| YO COMO SER INDIVIDUAL, APRENDER A CONOCERSE A SI MISMO ANTES DE CUALQUIER OTRA COSA. EL YO EN SU RELACION CONSIGO MISMO |
| EL HOMBRE SE ENCUENTRA UNICAMENTE SOSTENIDO POR LA DESESPERACION Y LA ANGUSTIA QUE IMPLICA EL ESTAR ASILADO DE DIOS. EN ESTA SITUACION EL HOMBRE SE ENCUENTRA SOLO , NADA DE DONDE AGARRARSE. |
| *CUANDO
EL HOMBRE ACTUA Y TOMA DECISIONES ES CUANDO SE RELACIONA CON SU PROPIA EXISTENCIA |
| *DESESTIMA
TODO CONOCIMIENTO PROVENIENTE DE LA RAZON, EXALTANDO AQUEL QUE SE DESPRENDE DE LA FE. |
| *SOSTIENE
QUE EL HOMBRE ES RESPONSABLE DE SU VIDA Y QUE LAS VERDADES ESENCIALES SON LAS VERDADES DE UNO. |
| *QUE
DEBEMOS HALLAR LA IDEA POR LA QUE QUEREMOS VIVIR Y MORIR, LAS RESPUESTAS ESTAN DENTRO NUESTRO: NADIE ES MAESTRO DE NADIE DICE K., ANTE ESTA LIBERTAD EL HOMBRE SIENTE ANGUSTIA |
| *ESTE ES
EL LUGAR QUE EL HOMBRE NO PUEDE COMPARTIR CON NADIE, SOLO CON "EL CABALLERO DE LA FE" |
| *EN ESTE
SALTO AL VACIO QUE ES LA FE, EL HOMBRE ESTA AISLADO, RESPONSABLE DE SUS PROPIOS ACTOS. |
| *K.
OPINA QUE HAY TRES ACTITUDES VITALES QUE EL H. TIENE FRENTE A LA VIDA, Y LAS DIVIDE EN 3 FASES: LA ESTETICA, LA ETICA Y LA RELIGIOSA |
| *LA FASE
ESTETICA: VIVIR EL MOMENTO, BUSCAR EL PLACER, LO BUENO, LO HERMOSO, LO COMODO, LO SUPERFICIAL., SE VIVE TOTALMENTE EN EL MUNDO DE LOS SENTIDOS: EL TIPICO ROMANTICO |
| *LA FASE
ETICA SE CARACTERIZA POR LA SERIEDAD Y LAS ELECCIONES CONSECUENTES SEGÚN CRITERIOR MORALES. ESTA FASE ES MAS ABURRIDA Y POR ESO EL H. DA UN NUEVO SALTO DE FE HACIA LA PROX. FASE |
| *LA FASE
RELIGIOSA ES CUANDO SE ELIGE LA FE ANTES QUE EL PLACER Y LOS DEBERES DE LA RAZON |
| *Y ES A
PARTIR DE AQUÍ DONDE EL H. SE ENCUENTRA SOLO, CARA A CARA CON DIOS Y SOLO UN ACTO DE FE PUEDE DARLE LA RESPUESTA CORRECTA A SU SER AQUELLA QUE NO ENCONTRARA NI EN LA LA ETICA NI EN LA RELIGION |
| *ES ESTA
SOLEDAD FRENTE A SUS DECISIONES INTIMAS QUE LO LLENA DE ANGUSTIA |
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domingo, 12 de julio de 2015
KIERKEGAARD--padre del existencialismo
Yecto y Proyecto
El hombre no es
un “ya dado”. Es un comportamiento, una
conducta. Esta conducta es un reflejo de
su poder-ser. Esta conducta pasa en-el-mundo,
ante sus ojos, ahí. En este sentido el
mundo pasa a ser constitutivo del ser . La
temporalidad es el “sitio” de la posibilidad y el tiempo es la estructura de la
posibilidad. El ser, como ser posible,
no es una abstracción sino una posibilidad con que uno se encuentra siempre
“ahí.
El hombre se
encuentra como “yecto” o arrojado en lo que percibe como el mundo. El tiempo real de él o de ella es,
efectivamente, la vivencia de lo que cree que puede. Horas y minutos
constituyen intervalo, no temporalidad.
El desafío de cada ser humano es la elaboración de un proyecto desde su
realidad de “yecto”. Este “proyecto”
vivido es el orientador de los entes.
El proceso que
representa el compromiso con el ser constituye un renuncia de la “cotidianidad”
a favor de un proyecto autentico orientador.
La cotidianidad se manifiesta como “habladurías” especialmente con
respecto a la muerte, una avidez de novedades y una postura ambigua frente a la
vida. Representan lo que es básicamente
una huida de la nada que anuncia la posibilidad de ser, algo que se manifiesta
como angustia. Cada persona recibe
señales de su posibilidad de ser. Cuando
recepciona estas señales experimenta una “caída”. Se cae de sí mismo en sí mismo en la falta de
base y en el no-ser de la cotidianidad impropia.
Se necesita una
“cura” o comprensión del ser, o sea, una autentica preocupación por la
posibilidad de ser que se traslada en un proyecto. Hay que abandonar la “cotidianidad” y
comprometerse con el “habla” que articula coherentemente esta misma
preocupación. Este habla es la morada del ser.
Es donde el ser esta obligado a existir. Es la oferta que cada uno
genera de sí mismo. Es lo que pide de la
posibilidad. En este sentido “cura” es la totalidad de las estructuras
ontológicas del ser-ahí en cuanto es ser-en-el-mundo. Comprende toadas las
posibilidades de la existencia en el mundo.
El ser humano es, en su profundo,
preocupación. Preocupación es, como la
palabra implica, una pre-ocupación. Uno
anticipa e interviene en los futuros posibles en función de temporalizar un
proyecto propio. Esta preocupación implica un “pre-ser-se-anticipadamente”, una
frase que explicita lo que es el diseño ontológico. La preocupación es lo que
acerca al hombre a su realidad de posibilidad, o, como lo expresa Heidegger, lo
des-aleja de esta misma posibilidad. Es
importante notar que, para Heidegger, dentro de esta misma “habla” aparece un
“callar”, o sea, un “oír” que es constitutivo del comprenderse y que es
comprender al otro.
Así es que el
ser humano aparece como posibilidad abierta y condicionada, interminable in no
terminado, siempre más de lo que ha generado desde esta misma posibilidad.
Ser en situacion
El existencialismo
afirma categóricamente que el hombre es un ser en situación, es decir, es un
ser cuya relación con lo circundante lo amarra y lo compromete. Es un ser
comprometido. Su situación tiene límites inviolables los cuales no puede
transgredir. Él es, en el punto en que esté, él mismo y nada más. El no puede
ser otro aunque quiera haberlo sido o desee serlo en un futuro. Por ahora está
ahí libre y comprometido, responsable y culpable. No podría imaginarme ser otro
porque entonces ese otro no sería yo.
No puedo no morirme, dice un experto en el tema, no puedo no sufrir, no puedo no luchar, no puedo no ser culpable, hablando de las situaciones últimas de que tratara Jaspers. Y agrega: No puedo vivir sin sufrir, sin hacer sufrir, sin matar; mi simple hecho de vivir exige que otros mueran y sufran; hasta biológicamente tengo que matar, para subsistir, o hacer que otros maten por mí. De nada vale que me olvide y disimule esa situación: alguien siega vidas por mí...
No puedo no morirme, dice un experto en el tema, no puedo no sufrir, no puedo no luchar, no puedo no ser culpable, hablando de las situaciones últimas de que tratara Jaspers. Y agrega: No puedo vivir sin sufrir, sin hacer sufrir, sin matar; mi simple hecho de vivir exige que otros mueran y sufran; hasta biológicamente tengo que matar, para subsistir, o hacer que otros maten por mí. De nada vale que me olvide y disimule esa situación: alguien siega vidas por mí...
Siendo para el hombre
lo posible todo, o siendo el hombre un posible lleno de posibilidades es, sin
embargo, la muerte el límite de éstas mismas posibilidades. La muerte es la
última y definitiva posibilidad del hombre. La muerte es la existencia
imposible. Somos para la muerte. Para Heidegger, existir es ser para la muerte. Pero, ojo, que al mismo tiempo hay que
considerar a la muerte como una posibilidad imposible por cuanto a los otros
posibles los puedo certificar, ratificar, decir aquí están, mientras que a la
muerte nunca le podremos decir: si señora, aquí estoy y estoy muerto. Por lo
tanto, la muerte es la posibilidad de que todo lo que me es posible me sea imposible.
Digamos, para
entender a Sartre al respecto, que cuando él afirma: Existir es ser para la nada,
está corroborando la apreciación de Heidegger: Existir es ser para la muerte. Está confirmándonos que la aventura
humana, llegada a su límite de la muerte, sólo conduce a la nada. Y no
únicamente al hombre sino también a sus proyectos y a su historia.
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