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miércoles, 15 de agosto de 2018

No eres

... No eres la charla que oyes en tu cabeza. Eres el que escucha esa charla. Jiddu Krishnamurti.


NO ERES LA CHARLA QUE OYES EN TU CABEZA.
ERES EL SER QUE ESCUCHA ESA CHARLA .

KRISHNAMURTI

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CUANDO  SOY MI CONVERSACION INTERNA
Y NO LOGRO DESINDENTIFICARME  DE ELLA , MI EGO ME POSEE.
CUANDO EMPIEZO A OBSERVARME  SOY MAS LIBRE .
OBSERVARME SIN JUZGAR
OBSERVAR MIS PENSAMIENTOS Y HACIA DONDE ME LLEVAN ....
PARA QUE PIENSO LO QUE PIENSO ??
CREEMOS QUE SOMOS LIBRES Y
SOMOS ESCLAVOS DE NUESTROS PENSAMIENTOS INCONSCIENTES.
SOLO LA CONCIENCIA NOS HACE LIBRES .
LA CONCIENCIA ES ESTAR ALERTA A NOSOTROS .
ES ESTAR PRESENTES A NUESTROS PENSAMIENTOS ...
SER EL QUE ESCUCHA ESA CHARLA !!!COMO DICE KRISHNAMURTI .
EL GRAN DESAFIO HUMANO ES LA CONCIENCIA .
CON LA CONCIENCIA APARECE NUESTRO VERDADERO SER .
Y SE LOGRA ESTANDO ATENTOS ,
PORQUE LA INCONCIENCIA ES EL ESTADO NATURAL DEL HOMBRE .
LA CONCIENCIA ES EL GRAN CAMBIO DE LA HUMANIDAD .

MR
Noche jueves del 15 de agosto del 2018


miércoles, 1 de mayo de 2013

"La Verdad es una tierra sin caminos"

El hombre no puede llegar a ella por medio de ninguna organización, a
través de credos, dogmas, sacerdotes ni rituales, ni tampoco por medio de
conocimientos filosóficos ni técnicas psicológicas.

Debe hallarla mediante el espejo de la relación, mediante la comprensión
de los contenidos de su propia mente; por la observación y no por el
análisis intelectual ni la disección introspectiva.

El hombre ha construido en sí mismo imágenes -religiosas, políticas y
personales- como valla de seguridad. Éstas se manifiestan en forma de
símbolos, ideas y creencias. La carga de dichas imágenes domina el modo de
pensar del hombre, su relación y su vida cotidiana.Estas imágenes son
la causa de nuestros problemas, porque separan a un hombre de otro.
Su percepción de la vida está formada por los conceptos previamente
establecidos en su mente. *El contenido de su conciencia es toda su existencia. Dicho
contenido es común a toda la humanidad. La individualidad es el nombre, la
forma y la cultura superficial que ha adquirido de la tradición y del
entorno. La unicidad del ser humano no estriba en la libertad superficial,
sino en la completa liberación del contenido de su conciencia, la cual es
común a toda la humanidad. Así pues, él no es ningún individuo.

La libertad no es una reacción; la libertad no es elección. Es pretensión del
hombre creer que es libre porque puede elegir.La libertad es observación
pura sin dirección alguna, sin temor del castigo, ni recompensa.

La libertad es sin motivo; la libertad no se encuentra al final de la
evolución humana, sino en el primer paso de su existencia. En la
observación uno empieza a descubrir la falta de libertad.
La libertad es hallada en el estado de conciencia alerta y sin
elección de nuestra existencia y actividad de cada día.

El pensamiento es tiempo. El pensamiento nace de la experiencia y de los
conocimientos, los cuales son inseparables del tiempo y del pasado. El
tiempo es el enemigo psicológico del hombre. Nuestra acción está basada en
los conocimientos y por lo tanto en el tiempo, de modo que el hombre es
siempre esclavo del pasado. El pensamiento es siempre limitado y así
nosotros vivimos en constante conflicto y lucha. No existe ninguna
evolución psicológica.

Cuando el hombre se vuelva consciente del movimiento de sus propios
pensamientos, verá la división que hay entre el pensador y el
pensamiento, entre el observador y lo observado, entre la experiencia y el que la vive.

Descubrirá que esta división es una ilusión. En este momento sólo hay pura
observación, que es percepción interna sin sombra alguna de pasado ni
de tiempo.
Esta percepción interna intemporalorigina una mutación radical y profunda
en la mente.

La negación total es la esencia de lo positivo. Cuando hay negación de
todas las cosas que el pensamiento ha creado psicológicamente, sólo
entonces, existe el amor, que es compasión e inteligencia.

(Esta declaración fue originalmente escrita por el mismo Krishnamurti el
21 de Octubre de 1980 para el libro: "Krisnamurti: Los años de plenitud" ,
de Mary Lutyens, segundo libro de su biografía.)

viernes, 1 de marzo de 2013

Estando presente a mi accionar -Krishnamurti

‎"El conocimiento de sí mismo, es el principio de la sabiduría
y por lo tanto, el comienzo de la transformación o regeneración. El conocimiento de nosotros no puede dárnoslo nadie, ni habrá de hallarse en libro alguno. Consiste en verse de instante en instante en el espejo de la convivencia, en ver la propia relación con los bienes, las cosas, las personas y las ideas."

Krishnamurti

domingo, 11 de noviembre de 2012

La Transformación del Mundo". Jiddu Krishnamurti.

 Los problemas del mundo son tan colosales, tan complejos, que para comprenderlos y resolverlos hay que abordarlos de un modo muy sencillo y directo; y la sencillez y visión directa no dependen de las circunstancias exteriores ni de nuestros prejuicios y estados de ánimo individuales. Como ya lo he señalado, la solución no ha de encontrarse, por ejemplo, mediante conferencias o proyectos, ni substituyendo a los viejos dirigentes por otros nuevos. Es evidente que la solución está en el creador del problema, en el creador de la maldad, del odio y de la enorme falta de comprensión que existe entre los seres humanos. El causante de estos daños, el creador de estos problemas, es el individuo; ustedes y yo, no el mundo, como creemos.

El mundo es su relación con el otro. El mundo no es algo que existe aparte de ustedes y de mí. El mundo, la sociedad, es la relación que establecemos o procuramos establecer entre unos y otros; de suerte que ustedes y yo somos el problema, no el mundo; porque el mundo es la proyección de nosotros mismos, y para comprender al mundo primero tenemos que comprendernos a nosotros mismos.

Para transformar el mundo, debemos empezar por nosotros mismos y, en ese caso, lo importante es la intención. La intención tiene que consistir en comprendernos a nosotros mismos y en no dejar a otros la responsabilidad de transformarse o producir un cambio mediante la revolución, ya sea de izquierda o de derecha. Es, pues, importante comprender que ésta es nuestra responsabilidad, la de ustedes y la mía; porque, por pequeño que sea el mundo en que vivimos, sí podemos transformarnos, sí podemos hacer surgir un punto de vista radicalmente diferente en nuestra existencia diaria. Sólo entonces, tal vez lograremos afectar al mundo en general, y a las extensas relaciones de unos con otros.
 
La revolución del conocerse
Como ya lo he dicho, vamos a tratar de descubrir el proceso de la comprensión de nosotros mismos, que no es un proceso de aislamiento. No es el retiro del mundo, porque aislados no podemos vivir. Ser es estar relacionado, y el vivir en el aislamiento es cosa inexistente. Es la falta de verdadera convivencia lo que causa conflictos, miseria y lucha; y, por pequeño que sea nuestro mundo, si podemos transformar nuestras relaciones dentro de ese pequeño mundo, ello será como una onda que se extiende constantemente hacia afuera. Creo que es importante ver eso, o sea, que el mundo es nuestra interrelación, por estrecha que sea; y si ahí podemos producir una transformación no superficial sino radical- entonces empezaremos activamente a transformar el mundo.
 
El conocimiento de sí mismo es el principio de la sabiduría y, por lo tanto, el comienzo de la transformación o regeneración. Por consiguiente, es importante descubrir esas cosas por nosotros mismos, pues el conocimiento de nosotros no puede dárnoslo nadie ni habrá de hallarse en libro alguno. Tenemos que descubrir, y para descubrir, tiene que haber intención, búsqueda e investigación. Mientras esa intención de descubrir, de inquirir hondamente, sea débil o no exista, una simple aseveración, o un deseo casual de investigar sobre sí mismo, tiene muy escasa significación.
 
La transformación del mundo se efectúa, pues, por la transformación de uno mismo; porque el yo es producto y parte del proceso total de la existencia humana. Para transformarse, el conocimiento de sí mismo es esencial; porque si no se conoce lo que uno es, no hay base para el verdadero pensar, y sin conocerse a sí mismo, no puede haber transformación. Este conocimiento de uno mismo, requiere una extraordinaria vigilancia de la mente; porque lo que es sufre constante transformación, cambio, y, para seguirlo velozmente, la mente no debe estar atada a ningún dogma ni creencia en particular, a ninguna norma de acción. Si quieren seguir algo, de nada sirve estar atado. Para conocerse a ustedes mismos, tiene que existir la vigilancia, la actitud alerta de la mente, en la que se esta libre de toda creencia, de toda idealización, porque las creencias e ideales no hacen más que dar un color, pervirtiendo la verdadera percepción. Si quieren saber lo que son, no pueden imaginar o creer en algo que no son. Si soy codicioso, envidioso, violento, el solo hecho de tener un ideal de no violencia, de no codicia, es de escaso valor. Pero el saber que uno es codicioso o violento, el saberlo y comprenderlo, requiere una extraordinaria percepción. Exige honestidad, claridad de pensamiento; mientras que perseguir un ideal alejado de lo que es, resulta una escapatoria. Les impide descubrir y obrar directamente sobre lo que son.
 
La comprensión fundamental de sí mismo no llega mediante el conocimiento o la acumulación de experiencias; eso es sólo cultivo de la memoria. La comprensión de sí mismo es de instante en instante; y si únicamente acumulamos conocimiento del yo, es ese conocimiento lo que impide una comprensión más amplia. El conocimiento y la experiencia acumulados, en efecto, llegan a ser el centro mediante el cual el pensamiento enfoca y desarrolla su existencia.

Transformar el mundo
Para transformar el mundo que nos rodea, con su miseria, guerras, desempleo, hambre, divisiones de clase y absoluta confusión, tiene que haber una transformación en nosotros. La revolución debe empezar dentro de uno mismo, pero no de acuerdo con ninguna creencia o ideología, porque la revolución basada en una idea, o en la adaptación a un modelo determinado, no es en modo alguno, evidentemente, una revolución. Para producir una revolución fundamental en uno mismo, hay que comprender todo el proceso del propio pensar y sentir en la vida de relación. Esa es la única solución de todos nuestros problemas, no el tener más disciplinas, más creencias, más ideologías y más instructores.
Si podemos comprendernos a nosotros mismos tal como somos de instante en instante, sin el proceso de acumulación, veremos cómo se produce una tranquilidad que no es producto de la mente, una tranquilidad que no es imaginada ni cultivada; y sólo en ese estado de quietud, de serenidad, puede haber creatividad.
 J. Krishnamurti (1895-1986)

jueves, 13 de septiembre de 2012

Lo unico que importa

Lo que yo digo tiene muy poco valor; usted lo olvidará una vez cierre este libro, o recordará y repetirá ciertas frases, o comparará con lo que ha leído en otros libros, pero no se enfrentará a su propia vida.
Y esto es lo único que importa: su vida, usted mismo, su pequeñez, su superficialidad, su brutalidad, su violencia, su codicia, su ambición, su sufrimiento diario y su dolor interminable. Esto es lo que tiene que comprender, y nadie en la tierra o en el cielo lo va a hacer por usted, sino usted mismo".

Krishnamurti

sábado, 1 de septiembre de 2012

Krishnamurti y la meditación

- La meditación no es una fragmentación de la vida; no consiste en retirarse a un monasterio o encerrarse en una habitación sentándose quietamente por diez minutos o una hora en un intento de concentrarse para aprender a meditar, mientras que por el resto del tiempo uno continúa siendo el mismo, desagradable ser humano.- Es preciso estar atento al desorden que hay dentro de uno mismo, atento a las contradicciones, a las luchas dualísticas, a los deseos opuestos, atento a las actividades ideológicas y a su irrealidad. Uno ha de observar "lo que es" sin condenar, sin juzgar, sin evaluar en absoluto.

- La mayor parte del tiempo está uno inatento. Si usted sabe que está inatento, y presta atención en el momento de advertir la inatención, entonces ya está atento.- La percepción alerta, la comprensión, es un estado de la mente de completo silencio, silencio en el cual no existe opinión, juicio ni evaluación alguna. Es realmente un escuchar desde el silencio. Y es sólo entonces que comprendemos algo en lo cual no está en absoluto envuelto el pensamiento. Esa atención, ese silencio, es un estado de meditación.
- En la meditación existe una gran belleza. Es una cosa extraordinaria. La meditación, no "cómo meditar".

- La meditación es la comprensión de uno mismo y, por lo tanto, significa echar los cimientos del orden en el cual existe esa cualidad de disciplina que no es represión ni imitación ni control. Una mente así, se halla, entonces, en un estado de meditación.- Meditar implica ver muy claramente, y no es posible ver claramente ni estar por completo involucrado en lo que uno ve, cuando hay un espacio entre el observador y la cosa observada.

- La meditación es algo que requiere una formidable base de rectitud, virtud y orden. No se trata de algún estado místico o visionario inducido por el pensamiento, sino de algo que adviene natural y fácilmente cuando uno ha establecido las bases de una recta conducta. Sin tales bases, la meditación se vuelve meramente un escape, una fantasía. De modo que uno ha de asentar esas bases; en realidad, esta misma manera de asentar las bases, es la
meditación.

- Los meditadores profesionales nos dicen que es necesario ejercer el control. Cuando prestamos atención a la mente, vemos que el pensamiento vaga sin rumbo, por lo que tiramos de él hacia atrás tratando de sujetarlo; entonces el pensamiento vuelve a descarriarse y nosotros volvemos a sujetarlo, Y de ese modo el juego continúa interminablemente. Y si podemos llegar a controlar la mente de manera tan completa que ya no divague en absoluto, entonces —se dice— habremos alcanzado el más extraordinario de los estados. Pero en realidad, es todo lo contrario: no habremos alcanzado absolutamente nada. El control implica resistencia. La concentración es una forma de resistencia que consiste en reducir el pensamiento a un punto en particular. Y cuando la mente se adiestra para concentrarse por completo en una sola cosa, pierde su elasticidad, su sensibilidad, y se vuelve incapaz de captar el campo total de la vida.

- El principio de la meditación es el conocimiento de uno mismo, y esto significa darse cuenta de todo movimiento del pensar y del sentir, conocer todas las capas de la conciencia, no sólo las superficiales sino las ocultas, las actividades profundas. Para ello, la mente consciente debe estar serena, calma, a fin de recibir la proyección del inconsciente.
-La mente superficial sólo puede lograr tranquilidad, paz y serenidad, comprendiendo sus propias actividades, observándolas, dándose cuenta de ellas; cuando la mente se da plena cuenta de todas sus actividades, mediante esa comprensión se queda en silencio espontáneamente; entonces el inconsciente puede proyectarse y aflorar. Cuando la totalidad de la conciencia se ha liberado, sólo entonces está en condiciones de recibir lo eterno.

- La meditación no es un medio para algo. Descubrir en todos los momentos de la vida cotidiana qué es verdadero y qué es falso, es meditación. La meditación no es algo por cuyo medio escapáis. Algo en lo que conseguís visiones y toda clase de grandes emociones. Mas el vigilar todos los momentos del día, ver cómo opera vuestro pensamiento, ver funcionar el mecanismo de la defensa, ver los temores, las ambiciones, las codicias y envidias, vigilar todo esto, indagarlo todo el tiempo, eso es meditación, o parte de la meditación.

-No tenéis que acudir a nadie para que os diga qué es meditación o para que os dé un método. Lo puedo descubrir muy sencillamente vigilándome. No me lo tiene que decir otro; lo sé. Queremos llegar muy lejos sin dar el primer paso. Y hallaréis que si dais el primer paso,ese es el último. No hay otro paso.

Krishnamurti