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domingo, 19 de junio de 2016
jueves, 4 de junio de 2015
El verdadero hipocrita...
El verdadero hipócrita es el que cesa de percibir su engaño,
el que miente con sinceridad.-
André Gide.
el que miente con sinceridad.-
André Gide.
martes, 21 de abril de 2015
EFECTOS DE MENTIR.....

ALQUIEN LE PREGUNTO UNA VEZ AL GRAN ARISTOTELES
QUE SE GANA CON LA MENTIRA ??
QUE NO TE CREAN CUANDO DICES LA VERDAD ...
RESPONDIO EL FILOSOFO
jueves, 2 de octubre de 2014
La condicion Humana...

HE AQUI UN AXIOMA SOBRE LA CONDICION HUMANA .
TODO EL MUNDO MIENTE
LA UNICA VARIABLE ES SOBRE QUE .
Dr House
jueves, 7 de agosto de 2014
HOOVER POR DOS
"Cuanto más falsa la historia, más dramático el final"
"El legado de un hombre se determina por cómo
termina su historia"
"El legado de un hombre se determina por cómo
termina su historia"
martes, 10 de septiembre de 2013
martes, 19 de febrero de 2013
ES DIFICIL ACEPTAR
ES DIFICIL ACEPTAR LA VERDAD CUANDO LAS MENTIRAS
SON EXACTAMENTE LO QUE QUERIAMOS ESCUCHAR
SON EXACTAMENTE LO QUE QUERIAMOS ESCUCHAR
sábado, 26 de mayo de 2012
El flautista de Hamelin
Hace mucho tiempo, en la ciudad de Hamelín, sucedió algo muy extraño: una mañana, cuando sus gordos y satisfechos habitantes salieron de sus casas, encontraron las calles invadidas por miles de ratones que merodeaban por todas partes devorando el grano de sus graneros y la comida de sus bien provistas despensas. Nadie acertaba a comprender la causa de tal invasión, y lo que era aún peor, nadie sabía qué hacer para acabar con tan inquitante plaga. Ante la gravedad de la situación se convocó al Consejo y se dijo: “Daremos cien monedas de oro a quien nos libre de los ratones”.
Al poco se presentó ante ellos un flautista alto y desgarbado, a quien nadie había visto antes, y les dijo: “La recompensa será mía. Esta noche no quedará ni un sólo ratón en Hamelín”. Dicho esto, comenzó a pasear por las calles y, mientras paseaba, tocaba con su flauta una maravillosa melodía que encantaba a los ratones, quienes saliendo de sus escondrijos seguían embelesados los pasos del flautista que tocaba incansable su flauta. Y así, caminando y tocando, los llevó a un lugar muy lejano por donde pasaba un caudaloso río donde, al intentar cruzarlo para seguir al flautista, todos los ratones perecieron ahogados.
Los hamelineses, al verse al fin libres de las voraces tropas de ratones, respiraron aliviados. Ya tranquilos y satisfechos, volvieron a sus prósperos negocios, y tan contentos estaban que organizaron una gran fiesta para celebrar el feliz desenlace.
A la mañana siguiente, el flautista se presentó ante el Consejo y reclamó a los hombres de la ciudad las cien monedas de oro prometidas como recompensa. Pero éstos, liberados ya de su problema y cegados por su avaricia, le contestaron: “¡Vete de nuestra ciudad!, ¿o acaso crees que te pagaremos tanto oro por tan poca cosa como tocar la flauta?”. Y dicho esto, el Consejo de Hamelín le volvió la espalda profiriendo grandes carcajadas.
Furioso por la avaricia y la ingratitud de los hamelineses, el flautista, al igual que hiciera el día anterior, tocó una dulcísima melodía una y otra vez, insistentemente. Pero esta vez no eran los ratones quienes le seguían, sino los niños de la ciudad quienes, arrebatados por aquel sonido maravilloso, iban tras los pasos del extraño músico. Cogidos de la mano y sonrientes, formaban una gran hilera, sorda a los ruegos y gritos de sus padres que en vano, entre sollozos de desesperación, intentaban impedir que siguieran al flautista.
El flautista se los llevó lejos, muy lejos, tan lejos que nadie supo adónde, y los niños, al igual que los ratones, nunca jamás volvieron. En la ciudad sólo quedaron sus opulentos habitantes y un inmenso manto de silencio y tristeza. Y esto fue lo que sucedió hace muchos, muchos años, en esta desierta y vacía ciudad de Hamelín, donde, por más que busquéis, nunca encontraréis ni un ratón ni un niño.
viernes, 18 de mayo de 2012
LO QUE SE OCULTA
Si hubiese ventanas para mirar dentro de la cabeza de la gente estaríamos
en un verdadero apuro, la vida se volvería muy difícil. Podemos hablar con
alguien de una forma amistosa, pero a la vez estar pensando: «¿Cuándo se
morirá?». En la superficie hay una cosa y en el fondo hay otra, y no
nos atrevemos a mirar y ver en nuestro interior.
Tu cara cuando estás entre la gente está retocada y es artificial; en el fondo eres una persona totalmente distinta. Puedes lograr encubrir cosas poniendo
buenos pensamientos en la superficie, pero por dentro te quema el fuego de los
pensamientos. En la superficie puedes parecer absolutamente tranquilo y
sano, pero por dentro todo está enfermo y alterado. En la superficie puedes
estar sonriendo, pero *es posible que esa sonrisa sólo esté encubriendo un
mar de lágrimas. *De hecho, es probable que hayas estado ensayando esa
sonrisa para esconder las lágrimas. Esto es lo que suele hacer la gente.
Alguien le preguntó una vez a Nietzsche:
-Siempre te estás riendo eres muy alegre ¿Realmente te sientes así?
Nietzsche le contestó:
-Ahora que me lo preguntas te diré la verdad. Me río por no ponerme a
llorar. Antes de ponerme a llorar, me reprimo con la risa. Reprimo las
lágrimas. Mi risa debe convencer a los demás de que soy feliz. Y sólo me
río porque estoy tan triste que me alivio riéndome. A veces me puedo
consolar así.
Nadie ha visto reírse a Buda, nadie ha visto reírse a Mahavira, nadie ha
visto reirse a Jesús. Debe haber algún motivo. Probablemente, en su
interior no hay lágrimas por eso no tienen necesidad de ocultarlas.
Probablemente, en su interior no hay tristeza que tengan que ocultar
sonriendo. Ha desaparecido todo lo que estuviese alterado en su interior de
modo que ahora ya no es necesario adornarlo con flores de risa.
Si alguien apesta tiene que rociarse con perfume. Si alguien tiene un
cuerpo horrible, tiene que hacer un esfuerzo para parecer bello.El
que está triste por dentro tendrá que aprender a reírse, y el que está lleno
de lágrimas por dentro tendrá que seguir sonriendo por fuera. El que está
lleno de espinas por dentro deberá adornarse con flores por fuera.
Osho- El Libro del Hara
Cap. Conocer la Mente
Págs. 88,90
en un verdadero apuro, la vida se volvería muy difícil. Podemos hablar con
alguien de una forma amistosa, pero a la vez estar pensando: «¿Cuándo se
morirá?». En la superficie hay una cosa y en el fondo hay otra, y no
nos atrevemos a mirar y ver en nuestro interior.
Tu cara cuando estás entre la gente está retocada y es artificial; en el fondo eres una persona totalmente distinta. Puedes lograr encubrir cosas poniendo
buenos pensamientos en la superficie, pero por dentro te quema el fuego de los
pensamientos. En la superficie puedes parecer absolutamente tranquilo y
sano, pero por dentro todo está enfermo y alterado. En la superficie puedes
estar sonriendo, pero *es posible que esa sonrisa sólo esté encubriendo un
mar de lágrimas. *De hecho, es probable que hayas estado ensayando esa
sonrisa para esconder las lágrimas. Esto es lo que suele hacer la gente.
Alguien le preguntó una vez a Nietzsche:
-Siempre te estás riendo eres muy alegre ¿Realmente te sientes así?
Nietzsche le contestó:
-Ahora que me lo preguntas te diré la verdad. Me río por no ponerme a
llorar. Antes de ponerme a llorar, me reprimo con la risa. Reprimo las
lágrimas. Mi risa debe convencer a los demás de que soy feliz. Y sólo me
río porque estoy tan triste que me alivio riéndome. A veces me puedo
consolar así.
Nadie ha visto reírse a Buda, nadie ha visto reírse a Mahavira, nadie ha
visto reirse a Jesús. Debe haber algún motivo. Probablemente, en su
interior no hay lágrimas por eso no tienen necesidad de ocultarlas.
Probablemente, en su interior no hay tristeza que tengan que ocultar
sonriendo. Ha desaparecido todo lo que estuviese alterado en su interior de
modo que ahora ya no es necesario adornarlo con flores de risa.
Si alguien apesta tiene que rociarse con perfume. Si alguien tiene un
cuerpo horrible, tiene que hacer un esfuerzo para parecer bello.El
que está triste por dentro tendrá que aprender a reírse, y el que está lleno
de lágrimas por dentro tendrá que seguir sonriendo por fuera. El que está
lleno de espinas por dentro deberá adornarse con flores por fuera.
Osho- El Libro del Hara
Cap. Conocer la Mente
Págs. 88,90
lunes, 7 de mayo de 2012
La difusion de una mentira
“Una mentira es como una bola de nieve; cuanto más rueda, más grande se hace”
Martin Luther King
Repetida adecuadamente, una mentira, por grande que sea, acaba por convertirse en verdad, como bien sabía Goebbels.
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