SI REALMENTE QUIERES HACER ALGO ,
ENCONTRARAS EL CAMINO.
SI NO QUIERES ,ENCONTRARAS UNA EXCUSA .
JIM ROHM
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domingo, 31 de mayo de 2015
lunes, 16 de marzo de 2015
VENDIENDO IMAGEN....
Te puedes adornar
con las plumas de otro,
pero no puedes volar con ellas.
Lucian Blaga
con las plumas de otro,
pero no puedes volar con ellas.
Lucian Blaga
lunes, 14 de abril de 2014
No hay nada de lo que no se sirva el “ego” para hincharse.
El discípulo:
-Vengo a ti con nada en las manos.
El maestro:
-Entonces suéltalo en seguida.
El discípulo:
-Pero ¿cómo voy a soltarlo si es nada?
El maestro:
-Entonces llévatelo contigo.
De tu nada puedes hacer una auténtica posesión.
Y llevar contigo tu renuncia como un trofeo.
No abandones tus posesiones.
Abandona tu “ego”.
-Vengo a ti con nada en las manos.
El maestro:
-Entonces suéltalo en seguida.
El discípulo:
-Pero ¿cómo voy a soltarlo si es nada?
El maestro:
-Entonces llévatelo contigo.
De tu nada puedes hacer una auténtica posesión.
Y llevar contigo tu renuncia como un trofeo.
No abandones tus posesiones.
Abandona tu “ego”.
Anthony de Mello
viernes, 26 de julio de 2013
La falta de honestidad...
La falta de honestidad contigo mismo ,genera desconexion interior.
Cuando estas desconectadode ti mismo , no te puedes conectar
con los demas .
Cuando te mientes a ti mismo , le mientes a los otros y como resultado ,
tienes relaciones poco disfrutables o disfuncionales .
Esto sucede porque no estas construyendo confianza .
Empieza a descubrir mentiras que te cuentas y a ser honesto contigo y
Veras como tu vida y tus relaciones comienzan a cambiar !!!
Luis Diaz
Cuando estas desconectadode ti mismo , no te puedes conectar
con los demas .
Cuando te mientes a ti mismo , le mientes a los otros y como resultado ,
tienes relaciones poco disfrutables o disfuncionales .
Esto sucede porque no estas construyendo confianza .
Empieza a descubrir mentiras que te cuentas y a ser honesto contigo y
Veras como tu vida y tus relaciones comienzan a cambiar !!!
Luis Diaz
lunes, 11 de marzo de 2013
Es dificil aprender
"Es muy difícil aprender cuando usted declara que todo esta bien."
Julio Olalla - Coach ontologico
martes, 19 de febrero de 2013
ES DIFICIL ACEPTAR
ES DIFICIL ACEPTAR LA VERDAD CUANDO LAS MENTIRAS
SON EXACTAMENTE LO QUE QUERIAMOS ESCUCHAR
SON EXACTAMENTE LO QUE QUERIAMOS ESCUCHAR
viernes, 1 de febrero de 2013
Nuestras Historias
Un hombre cuenta sus historias tantas veces que, al final,
él mismo se convierte en esas historias.
Big Fish
él mismo se convierte en esas historias.
Big Fish
jueves, 23 de agosto de 2012
La vida es difícil.
Esta es una gran verdad, una de las más grandes. Es una gran verdad porque, una vez que la comprendemos realmente, la trascendemos. Cuando nos damos cuenta de que la vida es difícil – una vez que lo hemos comprendido y aceptado verdaderamente- , ya no resulta difícil, porque una vez que se acepta esta verdad, la dificultad de la vida ya no importa.
La mayoría de las personas no comprende de forma cabal la idea de que la vida es difícil. Sin embargo, no deja de lamentarse, ruidosa o sutilmente, de la enormidad de sus propios problemas, de la carga que representan y de todas sus dificultades, como si la vida fuera en general una aventura fácil, como si la vida tuviera que ser fácil. Estas personas manifiestan, de una u otra manera, la creencia de que sus dificultades constituyen la única clase de desgracia que no debería haberles tocado en suerte, pero que, por algún motivo, ha caído especialmente sobre ellas o sobre su familia, su tribu, su clase, su nación, su raza o su especie, y no sobre otros. Conozco bien estas lamentaciones porque yo mismo las he proferido alguna vez.
La vida es una serie de problemas. ¿Hemos de lamentarnos o hemos de resolverlos? ¿No queremos enseñar a nuestros hijos a resolverlos?
La disciplina es el instrumento básico que necesitamos para resolver los problemas de la vida. Sin disciplina no podemos resolver nada. Con un poco de disciplina podemos solucionar algunos problemas y con una total disciplina podemos resolver todos los problemas.
La vida es difícil porque afrontar y resolver problemas es doloroso. Los problemas, según su naturaleza, pueden suscitar en nosotros frustración, dolor, tristeza, sentimientos de soledad y culpa, arrepentimiento, cólera, miedo, ansiedad, angustia o desesperación. Son sentimientos desagradables, a menudo muy desagradables, en ocasiones tanto como cualquier dolor físico, y a veces tan intensos como los peores dolores físicos. A causa del dolor que los acontecimientos o conflictos nos producen, los denominados problemas. Y como al vida plantea una interminable serie de problemas, siempre es difícil y está tan llena de sufrimiento como de alegría.
Sin embargo, la vida cobra su sentido precisamente en este proceso de afrontar y resolver problemas. Los problemas constituyen la frontera entre el éxito y el fracaso. Los problemas fomentan nuestro valor y nuestra sabiduría; más aún, crean nuestro valor y nuestra sabiduría. Sólo a causa de los problemas maduramos mental y espiritualmente. Cuando deseamos estimular el desarrollo y la madurez del espíritu humano, lanzamos un desafío a la capacidad del hombre para resolver problemas, del mismo modo que en la escuela ponemos problemas a los niños para que los resuelvan. Aprendemos gracias al sufrimiento que supone afrontar y resolver problemas. Como dijo Benjamín F'ranklin: “Lo que hiere, enseña”. De aquí que las personas juiciosas, lejos de temer los problemas, los afronten de buen grado y acepten el sufrimiento que comportan.
Esta tendencia a eludir los problemas y los sufrimientos inherentes a ellos es la base primaria de toda enfermedad mental. Dado que casi todos los seres humanos tenemos, en mayor o menor medida, esta tendencia, casi todos estamos, en mayor o menor medida mentalmente enfermos, es decir, no gozamos de una salud mental completa. Algunos vamos tan lejos en este empeño por evitar los problemas y los sufrimientos que nos alejamos mucho de todo cuanto puede ser útil para encontrar una salida fácil, forjando a veces las más complicadas fantasías, con total exclusión de la realidad Digámoslo con las breves y sencillas palabras de Carl Jung: “La neurosis es siempre un sustituto de los sufrimientos verdaderos.”
Pero el sustituto termina por convertirse en algo más penoso que el sufrimiento legítimo que aquél debía evitar. La neurosis misma se convierte en el máximo problema. Muchos intentan entonces evitar ese dolor y ese problema mediante una capa tras otra de neurosis. Afortunadamente, sin embargo, algunos tienen el valor de hacer frente a sus neurosis y comienzan a aprender -por lo general con la ayuda de la psicoterapia - el modo de experimentar el sufrimiento genuino. En todo caso, cuando eludimos el sufrimiento genuino que resulta de afrontar problemas, nos privamos también de la posibilidad evolutiva que los problemas nos ofrecen. Por esta razón, en las enfermedades mentales crónicas se detiene nuestro proceso de desarrollo y quedamos atascados. Y, sin una cura, el espíritu humano comienza a encogerse y marchitarse.
Así pues, debemos inculcar en nosotros y en nuestros hijos los medios para alcanzar la salud mental y espiritual. Quiero decir que debemos enseñarnos a nosotros mismos y a nuestros hijos la necesidad del sufrimiento y el valor que éste implica, la necesidad de afrontar directamente los problemas y de experimentar el dolor que nos acarrean.
Scott Peck
lunes, 23 de julio de 2012
Honestidad consigo mismo
"La falta de honestidad contigo mismo, genera desconexión interior. Cuando estás desconectado de ti mismo, no te puedes conectar con los demás. Cuando te mientes a ti mismo, le mientes a los otros y como resultado, tienes relaciones poco disfrutables o disfuncionales. Esto sucede porque no estás construyendo 'confianza'. Empieza a descubrir las mentiras que te cuentas y a ser honesto contigo y ¡Verás cómo tu vida y tus relaciones comienzan a cambiar!"
Luis Díaz
Luis Díaz
viernes, 18 de mayo de 2012
LO QUE SE OCULTA
Si hubiese ventanas para mirar dentro de la cabeza de la gente estaríamos
en un verdadero apuro, la vida se volvería muy difícil. Podemos hablar con
alguien de una forma amistosa, pero a la vez estar pensando: «¿Cuándo se
morirá?». En la superficie hay una cosa y en el fondo hay otra, y no
nos atrevemos a mirar y ver en nuestro interior.
Tu cara cuando estás entre la gente está retocada y es artificial; en el fondo eres una persona totalmente distinta. Puedes lograr encubrir cosas poniendo
buenos pensamientos en la superficie, pero por dentro te quema el fuego de los
pensamientos. En la superficie puedes parecer absolutamente tranquilo y
sano, pero por dentro todo está enfermo y alterado. En la superficie puedes
estar sonriendo, pero *es posible que esa sonrisa sólo esté encubriendo un
mar de lágrimas. *De hecho, es probable que hayas estado ensayando esa
sonrisa para esconder las lágrimas. Esto es lo que suele hacer la gente.
Alguien le preguntó una vez a Nietzsche:
-Siempre te estás riendo eres muy alegre ¿Realmente te sientes así?
Nietzsche le contestó:
-Ahora que me lo preguntas te diré la verdad. Me río por no ponerme a
llorar. Antes de ponerme a llorar, me reprimo con la risa. Reprimo las
lágrimas. Mi risa debe convencer a los demás de que soy feliz. Y sólo me
río porque estoy tan triste que me alivio riéndome. A veces me puedo
consolar así.
Nadie ha visto reírse a Buda, nadie ha visto reírse a Mahavira, nadie ha
visto reirse a Jesús. Debe haber algún motivo. Probablemente, en su
interior no hay lágrimas por eso no tienen necesidad de ocultarlas.
Probablemente, en su interior no hay tristeza que tengan que ocultar
sonriendo. Ha desaparecido todo lo que estuviese alterado en su interior de
modo que ahora ya no es necesario adornarlo con flores de risa.
Si alguien apesta tiene que rociarse con perfume. Si alguien tiene un
cuerpo horrible, tiene que hacer un esfuerzo para parecer bello.El
que está triste por dentro tendrá que aprender a reírse, y el que está lleno
de lágrimas por dentro tendrá que seguir sonriendo por fuera. El que está
lleno de espinas por dentro deberá adornarse con flores por fuera.
Osho- El Libro del Hara
Cap. Conocer la Mente
Págs. 88,90
en un verdadero apuro, la vida se volvería muy difícil. Podemos hablar con
alguien de una forma amistosa, pero a la vez estar pensando: «¿Cuándo se
morirá?». En la superficie hay una cosa y en el fondo hay otra, y no
nos atrevemos a mirar y ver en nuestro interior.
Tu cara cuando estás entre la gente está retocada y es artificial; en el fondo eres una persona totalmente distinta. Puedes lograr encubrir cosas poniendo
buenos pensamientos en la superficie, pero por dentro te quema el fuego de los
pensamientos. En la superficie puedes parecer absolutamente tranquilo y
sano, pero por dentro todo está enfermo y alterado. En la superficie puedes
estar sonriendo, pero *es posible que esa sonrisa sólo esté encubriendo un
mar de lágrimas. *De hecho, es probable que hayas estado ensayando esa
sonrisa para esconder las lágrimas. Esto es lo que suele hacer la gente.
Alguien le preguntó una vez a Nietzsche:
-Siempre te estás riendo eres muy alegre ¿Realmente te sientes así?
Nietzsche le contestó:
-Ahora que me lo preguntas te diré la verdad. Me río por no ponerme a
llorar. Antes de ponerme a llorar, me reprimo con la risa. Reprimo las
lágrimas. Mi risa debe convencer a los demás de que soy feliz. Y sólo me
río porque estoy tan triste que me alivio riéndome. A veces me puedo
consolar así.
Nadie ha visto reírse a Buda, nadie ha visto reírse a Mahavira, nadie ha
visto reirse a Jesús. Debe haber algún motivo. Probablemente, en su
interior no hay lágrimas por eso no tienen necesidad de ocultarlas.
Probablemente, en su interior no hay tristeza que tengan que ocultar
sonriendo. Ha desaparecido todo lo que estuviese alterado en su interior de
modo que ahora ya no es necesario adornarlo con flores de risa.
Si alguien apesta tiene que rociarse con perfume. Si alguien tiene un
cuerpo horrible, tiene que hacer un esfuerzo para parecer bello.El
que está triste por dentro tendrá que aprender a reírse, y el que está lleno
de lágrimas por dentro tendrá que seguir sonriendo por fuera. El que está
lleno de espinas por dentro deberá adornarse con flores por fuera.
Osho- El Libro del Hara
Cap. Conocer la Mente
Págs. 88,90
martes, 16 de agosto de 2011
Dime de que te jactas y te dire de que careces
otra tendencia humana consiste en intentar mostrar que tienes lo que no tienes. Si
lo tienes, no tratas de mostrarlo, no hay razón para esto. Si no lo tienes, tratas de
mostrarlo, como si lo tuvieras.
Así que recuerda, todo lo que quieras mostrar a la gente, eso es lo que no tienes.
Si vas a casa de un rico, eres su invitado y nada cambia; si es realmente rico no
cambia nada, simplemente te acepta. Pero si vas a casa de un pobre, cambia todo:
Puede que tome prestados muebles de su vecino, una alfombra de otra persona,
cortinas de otra. Le gustaría dar la impresión de que es rico. Si no eres rico te
cortinas de otra. Le gustaría dar la impresión de que es rico. Si no eres rico te
gustaría dar la impresión a la gente de que lo eres. Y si no sabes, te gustaría que la
gente pensara que sabes.
Siempre que quieras impresionar a alguien recuerda esto: impresionar es una
tendencia humana, porque nadie quiere parecer pobre; y aún más cuando se
trata de cosas del otro mundo.Puedes ser pobre mientras se trata de cosas de
este mundo; ésa no es mucha pobreza; pero cuando se trata de Dios, el alma,la
liberación, la Verdad , ser pobre es demasiado para poderlo soportar.Te gustaría
dar la impresión a la gente de que tienes algo, y es difícil impresionarles cuando se
trata de cosas de este mundo, porque estas cosas son visibles. Es fácil
impresionar a la gente sobre cosas del otro mundo porque son invisibles. Puedes
dar la impresión a la gente de que sabes, sin saber.
El problema surge .porque cuando impresionas a los demás, existe la posibilidad
de que puedas creerte tú mismo, a través de sus ojos y susconvicciones, que tú
tienes algo. Si mucha gente está convencida de que sabes, poco a poco tú
te convencerás de que sabes; ése es el problema,porque engañar a los
demás no es un gran problema. Pero si tú te engañas por tu propio
esfuerzo, entonces será casiimposible sacarte de tu sueño,¡porque crees
que no es un sueño en absoluto!Crees que estás completamente despierto.
Así será difícil sacarte de tu ignorancia,porque piensas que ya estás Iluminado
¡Será difícil sacarte de tu enfermedad porque crees que ya estás sano e íntegro!
viernes, 24 de junio de 2011
Como nos engañamos-osho
Oí contar que Adolf Hitler sufría de una honda depresión, melancolía, y que los psicólogos decían que ello se debía a un complejo de inferioridad. De modo que llamaron a todos los psicólogos arios. Lo intentaron, pero no podían ayudarlo, nada surgía de sus análisis. Así que sugirieron llamar a un psicoanalista judío. Al principio, Hitler no quería llamar a un judío, pero al ver que no le quedaba otra salida, comenzó a ceder. Se convocó a un gran psicoanalista judío. Éste analizó, penetró profundamente en la mente y en los sueños de Hitler y luego sugirió:
—No hay un gran problema. Lo único que debe hacer es repetir una cosa en forma continua: «Soy importante, soy significativo, soy indispensable». Que sea un mantra. De noche, de día, cada vez que pueda, repita: «Soy importante, soy significativo, soy indispensable».
Hitler exclamó:
—¡Deténgase! Me está, dando un mal consejo.
El psicoanalista no lo entendía. Preguntó:
—¿A qué se refiere? ¿Por qué dice que este consejo es malo?
Hitler contestó:
—Porque soy tan mentiroso que, sea lo que sea lo que digo, no me lo creo. Si lo oigo a usted decir: «Repita, "soy importante, soy significativo, soy indispensable"», sé que es una mentira. Lo estaré diciendo yo, que soy un mentiroso.
Si uno repite algo a partir de una mentira, lo que diga también será mentira; si uno hace algo por miedo, ese algo también se transformará en miedo. Si uno procura amar desde el odio, lo que logrará será odiar, ese amor no será más que odio oculto; no podrá ser otra cosa; porque uno estará lleno de odio. Si acudes a los predicadores, ellos dirán: «Tratad de amar». Eso es un disparate porque ¿cómo puede una persona llena de odio tratar de amar? Si trata de amar, ese amor surgirá del odio; estará ya envenenado, envenenado desde su fuente misma. Y en eso consiste la desdicha de todos los predicadores.
Gandhi les decía a las personas violentas: «Tratad de ser no-violentas». Entonces, la no-violencia de éstos surgirá de la violencia, así que esa no-violencia no será más que una fachada, un deseo de exhibirse. En lo profundo, hierven de violencia.
De modo que, por favor, no crees conflictos. Si tienes un problema, no crees otro; quédate con el primero, no lo combatas y crees otro. Es más fácil resolver el primer problema que el segundo; y como el primero está cerca de la fuente, el segundo será eliminado.
Cuanto más se aleje el problema de su fuente, más difícil será resolverlo.
Si tienes miedo, tienes miedo; ¿por qué hacer de ello un problema? Sabes que tienes miedo, tal como sabes que tienes dos manos. ¿Por qué hacer de ello un problema? Uno tiene una nariz, no dos. ¿Por qué hacer de ello un problema? El miedo está ahí: acéptalo, regístralo. Acéptalo, no te preocupes por él. ¿Qué ocurrirá? Súbitamente, sentirás que ha desaparecido. Y eso es la alquimia interior: los problemas desaparecen cuando se los acepta, y los problemas se vuelven cada vez más complejos si se crea un conflicto respecto a ellos.
Sí, el sufrimiento está ahí, y, súbitamente, llega el miedo; acéptalo. Está ahí y nada se puede hacer al respecto. Y cuando digo que nada se puede hacer al respecto, no creas que estoy hablándote de pesimismo. Cuando te digo que nada se puede hacer al respecto, te estoy dando la clave para resolverlo.
El sufrimiento está ahí. Es parte de la vida y parte del crecimiento; no tiene nada de malo. El sufrimiento se vuelve maligno sólo cuando uno sufre y nada surge del sufrimiento. Pero te digo que lo divino se puede obtener a través del sufrimiento; entonces, se vuelve creativo. La oscuridad es hermosa si de ella no tarda en surgir el alba; la oscuridad es peligrosa si es incesante, no lleva a amanecer alguno, simplemente continúa y uno queda trabado y se mueve en un círculo vicioso.
Eso es lo que te ocurre a ti. Sólo para escapar de un sufrimiento, creas otro; luego, para escapar de ese otro, otro. Y eso sigue y sigue, y todos esos sufrimientos que no habéis vivido os esperan. Tú has escapado... y escapas de un sufrimiento a otro, porque una mente que ha creado un sufrimiento, creará otro. De modo que uno puede escapar de un sufrimiento a otro, pero el sufrimiento siempre estará ahí, porque la fuerza que lo crea es la mente.
Acepta el sufrimiento y atraviésalo, no escapes. Ésta es una dimensión de trabajo totalmente diferente. El sufrimiento está ahí: ve a su encuentro, pasa por él. Allí habrá miedo, acéptalo. Temblarás, tiembla, pues. ¿Por qué crearse la fachada de que uno no tiembla, de que uno no tiene miedo? Aun si eres cobarde, acepta que es así.
Todos son cobardes. Las personas a las que se llama valientes sólo muestran una fachada. En lo profundo, son tan cobardes como todos los demás; mejor dicho, más cobardes. Sólo que para ocultar su cobardía han creado una valentía que los rodea, y a veces actúan de modo que todos sepan que no son cobardes. Su valentía no es más que una pantalla. ¿Cómo podría el hombre ser valiente?... Si el hombre no es más que una hoja en el viento. ¿Cómo no va a temblar esa hoja? Cuando el viento sopla, la hoja tiembla. Pero nadie le dice a la hoja: «Eres cobarde». Sólo dicen que la hoja está viva. De modo que cuando tiemblas y el miedo se apodera de ti, eres una hoja en el viento. Hermoso, ¿por qué hacer de ello un problema? Pero la sociedad ha creado problemas con todo.
Si un niño le teme a la oscuridad, le decimos: «No temas, sé valiente». ¿Por qué? El niño es inocente, es natural que le tema a la oscuridad. Le fuerzas: «Sé valiente». De modo que también él se fuerza, se pone tenso. Entonces, soporta la oscuridad, pero en tensión; ahora, todo su ser quiere temblar, pero él lo reprime. Ahora, ese temblor sofocado lo seguirá durante toda su vida. Era bueno temblar en la oscuridad, no tenía nada de malo. Era bueno llorar y huir, no tenía nada de malo. El niño habría surgido de la oscuridad con más experiencia, más saber. Y, si atravesaba la oscuridad temblando, llorando y gimiendo, se hubiese dado cuenta de que no había nada que temer.
Cuando uno se reprime, nunca experimenta las cosas en su totalidad, nunca gana nada con ellas. La sabiduría viene con el sufrimiento y la sabiduría viene con la aceptación.
Ocurra lo que ocurra, está cómodo con ello.
No te ocupes de la sociedad y sus condenas. Aquí no hay nadie que te juzgue, y nadie puede pretender ser juez. No juzgues a los demás ni dejes que te perturbe ni incomode el juicio de los demás. Cada uno de vosotros está solo y es único. Nunca fue antes, nunca será después. Cada uno de vosotros es hermoso. Aceptadlo. Y, ocurra lo que ocurra, permite que ocurra y pasa por ello. Pronto, el sufrimiento se volverá esperanza; luego se volverá creativo.
El miedo te dará impavidez. De la ira surgirá la compasión. De la comprensión del odio, surgirá el amor en vosotros. Pero esto no sucede mediante el conflicto, sino yendo con una consciencia alerta. Acepta ir a través de ello. Y si te propones ir a través de cada experiencia, llegará la muerte, la más intensa de las experiencias. Ante ella, la vida no es nada, porque la vida no puede ser tan intensa como la muerte.
—No hay un gran problema. Lo único que debe hacer es repetir una cosa en forma continua: «Soy importante, soy significativo, soy indispensable». Que sea un mantra. De noche, de día, cada vez que pueda, repita: «Soy importante, soy significativo, soy indispensable».
Hitler exclamó:
—¡Deténgase! Me está, dando un mal consejo.
El psicoanalista no lo entendía. Preguntó:
—¿A qué se refiere? ¿Por qué dice que este consejo es malo?
Hitler contestó:
—Porque soy tan mentiroso que, sea lo que sea lo que digo, no me lo creo. Si lo oigo a usted decir: «Repita, "soy importante, soy significativo, soy indispensable"», sé que es una mentira. Lo estaré diciendo yo, que soy un mentiroso.
Si uno repite algo a partir de una mentira, lo que diga también será mentira; si uno hace algo por miedo, ese algo también se transformará en miedo. Si uno procura amar desde el odio, lo que logrará será odiar, ese amor no será más que odio oculto; no podrá ser otra cosa; porque uno estará lleno de odio. Si acudes a los predicadores, ellos dirán: «Tratad de amar». Eso es un disparate porque ¿cómo puede una persona llena de odio tratar de amar? Si trata de amar, ese amor surgirá del odio; estará ya envenenado, envenenado desde su fuente misma. Y en eso consiste la desdicha de todos los predicadores.
Gandhi les decía a las personas violentas: «Tratad de ser no-violentas». Entonces, la no-violencia de éstos surgirá de la violencia, así que esa no-violencia no será más que una fachada, un deseo de exhibirse. En lo profundo, hierven de violencia.
De modo que, por favor, no crees conflictos. Si tienes un problema, no crees otro; quédate con el primero, no lo combatas y crees otro. Es más fácil resolver el primer problema que el segundo; y como el primero está cerca de la fuente, el segundo será eliminado.
Cuanto más se aleje el problema de su fuente, más difícil será resolverlo.
Si tienes miedo, tienes miedo; ¿por qué hacer de ello un problema? Sabes que tienes miedo, tal como sabes que tienes dos manos. ¿Por qué hacer de ello un problema? Uno tiene una nariz, no dos. ¿Por qué hacer de ello un problema? El miedo está ahí: acéptalo, regístralo. Acéptalo, no te preocupes por él. ¿Qué ocurrirá? Súbitamente, sentirás que ha desaparecido. Y eso es la alquimia interior: los problemas desaparecen cuando se los acepta, y los problemas se vuelven cada vez más complejos si se crea un conflicto respecto a ellos.
Sí, el sufrimiento está ahí, y, súbitamente, llega el miedo; acéptalo. Está ahí y nada se puede hacer al respecto. Y cuando digo que nada se puede hacer al respecto, no creas que estoy hablándote de pesimismo. Cuando te digo que nada se puede hacer al respecto, te estoy dando la clave para resolverlo.
El sufrimiento está ahí. Es parte de la vida y parte del crecimiento; no tiene nada de malo. El sufrimiento se vuelve maligno sólo cuando uno sufre y nada surge del sufrimiento. Pero te digo que lo divino se puede obtener a través del sufrimiento; entonces, se vuelve creativo. La oscuridad es hermosa si de ella no tarda en surgir el alba; la oscuridad es peligrosa si es incesante, no lleva a amanecer alguno, simplemente continúa y uno queda trabado y se mueve en un círculo vicioso.
Eso es lo que te ocurre a ti. Sólo para escapar de un sufrimiento, creas otro; luego, para escapar de ese otro, otro. Y eso sigue y sigue, y todos esos sufrimientos que no habéis vivido os esperan. Tú has escapado... y escapas de un sufrimiento a otro, porque una mente que ha creado un sufrimiento, creará otro. De modo que uno puede escapar de un sufrimiento a otro, pero el sufrimiento siempre estará ahí, porque la fuerza que lo crea es la mente.
Acepta el sufrimiento y atraviésalo, no escapes. Ésta es una dimensión de trabajo totalmente diferente. El sufrimiento está ahí: ve a su encuentro, pasa por él. Allí habrá miedo, acéptalo. Temblarás, tiembla, pues. ¿Por qué crearse la fachada de que uno no tiembla, de que uno no tiene miedo? Aun si eres cobarde, acepta que es así.
Todos son cobardes. Las personas a las que se llama valientes sólo muestran una fachada. En lo profundo, son tan cobardes como todos los demás; mejor dicho, más cobardes. Sólo que para ocultar su cobardía han creado una valentía que los rodea, y a veces actúan de modo que todos sepan que no son cobardes. Su valentía no es más que una pantalla. ¿Cómo podría el hombre ser valiente?... Si el hombre no es más que una hoja en el viento. ¿Cómo no va a temblar esa hoja? Cuando el viento sopla, la hoja tiembla. Pero nadie le dice a la hoja: «Eres cobarde». Sólo dicen que la hoja está viva. De modo que cuando tiemblas y el miedo se apodera de ti, eres una hoja en el viento. Hermoso, ¿por qué hacer de ello un problema? Pero la sociedad ha creado problemas con todo.
Si un niño le teme a la oscuridad, le decimos: «No temas, sé valiente». ¿Por qué? El niño es inocente, es natural que le tema a la oscuridad. Le fuerzas: «Sé valiente». De modo que también él se fuerza, se pone tenso. Entonces, soporta la oscuridad, pero en tensión; ahora, todo su ser quiere temblar, pero él lo reprime. Ahora, ese temblor sofocado lo seguirá durante toda su vida. Era bueno temblar en la oscuridad, no tenía nada de malo. Era bueno llorar y huir, no tenía nada de malo. El niño habría surgido de la oscuridad con más experiencia, más saber. Y, si atravesaba la oscuridad temblando, llorando y gimiendo, se hubiese dado cuenta de que no había nada que temer.
Cuando uno se reprime, nunca experimenta las cosas en su totalidad, nunca gana nada con ellas. La sabiduría viene con el sufrimiento y la sabiduría viene con la aceptación.
Ocurra lo que ocurra, está cómodo con ello.
No te ocupes de la sociedad y sus condenas. Aquí no hay nadie que te juzgue, y nadie puede pretender ser juez. No juzgues a los demás ni dejes que te perturbe ni incomode el juicio de los demás. Cada uno de vosotros está solo y es único. Nunca fue antes, nunca será después. Cada uno de vosotros es hermoso. Aceptadlo. Y, ocurra lo que ocurra, permite que ocurra y pasa por ello. Pronto, el sufrimiento se volverá esperanza; luego se volverá creativo.
El miedo te dará impavidez. De la ira surgirá la compasión. De la comprensión del odio, surgirá el amor en vosotros. Pero esto no sucede mediante el conflicto, sino yendo con una consciencia alerta. Acepta ir a través de ello. Y si te propones ir a través de cada experiencia, llegará la muerte, la más intensa de las experiencias. Ante ella, la vida no es nada, porque la vida no puede ser tan intensa como la muerte.
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