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lunes, 18 de noviembre de 2024

Trascender el EGO

 Vencer o trascender el ego no implica luchar directamente contra él, ya que el acto de lucha fortalece la dualidad que el ego crea.

Se trata de reconocerlo, observarlo y desapegarse de sus ilusiones. Aquí te presento algunos pasos clave para trascender el ego y vivir de una forma más auténtica y plena:

1. Reconocer el ego

Observa tus pensamientos y reacciones: El primer paso es ser consciente de cómo se manifiesta el ego en tu vida. Por ejemplo, pregúntate: ¿Por qué reacciono con enojo? ¿Qué estoy tratando de proteger o demostrar?

Identifica patrones: Reconoce cuándo buscas aprobación, te comparas o sientes la necesidad de controlar. Este acto de observación ya debilita el poder del ego.

2. Practicar la meditación

Vivir el momento presente: El ego opera en el pasado (culpa, resentimientos) o en el futuro (ansiedad, expectativas). Meditar te ayuda a anclarte en el aquí y ahora, donde el ego no tiene poder.

Observar sin juicio: La meditación te enseña a observar tus pensamientos y emociones sin identificarte con ellos, entendiendo que no son "tú", sino fenómenos pasajeros.

3. Cultivar la humildad

Acepta tus limitaciones: Reconoce que no necesitas ser perfecto o tener todas las respuestas. La humildad desarma el ego porque este se alimenta de superioridad y orgullo.

Practica el servicio: Ayudar a los demás de forma desinteresada disminuye el enfoque en "yo" y "mío", promoviendo la conexión con otros.

4. Desapegarte de las etiquetas

Deja de identificarte con roles o logros: Recuerda que no eres tu título, tu trabajo, tus posesiones o tus relaciones. Estos son aspectos temporales de tu vida, no tu esencia.

Acepta el cambio: Todo en la vida es transitorio. Reconocer y aceptar esta realidad ayuda a soltar el apego del ego.

5. Desarrollar la autoaceptación

Acepta tus imperfecciones: El ego teme al fracaso o la crítica. Aprende a ver tus errores como oportunidades de crecimiento y no como amenazas a tu identidad.

Confía en tu valor intrínseco: Reconoce que tu valor no depende de la validación externa, sino de tu existencia misma.

6. Practicar la gratitud

Aprecia lo que tienes: La gratitud desvía el enfoque del ego hacia una actitud de reconocimiento y conexión con la vida.

Reconoce a los demás: Agradecer a otros por sus contribuciones fomenta una sensación de unidad en lugar de separación.

7. Cultivar el desapego emocional

Suelta la necesidad de tener siempre la razón: El ego se aferra a opiniones y conflictos para afirmar su identidad. Aprender a escuchar y ceder desactiva su influencia.

Acepta las críticas: Toma las críticas como oportunidades para reflexionar y crecer, en lugar de como ataques personales.

8. Desarrollar el amor y la compasión

Ama sin condiciones: El ego condiciona el amor a lo que recibe a cambio. Practicar un amor genuino hacia los demás disuelve sus barreras.

Sé compasivo contigo mismo: El ego muchas veces nos somete a una autoexigencia extrema. Cultivar la compasión te ayuda a liberarte de esa presión.

9. Vive con propósito

Conecta con algo más grande que tú: Cuando trabajas por algo que trasciende tu interés personal (como un propósito espiritual o el bienestar colectivo), el ego pierde protagonismo.

Deja de enfocarte en los resultados: Actúa desde el esfuerzo y la intención genuina, sin apegarte a lo que obtendrás a cambio.

10. Reflexiona sobre tu verdadera naturaleza

Pregúntate: "¿Quién soy realmente?": Esta pregunta lleva a una exploración profunda de tu esencia, que está más allá del ego.

Entiende que eres parte del todo: El ego crea la ilusión de separación. Reconocer tu conexión con el universo y los demás te ayuda a trascender esa división.

El proceso es continuo

Trascender el ego no es un logro que se alcance de una vez. Es un proceso constante de autoconciencia, crecimiento y práctica. Al desarrollar estas herramientas, empiezas a vivir desde tu ser auténtico, libre de las limitaciones del ego, experimentando una mayor paz, libertad y plenitud en tu vida.


EL EGO SE MANIFIESTA

 El ego se manifiesta en nuestra vida de muchas maneras, ya que está profundamente ligado a nuestra percepción de quiénes somos y cómo interactuamos con el mundo. Estas son algunas de las formas más comunes en que el ego se hace presente.

1. Búsqueda constante de aprobación

El ego necesita validación externa para sentirse valioso. Esto se manifiesta en la necesidad de ser reconocido, admirado o aceptado por los demás.

2. Comparación con otros

El ego compara constantemente nuestra situación, apariencia o logros con los de los demás, creando sentimientos de superioridad (si nos sentimos mejores) o inferioridad (si nos sentimos peores).

3. Miedo al juicio

El ego teme la crítica porque amenaza la imagen que hemos construido de nosotros mismos. Esto puede llevarnos a evitar riesgos o a tratar de complacer a todos.

4. Identificación con etiquetas

Nos definimos por nuestros roles, títulos, posesiones o logros (por ejemplo, "soy empresario", "soy rico", "soy exitoso"), creyendo que estos aspectos externos nos dan valor.

5. Resistencia al cambio

El ego se aferra a lo conocido, incluso si es doloroso, porque teme lo desconocido. Esto puede manifestarse como miedo a salir de la zona de confort o a aceptar nuevas ideas.

6. Reacciones defensivas

Cuando alguien desafía nuestras creencias, opiniones o acciones, el ego responde con enojo, justificaciones o rechazo, porque lo percibe como una amenaza a su identidad.

7. Sentimientos de separación

El ego fomenta la idea de que estamos separados de los demás y del mundo, lo que puede generar sentimientos de aislamiento, competencia y conflicto.

8. Búsqueda de control

El ego quiere controlar situaciones, personas y resultados, porque teme la incertidumbre y la pérdida de poder.

9. Orgullo y arrogancia

Cuando el ego se siente "mejor que los demás", genera actitudes de superioridad, arrogancia o desprecio hacia quienes no cumplen con sus estándares.

10. Victimismo

Por el contrario, el ego también puede manifestarse a través del victimismo, cuando nos identificamos con el sufrimiento y usamos el dolor como una forma de obtener atención o simpatía.

11. Miedo al fracaso

El ego teme el error porque asocia los fracasos con una pérdida de valor personal. Esto puede llevar a evitar tomar decisiones o perseguir metas importantes.

12. Apego a posesiones y logros

El ego se apega a cosas externas (dinero, propiedades, relaciones) creyendo que estas definen nuestra identidad y felicidad

Al ser conscientes de cómo se manifiesta el ego, podemos empezar a observar estas actitudes sin juzgarlas, desapegándonos de ellas y conectándonos con nuestro verdadero ser, que es mucho más profundo y libre. La práctica de la meditación y el autoconocimiento son herramientas clave para este proceso.


lunes, 14 de abril de 2014

No hay nada de lo que no se sirva el “ego” para hincharse.

El discípulo:
-Vengo a ti con nada en las manos.
El maestro:
-Entonces suéltalo en seguida.
El discípulo:
-Pero ¿cómo voy a soltarlo si es nada?
El maestro:
-Entonces llévatelo contigo.
De tu nada puedes hacer una auténtica posesión.
Y llevar contigo tu renuncia como un trofeo.
No abandones tus posesiones.
Abandona tu “ego”.

Anthony de Mello

miércoles, 5 de marzo de 2014

Si Crees ...

Si crees que es más “espiritual” andar en bicicleta o utilizar el transporte
público para moverse, eso está bien, pero si juzgas a alguien que conduce
un auto, entonces estás en una trampa del ego.

Si crees que es más ‘espiritual’ no ver la televisión porque crea problemas en tu cerebro, eso está bien, pero si juzgas a quienes todavía la ven, entonces estás en una trampa del ego.
Si crees que es más “espiritual” evitar chismes o los medios de comunicación, pero juzgas a aquellos que leen estas cosas, entonces estás en una trampa del ego.
Si crees que es más ‘espiritual’ hacer Yoga, convertirse en vegetariano, comprar solo alimentos orgánicos, comprar cristales, reiki, meditación, usar ropa “hippies”, visitar templos y leer libros sobre iluminación espiritual, pero enjuicias a quien no hace esto, entonces tu estás atrapado en una trampa del ego.
Estar siempre consciente para sentirte superior. La idea de que tú eres superior es la indicación más grande que te encuentras en una trampa de tus egos.
El ego quiere venir a través de la puerta de atrás. Tendrás una idea noble, cómo empezar el yoga y luego se tuerce para servir a su objetivo de sentirte superior a los demás.
Empezarás a menospreciar a aquellos que no están siguiendo tu “camino espiritual”.
Superioridad, juicio y sentencia. Estas son las trampas del ego.
(Mooji)
 
 

jueves, 10 de octubre de 2013

EL UNICO MILAGRO

"El único milagro, el milagro imposible, es ser ordinario. Lo que la mente anhela es ser extraordinaria. El ego sufre hambre y sed de reconocimiento. El ego se alimenta del reconocimiento de que uno es alguien. Algunos cumplen ese sueño a través de la riqueza, otros a través del poder y la política; otros pueden alcanzarlo mediante los milagros o la prestidigitación, pero el sueño siempre es el mismo: no puedo tolerar el no ser nadie. Y el milagro es éste: aceptar que no eres nadie, ser tan ordinario como todos los demás, no pretender reconocimiento alguno, existir como si uno no existiera. Estar ausente es el milagro...

Todos buscamos lo extraordinario. Pero ¿por qué lo buscamos? Es porque tú anhelas ser extraordinario. Con un maestro ordinario ¿cómo podrías volverte extraordinario, excepcional?".

OSHO

lunes, 24 de junio de 2013

AL EGO NO LO PUEDES ELIMINAR



AL EGO NO LO PUEDES ELIMINAR ,
ES TU MAESTRO Y FORMA PARTE DE TI .
SOLO PUEDES TRASCENDERLO Y TRANSFORMARLO
EN ENERGIA DE AMOR ... SI LO OBSERVAS .
ESTA ES LA FORMA DE DOMINARTE A TI MISMO .

domingo, 23 de junio de 2013

Tu eres todo lo que te afecta

Tú eres todo lo que te afecta en cualquier sentido

En el momento en que retiras de ti todo bloqueo que te impide una relación
nítida con alguna faceta específica de ti mismo, el entorno dejará de ser
amenazante y se convertirá en la expresión y el canal de la energía que
permita que tu naturaleza fluya libremente en su más elevado aspecto.

Cuando una relación te hace daño, esto sucede porque la vibración de la
emisión del otro, en lugar de llegar a tu consciencia directamente, choca y
se fusiona, con un bloqueo que imposibilita la correcta recepción de la
información.

Este bloqueo es una densidad que impide la interpretación, ya que la
información se dirige directamente a ese espacio de dolor en el que
finalmente queda atrapada, entonces saltan los resortes de la reproducción
del sufrimiento, con una respuesta afín de vuelta.

Pero sucede más: Este mismo dolor bloqueado es el que se “extiende” hasta
la otra persona para ser atraído nuevamente por ti. Es decir: si tienes una
herida emocional, esta no queda inerte, sino que cobra vida y busca
realizarse dentro del concepto de dualidad.

¡Todo lo que existe tiende a la búsqueda del re-conocimiento de “sí mismo”!
Por lo tanto, cada bloqueo en ti es un algo creado dentro de tu campo
energético, con tu propia energía personal, que se ha independizado de su
fuente, creando una identidad propia. En el momento en que se reconoce como
“algo”, busca la dualidad, dentro de la cual le sea posible convertirse,
por un lado en parte pasiva (receptiva), y por otro lado emisora, es decir,
en la expresión activa de su naturaleza. En su proceso de expansión, cuenta
con el campo vibratorio que pertenece a la naturaleza sobre la que se ha
generado y, en ella, las dualidades pueden expresarse a través de:

- El cuerpo (en forma de desequilibrios físicos).

- El entorno (en forma de conflictos con pareja, padres, hijos, amigos,
compañeros, etc.).

- La vida (como circunstancias que te llevan hacia un límite en un nivel
determinado) .

De tal forma, todo conflicto físico, emocional o vital depende
exclusivamente de ti. El foco, entonces, de la solución nunca está en el
objeto exterior, puesto que el exterior es la proyección que la naturaleza
primaria de “eso” utiliza para re-conocerse.

El único modo de librarse de estos conflictos es buscar el Foco, y
Disolverlo.

Todos estos focos son pequeños “yoes” que se fueron creando a lo largo de
la vida, en función de experiencias que impactaron, en algún momento, en la
identidad personal y no encontraron salida. Al no encontrar una vía de
escape, quedaron impresos en el campo áurico personal.

En general (es decir, si no se ha realizado un trabajo consciente de
liberación), todas las personas conviven con esos “yoes”. Es posible,
aplicando una honrada búsqueda, seguir la pista de estos conflictos hacia
dentro del Ser, hasta detectar el conflicto inicial y, tras ello, devolver
la vibración densa, la energía atascada, al Todo, logrando así librarse
progresivamente de esos “yoes”. Pero, curiosamente, sucede con frecuencia
que las personas sienten que con ello se les va la vida, que al liberarse
de sus emociones aniquila, asimismo, su poder. Pues bien, todo ello está
formado de ego. En cada liberación de ello, se libera ego, y es aquí donde
se empieza a sentir el vértigo de perderse a sí mismo. Sentís, “si pierdo
el ego, desaparezco”. Pero existe una confusión importante a este respecto.
Y ahora te pregunto: “Cuando se pierde el ego, ¿qué queda? Piénsalo, ¿qué
queda de ti si no tienes ego?

Aquí es donde quiero dejar una cosa clara: el ego no es “tú”, y no te sirve
para sobrevivir, ni para definirte, ni para expresarte, ni para amar, ni
para divertirte…

Naces sin ego. Y, sin embargo, desde que naces, e incluso antes, eres
alguien específico en el mundo, ¿verdad? Desde que naces, hay algo que
define que tú eres tú. ¿Qué es ese algo? Lo que te define y te defiende en
este mundo es: Tu Identidad.

El ego, entonces, es el sustituto, usurpador, de tu Identidad.

¿Crees que sin ego tienes que anularte, que soportar lo intolerable, que
sufrir, que aguantar, que…? No es así. Tu identidad es aquello que contiene
y, por tanto, expresa lo que Eres, y de tal modo configura lo que vives.

En el momento en que dejes de vivir con el ego y vivas a través de tu
identidad, nada de ti buscará un foco de proyección para volver a ti a
través de ninguna persona, situación o enfermedad; todo fluirá de acuerdo a
lo que tú Eres; así, la cualidad de lo que llegue a ti y lo que Eres y, por
tanto, expresas, será la misma.

Cuando tu ego no exista, y sea tu identidad la que viva la vida, todo
llegará a ti en y desde su más pura esencia. Y lo que ahora te ocasiona
conflicto, o bien dejará de existir, o podrás interpretarlo de forma que no
te dañe, de forma que cuando llegue a ti pueda seguir su camino, mientras
tú te mantienes en la vibración pura y genuina de tu ser, de lo que Eres,
expresado en el mundo de las formas a través de tu identidad, y reflejando,
para ti, una vida, relaciones y salud, que te llevarán a la consecución de
la felicidad, como resultado de la expresión de llevarse a cabo, en todos
esos ámbitos, la naturaleza que Eres.

No sufras más. El sufrimiento es un error. Entrega la fuente de tu
sufrimiento a la vibración más elevada de ti, y se deshará. Entrégamelo a
mí, y te liberarás.

Tú eres la parte de mí que se expresa en la materia, y yo Soy tu sustento.
Siempre apoyo lo que tú Eres, porque eso es lo que Yo Soy.

*Graciela Bárbulo*
y

miércoles, 17 de abril de 2013

¿EL EGO TE CONTROLA?

El ego nace con nosotros cuando venimos al mundo. Cuando somos niños, a través del cariño, del amor, del cuidado, sentimos que somos buenos, valiosos, que tenemos alguna importancia. Nace un ego, un “centro”. Pero este centro es un centro reflejado. No es nuestro verdadero ser. No sabemos quiénes somos, simplemente sabemos lo que los otros piensan de nosotros. Y este es el ego: un reflejo de la opinión de los demás.
Si cuando somos niños nadie piensa que somos útiles, nadie nos aprecia, nadie nos sonríe, entonces también nace un ego. Un ego enfermo, triste, rechazado, con una herida, sintiéndose inferior, sin valor. Esto también es el ego. Esto también es un reflejo.
Primero es la madre la que crea nuestro mundo. Después otros se le suman a la madre y así va creciendo el mundo del niño.
Y cuanto más crecemos, más complejo se vuelve el ego, porque las opiniones de muchos más son reflejadas.
El ego es un fenómeno acumulativo; es el subproducto de vivir con otros.
Y como lo real, sólo puede llegar a conocerse a través de lo falso, el ego es una necesidad.
Uno tiene que pasar a través de él y trascenderlo para vislumbrar lo que realmente somos.
Lo real puede ser conocido solo a través de lo ilusorio. No podés conocer la verdad directamente.

Primero tenés que conocer lo que no es verdadero.
Primero tenés que encontrar lo que es falso.

Y es a través de ese encuentro cuando nos volvemos capaces de conocer la verdad.Si conocemos lo falso como falso, la verdad despertará en nosotros.
El ego es una necesidad social. Y todo el mundo refleja ego. Iremos a la escuela y el maestro reflejará quiénes somos. Seremos amigos de nuestros compañeros y ellos también nos reflejarán quiénes somos.
A la sociedad no le interesa que lleguemos a conocernos a nosotros mismos.
La sociedad crea un ego, porque el ego puede ser controlado y manipulado.

Nadie ha escuchado jamás que la sociedad pueda controlar al SER: eso no es posible.

Luego poco a poco nos convencemos de que ese ego que la sociedad nos da, es lo que somos.
El ego siempre es sacudido; siempre está en busca de alimento, que alguien lo aprecie, que le den atención. Si nos quieren, estamos felices, si nos desprecian creemos que no valemos nada.
Obtenemos la idea de quienes somos por los demás. No es una experiencia directa.
Vivimos con ese centro falso sin saber que llevamos nuestro verdadero SER dentro nuestro.
Intenten comprender esto tan profundamente como puedan, porque el ego debe ser controlado.
De lo contrario, nunca seremos capaces de conectar con el SER. Porque nos hemos vuelto adictos a ese centro falso y no podemos salir de él, nos hemos convertido en prisioneros.
Al observar al ego podemos sentir que tenemos el control de sus reacciones.
Si tenemos valor y no retrocedemos, si no volvemos a caer en el ego y continuamos y seguimos más allá de él, hay un centro escondido dentro tuyo, que has llevado por tantas vidas.
Es tu alma, el SER!!!


Claudio Maria Dominguez

lunes, 15 de abril de 2013

EL EGO ES COMO TU PERRO

El ego es como tu perro.
El perro tiene que seguir al amo y no el amo al perro.
Hay que hacer que el perro te siga.
No hay que matarlo, sino que domarlo.

Alejandro Jodorowsky

martes, 2 de abril de 2013

EL EGO Y EL PODER DEL SER

El EGO es nuestra autoimagen, nuestra máscara social, el papel que desempeñamos o creemos que estamos desempeñando ante los demas. A la máscara social del EGO, le gusta el éxito, la aprobación. Al EGO le gusta apoyarse en el poder porque se apoya en el temor. Temor a la desaprobación a sentirse inferior. El EGO no es lo que realmente somos. Al EGO le gusta que le den de comer con adulaciones, con alagos, con que le hagan sentirse superior. Ojo al EGO. obsérvalo EGO cuando se infla.
Nuestro SER, que es nuestro espíritu, nuestra alma, esta ajena y libre completmante de estas cosas. Nuestro SER, es mas fuerte que el EGO. Es inmune a la crítica, no teme ningún desafio, no se siente inferior a nadie. Y en su humildad tampoco necesita sentirse superior a nadie, el auténtico SER, es consciente de que todos los demás son el mismo SER, el mismo espíritu con distintos disfraces. El SER comparte las distintas manifestaciones de la vida en diferentes personas. El poder del SER es el verdadero poder, pues disfruta delvínculo con la gente por encima de su EGO pues lo demas comparten la misma naturaleza que su SER.
Quien mantiene un dominio pleno de su EGO es todo un Gran Maestro de vida que se ha liberado del condicionamiento social, y se ha despojado de sus mascaras.

La verdadera disciplina




TU VERDADERA DISCIPLINA ES DOMAR TU EGO

ALEJANDRO JODOROWSKY

viernes, 1 de marzo de 2013

UN "EGO" MUY ESPIRITUAL

No se por que razon me acorde de Chogyam Trungpa .... de repente tuve la necesidad de recordar sus sabias palabras ......las comparto con ustedes .........

......"El budismo tibetano utiliza una metáfora muy interesante para describir las funciones del ego; se refiere a ellas como «los Tres Señores del Materialismo» : «el Señor de la Forma», «el
Señor de la Palabra», y «el Señor del Pensamiento». En nuestra consideración de los Tres Señores que ofrecemos a continuación, los términos «materialismo» y «neurótico» definen la actividad del ego.
El Señor de la Forma es la búsqueda neurótica de comodidad,seguridad y placer físicos. Nuestra sociedad altamente organizada y tecnológica refleja nuestra preocupación por manipular el ambiente físico a fin de protegernos de las irritaciones de los aspectos crudos, ásperos e impredecibles de la vida.

El Señor de la Forma no representa las condiciones de vida segura y de riqueza física en sí mismas. Se refiere más bien a las preocupaciones neuróticas que nos impulsan a crear esas condiciones,a tratar de controlar la naturaleza. Es la ambición que tiene el ego de afianzarse y entretenerse a sí mismo en su intento de evadir toda irritación. Así, nos aferramos a nuestros placeres y posesiones,tememos el cambio o forzamos el cambio, intentamos construir un nido o un jardín de recreo.El Señor de la Palabra se refiere al uso del intelecto para
relacionarse con el mundo. Adoptamos una serie de categorías que nos sirven de asideros para manejar el mundo. El producto más complejo de esta tendencia son las ideologías, los sistemas de ideas con los cuales racionalizamos, justificamos y santificamos nuestras vidas.

El nacionalismo, el comunismo, el budismo, todos nos proveen de una identidad, normas de conducta y explicaciones del cómo y por qué se lo que sucede.Pero, otra vez como antes, el intelecto como tal no es el Señor de la Palabra. El Señor de la Palabra representa la tendencia del ego a interpretar todo lo que lo amenaza o irrita, de tal manera que el ataque parezca neutralizado o transformado en algo "positivo" desde el punto de vista del ego. El Señor de la Palabra se refiere al uso de los conceptos como filtros para protegernos de la percepción directa de lo que es. Tomamos los conceptos con demasiada seriedad, los usamos como instrumentos para consolidar nuestro mundo y nuestro yo. Si existe un mundo de cosas nombrables, entonces «Yo» existo como una de esas cosas nombrables. No queremos dar lugar a ninguna duda amenazadora, incertidumbre o confusión.El Señor del Pensamiento al esfuerzo que hace la conciencia por
mantenerse consciente de sí misma.
El Señor del Pensamiento reina cuando hacemos uso de las disciplinas espirituales o psicológicas como un medio de mantener nuestra autoconciencia, de aferrarnos a nuestro sentido del yo. Las drogas, el yoga, la oración, la meditación, los trances, las varias clases de psicoterapias, todas pueden utilizarse de esta manera.
El ego puede apropiarse ilícitamente de cualquier cosa para uso propio, incluso de la espiritualidad. Por ejemplo, si uno se entera de alguna técnica contemplativa que sea beneficiosa como prácticaespiritual, entonces el ego comienza por considerarla meramente como un objeto fascinante, y luego como objeto de estudio.Finalmente sólo podrá imitarla, porque el ego es como si fuera algo sólido que no puede absorber nada. Así, el ego trata de estudiar y remedar las prácticas de la meditación y de la vidacontemplativa. Cuando conseguimos aprender todos los trucos y las respuestas del juego espiritual, buscamos producir automáticamente una mímica de la espiritualidad; porque el compromiso verdadero, la verdadera espiritualidad, nos exigiría la eliminación del ego y,en realidad, lo último que quisiéramos es renunciar al ego.....También obtiene cierto sentido de triunfo, de gran hazaña, cierta excitación ante el hecho de haber recreado dentro de sí mismo el patrón de la experiencia que imita; por fin ha producido un logro
tangible, que le confirma su propia individualidad.

Una vez que reforzamos exitosamente nuestra autoconciencia mediante técnicas espirituales, creamos nuevos impedimentos al crecimiento espiritual genuino.Chogyam Trungpa: Más allá del materialismo espiritual


jueves, 28 de febrero de 2013

Tu eres una ola en el oceano

Tú eres como una ola en el océano y estás intentando hacer que el océano se acomode a ti

"El ego siempre está intentando que todo el mundo se acomode a él. Ese es el problema. El hombre que no tiene ego se acomoda al mundo...El ego intenta que todo se acomode a él; eso es muy infantil, es lo que hacen los niños. El niño quiere que todo se haga instantáneamente; todo lo que él desea debe hacerse inmediatamente. Si desea la luna, hay que dársela inmediatamente, ahora mismo. Ni siquiera puede esperar. El niño quiere que todo y todos se acomoden a él... El ego es el fenómeno más inmaduro: es infantil, inmaduro, no sabe lo que está haciendo.

¿Quién eres tú? ¿Por qué tiene que acomodarse a ti el todo? Tú eres como una ola en el océano y estás intentando hacer que el océano se acomode a ti. Es estúpido. Patéticamente estúpido. El todo no necesita acomodarse a ti. No puede ser; es imposible. Puedes seguir creyéndolo, pero serás un fracasado. El ego siempre es un fracasado, porque pide lo imposible. Napoleones, Hitleres, Alejandros; pregúntales. Al final, son grandes fracasados. Personas ricas; pregúntales, al final. Han acumulado mucho, pero en el fondo sienten el fracaso. Puedes acumular poder de muchas maneras, pero tú serás un fracasado. El ego nunca puede ser un triunfador...

Hagas lo que hagas, madrugues o no, al final todo el mundo muere. Esto es absolutamente cierto respecto al ego: no puedes vencer. Hagas lo que hagas, aunque seas virtuoso o bueno, si esta virtud y bondad está basada en el ego, no puedes vencer, llevas contigo la semilla de la derrota...

Has de estar en armonía con el todo, ir con el todo, con el río. Ni siquiera tienes que nadar. La gente intenta nadar a contracorriente, y acaban derrotados. Ni siquiera nades. ¿Acaso no puedes flotar? ¿No puedes dejar que el río te lleve? Deja que te lleve. Tú sólo déjate llevar por él; relájate con el río o la vida y deja que te lleve. Llega al océano, no tienes que preocuparte".

Osho

domingo, 11 de noviembre de 2012

Como nos domina el ego-ECKHART TOLLE

* Pedir reconocimiento por alguna cosa que has hecho y enfadarte o preocuparte si no lo obtienes.

* Intentar atraer la atención hablando de tus problemas, contar la historia de tus enfermedades o montar una escena.

* Dar tu opinión cuando nadie te la ha pedido y cuando no tiene ninguna influencia en la situación.

* Estar más atento a la impresión que causas en tu interlocutor que no en TÍ mismo, es decir, usar a la gente como espejo de tu ego o como potenciador de tu ego.

* Querer impresionar a los otros a través de tus posesiones, conocimientos, aspecto físico, nivel social, fuerza física, etc.

* Reaccionar con ira contra una situación o una persona.

* Tomarse las cosas personalmente, sentirse ofendido.

* Creer que tienes razón y que los otros están equivocados a través de futiles quejas mentales o verbales.

* Querer que te vean o parecer importante.

Cuando detectes uno de estos esquemas en ti, te sugiero que hagas un experimento: descubre qué se siente y qué pasa si abandonas este comportamiento.

"Un nuevo mundo, ahora". Eckhart Tolle

lunes, 1 de octubre de 2012

Falsos maestros

-Muchas veces cuando estoy meditando, y recibo información  de maestros . Me gustaría convertir  en información útil que podríamos utilizar aquí en la tierra.
Respuesta de Osho:

"La primera cosa: meditación no tiene nada que ver con ninguna información, es sólo tu imaginación.  Es sólo imaginación, esos maestros que están avanzados y que guían los planetas son sólo imaginación. Si quieres jugar con la imaginación, perfectamente bien. Es tu propia mente. Meditación no tiene nada que ver con estas cosas. Tu puedes disfrutar de ellas -estos son los viajes del ego- astutos viajes -nadie puede impedírtelo, nadie puede probar nada contra ellos.
Puedes creer en ellos, pero finalmente conducen a la locura, a ningún otro lugar. Estas cosas son patológicas, neuróticas, estoy absolutamente en contra de ellas. Puedes creer todo lo que quieras creer: se puede creer en maestros avanzados orientadores que te informan a ti. Y el ego se siente muy bien, que te hayan elegido como un canal específico, un vehículo en la tierra, por lo que te hace muy especial. Tu propia mente va tejiendo historias y cosas. La mente es una gran soñadora, puede soñar con nada, a través del tiempo todo ha sido soñar. El inconsciente es un gran reservorio: una vez que estás en el estado de ánimo para recibir, a continuación, el inconsciente empieza a liberar sueños -¡pero no son meditaciones!
Meditación es un estado de ánimo cuando no hay pensamiento, no hay visión, no hay experiencia, no hay sensación.
Meditación es un estado de ánimo cuando no hay contenido, ningún objeto existe.
No se oye ningún tipo de información, no recibes información. Meditación es un silencio absoluto. Las estrellas no hablan. Todo el mundo ha caído en el silencio, el mundo entero se ha detenido. Esa parada es meditación. Pero, a causa de tus ideas, crees que las meditaciones aquí no son muy avanzados. Ahora este es sólo un viaje del ego. Si deseas disfrutar de él, eres libre, pero no soy parte en todo ello.
Osho

martes, 1 de mayo de 2012

¿Cómo es el hombre liberado (del ego)?

Hay un diálogo interesante entre Arjuna y el Señor Krishna en el Bhagavad Gita. Arjuna le pregunta a Krishna, ¿Cómo es el hombre liberado (del ego)? ¿Cómo duerme, cómo trabaja, cómo vive? Y Krishna le dice: “él vive exactamente como cualquier hombre ordinario, él trabaja como cualquier hombre ordinario y él duerme como cualquier hombre ordinario, y sin embargo, no es la misma cosa porque no lo hace por las mismas razones”.                          

La clave es el acto consciente, elevado, amoroso y relajado, sin apegos . Eso hace la diferencia, estar con una conciencia continua en cada acto del día alimentando la mente con energía del Espíritu, así como regalándonos espacios de meditación para que en ese “silencio” se establezca el contacto directo con la Divinidad, con esa fuerza creadora que es inteligencia pura.                                                                                                                                                     

No creas en estas palabras, cuestiónalas, pruébalas empíricamente, rebélate ante ellas, obsérvate conscientemente en su luz y saca tus propias conclusiones, así obtendrás tu verdad personal que es la única que te sirve en el camino de regreso al hogar. Nada te llevas desde este plano que no sean las experiencias atesoradas en el alma. El autor chileno Iván Durán 

viernes, 28 de octubre de 2011

EL EGO Y EL PERDON

El ego existe en la desdicha; cuanto mayor es la desdicha, más se alimenta el ego. En los momentos de dicha el ego desaparece por completo, o lo que es lo mismo: si el ego desaparece, te inunda la dicha. Si quieres el ego, no puedes perdonar, no puedes olvidar, sobre todo las heridas, los insultos, las humillaciones, las pesadillas. No sólo no puedes olvidar; lo exagerarás, lo llevarás al límite. Olvidarás todo lo hermoso que te ha ocurrido en la vida, no recordarás los momentos de alegría; al ego no le sirven de nada. La alegría es como un veneno para el ego, y la desdicha, como una dosis de vitaminas.
Tienes que comprender el mecanismo del ego. Si intentas perdonar, no es un verdadero perdón. Con un poco de esfuerzo, conseguirás reprimir; nada más. Sólo puedes perdonar cuando comprendes la estupidez del juego que se desarrolla en tu mente. Hay que comprender ese absurdo hasta el final, porque si no reprimirás algo por un lado y empezará a salir por otro. Lo reprimirás de una manera, y asomará de otra manera, a veces con tal sutileza que te resultará casi imposible reconocerlo, reconocer que es la misma vieja estructura, tan renovada, tan reformada, que parece casi nueva.
El ego vive en lo negativo, porque es fundamentalmente un fenómeno negativo: existe gracias a decir no. El no es el alma del ego. Y ¿cómo puedes decir no a la dicha? Puedes negarte a la desdicha, puedes negarte a los sufrimientos de la vida. Pero ¿cómo decir no a las flores, a las estrellas, a las puestas de sol y a todo lo que es bello, divino? Pues la vida desborda de esas cosas, está llena de rosas, pero tú te empeñas en coger las espinas; has invertido mucho en esas espinas. Por un lado dices: «No, no quiero tanta infelicidad», y por otro lado te aferras a ella. Y llevan siglos predicando que perdonemos.
Pero el ego puede vivir gracias al perdón, puede empezar a alimentarse de nuevo gracias a esa idea: «He perdonado. He perdonado incluso a mis enemigos. No soy una persona normal y corriente». Y no lo olvides: uno de los fundamentos de la vida consiste en que la persona normal y corriente es la que piensa que no lo es; la media de la población piensa que no lo es. En cuanto reconozcas que eres normal y corriente, te saldrás de lo normal y corriente. En cuanto aceptes tu ignorancia, habrá entrado el primer rayo de luz en tu ser, habrá brotado la primera flor. Falta poco para la primavera.
Dice Jesucristo: «Perdona a tus enemigos, ama a tus enemigos». Y tiene razón, porque si eres capaz de perdonar a tus enemigos te librarás de ellos; si no, seguirán persiguiéndote. La enemistad es una especie de relación, más profunda que lo que llamáis amor. 
De modo que por un lado quieres olvidar y perdonar, porque la única forma de olvidar es perdonar -si no perdonas no puedes olvidar-, pero por otro existe una relación más profunda. A menos que comprendas esa relación, ni Jesucristo ni Buda te servirán de ayuda. Recordarás sus hermosas palabras, pero no pasarán a formar parte de tu modo de vida, no circularán por tu sangre, por tus huesos, por tu médula. No formarán parte de tu clima espiritual; te resultarán ajenas, algo impuesto desde fuera; al menos te atraen intelectualmente por su belleza, pero en lo existencial seguirás viviendo como siempre.
Por eso no te aconsejo que perdones. No digo que ames y no odies. No digo que abandones todos tus pecados y te hagas virtuoso. La humanidad ha intentado todas esas cosas y no lo ha conseguido. Mi tarea es completamente distinta. Lo que yo digo es: lleva la luz a tu ser. No te preocupes por esos fragmentos de oscuridad.
Has preguntado:
«¿Por qué es tan difícil perdonar, dejar de aferrarse a esas heridas infligidas hace tanto tiempo?».
Por la sencilla razón de que es todo lo que tienes, y sigues jugueteando con tus viejas heridas para que se mantengan recientes en el recuerdo. Jamás dejarás que cicatricen.

jueves, 18 de agosto de 2011

Y el ego cree que evoluviona

funciona igual que un péndulo

Primero se ufana en  "ser "alguien o algo en la vida terrenal cuando llega al desencanto corre hacia el extremo opuesto,la vida espiritual tratando de "no ser"
Este es mas sutil , mas pulido pero basicamente funciona
igual que el anterior en realidad es el mismo , solo que
ahora el nuevo conocimiento de lo espiritual se separa del antiguo(ilusoriamente)  para negarlo.
jaja , son tan simpaticos estos egos-espirituales tienen
ese aire tan majestuoso !
como si flotaran parecen pavos reales.

Quien trasciende el ego , lo hace en el conocimiento de si mismo entonces no hay necesidad de negarse-preguntarse.

Pero el ego insiste en que se ha emancipado de si mismo
,no siendo.y asi va por la vida haciendo lo mismo que antes pero en sentido contrario.
La araña va tejiendo su telaraña y en ella queda atrapada.

Reconocimiento

El anhelo de la mente es ser extraordinaria. El ego tiene hambre y sed de reconocimiento. Algunos alcanzan ese sueño a través de las riquezas, otros a través del poder, de la política; otros realizan el sueño por medio de milagros, de juego malabares, pero el sueño permanece: «No puede soportar no ser nadie». Y eso es un milagro; cuando aceptas que no eres nadie, cuando eres tan ordinario como todo lo que te rodea, cuando no pides reconocimiento cuando puedes existir como si no existieras. El milagro es estar ausente. Todo el mundo teme no ser nadie. Sólo unas cuantas personas curiosas y extraordinarias no tienen miedo de no ser nadie, como Gautama Buda o Bankei.
Un nadie no es fenómeno ordinario; es una de las mayores experiencias de la vida: eres y al mismo tiempo no eres. Eres pura existencia sin nombre, sin dirección, sin límites... ni pecador ni santo, ni inferior ni superior, sólo silencio.

La gente tiene miedo porque su personalidad desaparece ante una persona así;su nombre, su fama, su respetabilidad, todo desaparece; de ahí viene elmiedo. Pero la muerte se va a llevar todas esas cosas de cualquier modo. Los sabios permiten que todo eso caiga por sí mismo. Entonces a la muerte no le queda nada que llevarse. El miedo desaparece porque la muerte no puede venir a ti; no tienes nada para ella. La muerte no puede matar a quien no es nadie


Cuando sientes que no eres nadie, te vuelves inmortal. El

nirvana es esa experiencia de la nada, el silencio absoluto
sin alteraciones, sin ego, sin personalidad, sin hipocresía
sólo silencio... y los insectos cantando por la noche.

De algún modo estás aquí, y, sin embargo, no eres.

Estás aquí por tu vieja asociación con el cuerpo, pero si

miras dentro no eres. Y esa comprensión, donde hay puro
silencio y puro ser, es tu realidad,que la muerte no puede
destruir. Ésta es tu eternidad, es tu inmortalidad.

No hay nada que temer. No hay nada que perder. Si piensas

que vas a perder algo —tu nombre, tu respetabilidad, tu
fama— has de saber que no valen nada.
Son juguetes infantiles, no son aptos para personas

maduras. Y ya es hora de que madures, de que simplemente seas.
Tú 'ser alguien' es muy pequeño. Cuanto más eres alguien, más pequeño eres; cuanto dejas de ser alguien, más grande eres. Sé absolutamente nadie y serás uno con la existencia misma.

domingo, 17 de julio de 2011

el ego y el presente ---Eckhart Tolle

La relación más importante y primordial de la vida es la relación con el Ahora, o mejor aún, con cualquiera que sea la forma que adopte el Ahora, es decir, lo que es o lo que sucede.
Si la relación con el Ahora es disfuncional, esa disfunción se reflejará en todas las relaciones y en todas las situaciones de la vida. El ego podría definirse sencillamente como una relación disfuncional con el momento presente.

El ego trata el momento presente de tres maneras: como un medio para una finalidad como un obstáculo o como un enemigo. Analicemos una a la vez, de tal manera que cuando ese patrón se apodere de usted, pueda reconocerlo y decidir nuevamente.

En el mejor de los casos, el ego ve en el momento presente un medio para cumplir una finalidad. Sirve para llevarnos a algún momento en el futuro considerado más importante. Pero el futuro nunca llega salvo como momento presente y, por tanto, nunca es más que un pensamiento en la cabeza. En otras palabras, nunca estamos totalmente aquí porque siempre estamos ocupados tratando de llegar a algún otro lugar.
Cuando este patrón se acentúa, lo cual suele suceder, el momento presente es visto o tratado como si fuera un obstáculo a superar. Es allí donde surgen la impaciencia, la frustración y el estrés y, en nuestra cultura, esa es la realidad cotidiana, el estado normal de muchas personas. La Vida, la cual ocurre ahora, es vista como un “problema”, y todos habitamos en un mundo lleno de problemas que debemos resolver para ser felices, sentirnos realizados o comenzar realmente a vivir (o por lo menos eso creemos).
El problema está en que, por cada problema que resolvemos aparece uno nuevo.
Mientras veamos un obstáculo en el momento presente, los problemas no tendrán fin. “Seré lo que deseas que sea”, dice la Vida o el Ahora. “Te trataré como tú me trates. Si me ves como un problema, eso seré para ti. Si me tratas como a un obstáculo, seré un obstáculo”.
En el peor de los casos, y esto también es muy común, el momento presente es visto como un enemigo. Cuando odiamos lo que hacemos, nos quejamos de nuestro entorno, maldecimos de las cosas que suceden o han sucedido; o cuando nuestro diálogo interno está lleno de lo que deberíamos o no deberíamos hacer, de acusaciones y señalamientos, entonces nos peleamos con lo que es, con aquello que de todas maneras ya es como es. Convertimos a la Vida en nuestra enemiga y ella nos dice, “si lo que quieres es guerra, guerra tendrás”. La realidad externa, la cual es siempre el espejo de nuestro estado interior, se experimenta como algo hostil.
Una pregunta crucial que debemos hacernos con frecuencia es

¿cuál es mi relación con el momento presente?

Después debemos estar alertas para descubrir la respuesta. ¿Trato el Ahora apenas como un medio para llegar a una finalidad? ¿Lo veo como un obstáculo? ¿Lo estoy convirtiendo en enemigo?

Puesto que el momento presente es lo único que tendremos, puesto que la vida es inseparable del Ahora, lo que la pregunta significa realmente es,
¿cuál es mi relación con la vida? Esta pregunta es una forma excelente de desenmascarar al ego y de entrar en el estado de Presencia. Aunque la verdad absoluta no está encarnada en la pregunta (en últimas, yo y el momento presente somos uno), es una guía importante hacia el camino correcto. Hágase esa pregunta con frecuencia, hasta que ya no la necesite.
¿Cómo trascender una relación disfuncional con el momento presente? Lo más importante es reconocerla en nosotros mismos, en nuestros pensamientos y en nuestros actos. Estamos en el presente en el momento mismo en que notamos que nuestra relación con el Ahora es disfuncional. Ver equivale al afloramiento de la Presencia. Tan pronto como vemos la disfunción, ésta comienza a desvanecerse. Algunas personas se ríen cuando ven esto.

Con el reconocimiento viene el poder de elegir: la posibilidad de decirle “sí” al Ahora y de aceptarlo como amigo.

© Eckhart Tolle