jueves, 7 de julio de 2011

Pensamientos --Gandhi


Sé firme en tus actitudes y perseverante en tu ideal.
Pero sé paciente, no pretendiendo que todo te llegue de inmediato.
Haz tiempo para todo, y todo lo que es tuyo, vendrá a tus manos en el momento oportuno.
Aprende a esperar el momento exacto para recibir los beneficios que reclamas.

Espera con paciencia a que maduren los frutos para poder apreciar debidamente su dulzura.
No seas esclavo del pasado y los recuerdos tristes.
No revuelvas una herida que está cicatrizada.
No rememores dolores y sufrimientos antiguos.
¡Lo que pasó, pasó!

De ahora en adelante procura construir una vida nueva, dirigida hacia lo alto y camina hacia delante, sin mirar hacia atrás.
Haz como el sol que nace cada día, sin acordarse de la noche que pasó.

Sólo contempla la meta y no veas que tan difícil es alcanzarla.
No te detengas en lo malo que has hecho; camina en lo bueno que puedes hacer.
No te culpes por lo que hiciste, más bien decídete a cambiar.
No trates que otros cambien; sé tú el responsable de tu propia vida y trata de cambiar tú.
Deja que el amor te toque y no te defiendas de él.
Vive cada día, aprovecha el pasado para bien y deja que el futuro llegue a su tiempo.
No sufras por lo que viene, recuerda que “cada día tiene su propio afán”.

Busca a alguien con quien compartir tus luchas hacia la libertad; una persona que te entienda, te apoye y te acompañe en ella.
Si tu felicidad y tu vida dependen de otra persona, despréndete de ella y ámala, sin pedirle nada a cambio.
Aprende a mirarte con amor y respeto, piensa en ti como en algo precioso.
Desparrama en todas partes la alegría que hay dentro de ti.

Que tu alegría sea contagiosa y viva para expulsar la tristeza de todos los que te rodean.
La alegría es un rayo de luz que debe permanecer siempre encendido, iluminando todos nuestros actos y sirviendo de guía a todos los que se acercan a nosotros.
Si en tu interior hay luz y dejas abiertas las ventanas de tu alma, por medio de la alegría, todos los que pasan por la calle en tinieblas, serán iluminados por tu luz.

Trabajo es sinónimo de nobleza.
No desprecies el trabajo que te toca realizar en la vida.
El trabajo ennoblece a aquellos que lo realizan con entusiasmo y amor.
No existen trabajos humildes.
Sólo se distinguen por ser bien o mal realizados.
Da valor a tu trabajo, cumpliéndolo con amor y cariño y así te valorarás a ti mismo.

Nos han creado para realizar un sueño.
Vivamos por él, intentemos alcanzarlo.
Pongamos la vida en ello y si nos damos cuenta que no podemos, quizás entonces necesitemos hacer un alto en el camino y experimentar un cambio radical en nuestras vidas.
Así, con otro aspecto, con otras posibilidades y con la gracia de vivir, lo haremos.

No te des por vencido, piensa que si te han dado la vida, es porque sabe que tú puedes con ella.
El éxito en la vida no se mide por lo que has logrado, sino por los obstáculos que has tenido que enfrentar en el camino.

Tú y sólo tú escoges la manera en que vas a afectar el corazón de otros y esas decisiones son de lo que se trata la vida.

“Que este día sea el mejor de tu vida".


MAHATMA GHANDI

martes, 5 de julio de 2011

Que es la amistad ¿????

Este es el primer precepto de la amistad; pedir a los amigos sólo lo honesto, y hacer por ellos sólo lo honesto."
— Marco Tulio Cicerón
 
Es una relacion con otra persona donde hay afnidades y cosas en comun , disfrute de tiempos juntos ,confianza ,afecto , libertad , experiencia de vidad conjunta ,buena comunicación
Aceptación tal cual es .

La única recompensa de la virtud es la virtud;
la única manera de tener amigos es ser un amigo.
RALPH WALDO EMERSON.

Cuando quieras a un amigo, acéptalo y respétalo tal como es y
el te aceptará y respetará tal como eres.
ANÓNIMO.

Ser amigo de uno mismo es importante porque de otra manera
no se puede ser amigo de nadie más en el mundo.
ELEANOR ROOSEVELT.

lunes, 4 de julio de 2011

Pesimista: optimista con experiencia.
Futuro: ese período de tiempo en el que nunca vivirás
Egoísta: una persona con mal gusto, que está mas interesada en él mismo que en mi.
Bailar: Es la frustración vertical de un deseo horizontal.
Barato: lo que se puede vender mas caro.
Amor a primera vista: lo que ocurre cuando se encuentran dos personas poco exigentes y excepcionalmente calientes
Admiración: nuestro reconocimiento gentil del parecido de otro con nosotros mismos.
Adolescentes: grupo de individuos que manifiestan su profundo deseo de ser diferentes, vistiéndose iguales.
Rebelde: dícese de quien todavía no ha conseguido salirse con la suya.
Sádico: hombre que le niega un latigazo a un masoquista.
Trabajo en equipo: Posibilidad de echarle la culpa a otros.
Inteligencia: cualidad intelectual que atribuimos a quienes están de acuerdo con nosotros.
Impaciencia: esperar con prisa.

Simplificar

Le preguntaron a Woodrow Wilson:
cuánto tardaba en preparar un discurso de 10 minutos.
Dos semanas, respondió.
¿Y para hacer uno de una hora?
 Una semana.
¿Y para uno de dos horas?
Ya estoy listo
La
síntesis insume más tiempo

sobrevivir

Todas las mañanas, en África, la gacela se despierta sabiendo que debe correr más rápido qué el león,o este la matará.
Todas las mañanas el león despierta sabiendo que debe correr tras la gacela,
o morirá de hambre.
No es necesario que sea
s león o gacela para comprender que lo mejor que puedes hacer cuando amanece,es empezar a correr.

LA COMPETENCIA

La competencia despiadada que se basa en el egoísmo de miras estrechas, a la
larga, destruye aquello que procura mantener.
Libro de Urantia. Pág.805*

               De acuerdo a la teoría de la evolución, la competencia
dentro de una especie y entre especies, juega un papel fundamental
en la selección natural, entre otras cosas porque evita el monopolio
 y el estancamiento.
En sí misma la competencia no es mala, porque nos ayuda a darnos
Cuenta que podemos alcanzar metas más altas en todo orden de
cosas,si realmente ponemos todo nuestro empeño en ello, lo cual
vendría a ser un verdadero estímulo a sacar lo mejor de nosotros
mismos y salir de la rutina de hacer siempre lo mismo y de igual forma.

Por tanto "la competencia es esencial para el progreso social, pero la
competencia, sin tasa ni medida, engendra la violencia. y esto ocurre
cuando *es el EGO el que pretende ser siempre el mejor, sin importar el
precio que él deba pagar o hacer pagar al adversario y desgraciadamente esta
es la competencia que vemos a diario*, porque el EGO es mucho más que un
pensamiento de autoestima mal entendida, sino que *es una energía
avasalladora, porque esa lucha por ser el mejor*, nos hace movilizar la
adrenalina de los químicos internos del hemisfero cerebral izquierdo y
cuando no logramos nuestros propósitos de sobresalir, *sentimos
envidia, humillación y rabia*, porque sentimos que de una u otra manera
han herido nuestro amor propio y viene el deseo de vengarnos o desquitarnos
*criticando en cualquier forma al que logró superarnos*, porque "
El orgullo es engañoso, intoxicante y originador del pecado tanto en el
individuo como en el grupo, en la raza o en la nación.1223"

La competencia saca lo mejor y lo peor de nosotros mismos y nuestro
EGO no siempre se presenta en la forma agresiva que acabamos de citar,
sino que muchas veces se traslada a nuestro hemisferio derecho,
Haciéndonos sentir emociones de sufrimiento y transforma la rabia del
orgullo herido en pena,en estrés, en soledad, en una baja grande de
la autoestima, que nos transforma en víctimas de la injusticia
imaginada por nuestro ego,que siente que no ha sido tratado en la forma adecuada.De todos los peligrosque acechan la naturaleza mortal del hombre
y arriesgan su integridad espiritual,el orgullo es el peor, porque el
egocentrismo es vanaglorioso y suicida.
De todos los orgullos que se manifiestan en nuestra vida, el peor es el
orgullo espiritual, porque cuando nos sentimos dueños de la Verdad
es cuando más lejos estamos de ella*, porque "'cada vez que el hombre
cede a la ansiedad, se aleja un paso del espíritu guiador de su corazón'.

"Una autoconfianza razonable no ha de ser deplorada. La habilidad
del hombre de transcenderse a sí mismo, es lo que lo distingue del
reino animal.
Pero debemos estar atentos a que nuestras obras no estén regidas por el
deseo de sobresalir y ser reconocido, porque no olvidemos que más que por
nuestras obras, *seremos juzgados por nuestras intenciones*, porque "para
entrar al reino del cielo, el motivo es lo que cuenta.

La intolerancia religiosa que tan dañina es, tiene sus raíces en este
deseo desenfrenado de competir con los que no piensan como
nosotros olvidamos que "la mente de mayor esclarecimiento
espiritual debe ser paciente y tolerante de los intelectos menos
dotados que desean el simbolismo para movilizar su débil visión
espiritual.
Los fuertes no deben mirar con desprecio a los débiles.
No nos encerremos en nuestras burbujas espirituales, porque "el ser
humano maduro pronto comienza a ver a todos los demás mortales con
sentimientos de ternura y con emociones de tolerancia.
Los hombres maduros tratan a los seres inmaduros con el amor y la
compasión que un padre tiene hacia sus hijos."

Tengamos cuidado, para que nuestro **EGO **no nos haga creer que por lo que
suponemos saber somos ímportantes*, porque "la comprensión no debe caer en
el sentimentalismo, ni la piedad en beatería.1673"

 yolanda silva solano*

domingo, 3 de julio de 2011

Preguntas para mirarse a uno mismo

Donde te duele la vida ?--Ximena Davila

Estoy comprometido con estar bien????? Elijo estar bien?????? O elijo estar mal?????

Me relaciono desde la posibilidad o desde mis juicios ????.   Selman
En que estas comprometido que no podes crear solo ????   Selman 
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¿A quien me estoy resistiendo ?
  
¿A quien no estoy validando ??

¿Qué estoy queriendo controlar ??
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Cómo quiero vivir todos los dias ??

Qué ES LO QUE CONSIDERO ÉXITO ????

Cuantas cosas hago en mi vida para que nadie me reclame nada ???
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Porque duele tanto perder??
Para quien hago lo que hago ¿???? En que conversación de ese observador imaginario estoy ¿???existe ese observador ¿??????
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¿Que te gustaria "crear" para tu vida?
¿Que experiencias te gustaria vivir?
¿Que planes tienes postergados?
¿Que proyectos no has terminado aun?

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Si hay mas allá... ¿hay menos acá?

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¿Cuál es el sentido de tu vida?

¿Para qué haces lo que hacés?

¿Con qué estás realmente comprometido?

¿Para qué estas aquí?

¿Qué hay de grande en lo que te está pasando?

¿Qué has aprendido de esta situación?

¿Qué te pasa con lo que te pasa?

¿De qué te sientes orgulloso?

¿A qué estás agradecido?

 

Anthony De Mello--------REFLEXIONES



El responsable de tus enfados eres tú, pues aunque el otro haya provocado el conflicto, el apego y no el conflicto es lo que te hace sufrir. Es el miedo a la imagen que el otro haya podido hacer de ti, miedo a perder su amor, miedo a tener que reconocer que es una imagen la que dices amar, y miedo a que la imagen de ti, la que tú sueñas que él tenga de ti, se rompa. Todo miedo no es algo innato sino aprendido.

            Si lo comprendes todo, lo perdonas todo. Y sólo existe el perdón cuando te das cuenta de que, en realidad, no tienes nada que perdonar.

            Los hombres buscan y huyen de muchas cosas, y no entienden que, tanto lo que buscan fuera como aquello de lo que huyen, está dentro.

            Cámbiate a ti mismo. Cuando cambies, las personas cambiarán. El problema no está del todo en ellas, sino en la forma en que interaccionas con ellas.

            Sólo el día en que no nos importe lo que piensen de nosotros las personas, comenzaremos a saber amarlas como son y darles la respuesta adecuada.

            El día en que cambies, cambiarán todas las personas para ti, y cambiará tu presente. Entonces vivirás en un mundo de amor.

            No hay pareja ni amistad que esté tan segura como la que se mantiene libre. Sólo es eterno lo que se basa en un amor libre. Los deseos te hacen siempre vulnerable.

            Si a veces dices sí por no desilusionar a la gente, eso no es amor, es cobardía. Un gran ejercicio para el amor es saber decir no.

            Percibe qué fascinante es estar sin un solo amigo o consejero con quien contar. Cuando ves la torpeza de los otros para ayudarte, descubres el Reino dentro de ti.

            Piensa en alguna temporada en que te sentiste rechazado, desatendido o humillado. A ver si consigues comprender la situación con realismo, y puedes descubrir que, si tú no te dieras por ofendido, no existiría rechazo, ni humillación alguna.

            El vacío que llevamos dentro hace que tengamos miedo de perder a las personas que amamos. Pero ese vacío se llena sólo con la realidad. Y cuando estás en la realidad ya no echas de menos nada, ni a nadie. Te verás libre y lleno de felicidad, como las aves.
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El único demonio es la inconciencia, que es la torpeza, la ignorancia o el fracaso en ver la vida como realmente es, entender a las personas como son y aceptar a los otros sin miedo.
Mirar la vida más por medio de sistemas de creencia que con el corazón, ojos y pensamiento, he ahí el mal del mundo: inconciencia.
Casi siempre, las personas no saben lo que están haciendo. La mayoría vive gran parte de sus vidas en la inconciencia, con identidades erróneas.

Conócete bien a ti mismo y de dónde proceden tus motivaciones antes de juzgar malo o bueno a nada o a nadie.

En la realidad no hay bien ni mal. No existe bien ni mal en las personas, ni en la naturaleza. Existe solamente un juicio mental impuesto a esta o aquella realidad.

Para despertar hay que estar dispuesto a escucharlo todo, más allá de los cartelitos de buenos y malos, con receptividad, que no quiere decir credulidad.

¡Dios nos libre de los que se creen santos! Decía santa Teresa: “ A ese señor, si no fuese tan santo, sería más fácil convencerlo de que anda equivocado”.

El mundo de la realidad que vives es falso, porque está sujeto a conceptos. Los conceptos no son más que añadiduras que ha puesto tu cultura.

¡Qué peligrosa es la inconciencia! Para liberarte de los prejuicios sólo tienes la conciencia. Es la conciencia la que te puede liberar. Siempre serás esclavo de las cosas de las que no eres consciente.

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¿Estás sufriendo? ¿ Tienes problemas? ¿ Detestas todos los minutos de tu vida? ¿Te gustan tus últimas tres horas, cada segundo de las últimas tres horas? Si la respuesta es no, si la respuesta es que estás sufriendo, perturbado, tienes realmente problemas. Hay algo erróneo en ti. Seriamente erróneo.

            No hay que buscar la felicidad en donde no está, ni tomar la vida por lo que no es vida, porque entonces estaremos creando el sufrimiento.

            Experiencias y errores son normales y saludables; si no hubiese experiencias y errores, no habría riesgos. Habría sólo la conformidad calculada. Esto no es la vida, ni el sentido de la Creación, ni la experiencia del amor, ni el mensaje del Evangelio.

            Lo cierto es que el dolor existe porque rechazamos que lo único sustancial es el amor, la felicidad, el gozo.

            No es la naturaleza la causa del sufrimiento, sino el corazón del hombre lleno de deseos y de miedos que le inculca su programación desde la mente.

            Si te apegases a emociones negativas, nunca serías feliz. No estoy diciendo que no puedas tener lo que se llama emociones negativas. ¡No sería humano! Si nunca te sintieses ansioso o deprimido, si no te entristecieses por alguna pérdida, no serías humano. Puedes sentir emociones negativas. ¿Sabes qué es lo malo? Cuando te apegas a ellas.

            La única razón de que no estés amando todo el tiempo es que estás sufriendo. Si no sufrieses, amarías. Estarías en paz, esparciendo amor y paz a tu alrededor.

            A ver si eres capaz de comprender que el sufrimiento no está en la realidad sino en ti. 

            Buscas lugares de la memoria, del corazón, a los cuales siempre te puedes retirar para sentirte en calma y “refrescado”. Este “retirarse” proporciona fortaleza para afrontar la situación del momento presente y también agudiza la percepción de éste.

            La gran tragedia de la vida no está en cuánto sufrimos, sino en cuánto perdemos. Los seres humanos nacen durmiendo, viven durmiendo y mueren durmiendo.

            La desilusión trae una oportunidad gloriosa. Es como despertar a una vida  nueva. Estás bien, aun cuando piensas que no lo estás.

            No desperdicies ningún sufrimiento que te sobrevenga.

            Si estás doliéndote de tu pasado es que estás dormido. Lo importante es levantarse para no volver a caer. La solución está en tu capacidad de comprensión y de ver otra cosa que lo que te permites ver. Ver lo que hay detrás de las cosas.

TODAS LAS BARRERAS QUE NOS IMPIDEN ALCANZAR LA FELICIDAD SON AUTO IMPUESTAS ¿ CUALES SON LAS TUYAS?
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El día en que ustedes paren de correr, llegarán.

La idea que la gente tiene de la eternidad es estúpida. Piensa que dura para siempre porque está fuera del tiempo. La vida eterna es ahora, está aquí, y a ti te han confundido hablándote de un futuro que esperas mientras te pierdes la maravilla de la vida que es el ahora. Te pierdes la verdad.

El temor al futuro, o la esperanza en el futuro, es igual son proyecciones del pasado. Sin proyección no hay futuro, pues no existe lo que no entra en la realidad.

Las cosas sólo serán cuando deban ser, por mucha prisa que te des. La realidad no es algo que se pueda forzar ni comprar. Se trata de ver la realidad tal como es.

Lo que la sociedad te enseñó a atesorar no vale nada. Lo que la historia te legó como honor, patria, deber, etc. no vale nada, porque tienes que vivir libremente el ahora, separado de los recuerdos, que están muertos; sólo está vivo el presente y lo que tú vas descubriendo en él como real.

Se dice que un gran sabio le dijo a un emperador romano: “ cuando llegue el día de tu muerte, morirás sin haber vivido”. Despertemos para que esto no sea nuestro epitafio.

Las personas programadas van buscando siempre hacer mejor las cosas. Van ansiosos de victorias, de conquistas, de logros y nunca están satisfechos; por eso sufren tanto cuando no alcanzan las metas que su exigencia les impone. Son seres que no viven ni disfrutan con lo real. Estos seres extienden su exigencia a los demás y por eso están incapacitados para amar. Buscan la felicidad donde no está.

Cuando se te abran los ojos, verás cómo todo cambia, que el pasado está muerto y el que se duerme en el pasado está muerto, porque sólo el presente es vivo si tú estás despierto en él.

Un pájaro herido no puede volar, pero un pájaro que se apega a una rama de árbol, tampoco. ¡deja de apegarte al pasado! Dice el proverbio hindú: “El agua se purifica fluyendo; el hombre, avanzando.”

Lo peor y más peligroso del que duerme es creer que está despierto y confundir sus sueños con la realidad.


*Haz una cosa por vez y verbalizar internamente lo que estás haciendo. Este es un ejercicio muy bueno para entrar en el presente, para vivir en el ahora de la vida.


*<span>Reflexión:</span> hay una cosa que necesitas para estar vivo: estar ahora. ¿ Qué significa esto? Significa, en primer lugar, entender algo que poquísimas personas entienden. Que el pasado es irreal, que el futuro es irreal y que vivir en el pasado o en el futuro es estar muerto. ¿ Qué opinas?
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Leyendo un libro de Anthony de Mello me encontré con el siguiente párrafo y quise compartirlo con vos, para que comprendas la importancia del perdón:
"...El amor de verdad es un estado de sensibilidad que te capacita para abrirte a todas las personas y a la vida. Y, cuando amas, no hay nada más fácil que perdonar. Aceptar a las personas que todo el mundo rechaza, no porque no veas sus fallas, sino precisamente porque los ves como realmente son, ves de dónde proceden y cómo se parecen esas fallas a las tuyas, que ya tienes aceptadas. Aceptas también no tener razón, escuchando las razones de los demás con interés. Y, sobre todo, sabes responder al odio con amor, no porque te esfuerces en ello, sino como milagro de la comprensión del amor verdadero, que ve a la persona tal cual es.

Las tres señales de estar despierto son: perdonar, aceptar y responder ante todo con amor..."

Verdaderamente interesante: Uno de los aspectos fundamentales que hablan del despertar es el perdón. Pero como anteriormente te dije, la razón principal por la que decidí trabajar con el perdón es para que te liberes de todo aquello que no te deja avanzar, simplemente porque aún no lograste perdonar a alguien o a algo. Para quienes estén tentados de ir aún mas profundo, también habrá opciones...

el cielo y el infierno

Al maestro zen Hakuin vino a verle un guerrero, un samurai, un gran soldado, y le preguntó: «¿Existe el cielo, existe el infierno? Y si hay cielo e infierno, ¿dónde están las puertas? ¿Desde dónde se entra? ¿Cómo puedo evitar el infierno y elegir el cielo?»Era un guerrero simple. Un guerrero siempre es simple; de otro modo no sería guerrero. Un guerrero sólo conoce dos cosas: la vida y la muerte; su vida siempre está en juego, siempre está jugando; es un hombre simple. No había venido a aprender ninguna doctrina. Quería saber dónde estaban las puertas para evitar el infierno y entrar en el cielo. Y Hakuin le contestó de la única forma que un guerrero podía entender.¿Qué hizo Hakuin? Le dijo: —¿Quién eres tú? —Soy un samurai —replicó el guerrero.En Japón ser un samurai es algo de lo que sentirse orgulloso. Significa ser un guerrero perfecto, un hombre que no dudará ni un segundo en entregar su vida. Para él, la vida y la muerte sólo son un juego. Y dijo: —Soy samurai, soy un jefe de samurais. Incluso el emperador me presenta sus respetos.—¿Tú un samurai? —dijo Hakuin riéndose—. Más bien pareces un mendigo.El orgullo del samurai estaba herido, su ego machacado. Olvidó a qué había venido. Sacó la espada y estaba a punto de matar a Hakuin. Olvidó que había venido a ver al maestro para aprender dónde están las puertas del cielo y del infierno.Hakuin se rió y dijo: —Ésta es la puerta del infierno. Con esta espada, esta ira, este ego, así se abre la puerta. Esto es algo que un guerrero puede entender. Y el samurai comprendió de inmediato: ésta es la puerta. Volvió a envainar la espada.Y Hakuin dijo: —Ahora has abierto las puertas del cielo.El infierno y el cielo están dentro de ti, ambas puertas están dentro de ti. Cuando te comportas inconscientemente, allí está la puerta del infierno; cuando estás alerta y consciente, allí está la puerta del cielo".

La atracción de la Vida

Vivir es nacer a cada instante

Alguien es interesante porque se interesa, y alguien es amado porque es capaz de amar y porque ama la vida  que hay en él y en los demás seres humanos.

  La vida significa cambio constante, nacimiento permanente. La muerte significa dejar de crecer, anquilosamiento, repetición.

CREAR Y DESTRUIR

Cuanto más se frustra el impulso de vivir más se refuerza el de destruir. 

El acto de la destrucción nos hacemos más fuertes que la vida.

El ser humano se jacta de su poder de destrucción para esconder impotencia como ser humano.

Cuando la vida deja de ser atractiva e interesante, el ser humano cae en la desesperación y no está precisa;mente dispuesto a renunciar a la satisfacción de destruir, aunque le vaya  la propia vida.

La voluntad de destruir tiene que aparecer cuando no se puede satisfacer la voluntad de crear algo.

Naturalez humana

Hay que entender la vida como proceso y no como  secuencia de fases determinadas.

La vida entera de cada uno no es sino el proceso de darse a luz a sí mismo.

Nacer es un proceso permanente.

Educar para la creatividad es sinónimo de educar para la vida.

 El trágico destino de la mayoría de los seres humanos es que mueren antes de haber nacido.

Tener y ser

EI tener orientado a la posesión se basa en una merma de la capacidad de ser activo productivamente.

 Hoy los seres humanos creen que no puede gozarse de nada que no haya que comprar.

SER ES SER ACTIVO PRODUCTIVO

El sistema ser humano no funciona correctamente si sólo se satisfacen sus necesidades materiales y no aquellas necesidades y aptitudes que le son propias, específicamente humanas, como el amor, la ternura, la razón y la alegría.

 Si soy lo que soy y no lo que tengo, nadie puede robarme o amenazar mi seguridad o mi sentido de la identidad.

Yo soy «yo» sólo en la medida en que esté vivo, interesado, activo y en relación con otros.

 Mi sentimiento-de-mí proviene de la experiencia de mi mismo como sujeto de mis experiencias, mis pensamientos, mis decisiones, mi juicio y mi acción

NARCISISMO Y EGOISMO

El ser humano egocéntrico, narcisista, en realidad no se ama; por eso está ávido.

Quizás el egoísta no se ama demasiado a sí mismo sino demasiado poco; de hecho, se odia.

Habitualmente, el odio a sí mismo se racionaliza in­telectualmente como sacrificio, altruismo o ascesis; tam­bién como autoacusación o sentimiento de inferioridad.

El egoista sólo está interesado en sí mismo, lo quie­re todo para sí y sólo siente alegría al tomar, no al dar.

El narcisista es un ser humano extremadamente inseguro, pues ni sus sentimientos ni ninguna otra cosa tienen su fundamento en la realidad.

Un narcisista se siente seguro sólo porque no se preocupa de cómo se comportan las cosas en realidad.

El egoismo es por su esencia una forma de avidez. El egoísta quisiera tenerlo todo para sí mismo, no com­partir con los demás; ve en ellos más una amenaza que potenciales amigos.

El egoista, igual que el narcisista, es un ser humano que no ama. Pero.a diferencia del narcisista, el egoísta tiene una buena percepción del mundo fuera de él.

 El narcisismo está en la base de todas las enferme­dades psíquicas graves.

Para el ser humano narcisista sólo hay una realidad: la de sus propios procesos de pensamiento, sentimien­tos y necesidades.

Muchos narcisistas empedernidos hablan sin cesar, a menudo también comiendo, por lo que se olvidan hasta de comer y obligan a todos los demás a esperarles. Para ellos, la sociabilidad y las comidas son menos im­portantes que su «yo».

 Un ser humano capaz de amar productivamente también se ama a sí mismo. Si sólo puede amar a los de-más. no puede amar en absoluto.

Sólo somos capaces de conocer a los demás, de en­tenderlos y amarlos cuando también somos capaces de entendernos, amarnos y conocernos a nosotros mismos.

Quien está decidido a resolver un problema con amor necesita creer en su propia fortaleza en lugar de creer en la perversión de la misma: la violencia.

Productividad significa que el ser humano se vive a sí mismo como encarnación de sus facultades y como capaz de actuar, que se siente uno con sus facultades y que éstas no se le ocultan ni le son ajenas.

Cualquier expresión de la sexualidad es mejor que la sexualidad reprimida.

Es verdad que los tabúes generan obsesión por el sexo y perversiones, pero la obsesión por el sexo y las perversiones no liberan.

Lo que haces a los otros te lo haces también a ti mismo.

El amor de alguien que ama a una única persona y siente indiferencia por el resto de sus semejantes no es amor sino un vínculo simbiótico o bien un egoísmo extensivo.

Quien sólo ama a un ser humano no ama a ninguno.

LA VIDA MISMA ES UN ARTE

Los seres humanos de hoy pueden resolver cruci­gramas, pero no pueden resolver el enigma que la vida representa para ellos.

La vida sólo tiene un sentido: la realización de la vida misma.

Mientras alguien crea que su ideal y el fin de su exis­tencia están fuera de él, sea en las nubes, en el pasado o en el futuro, vive fuera de sí mismo.

El objeto del arte de vivir no es tal o cual que hacer, sino el «que hacer» de la vida misma, el proceso de desa­rrollar lo que el ser humano es potencialmente.

Yo creo que el crecimiento del ser humano es un proceso de nacimiento constante, un despertar cons­tantemente nuevo.

En cada nuevo paso, en cada nuevo estadio de nues­tro nacimiento, sentimos miedo.

Cada acto de nacimiento exige el coraje de despren­derse de algo.

Ante la vida, salimos huyendo.

Los dolores del parto son distintos a los dolores de una enfermedad.

Nadie puede crecer sin esfuerzo y sin la disposición a vivir con el dolor y el miedo.

La mayoría fracasa en el arte de vivir porque no es­ta despierta y no ve cuándo está en una encrucijada y tiene que decidir.

Para que la vida resulte interesante, uno mismo tie­ne que estar interesado.

La voluntad se basa en la actividad interior; un im­pulso espontáneo, en cambio, en la pasividad.

Aprender cl arte de vivir y morir reclama mucho esfuerzo, ejercicio, paciencia; corno todo saber hacer, exige aprendizaje.

El ser humano sólo puede elegir entre dos posibili­dades: retroceder o avanzar.

La fe en que los otros pueden transformarse nace de la experiencia de haber sido nosotros capaces de ello.

En mi opinión, nada de lo sucedido anteriormente tiene por necesidad fuerza determinante, pero marca una cierta dirección y, cuanto más vaya alguien en esta dirección, más tendera a mantener precisamente esta di­rección, de manera que, al final, sólo por obra de un milagro podrá cambiarla.

Sólo puede moverse a los seres humanos a cambiar sus acciones si tienen esperanza. Y sólo pueden tener esperanza si tienen visión; y sólo pueden tener visión si les muestran alternativas.

 En personas que sufren un malestar difuso, perso­nas cuyo carácter debe cambiar, no creo que se consiga una mejora duradera si el cambio de carácter a que se aspira no va acompañado de un correspondiente cambio en su praxis de vida.

Tenemos que decidirnos y resolvemos a valorar más el amor que el odio, a preferir la fortaleza espiritual al éxito en el mercado, a considerar más importante el ser que el tener.

Las barbas esconden más de lo que manifiestan y el descuido en el vestir aún no es indicio de esperanza.

 No creo que la verdad sea divisible ni que pueda co­nocerse en el ámbito personal si se está ciego todas las demás cuestiones.

 La esperanza se parece a un tigre al acecho que sólo salta cuando llega el momento de saltar.

La destrucción de las ilusiones es la condición de todo cambio real.

Desengañarse quiere decir no poder ya engañarse, haberse liberado de los engaños y haberlos dejado atrás.

Hay una diferencia entre tener un fuerte deseo de vivir y un miedo espantoso a morir.

El miedo a la muerte crece con la sensación de no haber estado verdaderamente vivo.

Tememos morir en la medida en que vivimos en el modo de existencia del tenen Pero no es de morir de lo que uno tiene miedo, sino de perder lo que tiene: el cuerpo, el ego, los bienes y la identidad; el miedo de mi­rar al abismo de la no-identidad, de estar «perdido».

La decadencia de la personalidad en la vejez es sín­toma de que no se ha vivido productivamente.

 Morir es amargo, pero la idea de tener que morir sin haber vivido es insoportable.

 Para quien no tiene el coraje de vivir, el coraje de morir es el mejor sustituto.

La intrepidez también se da en individuos plena­mente desarrollados, que reposan en sí mismos y aman la vida.

Quien no se alegra de su vida quiere vengarse, y prefiere destruir la vida a sentir que la suya no tiene sentido.

La alegría es el resultado de vivir intensamente.

La felicidad y el placer más grande posible no resul­tan de la satisfacción ilimitada de todos los deseos.

La felicidad es el rendimiento de la productividad interior del ser humano, no un regalo de los dioses.

los naguales nos enseñan -somos maestros

Tienes el poder de crear. Tu poder es tan fuerte que cualquier cosa que decidas creer se convierte en realidad. Te creas a ti mismo, sea lo que sea que creas que eres. Eres como eres porque eso es lo que crees sobre ti mismo. Toda tu realidad, todo lo que crees, es fruto de tu propia creación. Tienes el mismo poder que cualquier otro ser humano en el mundo. La principal diferencia entre otra persona y tú estriba en la manera en que aplicas tu poder y en lo que creas con él. Tal vez te parezcas a otras personas en muchas cosas, pero no todo el mundo vive la vida de la misma manera que tú.

Has practicado toda tu vida para ser quien eres y lo haces tan bien que te has convertido en un maestro de lo que crees que eres. Eres un maestro de tu propia personalidad y de tus propias creencias; dominas cada acción y cada reacción. Practicas durante años y años hasta que alcanzas el nivel de maestría para ser lo que crees que eres. Y cuando por fin comprendemos que todos nosotros somos maestros, llegamos a ver qué tipo de maestría tenemos.

Cuando un niño tiene un problema con alguien, y se enfada, por la razón que sea, el enfado hace que el problema desaparezca y de este modo obtiene el resultado que quería. Entonces, vuelve a ocurrir, y vuelve a reaccionar con enfado, ya que ahora sabe que, si se enfada, el problema desaparecerá. Pues bien, después practica y practica hasta llegar a convertirse en un maestro del enfado. 

Pues bien, de esta misma manera es como nos convertimos en maestros de los celos, en maestros de la tristeza o en maestros del auto-rechazo. Toda nuestra desdicha y nuestro sufrimiento tienen su origen en la práctica. Establecemos un acuerdo con nosotros mismos y lo practicamos hasta que llega a convertirse en una maestría completa. El modo en que pensamos, el modo en que sentimos y el modo en que actuamos se convierte en algo tan rutinario que dejamos de prestar atención a lo que hacemos. Nos comportamos de una manera determinada sólo porque estamos acostumbrados a actuar y a reaccionar así.

El arte de las relaciones también es una maestría completa y el único modo de alcanzarla es mediante la práctica. Por consiguiente, para llegar a ser maestro en una relación hay que actuar. No se trata de adquirir determinados conceptos ni de alcanzar un conocimiento en concreto. Es una cuestión de acción. Ahora bien, evidentemente, para actuar es preciso contar con algún conocimiento o al menos con una mayor conciencia de la manera en que funcionamos los seres humanos.
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Los seres humanos vivimos con el miedo continuo a ser heridos y esto da origen a grandes conflictos dondequiera que vayamos. La manera de relacionarnos los unos con los otros provoca tanto dolor emocional que, sin ninguna razón aparente, nos enfadamos y sentimos celos, envidia o tristeza. Incluso decir «te amo» puede resultar aterrador. Pero, aunque mantener una interacción emocional nos provoque dolor y nos dé miedo, seguimos haciéndolo, seguimos iniciando una relación, casándonos y teniendo hijos.

Debido al miedo que los seres humanos tememos a ser heridos y a fin de proteger nuestras heridas emocionales, creamos algo muy sofisticado en nuestra mente: un gran sistema de negación. En ese sistema de negación nos convertimos en unos perfectos mentirosos. Mentimos tan bien, que nos mentimos a nosotros mismos e incluso nos creemos nuestras propias mentiras.

No nos percatamos de que estamos mintiendo, y en ocasiones, aun cuando sabemos que mentimos, justificamos la mentira y la excusamos para protegernos del dolor de nuestras heridas.

El sistema de negación es como un muro de niebla frente a nuestros ojos que nos ciega y nos impide ver la verdad. Llevamos una máscara social porque resulta demasiado doloroso vernos a nosotros mismos o permitir que otros nos vean tal como somos en realidad. El sistema de negación nos permite aparentar que toda la gente se cree lo que queremos que crean de nosotros. Y aunque colocamos estas barreras para protegernos y mantener alejada a la gente, también nos mantienen encerrados y restringen nuestra libertad. Los seres humanos se cobijan y se protegen y cuando alguien dice: «Te estás metiendo conmigo», no es exactamente verdad. Lo que sí es cierto es que estás tocando una de sus heridas mentales y él reacciona porque le duele.

Cuando tomas conciencia de que todas las personas que te rodean tienen heridas llenas de veneno emocional, empiezas a comprender las relaciones de los seres humanos en lo que los toltecas denominan el sueño del infierno. Desde la perspectiva tolteca todo lo que creemos de nosotros y todo lo que sabemos de nuestro mundo es un sueño. Si examinas cualquier descripción religiosa del infierno te das cuenta de que no difiere de la sociedad de los seres humanos, del modo en que soñamos.
El infierno es un lugar donde se sufre, donde se tiene miedo, donde hay guerras y violencia, donde se juzga y no hay justicia, un lugar de castigo infinito. Unos seres humanos actúan contra otros seres humanos en una jungla de predadores; seres humanos llenos de juicios, llenos de reproches, llenos de culpa, llenos de veneno emocional: envidia, enfado, odio, tristeza, sufrimiento.

Y creamos todos estos pequeños demonios en nuestra mente porque hemos aprendido a soñar el infierno en nuestra propia vida.

Todos nosotros creamos un sueño personal propio, pero los seres humanos que nos precedieron crearon un gran sueño externo, el sueño de la sociedad humana. El Sueño externo, o el Sueño del Planeta, es el Sueño colectivo de billones de soñadores.

El gran Sueño incluye todas las normas de la sociedad, sus leyes, sus religiones, sus diferentes culturas y sus diferentes formas de ser. Toda esta información almacenada dentro de nuestra mente es como mil voces que nos hablan al mismo tiempo. Esto es lo que los toltecas denominan el mitote.

Pero lo que nosotros somos en realidad es puro amor; somos Vida. Y lo que somos en realidad no tiene nada que ver con el sueño, pero el mitote nos impide verlo. Cuando contemplas el sueño desde esta perspectiva, y cobras conciencia de lo que eres, comprendes cuán absurdo resulta el comportamiento de los seres humanos, y entonces, se convierte en algo divertido. Lo que para todos los demás parece un gran drama para ti es una comedia.
Ves de qué modo los seres humanos sufren por algo que carece de importancia, algo que ni siquiera es real. Pero no tenemos otra opción. Nacemos en esta sociedad, crecemos en esta sociedad y aprendemos a ser como todos los demás, actuando y compitiendo continuamente de un modo absurdo.
Y con este fin practicamos incansablemente hasta que nos convertimos en maestros de ser lo que no somos.

De pequeños aprendemos que las opiniones de todas las personas son importantes y dirigimos nuestra vida conforme a esas opiniones. Una simple opinión de alguien, aunque no sea cierta, es capaz de hacernos caer en el más profundo de los infiernos: «Qué feo estás. Estás equivocado. Eres un estúpido». Las opiniones tienen un gran poder sobre el comportamiento absurdo de las personas que viven en el infierno. Por ese motivo necesitamos oír que somos buenos, que lo estamos haciendo bien, que somos bellos. «¿Qué aspecto tengo? ¿Ha estado bien lo que he dicho? ¿Cómo lo estoy haciendo

Necesitamos escuchar las opiniones de los demás porque estamos domesticados y esas opiniones tienen el poder de manipularnos. Por eso buscamos el reconocimiento en los otros; necesitamos el apoyo emocional de ellos; ser aceptados por el Sueño externo a través de los demás.

Pero todas esas falsas imágenes que intentamos proyectar provocan un gran sufrimiento en muchos seres humanos. Las personas fingimos ser muy importantes, pero, a la vez, creemos que no somos nada. Ponemos mucho empeño en ser alguien en el sueño de esa sociedad, en ganar reconocimiento y en recibir la aprobación de los demás. Hacemos un gran esfuerzo para ser importantes, para triunfar, para ser poderosos, ricos, famosos, para expresar nuestro sueño personal e imponer nuestro sueño a las personas que nos rodean. ¿Por qué? Pues porque creemos que el sueño es real y nos lo tomamos muy en serio.

De la Sociedad de los Poetas Muertos...

No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras
y las poesías sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima, nos enseña,
nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
Tú puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores:
el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
Huye.
"Emito mis alaridos por los techos de este mundo",
dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.
Vívela intensamente, sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron
de nuestros "poetas muertos",
te ayudan a caminar por la vida.
La sociedad de hoy somos nosotros
Los "poetas vivos".
No permitas que la vida te pase a ti
sin que la vivas...

Walt Whitman

Cuatro Leyes de la Espiritualidad"

La primera dice:
"La persona que llega es la persona correcta", es decir que nadie llega a nuestras vidas por casualidad, todas las personas que nos rodean, que interactúan con nosotros, están allí por algo, para hacernos aprender y avanzar en cada situación.
La segunda ley dice:
"Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido".
Nada, pero nada, absolutamente nada de lo que nos sucede en nuestras vidas podría haber sido de otra manera. Ni siquiera el detalle más insignificante. No existe el: "si hubiera hecho tal cosa...hubiera sucedido tal otra...". No. Lo que pasó fue lo único que pudo haber pasado, y tuvo que haber sido así para que aprendamos esa lección y sigamos adelante. Todas y cada una de las situaciones que nos suceden en nuestras vidas son perfectas, aunque nuestra mente y nuestro ego se resistan y no quieran aceptarlo.
La tercera dice: "En cualquier momento que comience es el momento correcto".
Todo comienza en el momento indicado, ni antes, ni después. Cuando estamos preparados para que algo nuevo empiece en nuestras vidas, es allí cuando comenzará.
Y la cuarta y última: "Cuando algo termina, termina".
Simplemente así. Si algo terminó en nuestras vidas, es para nuestra evolución, por lo tanto es mejor dejarlo, seguir adelante y avanzar ya enriquecidos con esa experiencia. Creo que no es casual que estén leyendo esto, si este texto llegue a nuestras vidas hoy; es porque estamos preparados para entender que ningún copo de nieve cae alguna vez en el lugar equivocado!

¿que es la sombra ?????

Por más que queramos negarlo somos imperfectos y quizás sea precisamente la sombra -las caracteristicas que no aceptamos de nosotros mismos, como la agresividad, la vergüenza, la culpa y el sufrimiento, por ejemplo - la que nos permita  acceder a nuestra propia humanidad-
Utilizamos todo tipo de metáforas para referirnos al encuentro directo con nuestro aspecto más oscuro -descubrir nuestros demonios, luchar con el diablo, descender al mundo subterráneo, noche oscura del alma, crisis de la mediana edad, etcétera-, ese aspecto tenebroso al que denominamos
de muy diversas maneras -Yo enajenado, Yo inferior, geme lo o hermano oscuro (en los escritos bíblicos y mitológicos), doble, Yo reprimido, alter ego, id, etcétera.
Por un lado, se podría definir como la totalidad de lo inconsciente 
Analizar nuestras propias proyecciones
Una forma, de aproximarnos a la sombra personal consiste en exa minar nuestras proyecciones.
La proyección es un mecanismo inconsciente que acontece cuando se activa un rasgo o una característica de nuestra personalidad que permanece desvinculada de nuestra conciencia.
Como resultado de la proyección inconsciente percibimos este rasgo en la conducta de los demás y reaccionamos en consecuencia. Así vemos en ellos algo que forma parte de nosotros mismos pero que no reconocemos como propio.
Las proyecciones pueden ser tanto negativas como positivas.
La mayor parte del tiempo, sin embargo, lo que vemos en los demás son aquellos atributos que nos desagradan de nosotros mismos.
Por consiguiente, para descubrir los elementos de la sombra debemos examinar qué rasgos, características y actitudes nos molestan de los demás y en qué medida nos afectan.

La manera más sencilla de llevar adelante este trabajo consiste en hacer una lista de las cualidades que nos  desagradan de los demás como, por ejemplo, la vanidad, el mal humor, el egoísmo, la mala educación, la  avaricia, etcétera. Una vez hecha la lista -que probablemente será muy larga- debemos seleccionar aquellas características que más odiemos, aborrezcamos o despreciemos.

Por más difícil que nos resulte de creer -y aún más de asumir- este inventario final nos mostrará una imagen fidedigna de nuestra propia sombra personal
Si, por ejemplo, he anotado que la arrogancia me resulta insoportable y si además critico de manera inflexible este rasgo en los demás convendrá que analice mi propia conducta para ver en qué medida yo también soy arrogante.

Obviamente no todas nuestras críticas son proyecciones de rasgos propios indeseables pero cuando  nuestra crítica sea desproporcionada o excesiva podemos estar seguros de que algo inconsciente ha  sido estimulado y reactivado. Como ya hemos dicho anteriormente, para que la proyección tenga lugar la persona sobre la que proyectamos debe presentar ciertos «garfios».

Si Jim es arrogante, por ejemplo,es bastante «razonable» que me sienta ofendido por su conducta pero cuando mi condena de Jim  exceda a su falta no cabe la me nor duda de que está en juego mi propia sombra personal.

Las situaciones conflictivas desatan emociones muy intensas proporcionándonos, por tanto, un terreno excepcional para la proyección de la sombra. En ellas podemos aprender muchas cosas sobre nuestra sombra ya que lo que censuramos en nuestros «enemigos» no es más que una proyección oscura de nuestra propia oscuridad.
Pero no sólo proyectamos cualidades negativas sobre los demás sino que también hacemos lo mismo con las positivas. En los demás también advertimos rasgos positivos propios que, por alguna razón,rechazamos y nos pasan, por tanto, desapercibidos.
No es extraño, por ejemplo, percibir cualidades positivas en los demás sin que exista la menor evidencia empírica que las sostenga. Esto suele suceder, por ejemplo, en el amor ro mántico y en aquellas ocasiones en las que valoramos positivamente a los demás. Los amantes, cautivos de su deseo por la persona amada, suelen proyectar sus atributos positivos sobre ella. En cierto modo, el rasgo proyectado debe estar ahí, de otra forma la proyección no tendría lugar, pero lo cierto es que la intensidad de la presencia real de ese rasgo en la persona amada suele diferir notablemente del grado en que lo percibe el amante.
 Debemos comprender que nuestra sombra contiene tanto cualidades positivas como cualidades negativas.
En este sentido, también resulta sumamente interesante enumerar las cualidades que más admiremos en los demás. Así, por ejemplo, cuando nos escuchemos decir:«Yo nunca podré ser así» haríamos bien en analizar esos rasgos porque es muy probable que formen parte denuestra Sombra Dorada
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«Uno no alcanza la iluminación fantaseando sobre la luz sino haciendo consciente la oscuridad».
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«Lo que no se hace consciente se manifiesta en nuestras vidas como destino». jung

EL LADO OSCURO DE LA VIDA COTIDIANA

Connie Zweig y Jeremiah Abrams
¿Cómo puede haber tanta maldad en el mundo? Conociendo a la humanidad
lo que me asombra es que no haya más.
WOODY ALLEN, Hannah y sus hermanas


En 1886 -más de una década antes de que Freud se zambullera en las
profundidades de la mente humana-Robert Louis Stevenson tuvo un sueño
muy revelador en el que un hombre perseguido por haber cometido un crimen
ingiere una pócima y sufre un cambio drástico de personalidad que le hace
irreconocible.
De esta manera, el Dr. Jekyll, un amable y esforzado científico,
termina transformándose en el violento y despiadado Mr. Hyde, un
personaje cuya maldad iba en aumento a medida que se desarrollaba el sueño.

Stevenson utilizó la materia prima de este sueño como argumento para
escribir su hoy famoso El Extraño Caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde.
Con el correr de los años el tema de esta novela ha terminado formando
parte integral de nuestra cultura popular y no es infrecuente escuchar a
nuestros semejantes tratando de explicar su conducta con justificaciones
del tipo: «no era yo mismo», «era como si un demonio le poseyera» o
«se convirtió en una bruja», por ejemplo. Según el analista junguiano
John A. Sanford, los argumentos que resuenan en gran parte de la
humanidad encierran cualidades arquetípicas que pertenecen a los
sedimentos más universales de nuestro psiquismo.
Cada uno de nosotros lleva consigo un Dr. Jekyll y un Mr.Hyde
una persona afable en la vida cotidiana y otra entidad oculta y
tenebrosa que permanece amordazada la mayor parte del tiempo.
Bajo la máscara de nuestro Yo consciente descansan ocultas todo
tipo de emociones y conductas negativas -la rabia, los celos,
la vergüenza, la mentira, el resentimiento, la lujuria, el orgullo y las
tendencias asesinas y suicidas, por ejemplo -. Este territorio arisco e
inexplorado para la mayoría de nosotros es conocido en psicología
como sombra personal.
 
Introducción a la sombra
La sombra personal se desarrolla en todos nosotros de manera natural
durante la infancia. Cuando nos identificamos con determinados
rasgos ideales de nuestra personalidad -como la buena educación
y la generosidad, por ejemplo, cualidades que, por otra parte, son
reforzadas sistemáticamente por el entorno que nos rodea.
No obstante, al mismo tiempo, vamos desterrando también a la
sombra aquellas otras cualidades que no se adecuan a nuestra
imagen ideal -como la grosería y el egoísmo, por ejemplo -. De
esta manera, el ego y la sombra se van edificando simultáneamente
alimentándose, por así decirlo, de la misma experiencia vital.

La sombra opera como un sistema psíquico autónomo que perfila lo que
es el Yo y lo que no lo es. Cada cult ura -e in cluso cada familia -
demarca de manera diferente lo que corresponde al ego y lo que
corresponde a la sombra. Algunas, por ejemplo, permiten la expresión de
la ira y la agresividad mientras que la mayoría, por el contrario, no lo
hacen así; unas reconocen la sexualidad, la vulnerabilidad y las emociones
intensas y otras no; unas, en fin, consienten la ambición por el dinero, la
expresión artística y o el desarrollo intelectual mientras que otras, en
cambio, apenas si las toleran.

La enajenación de la sombra

«El inconsciente no puede ser consciente, la luna tiene su lado
 oscuro, el sol también se pone y no puede brillar en todas partes
al mismo tiempo y aún el mismo Dios tiene dos manos. La atención
y la concentración exigen que ciertas cosas se mantengan fuera del
campo de nuestra visión y permanezcan en la oscuridad. Es
imposible estar en ambos lugares al mismo tiempo».
Así pues, sólo podemos ver a la sombra indirectamente a través de los
rasgos y las acciones de los demás, sólo podemos darnos cuenta de ella
con seguridad ;cuando, por ejemplo, nuestra admiración o nuestro rechazo
ante una determinada cualidad de un individuo o de un grupo -como la
pereza, la estupidez, la sensualidad o la es piritualidad, pongamos por caso
es desproporcionada, es muy probable que nos hallemos bajo los efectos de
la sombra. De este modo,pretendemos expulsar a la sombra de nuestro interior
y atribuyendo determinadas cualidades  a los demás en un esfuerzo
inconsciente por desterrarlas de nosotros mismos.
Marie Louise von Franz ha insinuado que el mecanismo de la
proyección se asemeja al he cho de disparar una flecha mágica.
Si el receptor tiene un punto débil como para recibir la proyección
la flecha da en el blanco.
Así, por ejemplo, cuando proyectamos nuestro enfado sobre una pareja
insatisfecha, nuestro seductor encanto sobre un atractivo desconocido o
nuestras cualidades espirituales sobre un guru, nuestra flecha da en el blanco
y la proyección tiene lugar estableciéndose,a partir de entonces se produce un
misterioso vínculo entre el emisor y el re ceptor, cosa que ocurre,por ejemplo,
cuando nos enamoramos, cuando descubrimos a un héroe inmaculado o
cuando tropezamos con alguien absolutamente despreciable, por ejemplo.
Nuestra sombra personal contiene todo tipo de capacidades
potenciales sin manifestar, cualidades que no hemos desarrollado
ni expresado.
Nuestra sombra personal constituye una parte del inconsciente que
complementa al ego y que representa aquellas características que
nuestra personalidad consciente no desea reconocer y,
consecuentemente repudia, olvida y destierra a las profundidades
de su psiquismo sólo para reencontrarlas nuevamente más tarde
en los enfrentamientos desagradables con los demás.

El encuentro con la sombra

Pero aunque no podamos contemplarla directamente la sombra aparece
continuamente en nuestra vida cotidiana y podemos descubrirla en el humor
 (en los chistes sucios o en las payasadas, por ejemplo) que expresan
 nuestras emociones más ocultas, más bajas o más temidas.
Según John A. Sanford, la sombra suele ser la que ríe y se divierte, por ello
es muy probable que quienes carezcan de sentido del humor tengan una
sombra muy reprimida.
La psicoanalista inglesa Molly Tuby describe seis modalidades diferentes
para descubrir a la sombra en nuestra vida cotidiana:
-En los sentimientos exagerados respecto de los demás. («¡No puedo
creer que hiciera tal cosa!» «¡No comprendo cómo puede llevar esa ropa!»
-En el feedback negativo de quienes nos sirven de espejo. («es la
tercera vez que llegas tarde sin decírmelo. »)
-En aquellas relaciones en las que provocamos de continuo el mismo
 efecto perturbador sobre diferentes personas. («Sam y yo creemos
que no has sido sincero con nosotros.»)
-En las acciones impulsivas o inadvertidas. («No quería decir eso.»)
-En aquellas situaciones en las que nos sentimos humillados.
(«Me avergüenza su modo de tratarme.»)
-En los enfados desproporcionados por los errores cometidos
por los demás. («¡Nunca hace las cosas a su debido tiempo!»
«Realmente no controla para nada su peso.»)
También podemos reconocer la irrupción inesperada de la sombra
cuando nos sentimos abrumados por la vergüenza o la cólera o cuando
 descubrimos que nuestra conducta está fuera de lugar. Pero la sombra
suele retroceder con la misma prontitud con la que aparece porque
descubrirla puede constituir una amenaza terrible para nuestra propia imagen.
Es precisamente por este motivo que rechazamos tan rá pidamente -
sin advertirlas siquiera - las fantasías asesinas, los pensamientos suicidas
o la embarazosa envidia que tantas cosas podría revelarnos sobre nuestra
propia oscuridad. R. D. Laing describía poéticamente este reflejo de
negación de la mente del siguiente modo:

El rango de lo que pensamos y hacemos está limitado por aquello
de lo que no nos damos cuenta.
Y es precisamente el hecho de no darnos cuenta de que no nos
damos cuenta lo que impide que podamos hacer algo por cambiarlo.
Hasta que nos demos cuenta de que no nos damos cuenta
seguirá moldeando nuestro pensamiento y nuestra acción.


Si la negación persiste, como dice Laing, ni siquiera nos daremos
cuenta de que no nos damos cuenta.
Es frecuente, por ejemplo, que el encuentro con la sombra tenga lugar en
la mitad de la vida,cuando nuestras necesidades y valores más profundos
tienden a cambiar el rumbo de nuestra vida determinando incluso, en
ocasiones, un giro de ciento ochenta grados y obligándonos a romper
nuestros viejos hábitos y a cultivar capacidades latentes hasta ese momento.
Pero a menos que nos detengamos a escuchar esta demanda
permaneceremos sordos a sus gritos.
La depresión también puede ser la consecuencia de una confrontación
paralizante con nuestro lado oscuro,un equivalente contemporáneo de
la noche oscura del alma de la que hablan los místicos.
Pero la necesidad a interna de descender al mundo subterráneo puede ser
postergada por multitud de causas,como una jornada laboral muy larga, las
distracciones o los antidepresivos que sofocan nuestra desesperación.
En cualquiera de estos casos el verdadero objetivo de la me lancolía escapa
de nuestra comprensión.
Encontrar a la sombra nos obliga a ralentizar el paso de nuestra vida, escuchar
las evidencias que nos proporciona el cuerpo y concedernos el tiempo necesario
para poder estar solos y digerir los crípticos mensajes procedentes del mundo subterráneo.