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martes, 22 de julio de 2014

Muevete



MUEVETE Y EL CAMINO APARECERA 
PROVERBIO ZEN

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Cuando no tenemos claro el camino a seguir , hay que buscar , hay que moverse
como dice la frase , porque cuando menos lo pensemos el camino aparecera.
Hay que besar muchos sapos hasta que aparece el Principe .
Mr 22/7/2014


jueves, 21 de febrero de 2013

Nuestra evolucion espiritual

La evolución espiritual no se manifiesta por la posibilidad de almacenar conocimientos, declamar verdades u obrar milagros, sino por la capacidad de corregir los propios errores.

Rudolf Steiner

miércoles, 4 de julio de 2012

EL PRECIO DE LAS SOLUCIONES

En esta sociedad "evolucionada " se nos reconoce o se nos paga , por el tipo de soluciones que damos .
En muchos casos juega la oferta y la demanda , en cuanto hay menos gente que puede hacer lo que hago yo , mi valoracion va a ser mas alta .(ej ,goleador del campeonato )
En otros casos hay profesiones que tienen algun status , por el conocimiento que se tiene y la valoracion social  (ej cirujano )
Muchas veces dentro de este tipo de profesiones hay diferentes niveles , un cirujano famoso cobra mas que uno desconocido , lo que se compra al contratar uno conocido es ..."seguridad "voy al abogado o al medico famoso pensando que no puede fallar .
Por eso hay profesiones que son muy pobladas , que para tener un reconocimiento extra tienen que ser famosos en su actividad  .(ej, abogados ,medicos , arquitectos ,etc )
En esta sociedad de tantas trabas ,tambien se le paga bien al que resuelve esos impedimentos .( ej ,despachantes de aduana )
Otro caso interesante es el del artista o artesano ,que aunque le moleste , siempre depende de la valoracion del otro , no es lo mismo el que hace cuadros que se venden en la calle que el que vende en galerias , no es lo mismo actuar en la calle que en television  ,en un caso le das alegria al que pasa caminando y en el otro a millones que miran la television ,vuelvo a repetir ...tu valoracion esta en relacion a la solucion que propinas.

Tambien se te va a valorar cuando le hagas ganar dinero a otra persona , pero se te va a pagar si lo arreglaste antes o que tengas un prestigio que garantice o con altas posibilidades de cumplir el objetivo .

Por eso , las ideas valen en la medida que generan valor o le generan alguna solucion a alguien  y esa solucion esta reconocida (esta ultima parte es la mas importante ).

Lo ideal es incorporar conocimiento en alguna actividad donde uno sea el propietario y poder aplicar ese know how a su propio negocio sin depender de ningun conocimiento especial .

El punto mas importante de este paradigma , es como enfocamos la educacion de nuestros hijos ,ya que mirar la educacion desde este prisma ,hace que la orientemos hacia la accion y por sobre todo ,al servicio del otro ,sabiendo que nuestra vida siempre va a tener un grado de dependencia de acuerdo a la valoracion de lo que hacemos .

NUESTRO TRABAJO VALE EN FUNCION DE LA SOLUCION QUE DAMOS ....Y LA VALORACION QUE TENGA .
NADIE TE REGALA NADA ...NADIE
TODO EL MUNDO ESPERA ALGO A CAMBIO

MR

PD , EL QUE NO VIVE PARA SERVIR ,NO SIRVE PARA VIVIR

Romanos 12,3

El servir es uno de los actos más nobles del ser humano...

sábado, 26 de mayo de 2012

El flautista de Hamelin

Hace mucho tiempo, en la ciudad de Hamelín, sucedió algo muy extraño: una mañana, cuando sus gordos y satisfechos habitantes salieron de sus casas, encontraron las calles invadidas por miles de ratones que merodeaban por todas partes devorando el grano de sus graneros y la comida de sus bien provistas despensas. Nadie acertaba a comprender la causa de tal invasión, y lo que era aún peor, nadie sabía qué hacer para acabar con tan inquitante plaga. Ante la gravedad de la situación se convocó al Consejo y se dijo: “Daremos cien monedas de oro a quien nos libre de los ratones”.
Al poco se presentó ante ellos un flautista alto y desgarbado, a quien nadie había visto antes, y les dijo: “La recompensa será mía. Esta noche no quedará ni un sólo ratón en Hamelín”. Dicho esto, comenzó a pasear por las calles y, mientras paseaba, tocaba con su flauta una maravillosa melodía que encantaba a los ratones, quienes saliendo de sus escondrijos seguían embelesados los pasos del flautista que tocaba incansable su flauta. Y así, caminando y tocando, los llevó a un lugar muy lejano por donde pasaba un caudaloso río donde, al intentar cruzarlo para seguir al flautista, todos los ratones perecieron ahogados.
Los hamelineses, al verse al fin libres de las voraces tropas de ratones, respiraron aliviados. Ya tranquilos y satisfechos, volvieron a sus prósperos negocios, y tan contentos estaban que organizaron una gran fiesta para celebrar el feliz desenlace.
A la mañana siguiente, el flautista se presentó ante el Consejo y reclamó a los hombres de la ciudad las cien monedas de oro prometidas como recompensa. Pero éstos, liberados ya de su problema y cegados por su avaricia, le contestaron: “¡Vete de nuestra ciudad!, ¿o acaso crees que te pagaremos tanto oro por tan poca cosa como tocar la flauta?”. Y dicho esto, el Consejo de Hamelín le volvió la espalda profiriendo grandes carcajadas.
Furioso por la avaricia y la ingratitud de los hamelineses, el flautista, al igual que hiciera el día anterior, tocó una dulcísima melodía una y otra vez, insistentemente. Pero esta vez no eran los ratones quienes le seguían, sino los niños de la ciudad quienes, arrebatados por aquel sonido maravilloso, iban tras los pasos del extraño músico. Cogidos de la mano y sonrientes, formaban una gran hilera, sorda a los ruegos y gritos de sus padres que en vano, entre sollozos de desesperación, intentaban impedir que siguieran al flautista.
El flautista se los llevó lejos, muy lejos, tan lejos que nadie supo adónde, y los niños, al igual que los ratones, nunca jamás volvieron. En la ciudad sólo quedaron sus opulentos habitantes y un inmenso manto de silencio y tristeza. Y esto fue lo que sucedió hace muchos, muchos años, en esta desierta y vacía ciudad de Hamelín, donde, por más que busquéis, nunca encontraréis ni un ratón ni un niño.

EL LEóN Y LA CIGüEñA

Una vez, en el tiempo en que Brahama reinaba en Benarés, estaba un
enorme y fiero león devorando su recién cazada presa, cuando se
atragantó con un hueso. Irritósele la garganta de tal manera, que el pobre animal pasó varios días sin poder probar bocado. Y sufriendo
terriblemente.

Una cigüeña, que le contemplaba desde un árbol, le preguntó una
mañana, al ver cómo se retorcía de dolor:

- ¿Qué os pasa, amigo?

El león explicó con apagada voz el motivo de su sufrimiento.

- Yo podría libraros de ese hueso -dijo la cigüeña cuando el otro animal cesó de hablar,- pero no me atrevo a hacerlo por miedo a que me devoréis.

- No temas -contestó el león, que como rey de los animales hablaba de tú a todo el mundo.- No te devoraré. Te suplico que me libres enseguida del estorbo que tanto daño me hace y que no me deja comer.

- Confío en vuestra palabra. Echaos sobre la espalda y abrid bien la boca.

La fiera hizo lo que le indicaba la cigüeña. Entonces el ave, no queriendo ahorrarse ninguna seguridad, colocó un palo entre las dos imponentes mandíbulas para que el león no pudiese cerrar la boca; enseguida, metiéndole el largo pico hasta la garganta cogió el hueso y en un momento libró al animal de lo que le había hecho pasar tan malos ratos.
Después,con la punta del pico, apartó el palo que impedía cerrar la boca al rey de la selva, y sin aguardar más, voló a posarse sobre una rama.

A los pocos días de esta escena, el león, ya del todo curado, estaba
devorando un gran búfalo, cuando la cigüeña, que le contemplaba desde
un árbol cercano, decidió sondearle. Así, recitó este primer verso;

Por el favor que yo os hice
Con la mejor voluntad
Dadme vos, Gran Majestad,
El premio que se merece.

La contestación del rey de los animales fue la siguiente:

Me pides tú la merced
Que la acción de mí merece.
¿No te parece estar viva
Merced más que suficiente?

A lo que la cigüeña replicó:

Vos no sois agradecido,
Mi señor, el rey León
Habéis dado ya al olvido
El favor que os hice yo.
Algún día os hallaréis
Otra vez en gran apuro,
Y entonces no tendréis
Ningún asilo seguro.

Y dicho esto, el ave voló lejos de la tierra.
Tiempo después, cuando el dios Buda contaba esta historia a sus
discípulos, solía añadir:

- En aquella época el león era Devadata, el traidor, y la blanca cigüeña era yo mismo.