de fluir, de dejar ir,
de perdonarme a mi mismo...
Es hora de levar anclas,

de liberar y soltar.
Elijo la aceptación.
Ya es hora de relajarme.
Ahora voy a soltar y confiar mas en Dios

PATRICIA HASHUEL

Problemitas que pesan.....

Una psicóloga, en una sesión grupal, levantó un vaso de agua.
Todo el mundo esperaba la pregunta:
¿Está medio lleno o medio vacío?, sin embargo, ella preguntó: - ¿Cuánto pesa este vaso?
Las respuestas variaron.
Pero la psicóloga agregó:
- No es importante el peso absoluto, todo va a depender del tiempo que lo sostenga.
Si lo sostengo un rato, no habrá problema, si lo sostengo una hora, el brazo me dolerá.
El peso del vaso será siendo el mismo, pero cuanto más tiempo lo sujete... se tornará más pesado y difícil de soportar.

lunes, 4 de marzo de 2013

No te ates

¿Qué hace falta para despertarse?
No hace falta esfuerzo ni juventud ni dis­currir mucho.
Sólo hace falta una cosa, la capacidad de pensar algo nuevo, de ver algo nuevo, de ver algo nuevo y de descubrir lo desconocido. Es la capa­cidad de movernos fuera de los esque­mas que tenemos.
Ser capaz de saltar sobre los esquemas y mirar con ojos nuevos la realidad
que no cambia.

El que piensa como marxista, no piensa; el que piensa como budista, no piensa; el que piensa como musulmán, no piensa... y el que piensa como católico, tampoco piensa.
Ellos son pensados por su ideología. Tú eres un esclavo en tanto y en cuanto
no puedes pensar por encima de tu ideología. Vives dormido y pensado por
una idea.
El profeta no se deja lle­var por ninguna ideología, y por ello es tan mal
recibido. El profeta es el pionero, que se atreve a elevarse por encima de los
esquemas, abriendo camino.
La Buena Nueva fue rechazada por­que no querían la liberación personal,
sino un caudillo que los guiase. Tememos el riesgo de volar por noso­tros
mismos. Tenemos miedo a la li­bertad, a la soledad, y preferimos ser esclavos de unos esquemas. Nos ata­mos voluntariamente, llenándonos de pesadas cadenas, y luego nos queja­mos de no ser libres.
¿Quién te tiene que liberar si ni tú mismo eres cons­ciente de tus cadenas?
Las mujeres se atan a sus maridos, a sus hijos. Los maridos a sus mujeres, a sus negocios. Todos nos atamos a los deseos y nuestro argumento y justifi­cación es el amor.
¿Qué amor? La rea­lidad es que nos amamos a nosotros mismos, pero con un amor adulterado y raquítico que sólo abarca el yo, el ego. Ni siquiera somos capaces de amarnos a nosotros mismos en libertad.
Entonces, ¿cómo vamos a saber amar a los demás, aunque sean nuestros
es­posos o nuestros hijos? Nos hemos acostumbrado a la cárcel de lo
viejo y preferimos dormir para no descubrir la libertad que supone lo nuevo.
 
Lo peor y más peligroso del que duerme es creer que está despierto y confundir sus sueños con la realidad.
 
No confundas los sueños ,Vosotros estáis dormidos porque, si no, ya no necesitarías venir a este cur­so.
Si ya lo vierais todo con ojos nue­vos, ya no necesitaríais venir a
desper­taros. Pero, si sois capaces de recono­ceros dormidos, ser
conscientes de que no estáis despiertos, ya es un paso. Pues lo peor y
más peligroso del que duer­me es creer que está despierto y con­fundir
sus sueños con la realidad. Lo primero que necesitáis para despertar, es
saber que estáis durmiendo y estáis soñando.

La religión es una cosa buena en sí, pero en manos de gente dormida pue­de hacer mucho daño. Y lo podemos ver muy claramente por la historia de una religión que, en el nombre de Dios, cometió tantas barbaridades creyendo que hacía el bien.
Si no sabes emplear la religión en esencia, en libertad, sin fanatismos
ni ideologías de un color u otro, puedes hacer mucho daño y, de hecho,
se sigue haciendo.

Para despertar hay que estar dispues­to a escucharlo todo, más allá de los cartelitos de buenos y malos, con receptividad, que no quiere decir credu­lidad.
Hay que cuestionarlo todo, aten­tos a descubrir las verdades que puede haber,
separándolas de las que no lo son. Si nos identificamos con las teo­rías
sin cuestionarlas con la razón -y sobre todo con la vida- y nos las
tra­gamos almacenándolas en la mente, es que seguimos dormidos
.
No has sabi­do asimilar esas verdades para hacer tus propios criterios. Hay que
ver las ver­dades, analizarlas y ponerlas a prueba, una vez cuestionadas.
Cuando la relación entre amigos no funciona lo bien que tú quisieras, pue­des aliviarla. Puedes pararte y comen­zar una tregua, pero si no has puesto al aire las premisas que
están debajo, el problema sigue en pie, y seguirá gene­rando sentimientos negativos.

El alma que hablar puede con los ojos
también puede besar con la mirada.

Si queres conocer la verdad no des ninguna opinión.
Ni a favor ni en contra.
Porque la lucha entre lo que a uno le gusta y lo que le
 disgusta es la enfermedad de la mente....

Tony de Mello

viernes, 1 de marzo de 2013

APEGOS

Nos han enseñado a estructurar la vida como si las circunstancias fueran permanentes, como si la existencia ideal consistiera en amarrarse a una experiencia estática, donde la realidad fuera inmutable. Aprendimos a buscar estabilidad para hallar felicidad. Y esta creencia nos ha llevado a apreciar más la rigidez de la muerte que la fluidez del movimiento de la vida. La tendencia marcada a querer repetir lo conocido es hoy el obstáculo más grande que tiene un hombre para alcanzar su apertura de conciencia, y representa una fórmula muy eficaz para producir estancamiento.

La vida marca ciclos de aprendizaje. Cuando uno de ellos se completa y todo se derrumba, debemos tener la sabiduría de seguir adelante sin mirar atrás. La experiencia bien vivida entrega para liberarse: dejamos ir nuestra infancia y la relación de dependencia con los padres; la adolescencia y el despertar de la primavera. Muchas veces quedan atrás también las relaciones de pareja, porque el compañero muere o se divorcia. Los hijos se van del hogar y dejan un vacío. Para todos nosotros hay tiempos de abundancia y de escasez; de alborotada juventud y de soledad en la vejez. Estos cambios son etapas que debemos recorrer inexorablemente, porque toda semilla debe nacer, crecer, florecer y dar su fruto.

En la naturaleza solo el hombre no acepta bien el cambio y la separación. Parece no saber que para poder avanzar es preciso soltar. Por eso cuando la realidad cambia, el ser que no es capaz de vaciarse de lo viejo se queda rezagado. Nadie nos enseña que hay un trabajo conciente que hacer, para liberarse de las ataduras del pasado y deshacerse del exceso de equipaje antes de continuar la marcha. Un ciclo de vida concluye y la realidad cambia, pero la mayoría de los individuos se quedan atorados en la añoranza de recuerdos que les condena a una vida sin propósito, porque están ciegos para disfrutar del regalo de un nuevo amanecer.

Cuando existe una dicotomía entre lo que es y lo que uno desearía que fuera, se crean estados de angustia, insatisfacción, dolor, miedo y resentimientos que deben ser sanados. El individuo, que vive fragmentado, debe volver a la unidad y esta solo se alcanza sabiendo cuál es la enseñanza evolutiva escondida tras cada ciclo de experiencias. Cuando lo conocido se derrumba y el horizonte cambia, es importante preguntarnos ¿qué debo aprender ahora? ¿cuál es la razón para que el universo me haya colocado en esta situación?

Para disolver apegos es necesario un cierre. Lo que quedó atrás no debe ser alimentado con la energía del pensamiento por más tiempo. No es posible avanzar por el camino con la mirada fija en el espejo retrovisor. Cuando hay obsesión con imágenes repetitivas, que vienen del pasado, es señal de que todavía queda algo pendiente por disolver y transformar. Entonces, con la ceremonia del perdón sanamos viejas heridas, aquellas que solo con el roce del recuerdo sangran nuevamente. También podemos trabajar en la aceptación de la desaparición de un ser querido. O reconsiderar nuestras quejas, que seguramente se reducen a que alguien cercano a nuestro corazón no cumplió bien con el rol que le asignamos. En este último caso hay que comprender que la culpa es solo nuestra, pues nuestra es la tarea de aceptar que cada ser nace con el derecho y la libertad de ser él mismo.

Cortar los lazos del pasado también significa renunciar a los resentimientos generados cuando las metas humanas previstas no se cumplen. A veces la vida tuerce nuestro destino para darnos la oportunidad de realizar una misión evolutiva trascendental, que el ojo humano no ve, porque el cerebro no conoce.

Hortensia Galvis Ramírez

lunes, 1 de octubre de 2012

El poder del desapego

Cuando la energía de nuestra consciencia esta fuera de control, la mente está en un estado de agitación. Nos gobiernan las emociones. La solución es desapegarse de las tormentas internas, separarse y observar el huracán, dejando que pase. La observación desapegada retira la energía que tus emociones requieren para sustentarse.Por ejemplo, la ira es una condición en la que la lengua trabaja más rápido que la mente. Decimos cosas sin pensarlas, bajo la presión emocional del enfado o la reacción. Cuando nos desapegamos y observamos nuestra propia ira, ésta muere. Si no nos desapegamos de ella y la observamos entonces será nuestra dueña.Por otro lado, necesitamos poder para permanecer libres de la influencia de los demás. El desapego es este poder. Si no podemos permanecer desapegados de las influencias, no podremos mantener los pensamientos bajo control. A partir de ahí se generará una espiral descendente hasta que todo rastro de bienestar interior se pierda.

El primer paso en el desapego es comprender quién eres como entidad espiritual. Esto te permite desapegarte de tu identidad física, y todo su mundo de pensamientos y sentimientos limitados, y en lugar de ello apegarte a tu personalidad espiritual, el ser de paz, fortaleza y estabilidad.

Un día normal siempre estará lleno de desafíos hacia este desapego. Por un lado estará tu conciencia espiritual, pero por el otro estará la atracción hacia los seres humanos y el mundo material. El desapego no quiere decir alejarse del mundo material, sino simplemente permanecer consciente de ti mismo como ser espiritual mientras estás en el mundo e interpretas tu papel. El desapego simplemente significa mantenerte centrado en tu espiritualidad.

Fuente: Asociación Espiritual Mundial Brahma Kumaris

jueves, 10 de noviembre de 2011

La inseguridad --Chopra

La búsqueda de seguridad y de certeza es en realidad un apego a lo conocido. ¿Y qué es lo conocido? Lo conocido es el pasado. Lo conocido no es otra cosa que la prisión del condicionamiento anterior. Allí no hay evolución -absolutamente ninguna evolución. Y cuando no hay evolución, sobrevienen el estancamiento, el desorden, el caos y la decadencia.
La incertidumbre, por otra parte, es el suelo fértil de la creatividad pura y de la libertad. La incertidumbre es penetrar en lo desconocido en cada momento de nuestra existencia. Lo desconocido es el campo de todas las posibilidades, siempre fresco, siempre nuevo, siempre abierto a la creación de nuevas manifestaciones. Sin la incertidumbre y sin lo desconocido, la vida es sólo una vil repetición de recuerdos gastados. Nos convertimos en víctimas del pasado, y nuestro torturador de hoy es el yo que ha quedado de ayer.
Renunciemos a nuestro apego a lo conocido y adentrémonos en lo desconocido, así entraremos en el campo de todas las posibilidades. La sabiduría de la incertidumbre jugará un importante papel en nuestro deseo de entrar en lo desconocido.
Esto significa que en cada momento de nuestra vida habrá emoción, aventura, misterio; que experimentaremos la alegría de vivir: la magia, la celebración, el júbilo y el regocijo de nuestro propio espíritu.Cada día podemos buscar la emoción de lo que puede ocurrir en el campo de todas las posibilidades. Si nos sentimos inseguros, estamos en el camino correcto - no nos demos por vencidos. En realidad no necesitamos tener una idea rígida y completa de lo que haremos la semana próxima o el año próximo, porque si tenemos una idea clara de lo que ha de suceder y nos aferramos rígidamente a ella, dejaremos por fuera un enorme abanico de posibilidades.
Una de las características del campo de todas las posibilidades es la correlación infinita. Este campo puede orquestar una infinidad de sucesos espacio-temporales con el fin de producir el resultado esperado. Pero cuando hay apego, la intención queda atrapada en una forma de pensar rígida y se pierden la fluidez, la creatividad y la espontaneidad inherentes al campo de todas las posibilidades. Cuando nos apegamos a algo, congelamos nuestro deseo, lo alejamos de esa fluidez y esa flexibilidad infinitas y lo encerramos dentro de un rígido marco que obstaculiza el proceso total de la creación.
La ley del desapego no obstaculiza la ley de la intención y el deseo - la fijación de metas. Siempre tenemos la intención de avanzar en una determinada dirección, siempre tenemos una meta. Sin embargo, entre el punto A y el punto B hay un número infinito de posibilidades, y si la incertidumbre está presente, podremos cambiar de dirección en cualquier momento si encontramos un ideal superior o algo más emocionante. Al mismo tiempo, será menos probable que forcemos las soluciones de los problemas, lo cual hará posible que nos mantengamos atentos a las oportunidades.
La ley del desapego acelera el proceso total de la evolución. Cuando entendemos esta ley, no nos sentimos obligados a forzar las soluciones de los problemas. Cuando forzamos las soluciones, solamente creamos nuevos problemas. Pero si fijamos nuestra atención en la incertidumbre y la observamos mientras esperamos ansiosamente a que la solución surja de entre el caos y la confusión, entonces surgirá algo fabuloso y emocionante.
Cuando este estado de vigilancia - nuestra preparación en el presente, en el campo de la incertidumbre - se suma a nuestra meta y a nuestra intención, nos permite aprovechar la oportunidad. ¿Qué es la oportunidad? Es lo que está contenido en cada problema de la vida. Cada problema que se nos presenta en la vida es la semilla de una oportunidad para algún gran beneficio. Una vez que tengamos esta percepción, nos abriremos a toda una gama de posibilidades - lo cual mantendrá vivos el misterio, el asombro, la emoción y la aventura.
Podremos ver cada problema de la vida como la oportunidad de algún gran beneficio. Habiéndonos afianzado en la sabiduría de la incertidumbre, podremos permanecer alerta a las oportunidades. Y, cuando nuestro estado de preparación se encuentre con la oportunidad, la solución aparecerá espontáneamente.
Lo que resulta de esto es lo que denominamos comúnmente "buena suerte". La buena suerte no es otra cosa que la unión del estado de preparación con la oportunidad. Cuando los dos se mezclan con una vigilancia atenta del caos, surge una solución que trae beneficio y evolución para nosotros y para todos los que nos rodean. Ésta es la receta perfecta para el éxito, y se basa en la ley del desapego.

Deepak Chopra. Siete Leyes Espirituales