Para darte cuenta si estás teniendo un karma muy provocador como
consecuencia de deméritos acumulados o, por el contrario, muy luminoso como
efecto de méritos bien merecidos, indaga en estas cinco preguntas:
Primera pregunta kármica: ¿Cómo está tu salud?
Según la edad cronológica, biológica que tengas.*
¿Estás más sano que enfermo? ¿Descuidaste la alimentación? ¿Vives con
constante estrés? ¿Estás autodestruyendo al cuerpo con adicciones o lo amas
tanto por permitirte experimentar esta vida, que lo cuidas?
Segunda pregunta kármica:
¿Cómo estás en cuanto a abundancia en todas las áreas de tu vida?
¿Estás carente y necesitado o tienes lo necesario para vivir
confortablemente?
¿Te sobra o te falta?
¿Sientes que no tienes lo que requerirías para una calidad digna de vida?
Cuando crees en ti, la abundancia comienza a fluir.
¿En qué punto no te conectas con tu verdadera abundancia? ¿Sientes que
mereces recibir?
¿Realizas acciones que te mueven hacia alcanzar tus objetivos?
*Tercera pregunta Kármica:** ¿Cómo estás en tus relaciones afectivas?*
¿Tienes relaciones sanas o enfermas?
¿Tienes tensión con las relaciones más cercanas o, por el contrario, son
distendidas, cálidas y enriquecedoras?
Con la gente clave de tu vida, ¿estás en armonía o en conflicto?
Una relación sana es cuando fluyes en estado de tranquilidad y se potencian
a ser mejores personas cada día. Expresan su amor de manera incondicional y
no procuran daño al otro. La relación enferma está en continuo conflicto,
queriendo sacar provecho de la relación. La persona quiere
–caprichosamente- controlar al otro como si fuera su posesión y desea que
le sirvan sin importar el bien mayor de ambos, solo le importa el bienestar
propio, el de su ego. Se apega, se aferra y no quiere soltar porque el otro
representa una ilusoria completitud del vacío interno.
* *
*Cuarta pregunta kármica:** ¿Cómo estás de tus endorfinas?*
Las endorfinas son las hormonas de la felicidad. ¿Cómo generas estas
hormonas que tanto benefician a la salud? Realizando actividades que te den
placer, que te eleven en dicha y te hagan sentir que el tiempo se detuvo.
El arte te ayuda a potenciar este estado interno.
Si no te conectas con el placer de vivir, todo tu sistema te va a expresar
su frustración, desazón, y angustia. ¿Estás haciendo cosas que te dan
placer? Leer, cantar, caminar, meditar, hacer yoga, bailar, pintar, etc.
¿Estás riendo mucho y disfrutando o padeciendo tu paso por el planeta?
¿Las horas de tu trabajo, son un deleite? Si la respuesta es no, te
pregunto: ¿Qué es lo que te hubiera gustado hacer hasta ahora que no te
atreviste? Genera ideas que te animen. Cambia el ámbito. ¿Qué talento aún
no te animaste a explorar? ¿Qué es lo que te tiene frustrado por no estar
desarrollándolo hasta ahora?
* *
*Quinta pregunta kármica:** ¿Cómo estás de tu conexión espiritual?*
Es decir, ¿Te interesa captar las grandes preguntas de la vida? ¿Quién soy?
¿De dónde vengo? ¿A dónde voy? ¿Cuánto me va a durar el cuerpo? y ¿soy sólo
un cuerpo o mucho más?
Cuando este cuerpo se enferme o esté en el último tiempo de vida corporal,
¿me siento fuerte de enfrentar ese momento? ¿Confío en que soy más que lo
que creí que era? ¿Conozco mi alma, mi esencia, aquello que no cambia?
El cuerpo cambia, todo pasa pero lo que nunca muere es nuestra esencia
fundamental que es eterna y siempre completa. ¿Estás amando lo suficiente o
estás pidiendo a gritos que te amen, mendigando afuera lo que aún no te
animaste a generar internamente?
Para que el despertar surja, tiene que surgir la noche oscura del alma, que
es ese momento en que el mundo exterior ya no nos satisface más y
necesitamos llenar el vacío que nada nunca pudo completarlo. Todo lo que
antes te deslumbraba: reuniones, vacaciones, relaciones de pareja, salidas,
ya no te llena, ahí sucede el despertar. La búsqueda de un sentido más
profundo y trascendente de la vida. Generalmente, cuando nos enfrentamos a
la muerte, recibimos ese cachetazo divino para que volvamos a vivir con
sentido una vida que se llame vida.
Finalmente se comprende que nunca, nada ni nadie va a llenar tu vida hasta
que tú aparezcas en tu vida. ¿Esperas que el mundo te complete o ya sabes
quién eres? ¿Te importa más lo que tu conciencia capta de ti mismo o vives
pendiente de la mirada ajena para sentirte bien? La conciencia te va a
acompañar toda tu vida. El ego muere y es tan efímero como las nubes.
* *
*Una vez que hayas respondido a las cinco preguntas, logra un equilibrio en
las áreas más bajas.*
*El único momento en que puedes modificar tu karma es aquí y ahora. Genera
nuevos esquemas y patrones de conductas. Cambia las acciones que te
enfermaron. Si tu salud no está muy bien, haz modificaciones en cuanto a la
alimentación, movimiento del cuerpo, ejercicios físicos. Si no hay
demasiada abundancia, cree en ti, sé humilde, agradecido, sé simple y
precipita lo que realmente mereces.*
*Para reforzar las endorfinas, anota en un papel lo que amas hacer, tus
hobbies y aquello que cada vez que lo haces sientes que el tiempo no
existe. Vive relaciones sanas, libérate de los apegos que te lastiman.
Indaga en tu ser, en tu verdadera esencia.*
*No hay maestro que no reitere los prodigios de una vida dhármica, una vida
a favor de la vida, mientras que si las acciones, como suele ser la mayoría
de las causadas por la ignorancia y el adormecimiento, son perjudiciales
hacia cualquier forma de vida, el karma que regresa como un boomerang,
sobre quien emanó la energía, es sabiamente duro, causando dolor, desde ya
multiplicado en proporción a la acción causada.*
*Aun ese karma negativo, según las enseñanzas espirituales, se considera
bienvenido y perfecto, porque nos da la oportunidad vertiginosa de acceder
a un nuevo nivel de experiencia e información y, habiendo entendido la
lección, dejar de repetir ese tipo de conducta.*
*Sólo que el hombre no usa el discernimiento y vuelve a quemarse una y otra
vez con la misma llama. ¡Atrévanse a ser nuevas personas!*
PUEDES SER UNA NUEVA PERSONA CADA DÍA, A CADA INSTANTE, AQUÍ Y AHORA!***
Claudio M. Domínguez*
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viernes, 14 de diciembre de 2012
lunes, 2 de abril de 2012
Porque y para que generamos enfermedades
El cuerpo es muy obediente. Cuanto más sano está el cuerpo, más obediente es. Un cuerpo sano es un cuerpo obediente. Un cuerpo enfermo es un cuerpo que ha dejado de obedecer: tenemos sueño, pero el cuerpo se niega a dormir; tenemos hambre, pero el cuerpo no quiere comer. Un cuerpo que deja de obedecer es un cuerpo enfermo, y el cuerpo que obedece es un cuerpo sano, porque el cuerpo nos sigue como una sombra. La dificultad surge cuando el cuerpo deja de obedecer.
La mayoría de nuestras enfermedades son sólo un engaño. Casi un cincuenta por ciento de nuestras enfermedades son falsas. La causa de que en el mundo haya más enfermos no es que aumenten las enfermedades, sino que aumenta la falsedad del hombre. Procurad entender bien esto. Al aumentar los conocimientos y las condiciones económicas, debería descender el número de enfermedades. Pero esto no ha sucedido, pues ha seguido aumentando la capacidad del hombre para mentir. El hombre no sólo miente a los demás, sino que también se miente a sí mismo. También crea nuevas enfermedades.
Si la medicina no consigue curaros, sabed bien que vuestra enfermedad no es curable por medio de la medicación. La causa de la enfermedad se encuentra en alguna otra parte; no tiene nada que ver con la medicación. Podéis maldecir a la medicina y decir que los médicos son unos estúpidos porque no encuentran el tratamiento adecuado para vosotros; podéis probar la medicina ayurvédica o la naturopatía; podéis recurrir a la alopatía o a la homeopatía: nada dará resultado. Ningún médico puede serviros de nada, por la sencilla razón de que un médico sólo puede tratar una enfermedad verdadera; no puede controlar una enfermedad falsa. Y lo más interesante es que vosotros os afanáis en producir enfermedades como éstas y que queréis que perduren.
Más de un cincuenta por ciento de las enfermedades femeninas son falsas. Las mujeres han aprendido desde su infancia una fórmula: sólo reciben amor cuando están enfermas, y no de otro modo. Cuando la esposa está enferma, algunos maridos no va a su trabajo, toman una silla y se sientan junto a la cama de ella. Quizás se esté maldiciendo a sí mismo por hacerlo, pero lo hace. Así, siempre que una mujer quiere recibir atenciones de su marido, cae enferma enseguida. Saben que, estando enfermas, pueden dominar a toda la casa.
La persona enferma se convierte en un dictador, en un tirano. Si la persona dice: “¡Apagad la radio!”, la apagan inmediatamente. Si la persona dice: “Apagad las luces y acostaos”, o “Quedaos todos en casa; que no salga nadie”, los familiares hacen lo que dice. Cuando mayor sea la tendencia dictatorial de una persona, más enferma se pondrá; pues ¿quién está dispuesto a herir los sentimientos de un enfermo? Pero esto es peligroso. De esta forma, estamos contribuyendo en realidad a la enfermedad. Es bueno que un marido se siente junto a su esposa cuanto ésta está sana; es comprensible. Pero, desde luego, no debe dejar de ir a la oficina cuando ella está enferma, fomentando así su enfermedad. Es una solución demasiado costosa.
Una madre no debe prestar demasiada atención a su hijo cuando éste cae enfermo; de lo contrario, el niño caerá enfermo siempre que quiera que le presten atención. Cuando el niño cae enfermo, no os preocupéis tanto por él para que no se establezca en su mente ninguna asociación entre enfermedad y amor. El niño no debe captar la impresión de que siempre que caiga enfermo su madre lo acariciará y le contará cuentos. Por el contrario, la madre debe mimar al hijo cuando éste esté feliz, para que el amor se asocie a la alegría y a la felicidad.
Hemos asociado el amor a la desgracia, y eso es muy peligroso, porque significa que, siempre que alguien necesite amor, llamará a la desgracia para que pueda venir después el amor. Pero nunca se encuentra al amor por la enfermedad. Recordadlo: la enfermedad produce lástima, no amor, y ser objeto de lástima es insultante, es muy degradante. El amor es una cosa completamente diferente. Pero no tenemos conciencia del amor.
OSHO
La mayoría de nuestras enfermedades son sólo un engaño. Casi un cincuenta por ciento de nuestras enfermedades son falsas. La causa de que en el mundo haya más enfermos no es que aumenten las enfermedades, sino que aumenta la falsedad del hombre. Procurad entender bien esto. Al aumentar los conocimientos y las condiciones económicas, debería descender el número de enfermedades. Pero esto no ha sucedido, pues ha seguido aumentando la capacidad del hombre para mentir. El hombre no sólo miente a los demás, sino que también se miente a sí mismo. También crea nuevas enfermedades.
Si la medicina no consigue curaros, sabed bien que vuestra enfermedad no es curable por medio de la medicación. La causa de la enfermedad se encuentra en alguna otra parte; no tiene nada que ver con la medicación. Podéis maldecir a la medicina y decir que los médicos son unos estúpidos porque no encuentran el tratamiento adecuado para vosotros; podéis probar la medicina ayurvédica o la naturopatía; podéis recurrir a la alopatía o a la homeopatía: nada dará resultado. Ningún médico puede serviros de nada, por la sencilla razón de que un médico sólo puede tratar una enfermedad verdadera; no puede controlar una enfermedad falsa. Y lo más interesante es que vosotros os afanáis en producir enfermedades como éstas y que queréis que perduren.
Más de un cincuenta por ciento de las enfermedades femeninas son falsas. Las mujeres han aprendido desde su infancia una fórmula: sólo reciben amor cuando están enfermas, y no de otro modo. Cuando la esposa está enferma, algunos maridos no va a su trabajo, toman una silla y se sientan junto a la cama de ella. Quizás se esté maldiciendo a sí mismo por hacerlo, pero lo hace. Así, siempre que una mujer quiere recibir atenciones de su marido, cae enferma enseguida. Saben que, estando enfermas, pueden dominar a toda la casa.
La persona enferma se convierte en un dictador, en un tirano. Si la persona dice: “¡Apagad la radio!”, la apagan inmediatamente. Si la persona dice: “Apagad las luces y acostaos”, o “Quedaos todos en casa; que no salga nadie”, los familiares hacen lo que dice. Cuando mayor sea la tendencia dictatorial de una persona, más enferma se pondrá; pues ¿quién está dispuesto a herir los sentimientos de un enfermo? Pero esto es peligroso. De esta forma, estamos contribuyendo en realidad a la enfermedad. Es bueno que un marido se siente junto a su esposa cuanto ésta está sana; es comprensible. Pero, desde luego, no debe dejar de ir a la oficina cuando ella está enferma, fomentando así su enfermedad. Es una solución demasiado costosa.
Una madre no debe prestar demasiada atención a su hijo cuando éste cae enfermo; de lo contrario, el niño caerá enfermo siempre que quiera que le presten atención. Cuando el niño cae enfermo, no os preocupéis tanto por él para que no se establezca en su mente ninguna asociación entre enfermedad y amor. El niño no debe captar la impresión de que siempre que caiga enfermo su madre lo acariciará y le contará cuentos. Por el contrario, la madre debe mimar al hijo cuando éste esté feliz, para que el amor se asocie a la alegría y a la felicidad.
Hemos asociado el amor a la desgracia, y eso es muy peligroso, porque significa que, siempre que alguien necesite amor, llamará a la desgracia para que pueda venir después el amor. Pero nunca se encuentra al amor por la enfermedad. Recordadlo: la enfermedad produce lástima, no amor, y ser objeto de lástima es insultante, es muy degradante. El amor es una cosa completamente diferente. Pero no tenemos conciencia del amor.
OSHO
domingo, 11 de marzo de 2012
LOS 12 CONSEJOS PARA RETRASAR EL ENVEJECIMIENTO:
1. COMER MENOS: Es el primero que coloco porque comer todo lo que se nos apetece es el camino más rápido para envejecer, porque comer más de lo que necesitamos aumenta el estrés oxidativo del organismo que agrede a las proteínas, a los lípidos, al ADN y al cerebro. Porque en los alimentos están los radicales libres que oxidan a nuestro organismo.
2. DEPORTE DE FORMA REGULAR. Al practicar deporte aeróbico de forma habitual y continuada segregamos unas sustancias que repercuten en una mayor plasticidad del cerebro.
3. EJERCICIO MENTAL. Hacer ejercicio mental todos los días. Jubilarse no implica sentarse en el sofá de casa a ver la tele, hacer crucigramas o leer. Debemos estimular la mente con retos; por ejemplo: aprender un idioma nuevo. Es una tarea fascinante, que requiere esfuerzo, pero que produce mucho placer, porque es útil y porque provoca la admiración de los demás.
4. VIAJAR MUCHO. Viajar requiere, en esencia, aprender y memorizar, adquirir percepciones y memorias nuevas. La rutina es nefasta para el cerebro. Además, viajar genera un cúmulo de emociones, que es realmente lo que mueve a nuestras neuronas.
5. VIVIR ACOMPAÑADO. Una buena salud mental pasa por tener relaciones buenas y constantes con los demás. La transferencia emocional tiene muchas ventajas sociales. Quienes viven en pareja y tienen amigos se adaptan mejor a los cambios.
6. ADAPTARSE A LOS CAMBIOS. Adaptarse quiere decir también asumir los tiempo que corren. Si nos aislamos, si decimos “yo ya soy muy mayor para esto”, lo único que conseguimos es estresarnos emocionalmente.
7. EVITAR EL ESTRÉS CRÓNICO. El estrés crónico tiene muchas consecuencias dañinas sobre el organismo y el cerebro, libera de forma constante hormonas glucocorticoides que afectan directamente al cerebro. Lo mejor para contrarrestarlo es practicar deporte.
8. NO FUMAR. Este hábito puede producir pequeños infartos cerebrales y declinar las funciones mentales. La nicotina produce una reducción de la memoria y la atrofia y la muerte de las neuronas. Además, aumenta el estrés oxidativo en el cerebro
9. DORMIR BIEN. Necesitamos entre siete y ocho horas de sueño reparador cada noche para que nuestro cerebro pueda borrar aquella información innecesaria y reforzar los conocimientos aprendidos. También para reparar tejidos dañados.
10. EVITAR EL APAGÓN EMOCIONAL. La motivación, la ilusión, la emoción, es lo que nos empuja a tener ganas de vivir. Ése es el motor que llevamos dentro y que nos mueve a querer seguir estando vivos.
11. AGRADECIMIENTO. Agradecer es uno de los gestos humanos más bellos, que une a quien agradece y a quien recibe el agradecimiento. La vejez es un tiempo sano de agradecer, de dar, de crear nuevos lazos y dejar atrás antiguos lastres que eran causas de tensiones, angustias y pesadumbres.
12. LAS PEQUEÑAS COSAS. Ser mayor, de mente clara y sano es un privilegio. Disfrutemos de las pequeñas cosas, sin crearnos necesidades por las que tengamos que luchar para conseguirlas.
2. DEPORTE DE FORMA REGULAR. Al practicar deporte aeróbico de forma habitual y continuada segregamos unas sustancias que repercuten en una mayor plasticidad del cerebro.
3. EJERCICIO MENTAL. Hacer ejercicio mental todos los días. Jubilarse no implica sentarse en el sofá de casa a ver la tele, hacer crucigramas o leer. Debemos estimular la mente con retos; por ejemplo: aprender un idioma nuevo. Es una tarea fascinante, que requiere esfuerzo, pero que produce mucho placer, porque es útil y porque provoca la admiración de los demás.
4. VIAJAR MUCHO. Viajar requiere, en esencia, aprender y memorizar, adquirir percepciones y memorias nuevas. La rutina es nefasta para el cerebro. Además, viajar genera un cúmulo de emociones, que es realmente lo que mueve a nuestras neuronas.
5. VIVIR ACOMPAÑADO. Una buena salud mental pasa por tener relaciones buenas y constantes con los demás. La transferencia emocional tiene muchas ventajas sociales. Quienes viven en pareja y tienen amigos se adaptan mejor a los cambios.
6. ADAPTARSE A LOS CAMBIOS. Adaptarse quiere decir también asumir los tiempo que corren. Si nos aislamos, si decimos “yo ya soy muy mayor para esto”, lo único que conseguimos es estresarnos emocionalmente.
7. EVITAR EL ESTRÉS CRÓNICO. El estrés crónico tiene muchas consecuencias dañinas sobre el organismo y el cerebro, libera de forma constante hormonas glucocorticoides que afectan directamente al cerebro. Lo mejor para contrarrestarlo es practicar deporte.
8. NO FUMAR. Este hábito puede producir pequeños infartos cerebrales y declinar las funciones mentales. La nicotina produce una reducción de la memoria y la atrofia y la muerte de las neuronas. Además, aumenta el estrés oxidativo en el cerebro
9. DORMIR BIEN. Necesitamos entre siete y ocho horas de sueño reparador cada noche para que nuestro cerebro pueda borrar aquella información innecesaria y reforzar los conocimientos aprendidos. También para reparar tejidos dañados.
10. EVITAR EL APAGÓN EMOCIONAL. La motivación, la ilusión, la emoción, es lo que nos empuja a tener ganas de vivir. Ése es el motor que llevamos dentro y que nos mueve a querer seguir estando vivos.
11. AGRADECIMIENTO. Agradecer es uno de los gestos humanos más bellos, que une a quien agradece y a quien recibe el agradecimiento. La vejez es un tiempo sano de agradecer, de dar, de crear nuevos lazos y dejar atrás antiguos lastres que eran causas de tensiones, angustias y pesadumbres.
12. LAS PEQUEÑAS COSAS. Ser mayor, de mente clara y sano es un privilegio. Disfrutemos de las pequeñas cosas, sin crearnos necesidades por las que tengamos que luchar para conseguirlas.
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