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domingo, 12 de julio de 2015

KIERKEGAARD--padre del existencialismo


YO COMO SER INDIVIDUAL, APRENDER A CONOCERSE
A SI MISMO ANTES DE CUALQUIER OTRA COSA.
EL YO EN SU RELACION CONSIGO MISMO
EL HOMBRE SE ENCUENTRA UNICAMENTE SOSTENIDO
POR LA DESESPERACION Y LA ANGUSTIA QUE IMPLICA
EL ESTAR ASILADO DE DIOS.
EN ESTA SITUACION EL HOMBRE SE ENCUENTRA SOLO
, NADA DE DONDE AGARRARSE.
*CUANDO EL HOMBRE ACTUA Y TOMA DECISIONES ES
 CUANDO SE RELACIONA CON SU PROPIA EXISTENCIA
*DESESTIMA TODO CONOCIMIENTO PROVENIENTE DE
 LA RAZON, EXALTANDO AQUEL QUE SE DESPRENDE
DE LA FE.
*SOSTIENE QUE EL HOMBRE ES RESPONSABLE DE SU
VIDA Y QUE LAS VERDADES ESENCIALES SON LAS
VERDADES DE UNO. 
*QUE DEBEMOS HALLAR LA IDEA POR LA QUE
QUEREMOS VIVIR Y MORIR, LAS RESPUESTAS ESTAN
DENTRO NUESTRO: NADIE ES MAESTRO DE NADIE DICE
K., ANTE ESTA LIBERTAD EL HOMBRE SIENTE ANGUSTIA
*ESTE ES EL LUGAR QUE EL HOMBRE NO PUEDE
COMPARTIR CON NADIE, SOLO CON "EL CABALLERO
DE LA FE"
*EN ESTE SALTO AL VACIO QUE ES LA FE, EL HOMBRE
ESTA AISLADO, RESPONSABLE DE SUS PROPIOS ACTOS.
*K. OPINA QUE HAY TRES ACTITUDES VITALES QUE EL
H. TIENE FRENTE A LA VIDA, Y LAS DIVIDE EN 3 FASES:
 LA ESTETICA, LA ETICA Y LA RELIGIOSA
*LA FASE ESTETICA: VIVIR EL MOMENTO, BUSCAR EL
 PLACER, LO BUENO, LO HERMOSO, LO COMODO,
LO SUPERFICIAL., SE VIVE TOTALMENTE EN EL MUNDO DE
 LOS SENTIDOS: EL TIPICO ROMANTICO
*LA FASE ETICA SE CARACTERIZA POR LA SERIEDAD Y
 LAS ELECCIONES CONSECUENTES SEGÚN CRITERIOR
MORALES. ESTA FASE ES MAS ABURRIDA Y POR ESO
 EL H. DA UN NUEVO SALTO DE FE HACIA LA PROX.
FASE
*LA FASE RELIGIOSA ES CUANDO SE ELIGE LA FE
ANTES QUE EL PLACER Y LOS DEBERES DE LA RAZON
*Y ES A PARTIR DE AQUÍ DONDE EL H. SE ENCUENTRA
 SOLO, CARA A CARA CON DIOS Y SOLO UN ACTO DE
FE PUEDE DARLE LA RESPUESTA CORRECTA A SU SER
AQUELLA QUE NO ENCONTRARA NI EN LA LA ETICA NI
EN LA RELIGION
*ES ESTA SOLEDAD FRENTE A SUS DECISIONES
 INTIMAS QUE LO LLENA DE ANGUSTIA

Yecto y Proyecto

El hombre no es un “ya dado”.  Es un comportamiento, una conducta.  Esta conducta es un reflejo de su poder-ser.  Esta conducta pasa en-el-mundo, ante sus ojos, ahí.  En este sentido el mundo pasa a ser constitutivo del ser . La temporalidad es el “sitio” de la posibilidad y el tiempo es la estructura de la posibilidad.  El ser, como ser posible, no es una abstracción sino una posibilidad con que uno se encuentra siempre “ahí.
El hombre se encuentra como “yecto” o arrojado en lo que percibe como el mundo.  El tiempo real de él o de ella es, efectivamente, la vivencia de lo que cree que puede. Horas y minutos constituyen intervalo, no temporalidad. 
El desafío de cada ser humano es la elaboración de un proyecto desde su realidad de “yecto”.  Este “proyecto” vivido es el orientador de los entes.
El proceso que representa el compromiso con el ser constituye un renuncia de la “cotidianidad” a favor de un proyecto autentico orientador.  La cotidianidad se manifiesta como “habladurías” especialmente con respecto a la muerte, una avidez de novedades y una postura ambigua frente a la vida.  Representan lo que es básicamente una huida de la nada que anuncia la posibilidad de ser, algo que se manifiesta como angustia.  Cada persona recibe señales de su posibilidad de ser.  Cuando recepciona estas señales experimenta una “caída”.  Se cae de sí mismo en sí mismo en la falta de base y en el no-ser de la cotidianidad impropia. 

Se necesita una “cura” o comprensión del ser, o sea, una autentica preocupación por la posibilidad de ser que se traslada en un proyecto.  Hay que abandonar la “cotidianidad” y comprometerse con el “habla” que articula coherentemente esta misma preocupación. Este habla es la morada del ser.  Es donde el ser esta obligado a existir. Es la oferta que cada uno genera de sí mismo.  Es lo que pide de la posibilidad. En este sentido “cura” es la totalidad de las estructuras ontológicas del ser-ahí en cuanto es ser-en-el-mundo. Comprende toadas las posibilidades de la existencia en el mundo.

 El ser humano es, en su profundo, preocupación.  Preocupación es, como la palabra implica, una pre-ocupación.  Uno anticipa e interviene en los futuros posibles en función de temporalizar un proyecto propio. Esta preocupación implica un “pre-ser-se-anticipadamente”, una frase que explicita lo que es el diseño ontológico. La preocupación es lo que acerca al hombre a su realidad de posibilidad, o, como lo expresa Heidegger, lo des-aleja de esta misma posibilidad.  Es importante notar que, para Heidegger, dentro de esta misma “habla” aparece un “callar”, o sea, un “oír” que es constitutivo del comprenderse y que es comprender al otro.

Así es que el ser humano aparece como posibilidad abierta y condicionada, interminable in no terminado, siempre más de lo que ha generado desde esta misma posibilidad.  

 

Ser en situacion

El existencialismo afirma categóricamente que el hombre es un ser en situación, es decir, es un ser cuya relación con lo circundante lo amarra y lo compromete. Es un ser comprometido. Su situación tiene límites inviolables los cuales no puede transgredir. Él es, en el punto en que esté, él mismo y nada más. El no puede ser otro aunque quiera haberlo sido o desee serlo en un futuro. Por ahora está ahí libre y comprometido, responsable y culpable. No podría imaginarme ser otro porque entonces ese otro no sería yo.
No puedo no morirme, dice un experto en el tema, no puedo no sufrir, no puedo no luchar, no puedo no ser culpable, hablando de las situaciones últimas de que tratara Jaspers. Y agrega: No puedo vivir sin sufrir, sin hacer sufrir, sin matar; mi simple hecho de vivir exige que otros mueran y sufran; hasta biológicamente tengo que matar, para subsistir, o hacer que otros maten por mí. De nada vale que me olvide y disimule esa situación: alguien siega vidas por mí...

Siendo para el hombre lo posible todo, o siendo el hombre un posible lleno de posibilidades es, sin embargo, la muerte el límite de éstas mismas posibilidades. La muerte es la última y definitiva posibilidad del hombre. La muerte es la existencia imposible. Somos para la muerte. Para Heidegger, existir es ser para la muerte. Pero, ojo, que al mismo tiempo hay que considerar a la muerte como una posibilidad imposible por cuanto a los otros posibles los puedo certificar, ratificar, decir aquí están, mientras que a la muerte nunca le podremos decir: si señora, aquí estoy y estoy muerto. Por lo tanto, la muerte es la posibilidad de que todo lo que me es posible me sea imposible.

Digamos, para entender a Sartre al respecto, que cuando él afirma: Existir es ser para la nada, está corroborando la apreciación de Heidegger: Existir es ser para la muerte. Está confirmándonos que la aventura humana, llegada a su límite de la muerte, sólo conduce a la nada. Y no únicamente al hombre sino también a sus proyectos y a su historia.