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lunes, 4 de enero de 2021

jueves, 9 de julio de 2015

miércoles, 6 de agosto de 2014

lunes, 14 de abril de 2014

Tu eliges....

Tú eliges hacia dónde
y tú decides hasta cuándo,
porque tu camino es un asunto exclusivamente tuyo.
Jorge Bucay

domingo, 6 de enero de 2013

lunes, 19 de noviembre de 2012

FRANKL --BASICO



SI NO ESTA EN TUS MANOS CAMBIAR UNA SITUACION
QUE TE PRODUCE DOLOR ,
SIEMPRE PODRAS ESCOGER LA ACTITUD CON LA QUE
AFRONTES ESE SUFRIMIENTO

lunes, 22 de agosto de 2011

Aceptación y libertad

El objetivo final del autoconocimiento y el desarrollo personal es lograr ser libre e independiente emocionalmente, es decir, que seamos tan dueños de nuestra mente que ninguna circunstancia externa nos haga reaccionar, desbaratando nuestra paz interior. Y lo cierto es que cada vez más seres humanos estamos comprometiéndonos con nuestro “trabajo interior” para abandonar el profundo sueño en el que nos encontrábamos y despertar así a la realidad de la vida: nuestra experiencia sólo depende de las interpretaciones que hacemos de lo que nos sucede.
Si alguien nos insulta, por ejemplo, solemos reaccionar negativa e impulsivamente, sintiéndonos agredidos, dolidos o generándonos miedo por no saber cómo controlar la situación. Pero ahora ya sabemos que esto sólo sucede cuando nuestra mente se identifica con el insulto, segregando veneno en nuestro interior. Además, este tipo de reacciones inconscientes se desencadenan tan deprisa, que creemos equivocadamente que la causa de nuestro malestar procede de afuera, asumiendo el papel de víctima.
Aunque la tónica general es culpar a los demás de lo que nos pasa, en realidad tan sólo podemos ser víctimas de nosotros mismos, de la programación que condiciona negativamente nuestra mente.
Así, la ignorancia de no saber cómo funciona nuestra compleja condición humana es nuestro mayor enemigo. Y es que frente a ese mismo insulto, también podemos adoptar otra actitud –en vez de reactiva, proactiva– que garantiza nuestra paz interior.
Por muy extraño que parezca, se trata de aceptar el insulto, lo que no quiere decir estar de acuerdo con lo que se ha dicho de nosotros.
Aceptar implica reconocer al otro su derecho de hacer y decir lo que considere oportuno, tal y como nosotros también hacemos y decimos lo que queremos.
Así, llegado el caso, al lanzar dicho insulto y no haber nadie que lo reciba, la negatividad expulsada se queda en el mismo lugar del que partió: en el interior de su emisor.
Lo cierto es que las personas que potencialmente más pueden hacer sufrir son precisamente las que peor están consigo mismas
Así, frente a cualquier situación que nos produzca tristeza, angustia o enfado, en vez de buscar culpables fuera de nosotros mismos, podemos asumir mayor protagonismo preguntándonos: “¿Qué es lo que no estoy aceptando?” La respuesta nos ayudará a comprender que “aquello que no somos capaces de aceptar es la única causa de nuestro sufrimiento”, señala Schmedling.
Lo curioso es que muchas personas prefieren tener razón y, por tanto, entrar en conflicto para conseguir este objetivo, que preservar su armonía y paz interiores. Pero esta actitud es fruto de vivir bajo la tiranía de la ignorancia y de la inconsciencia, que a su vez nos provoca miedo, desconfianza y necesidad de protección.
 En definitiva, sufrimos de forma innecesaria por querer que la realidad se adapte a nuestros deseos egoístas. Así, la causa del conflicto entre dos personas se encuentra en que cada una de ellas es víctima de su percepción subjetiva de la realidad, la cual, en el momento de choque, dan por objetiva. Por ello, es importante intentar comprender y aceptar al otro, en vez de querer egoístamente que nos comprendan y acepten a nosotros primero. Éste es uno de los objetivos del desarrollo personal, encaminado a potenciar nuestra inteligencia emocional, de manera que podamos construir relaciones mucho más conscientes y empáticas, y no tan egocéntricas.
Al ir más allá del ego se produce una expansión de la conciencia, lo que permite interactuar con la realidad externa de otra manera, mucho más sabia, objetiva y serena. Al darnos cuenta de que sólo nosotros podemos hacernos daño a través de las interpretaciones mentales que hacemos de lo que nos sucede, empezamos a tomar una nueva actitud frente a la vida. Poco a poco dejamos de reaccionar impulsiva y automáticamente, para adoptar la actitud que más nos favorezca en cada momento, es decir, que consiga preservar nuestra paz y felicidad interiores. Entonces, tener razón se convierte en un propósito tan absurdo como carente de sentido.

Borja Vilaseca

sábado, 20 de agosto de 2011

LA LIBERTAD ,segun Sartre

Sartre se opone a quienes pretenden que la conducta humana está determinada. La libertad no es una propiedad de la naturaleza humana, sino la textura misma en la que está tejido nuestro ser. Como ser humano no me realizo de una vez y para siempre, sino que me voy haciendo. Soy mi propio proyecto. Los proyectos son posibilidades a realizar según mi esfuerzo y según la resistencia que me opone el mundo. ¿ Qué quiere decir que el mundo me opone resistencias? Que lo dado me constriñe, me presenta obstáculos. No obstante, mientras vivo, siempre tengo opciones. Si las situaciones me determinaran no habría elección y, si no tuviera la posibilidad de elección, no sería libre. Consideremos un ejemplo: si un grupo de animales se quedara atrapado en la cima de una montaña helada, se comerían entre ellos o se morirían de hambre, según su instinto los compela a una cosa o a la otra. Por el contrario, es imprevisible lo que puede ocurrir si un grupo humano sufre una situación similar. Porque los seres humanos eligen individualmente. Recordemos el avión que cayó en la cordillera con un grupo de deportistas uruguayos. Algunos de ellos decidieron comer cadáveres humanos y sobrevivieron, otros prefirieron morir antes de comer carne humana.
         En la medida que elijo soy responsable de mi elección. El único límite que tiene mi elección es no poder dejar de elegir.
         A veces nos cansamos de elegir y hacemos de manera tal que otro decida por nosotros, también en ese caso elegimos. Elegimos que elija el otro.
         ¿ Y si estoy preso? ¿ Si vivo circunstancias no queridas por mí? Sartre escribió su libro sobre la libertad, El ser y la nada, estando prisionero de los nazis. Según él mismo dice, era libre de intentar huir o de tratar de suicidarse o de unas pocas cosas más, entre las que eligió escribir un libro.
         Para Sartre la libertad es el ser mismo del hombre. La libertad precede a la esencia humana y la hace posible. Soy lo que soy porque me hago a mi mismo. Me voy realizando según mi proyecto, según las luchas que opongo a las resistencias que me opone el mundo.
         Son resistencias a la libertad la opresión, la cárcel, la pobreza, la edad, la enfermedad y tantos obstáculos como sufrimos en la vida. Pero la libertad se filtra por el resquicio que se abre ante cualquier posibilidad de elección.
Mi ser es mi elección. Estoy condenado a ser libre.

SER LIBRE

Hay dos modos de ser libre: uno es liberarse de algo, y otro es tener libertad para elegir algo. Un joven disputa con sus padres para ser libre; se convierte en un hippy. Durante algún tiempo la lucha sigue. Los padres son impotentes para hacer algo, y lo olvidan. Entonces por primera vez el chico comienza a pensar “ ¿qué voy a hacer?”, porque hasta ahora él estaba únicamente en contra de algo. La libertad era un liberarse de los padres. No conducía a ninguna parte. No era libertad para elegir. Sólo era contra algo.
            No sólo ocurre esto a los individuos. Les sucede a las razas, a las naciones. Ha sucedido desde siempre. Peleas para liberarte de los ingleses o liberarte de alguien. Cuando por fin alcanzas la libertad comienzas a sentirte vacío, hueco. ¿ Qué hacer? No luchabas por algo, por eso tu fuerza desaparece al desaparecer tu enemigo.
            Un joven muy educado acudió a mí. Estaba locamente enamorado de una chica, pero sus padres no le apoyaban. No pertenecían a la misma religión. El decía, “ sea cual sea mi futuro, aunque tenga que ser un mendigo en las calles, me voy a casar con ella”. Su padre era un hombre rico, así que le pregunté al chico, “ ¿estás realmente enamorado de la chica o estás solamente enojado con tu padre? Decídelo, porque son dos cosas distintas, ¿amas realmente a esta chica o este amor es un subproducto y lo que estás es en contra de tu padre y utilizas este amor como caballo de batalla, como eje de la discordia?”
            El dudó. Dijo, “ deja que lo piense. No se me había ocurrido. ¿Porqué me haces este tipo de preguntas? Verdaderamente estoy enamorado.”
            Yo le dije “ vete y piénsalo.”
            El volvió y me dijo, “ No. Estoy enamorado”. Le miré en sus ojos y se sintió agitado. Permanecí en silencio mirando continuamente a sus ojos, fijamente. Se sintió incómodo y dijo, “ ¿qué haces? ¿crees acaso que no estoy enamorado?” Yo permanecía en silencio. El dijo, “ ¿ qué pretendes? ¿ porqué estás tan callado? ¿crees que estoy mintiendo o que me estoy justificando?” Seguí en silencio. El dijo, “ parece que has leído mi mente. Cuanto más pienso en ello, más siento que estoy en contra de mi padre. Pero aún así voy a casarme.”
            De modo que le dije, “De acuerdo. Cásate.”
            Al cabo de cinco años se suicidó. Me escribió una carta, “estabas en lo cierto. En cuanto me casé, el amor murió, porque al casarme la lucha con mi padre desapareció. Me quedé sin herencia y dejó de haber relación alguna. Todo acabó y en ese mismo momento el romance dejó de ser tal. En realidad estaba en contra de algo, no estaba a favor de algo.” Y dijo, “ voy a suicidarme porque la vida resulta muy monótona”.
            La vida se volverá un aburrimiento si estás siempre en contra de algo y nunca a favor de algo. No estés nunca en contra, está siempre a favor.

Acerca de la libertad y la responsabilidad

La libertad y la responsabilidad van juntas; son dos caras de una misma moneda. Si quieres libertad, tendrás que ser responsa­ble de todo lo que hagas. Si no quieres responsabilizarte, perderás la libertad.
Todo el mundo quiere ser libre pero nadie quiere ser responsa­ble. Nos vamos pasando la responsabilidad de uno a otro. Y al poner responsabilidad en el otro, a la vez pierdes toda posibilidad de libertad. ¡Sé responsable! Si te has enfadado, te has enfadado; no digas: «Es por los demás o por alguna otra fuerza que me ha poseído». No, nadie te posee.
Lo que sea que ocurra, será tu propia elección. Tú lo has ele­gido. Puede que no te des cuenta en absoluto de cómo lo has ele­gido, porque algunas veces tú quieres una cosa pero eliges otra; esto causa el problema. Tú crees que quieres una cosa y eliges otra. O elegiste lo que querías, pero el resultado fue diferente al que esperabas.
Por ejemplo, tratas de dominar a alguien; por tu propia elec­ción. Quieres dominar a alguien, pero cuando le vas a dominar él también quiere hacer lo mismo contigo. Tratará de dominarte, y a ti no te gustará; producirá lucha, envidia, se creará un infierno. Y dirás: «Nunca quise que esto ocurriera». Pero tú quisiste dominar a alguien, esta fue la semilla.
Busca siempre la causa. Si hay un efecto, también habrá una causa. Si en primer lugar no hubieras elegido la causa, el efecto no podría existir, no sería posible. La gente estaría dispuesta a cambiar al efecto, pero no quiere cambiar la causa. Así es la mente ordinaria, la mente estúpida.
La mente inteligente es de una cualidad totalmente diferente. Cuando no quiere algún efecto, profundiza en la causa y la aban­dona; ¡y se acabó el problema!

El miedo a ser libre

¿ Por qué tengo tanto miedo a ser libre?

Todo el mundo lo tiene. La libertad es un gran riesgo. La gente habla sobre la libertad, pero nadie realmente quiere ser libre; es pura charla. Todo el mundo quiere ser dependiente, todo el mundo quiere que algún otro se responsabilice. En libertad tú eres res­ponsable de cada acto, de cada pensamiento, de cada movimien­to. No puedes responsabilizar a los demás.
  Todo el mundo tiene miedo a la libertad. Por eso en todo el mundo hay tantos niveles de esclavitud en uno mismo. Todas las personas son esclavos múltiples: son esclavos de sus padres, esclavos de la religión, esclavos del estado, esclavos de sus vecinos; y toda clase de esclavitudes que no son visibles.
   Tienes que entender una cosa: ¿qué te puede ocurrir? Como máximo te puede ocurrir la
muerte. Recuerda este sencillo pro­verbio: espera lo mejor y estate preparado para lo peor.
Entonces nadie en esta vida podrá desilusionarte. Nadie podrá esclavizarte, ni física ni
psicológicamente.
   Un hindú es un esclavo, un cristiano es un esclavo, un maho­metano también lo es; todas estas religiones son esclavitudes psi­cológicas porque te dan el consuelo de que si las sigues, si crees, si tienes fe, no te ocurrirá nada. Te dan toda clase de estrategias para seguir siendo dependiente. Te enseñan a rezar; rezar es simplemente mendigar.

Yo le dije a mi familia: «No acepto la idea de Mahatma Gandhi, de que Inglaterra es responsable de la esclavitud de la India. La India misma es responsable de su propia esclavitud; de otro modo, sólo en una hora, se podría arrojar a todos los ingleses al océano.
¿Cuántos británicos puede haber? No muchos. La India tiene tan  ­sólo que entender que la libertad es nuestro derecho innato»
  ­¿Son los demás responsables de tu esclavitud mental? No. Tú no quieres ser responsable de tus propios actos, tú no quieres ser responsable de tu forma de vivir: por eso tienes miedo a ser libre. Abandona ese miedo. Ese miedo es peor que cualquier otra cosa que te pueda
    La libertad trae la responsabilidad. La responsabilidad te ­ayuda a hacerte cada vez más libre. Y solamente una persona que         conoce el sabor de la libertad, que conoce la belleza de la respon­sabilidad, merece llamarse a sí mismo ser humano; de otra forma,              seréis sólo camellos y nada más.

LA LIBERTAD

LA LIBERTAD

La Libertad, al fin y al cabo, no es sino la capacidad de vivir con las consecuencias de las propias decisiones.-          J.M.

La liberad es la madre de todos los bienes cuando va acompañada de la justicia.
Marqués de Argenson

Los mayores enemigos de la libertad no son los que la oprimen, sino los que la deshonran.
Vixicenzo Gioberti
     
Las cuatro libertades
En los días que vienen, miraremos a un mundo fundado en las cuatro libertades esenciales para la humanidad:
La primera es la libertad de cada persona de adorar a Dios a su manera.
La segunda es la libertad de expresión y discurso.
La tercera es libertad de deseos -que significa, en términos mundanos- el entendimiento económico que asegurará a cada nación una vida de saludable paz para sus habitantes.
La cuarta es libertad de miedo -de una forma que, ninguna persona ni nación se encuentre en la posibilidad de cometer un acto de agresión física contra cualquier vecino- en todo el mundo.
Franklin D. Roosevelt

La libertad significa responsabilidad, por eso, la mayoría de los hombres le tiene tanto miedo.
George Bernard Shaw

Sólo en la libertad se ama.
Cuando amas la vida, realmente y con todas tus fuerzas, amas mucho más libremente a las personas.
El amor desinteresado es el único al que puede darse el nombre de AMOR.
Entonces, ¿por qué cuando eres tú el que arnas o haces un favor, esperas una compensación'?
¿No es bastante la alegría de poder amar y compartir libremente con otra persona lo que tienes?
Anthony de Mello

Si no  disfrutas la libertad interior, ¿qué otra libertad esperas gozar?
Arturo Graff

Se encuentran muchos hombres que hablan de libertad, pero se ven muy pocos cuya vida no se haya consagrado, principalmente, a forjar cadenas.
Gustave le Bon

Es curioso ver cómo a medida que las libertades teóricas aumenta, prácticas disminuyen.
Luis A. de Villena

LA LIBERTAD DE ELEGIR

Frankl cuenta que tras una de las jornadas de trabajos forzados y continuas humillaciones, agotado en su celda, empezó a tomar conciencia de lo que denominó la libertad última del ser humano. Se percató de que lo único que sus carceleros no podían arrebatarle era la voluntad de elegir su actitud ante tales circunstancias. Aunque le torturasen o intentaran reducir su identidad a un número, podía conservar un vestigio de su libertad afrontando con dignidad cualquier situación. En ese lugar en que todos eran despojados de su condición anterior, lo que diferenciaba a las personas era su actitud, independientemente de si fueran guardias o prisioneros, pues algunos vigilantes mostraban más humanidad que ciertos presos.
Observó que, ante una circunstancia límite, los individuos podían pasar a ser juguetes de la situación, dejando aflorar su faceta más ruin. Pero también podía ser una oportunidad muy poderosa para crecer a nivel humano y espiritual. Comprendió que ante el sufrimiento el hombre puede ir más allá de sí mismo manteniendo su integridad.
Estas ideas que Viktor Frankl rescató de sus experiencias en realidad forman parte de la singularidad del ser humano. En la pasión de Jesucristo podemos ver un sobrecogedor ejemplo de lo que significa aceptar un duro destino, con un significado de amor, enseñanza y comprensión que va más lejos de una vida individual. Y día a día las personas que encaran una grave enfermedad o momentos dolorosos con aceptación y entereza nos ofrecen una valiosa muestra de que el sufrimiento puede movilizar grandes recursos en el ser humano.

martes, 21 de junio de 2011

EL REBELDE----OSHO

El rebelde es el verdadero ser espiritual. No pertenece a ningún rebaño, a ningún sistema, a ninguna organización, a ninguna filosofía.
En pocas palabras: no toma prestado de nadie; cava profundamente dentro de sí y llega a su propia savia, a su propia fuente de vida.
¿Qué necesidad hay de un camino? Ya estás aquí - existes, estás consciente.
Todo lo necesario para la búsqueda básica, te lo ha dado la existencia misma
Busca dentro de tu consciencia y encuentra su sabor.
Busca dentro de tu vida y encuentra su eternidad.
Mira dentro de ti y encontrarás lo más sagrado. El más sagrado templo es tu
propio cuerpo - porque alberga la esencia de Dios, divinidad, todo lo que es
bello, todo lo que es verdadero y valioso.
Preguntas: “¿Qué guía a un rebelde?”. Esa es la belleza del rebelde, que no
necesita un guía. Es su propio guía; su propio camino, su propia filosofía y
su propio futuro. Es una declaración: “Soy todo lo que necesito y mi hogar
es la existencia. No soy un extraño aquí”.
Bhagwan Shree Rajneesh-El Rebelde

En el mundo de la realidad, tú tienes que crear el camino, mientras por él caminas. Al caminar vas creando poco a poco una senda; así mismo estás penetrando territorios desconocidos, sin límites, sin senderos, sin puntos de referencia. Tu caminar está creando un camino, por cierto, pero no puedes seguirlo. Ya has caminado por él; así es como ha sido creado.
Y recuerda, tu camino no será el de ningún otro, pues cada individuo es tan único que si sigue el camino de otro pierde su propia identidad, su propia individualidad que es la más hermosa experiencia de la existencia.
Si te pierdes a ti mismo ¿qué puedes ganar? Serás sólo un hipócrita. Es por eso que todos los pretendidos religiosos son los peores hipócritas del mundo

“¿Quién soy yo?”. Simplemente tratan de imitar a otros. Pueden llegar a ser buenos actores, pero nunca llegarán a ser ellos mismos. Y tu actuación - por correcta y buena que sea - seguirá siendo superficial, sólo una capa de polvo sobre ti. Cualquier situación puede rasguñarte y tu realidad aparecerá

¿Qué guía al rebelde?

El rebelde no tiene un camino a seguir, los que siguen un camino no son rebeldes.
El mismo espíritu de la rebelión es que no necesita guía. Es una luz en sí misma.
Los que no pueden rebelarse piden consejo, quieren ser seguidores. Su psicología es que al seguir a otros se libran de toda responsabilidad. El guía, el maestro, el líder, el mesías, se hace responsable de todo. Lo único que se pide del seguidor es que tenga fe. Y tener fe es otro nombre de la esclavitud espiritual.
El rebelde está tremendamente enamorado de la libertad - libertad total, nada menos que eso. Por lo tanto, no tiene salvador, ni mensajero de Dios, ni mesías, ni guía. Se mueve según su propia naturaleza. No sigue a nadie, no imita a nadie. Ciertamente, ha elegido el más peligroso modo de vida, lleno de responsabilidad, pero de tremenda dicha y libertad.
Cae a menudo, comete errores, pero no se arrepiente de nada, pues aprende un profundo secreto de la vida: cometiendo errores te vuelves sabio.
No hay otra manera de volverse sabio.
Al perderte, cada vez estás más claro de lo que es correcto y de lo que es errado; pues todo lo que trae miseria, sufrimiento, lo que hace de tu vida una interminable oscuridad sin aurora, significa que te has perdido.
Descúbrelo y vuelve otra vez al estado de ser en que eres pacífico, silencioso, sereno y una fuente de bienaventuranza, y estás otra vez en el camino correcto. No hay otro criterio que ése.
Bhagwan Shree Rajneesh- El Rebelde