viernes, 1 de marzo de 2013

UN "EGO" MUY ESPIRITUAL

No se por que razon me acorde de Chogyam Trungpa .... de repente tuve la necesidad de recordar sus sabias palabras ......las comparto con ustedes .........

......"El budismo tibetano utiliza una metáfora muy interesante para describir las funciones del ego; se refiere a ellas como «los Tres Señores del Materialismo» : «el Señor de la Forma», «el
Señor de la Palabra», y «el Señor del Pensamiento». En nuestra consideración de los Tres Señores que ofrecemos a continuación, los términos «materialismo» y «neurótico» definen la actividad del ego.
El Señor de la Forma es la búsqueda neurótica de comodidad,seguridad y placer físicos. Nuestra sociedad altamente organizada y tecnológica refleja nuestra preocupación por manipular el ambiente físico a fin de protegernos de las irritaciones de los aspectos crudos, ásperos e impredecibles de la vida.

El Señor de la Forma no representa las condiciones de vida segura y de riqueza física en sí mismas. Se refiere más bien a las preocupaciones neuróticas que nos impulsan a crear esas condiciones,a tratar de controlar la naturaleza. Es la ambición que tiene el ego de afianzarse y entretenerse a sí mismo en su intento de evadir toda irritación. Así, nos aferramos a nuestros placeres y posesiones,tememos el cambio o forzamos el cambio, intentamos construir un nido o un jardín de recreo.El Señor de la Palabra se refiere al uso del intelecto para
relacionarse con el mundo. Adoptamos una serie de categorías que nos sirven de asideros para manejar el mundo. El producto más complejo de esta tendencia son las ideologías, los sistemas de ideas con los cuales racionalizamos, justificamos y santificamos nuestras vidas.

El nacionalismo, el comunismo, el budismo, todos nos proveen de una identidad, normas de conducta y explicaciones del cómo y por qué se lo que sucede.Pero, otra vez como antes, el intelecto como tal no es el Señor de la Palabra. El Señor de la Palabra representa la tendencia del ego a interpretar todo lo que lo amenaza o irrita, de tal manera que el ataque parezca neutralizado o transformado en algo "positivo" desde el punto de vista del ego. El Señor de la Palabra se refiere al uso de los conceptos como filtros para protegernos de la percepción directa de lo que es. Tomamos los conceptos con demasiada seriedad, los usamos como instrumentos para consolidar nuestro mundo y nuestro yo. Si existe un mundo de cosas nombrables, entonces «Yo» existo como una de esas cosas nombrables. No queremos dar lugar a ninguna duda amenazadora, incertidumbre o confusión.El Señor del Pensamiento al esfuerzo que hace la conciencia por
mantenerse consciente de sí misma.
El Señor del Pensamiento reina cuando hacemos uso de las disciplinas espirituales o psicológicas como un medio de mantener nuestra autoconciencia, de aferrarnos a nuestro sentido del yo. Las drogas, el yoga, la oración, la meditación, los trances, las varias clases de psicoterapias, todas pueden utilizarse de esta manera.
El ego puede apropiarse ilícitamente de cualquier cosa para uso propio, incluso de la espiritualidad. Por ejemplo, si uno se entera de alguna técnica contemplativa que sea beneficiosa como prácticaespiritual, entonces el ego comienza por considerarla meramente como un objeto fascinante, y luego como objeto de estudio.Finalmente sólo podrá imitarla, porque el ego es como si fuera algo sólido que no puede absorber nada. Así, el ego trata de estudiar y remedar las prácticas de la meditación y de la vidacontemplativa. Cuando conseguimos aprender todos los trucos y las respuestas del juego espiritual, buscamos producir automáticamente una mímica de la espiritualidad; porque el compromiso verdadero, la verdadera espiritualidad, nos exigiría la eliminación del ego y,en realidad, lo último que quisiéramos es renunciar al ego.....También obtiene cierto sentido de triunfo, de gran hazaña, cierta excitación ante el hecho de haber recreado dentro de sí mismo el patrón de la experiencia que imita; por fin ha producido un logro
tangible, que le confirma su propia individualidad.

Una vez que reforzamos exitosamente nuestra autoconciencia mediante técnicas espirituales, creamos nuevos impedimentos al crecimiento espiritual genuino.Chogyam Trungpa: Más allá del materialismo espiritual


DEJAR DE ECHAR LA CULPA

Artículo publicado en Shambhala Sun, marzo 2004
Cuando decidimos no echar la culpa —dice Mípham Rímpoche—, el mundo se abre. Comenzamos a apreciar las idiosincrasias de la vida. Tenemos más imaginación y nos volvemos más capaces de descubrir cómo avanzar con creatividad.
Estuve hace poco atascado en un control de seguridad del aeropuerto. Todo el mundo en la fila se sentía molesto por la lentitud con que se estaba pasando nuestro equipaje por los rayos X. La gente se estaba poniendo cada vez más nerviosa y empezaba a echar la culpa al personal de seguridad de nuestro retraso. Pero los hombres y las mujeres que se encontraban de servicio estaban solamente intentando hacer su trabajo y, en última instancia, no ibamos a solucionar nada culpándoles de las molestias propias de los viajes hoy en día. Me di cuenta de que sería igualmente fácil echarle la culpa a los terroristas, quienes a su vez se la echan al imperialismo occidental; y así sigue rodando la bola.

Parece que el mundo se está convirtiendo en un lugar demasiado pequeño como para que todos andemos blandiendo el arma de echar la culpa. ¿A dónde puede ir a parar todo esto?
Cuando estamos desilusionados o frustados, cuando estamos sufriendo o no tenemos un buen día, tendemos a buscar un objeto para echarle la culpa. “Si sólo esto cambiara, no tendría este problema” se convierte en nuestro mantra.
Echar la culpa es un asunto delicado. Cuando tratamos de encontrar un culpable fuera de nosotros mismos, estamos fracasando en el trabajo con nuestra propia mente. En vez de mirar hacia dentro, o de tener una perspectiva mayor y ver la transparencia de toda la situación, nos airamos. “Si el taxista que iba delante de mí hubiera ido más rápido, no habría llegado tarde al tra"ajo.” “ Si otro hubiese limpiado la cocina, estaría viendo mi programa favorito de televisión en vez de tener que estar fregando este suelo.” Incluso si encontramos a alguien a quien podemos culpabilizar de nuestro dolor razonadamente, comportarnos en la vida de este modo no proporciona un verdadero alivio. Echar la culpa no hace más que sentar las bases para un mayor sufrimiento y descontento.
Desde el punto de vista del meditador, mientras estemos buscando a alguien a quien culpar, nuestra mente es incapaz de calmarse. Cuando nos situamos en un marco mental en el que estamos constantemente intentando encontrar alguien o algo en el mundo a quien proyectar nuestro estado de infelicidad, haciéndole responsable de él, abandonamos la posibilidad de armonía.
Echar la culpa es una forma de agresión. Buscar fuera un objeto al que podamos imputar nuestra negatividad e irritación obstaculiza nuestra capacidad de tener paz.
El camino de la meditación nos alienta a ser más grandes y más maduros, a ser más abiertos. Sugiere que nos hagamos responsables de nuestro comportamiento. Esto significa que un día tendremos simplemente que dejar de culpar al mundo.

En el camino de la meditación, reconocemos la actividad de nuestra mente de un modo muy pragmático, lo que proporciona una oportunidad de observar la actividad de la culpa. En lugar de irradiar negatividad, podemos ver que el origen real de nuestro descontento es que no estamos dispuestos a trabajar con nuestra mente. Mientras sigamos buscando un lugar al que atribuir nuestro descontento y agresión, estamos ignorando la posibilidad de desenraizarlos por medio de la sabiduría. Podríamos estar usando la mente para comprender que la agresión misma es vacía, condicionada y necia. Esto lo vemos cuando tenemos la suficiente capacidad de darnos cuenta de lo que nos pasa, y entonces dejamos de ser tan propensos al hábito de echar la culpa. Lo cual no significa que nos hagamos masoquistas y nos culpabilicemos, sino que nos damos cuenta de que el dolor y el sufrimiento —sea como sea nuestro día— son una realidad muy básica. Podemos ver que lo estamos pasando mal, que estamos sufriendo, y eso abre nuestro corazón y nuestra mente a la realidad de que, sin importar a quien encontremos para echar la culpa, ese individuo sufre también.

El Buda esbozó cuatro verdades básicas. La primera verdad es la del sufrimiento. Podemos tener la impresión de que hay personas que sufren y otras no. Pero al decir “verdad” nos referimos a que es relevante para todos, no a que sea “verdad para algunos y no para otros” o “verdad unos días sí y otros días no.” Vivimos en un mundo donde el sufrimiento es la constante. No deberíamos sorprendernos si descubrimos el dolor en nuestra vida; no deberíamos tomarlo como una ofensa personal. Todo el mundo tiene días malos, todo el mundo tiene dificultades, y culpar a otra persona no va a cambiar esa verdad. Echar la culpa es una manera de evitar esa verdad. No hemos fracasado como seres humanos si sufrimos. De hecho, el sufrimiento sienta las bases para comprendernos a nosotros mismos y para comprender a los demás.

Echar la culpa es un obstáculo en el camino hacia la apertura mental y la comprensión. Si culpamos a los demás cuando el mundo no gira a nuestro gusto, estamos creando unos estrechos parámetros en los que ha de encajar todo. No vemos otra salida para resolver nuestro problema; ninguna otra cosa servirá. Echar la culpa nos ancla al pasado y nos empequeñece. Nuestras posibilidades se limitan a una pequeña situación. ¿Dónde nos va a llevar ese camino de la culpa?

En esta época en que es tan fácil culpabilizar a otros países, a otras culturas, a otras maneras de pensar, echar la culpa solo agravará cualquier situación. Incluso cuando experimentamos un suceso sumamente doloroso y nos creemos totalmente justificados para señalar con el dedo una persona o un grupo concreto, estamos eligiendo empequeñecernos. Estamos confirmando una tendencia habitual y dificultando nuestra capacidad de crecer como seres humanos.

La madurez que cultivamos por medio de la meditación nos proporciona la base desde la cual podemos intentar comprender a los demás en vez de culparles. Recuerdo a mi padre y a otras personas de la pasada generación de lamas tibetanos diciendo que ellos no culpaban a los comunistas chinos por la destrucción del Tíbet. Creían que echar la culpa a los chinos no resolvería nada: solo entramparía a los tibetanos en el pasado. Como ha afirmado el Dalai Lama, la invasión china se convirtió en un maestro, un poderoso reto para aumentar la compasión, una oportunidad para comprender que cuando la gente hace algo que daña a los demás, ella misma está sometida al miedo y al engaño. En lugar de reconstruir en la cabeza los mismos sucesos y apuntar repetidamente la flecha de la culpabilidad a la diana que hemos elegido, también podemos decidir conscientemente girar nuestras mentes hacia algo más grande. En vez de invertir en la fijación, podemos trabajar en soltar.

Este proceso requiere disciplina y conduce a la alegría. Cuando vemos nuestra tendencia a echar la culpa y decidimos no hacerlo, el mundo se abre y entonces tenemos mucho más espacio en nuestra mente para maniobrar. Mientras que antes estábamos bajando por una carretera de un solo carril, ahora nos encontramos en una gran pradera. Sin las restricciones de la culpa, somos capaces de sentir nuestra inteligencia natural, nuestra compasión innata. Tenemos acceso a una fuente profunda de comprensión que puede incluso avivar nuestro sentido del humor. Comenzamos a apreciar las idiosincrasias de la vida. Tenemos más imaginación y nos volvemos más capaces de descubrir cómo avanzar con creatividad.

Se requiere confianza y valentía para no seguir el camino de la culpa. Vamos contra la corriente. Como estamos actuando desde un profundo sentido del darse cuenta de nosotros mismos, no somos tan predecibles. Los demás pueden pensar que somos estúpidos o que estamos locos; puede incluso que sorprendamos a la persona que espera que le echemos la culpa. Pero no somos estúpidos, de hecho, somos un poco más sabios. Esta mezcla de sabiduría y valentía nos capacita para estar más en paz con nosotros mismos.

Hemos hollado el camino de la compasión y la virtud. Nuestros ojos y oídos, nuestra mente y corazón, tienen más capacidad para comprender. Al tomar el camino de no echar la culpa, nos dirigimos hacia un futuro que incluye la alegría y la libertad.
Sákyong Mípham Rímpoche sucede a su padre, el difunto Chögyam Trungpa Rímpoche, como cabeza de los linajes budista y de Shambhala. Es el autor de Convertir la mente en nuestra aliada.
© Mipham J. Mukpo, 2004. Reimpreso con permiso.

Lo que pensamos varía nuestra Biología.

-Me enseñaron que los genes controlan la vida, que en ellos se inscriben todas nuestras capacidades y características, pero es falso.

-¿Del todo?

-No somos víctimas de nuestra genética, en realidad es el ADN el que está controlado por el medio externo celular.

-¿Qué significa eso?

-La célula es la vida. Hablar de una célula es como hablar de una persona. Nosotros recibimos la información a través de los cinco sentidos y las células reciben las señales del entorno a través de los receptores que captan la información. El ADN es controlado por señales que vienen desde fuera de la célula, incluyendo mensajes energéticos de nuestros propios pensamientos, tanto los positivos como los negativos.

-¿Somos lo que vivimos y pensamos?

-Sí, y cambiar nuestra manera de vivir y de percibir el mundo es cambiar nuestra biología. Los estudios que empecé hace cuarenta años demuestran que las células cambian en función del entorno, es lo que llamamos epigenética. Epi significa por encima de la genética, más allá de ella.

-¿Y?

-Según el entorno y como tú respondes al mundo, un gen puede crear 30.000 diferentes variaciones. Menos del 10% del cáncer es heredado, es el estilo de vida lo que determina la genética.
-¿Es el entorno el que nos define?

-Aprendemos a vernos como nos ven, a valorarnos como nos valoran. Lo que escuchamos y vivimos nos forma. No vemos el mundo como es, vemos el mundo como somos. Somos víctimas de nuestras creencias, pero podemos cambiarlas.

-Pero las creencias están inscritas en lo más profundo de nuestro subconsciente.

-Cierto. El subconsciente es un procesador de información un millón de veces más rápido que la mente consciente y utiliza entre el 95% y el 99% del tiempo la información ya almacenada desde nuestra niñez como un referente. Por eso cuando decidimos algo conscientemente como, por ejemplo, ganar más dinero, si nuestro subconsciente contiene información de que es muy difícil ganarse la vida, no lo conseguiremos.-¿Entonces?

-Si cambiamos las percepciones que tenemos en el subconsciente, cambiará nuestra realidad, y lo he comprobado a través de numerosos experimentos. Al reprogramar las creencias y percepciones que tenemos de cómo es la felicidad, la paz, la abundancia, podemos conquistarlas.

-Me suena a fórmula feliz...

-Así es como funciona el efecto placebo. Si pienso que una pastilla me puede sanar, me la tomo y me encuentro mejor. ¿Qué me ha sanado?...

-¿La creencia?

-Eso parece. Al igual que los pensamientos positivos y el efecto placebo afectan a nuestra biología, existe el efecto nocebo: si crees que algo te hará daño, acabará por hacerte daño. Henry Ford decía que tanto si crees que puedes como si crees que no puedes, tienen razón. Si eliges vivir un mundo lleno de amor, tu salud mejorará.

-¿Y eso por qué?

-La química que provoca la alegría y el amor hace que nuestras células crezcan, y la química que provoca el miedo hace que las células mueran. Los pensamientos positivos son un imperativo biológico para una vida feliz y saludable. Existen dos mecanismos de supervivencia: el crecimiento y la protección, y ambos no pueden operar al mismo tiempo.
-O creces o te proteges.

-Los procesos de crecimiento requieren un intercambio libre de información con el medio, la protección requiere el cierre completo del sistema. Una respuesta de protección mantenida inhibe la producción de energía necesaria para la vida.

-¿Qué significa prosperar?

-Para prosperar necesitamos buscar de forma activa la alegría y el amor, y llenar nuestra vida de estímulos que desencadenen procesos de crecimiento. Las hormonas del estrés coordinan la función de los órganos corporales e inhiben los procesos de crecimiento, suprimen por completo la actuación del sistema inmunológico.
-¿La culpa de todo la tienen los padres?

-Las percepciones que formamos durante los primeros seis años, cuando el cerebro recibe la máxima información en un mínimo tiempo para entender el entorno, nos afectan el resto de la vida.

-Y las creencias inconscientes pasan de padres a hijos.

-Así es, los comportamientos, creencias y actitudes que observamos en nuestros padres se graban en nuestro cerebro y controlan nuestra biología el resto de la vida, a menos que aprendamos a volver a programarla.

-¿Cómo detectar creencias negativas?

-La vida es un reflejo de la mente subconsciente, lo que nos funciona bien en la vida son esas cosas que el subconsciente te permite que funcionen, lo que requiere mucho esfuerzo son esas cosas que tu subconsciente no apoya.

-¿Debo doblegar a mi subconsciente?

-Es una batalla perdida, pero nada se soluciona hasta que uno no se esfuerza por cambiar. Deshágase de los miedos infundados y procure no inculcar creencias limitadoras en el subconsciente de sus hijos.


UBUNTU

UBUNTU ¡Maravilloso!
Un antropólogo propuso un juego a los niños de una tribu africana. Puso una
canasta llena de frutas cerca de un árbol y les dijo que aquel que llegara primero ganaría todas las frutas.
Cuando dio la señal para que corrieran, todos los niños se tomaron de las manos y corrieron juntos,después se sentaron juntos a disfrutar del premio. Cuando les preguntó por qué habían corrido así, si uno solo podía ganar, le respondieron: UBUNTU ¿Cómo uno de nosotros podría estar feliz si todos los demás están
tristes?
UBUNTU, en la cultura Xhosa significa: "Yo soy porque nosotros somos". Dice el sacerdote misionero franciscano padre JORGE BENDER (argentino) en su libro "Africa no me necesita: Yo necesito de Africa!"...(pag. 64) UBUNTU es un concepto que proviene de las lenguas zulú y xhosa. Ubuntu es visto como un concepto africano tradicional. Si lo queremos traducir a nuestra lengua podríamos decir: "Humanidad hacia otros"; "Soy porque Ustedes son": "Una persona se hace humana a través de las otras personas"; "Una persona es persona en razón de las otras personas". Esta es una definición más larga y exacta: "Una persona con ubuntu es abierta y está disponible para los demás, respalda a los demás, no se siente amenazada cuando otros son capaces y son buenos en algo, porque está segura de sí misma ya que sabe que pertenece a una "gran totalidad", que se decrece cuando otras personas son humilladas o menospreciadas, cuando otros son torturados u oprimidos", dicho por el arzobispo africano Desmond Tutu. Hay un dicho popular:"Umuntu, nigumuntu, nagamuntu" que en zulú significa, "una persona es una persona a causa de los demás". En síntesis, el ubuntu es un ser social. Y no es sino en relación a los demás. Ojalá que nos contagiemos un poco de este concepto de la ética africana y de este modo de pensar para superar el galopante individualismo en que vivimos.

ETAPAS DEL PROCESO DE DUELO

Por Elisabet Kübler-Ross


Elisabeth Kübler-Ross identificó cinco etapas del duelo de los padres cuando uno de sus hijos muere -extensivas a otras pérdidas afectivas y materiales-:

1) Negación y aislamiento: la negación nos permite amortiguar el dolor ante una noticia inesperada e impresionante de pérdida; nos permite recobrarnos. Es una defensa provisoria y pronto será sustituida por una aceptación parcial: “no podemos mirar al sol todo el tiempo”.

2) Ira: la negación es sustituida por la rabia, la envidia y el resentimiento; surgen todos los “¿por qué?”  Es una fase difícil de afrontar para los padres en duelo y para todos los que los rodean; esto se debe a que la ira se desplaza en todas las direcciones, aún injustamente.

Suelen quejarse por todo; interpretan las situaciones negativamente, juzgan adversamente. Luego pueden responder con dolor y lágrimas, culpa o vergüenza.

La familia y quienes los rodean no deben tomar esta ira como algo personal del doliente dirigido contra ellos, para no reaccionar en consecuencia con más ira, lo que fomentará la conducta hostil del doliente.

3) Negociación: ante la dificultad de afrontar la difícil realidad, agregando el enojo subjetivo con la gente y con Dios, surge  en los dolientes la fase donde se manifiesta el propósito de intentar llegar a un acuerdo para tratar de superar la vivencia  traumática.

4) Depresión: cuando las personas se dan cuenta de lo infructuosa que se torna su negación de la pérdida, se debilitan, adelgazan, aparecen otros síntomas y predomina en ellas una profunda tristeza.

Es un estado, en general, temporario y preparatorio para la aceptación de la realidad en que es contraproducente intentar animar a los dolientes y sugerirles mirar las cosas por el lado positivo: esto es, a menudo, una expresión de las propias necesidades de quien intenta consolar, que son ajenas a l os dolientes. Esto puede ser interpretado como que “no deberían pensar en su duelo” y sería absurdo decirles que no estén tristes.

Si se les permite expresar su dolor, les será más fácil la aceptación final y estarán agradecidos de que se les acepte sin repetirles constantemente que no estén tristes. Es una etapa en la que necesitan mucha comunicación verbal porque tienen mucho para compartir. Tal vez les transmitimos más afecto y apoyo acariciándoles las manos o simplemente permaneciendo en silencio a su lado. En esos momentos, la excesiva intervención de los que los rodean para animarlos, les dificultarán su proceso de duelo.

5) Aceptación: quien ha pasado por las etapas anteriores en las que pudo expresar sus sentimientos -su envidia por los que no sufren este dolor, la ira, el malestar por la pérdida del hijo ,y la depresión- contemplará el próximo devenir con más tranquilidad.

No hay que confundirse y creer que la aceptación es una etapa feliz: en un principio está casi desprovista de sentimientos. Comenzamos  a sentir una cierta paz, podemos experimentar bienestar estando solos o acompañados, vamos superando la necesidad de hablar del propio dolor… La vida se va imponiendo.
Esperanza: es el estado de ánimo que nos sostiene y nos da fortaleza cuando pensamos que podemos estar mejor: nos permite promover el deseo de que  todo nuestro dolor tenga algún sentido; nos permite poder sentir que la vida aún espera algo importante y trascendente de cada uno.

LO SUPERFLUO

HAY MAS GENTE DESGRACIADA
POR LA FALTA DE LO SUPERFLUO
QUE POR LA CARENCIA DE LO NECESARIO

JOSEPH PELET DE LA LOZERE

SENCILLO

TODO ES MUY DIFICIL ANTES DE SER SENCILLO

THOMAS FULLER

Palabras y acciones

Nuestras palabras hablan de nuestra forma de pensar...
Nuestras acciones hablan de quien eres en verdad.

EL MEJOR POLEN

Un agricultor, cuyo maíz siempre había obtenido el primer premio en la Feria del Estado, tenía la costumbre de compartir sus mejores semillas de maíz con todos los demás agricultores de los contornos.

El resto de agricultores de la comarca, acostumbrados a competir entre ellos y a guardar celosamente sus semillas, estaban intrigados por aquella muestra de generosidad. Por fin decidieron investigar el motivo.

Cuando le preguntaron por qué lo hacía, dijo: En realidad, es por mi beneficio. El viento tiene la virtud de trasladar el polen de unos campos a otros. Por eso, si mis vecinos cultivaran un maíz de clase inferior, la polinización rebajaría la calidad de mi propio maíz. Esta es la razón por la que me interesa enormemente que sólo planten el mejor maíz.

La calidad de vida de quienes conviven con nosotros también repercute en nuestra vida.


Anthony de Mello

Sobre el despertar

Espiritualidad significa despertar. La mayoría de las personas están dormidas, pero no lo saben. Nacen dormidas, viven dormidas, se casan dormidas, tienen hijos dormidas, mueren dormidas, sin despertarse nunca. Nunca comprenden el encanto y la belleza de esto que llamamos la existencia humana, pero lo trágico, es que la mayoría de las personas nunca llegan a darse cuenta que todo está bien, porque están dormidas. Tienen una pesadilla.El año pasado oí en la televisión española una historia sobre un caballero que llama a la puerta de la alcoba de su hijo y dice:

- Jaime, ¡Despierta!Jaime responde:
- No quiero levantarme, papá. El padre grita:
- Levántate, tienes que ir a la escuela.
- No quiero ir a la escuela.
- ¿Por qué no?
- Por tres motivos: el primero, porque es aburrido; el segundo, porque los niños se burlan de mí; y el tercero, porque odio la escuela.
- Bien, voy a darte tres razones por las cuales DEBES ir a la escuela - replica el padre: la primera es porque es tu deber; la segunda, porque tienes cuarenta y cinco años y la tercera, porque eres el director.

¡Despierte usted, despierte! Ya está crecido. Está demasiado grande para estar dormido. ¡Despierte! deje de jugar con sus juguetes.

La mayoría de las personas dicen que quieren abandonar el jardín de infantes, pero no les crea. ¡No les crea! Lo único que quieren es remendar sus juguetes rotos. «Devuélvame a mi esposa. Devuélvame mi empleo. Devuélvame mi dinero, Devuélvame mi fama y mi éxito». Eso es lo que quieren; quieren que les cambien sus juguetes. Eso es todo. Hasta el mejor psicólogo le dirá que la gente realmente no quiere curarse. Lo que quiere es un alivio; una cura es dolorosa.Despertarse es desagradable, usted lo sabe. Si Usted está placentera y confortablemente acostado, es irritante que lo despierten. Esa es la razón por la que un sabio no intentará despertar a la gente. Voy a ser sabio ahora y de ninguna manera intentaré despertarlo, si usted está dormido. Realmente, no es asunto mío aunque a veces le diga: ¡Despierte!

A mí me conviene hacer lo mío, danzar mi propia danza. Si a usted le aprovecha, ¡magnífico!; si no, ¡que lástima!

Como dicen los árabes: «La Naturaleza de la lluvia es la misma, pero hace que crezcan espinas en los pantanos y flores en los jardines».

Anthony De Melo

APEGOS

Nos han enseñado a estructurar la vida como si las circunstancias fueran permanentes, como si la existencia ideal consistiera en amarrarse a una experiencia estática, donde la realidad fuera inmutable. Aprendimos a buscar estabilidad para hallar felicidad. Y esta creencia nos ha llevado a apreciar más la rigidez de la muerte que la fluidez del movimiento de la vida. La tendencia marcada a querer repetir lo conocido es hoy el obstáculo más grande que tiene un hombre para alcanzar su apertura de conciencia, y representa una fórmula muy eficaz para producir estancamiento.

La vida marca ciclos de aprendizaje. Cuando uno de ellos se completa y todo se derrumba, debemos tener la sabiduría de seguir adelante sin mirar atrás. La experiencia bien vivida entrega para liberarse: dejamos ir nuestra infancia y la relación de dependencia con los padres; la adolescencia y el despertar de la primavera. Muchas veces quedan atrás también las relaciones de pareja, porque el compañero muere o se divorcia. Los hijos se van del hogar y dejan un vacío. Para todos nosotros hay tiempos de abundancia y de escasez; de alborotada juventud y de soledad en la vejez. Estos cambios son etapas que debemos recorrer inexorablemente, porque toda semilla debe nacer, crecer, florecer y dar su fruto.

En la naturaleza solo el hombre no acepta bien el cambio y la separación. Parece no saber que para poder avanzar es preciso soltar. Por eso cuando la realidad cambia, el ser que no es capaz de vaciarse de lo viejo se queda rezagado. Nadie nos enseña que hay un trabajo conciente que hacer, para liberarse de las ataduras del pasado y deshacerse del exceso de equipaje antes de continuar la marcha. Un ciclo de vida concluye y la realidad cambia, pero la mayoría de los individuos se quedan atorados en la añoranza de recuerdos que les condena a una vida sin propósito, porque están ciegos para disfrutar del regalo de un nuevo amanecer.

Cuando existe una dicotomía entre lo que es y lo que uno desearía que fuera, se crean estados de angustia, insatisfacción, dolor, miedo y resentimientos que deben ser sanados. El individuo, que vive fragmentado, debe volver a la unidad y esta solo se alcanza sabiendo cuál es la enseñanza evolutiva escondida tras cada ciclo de experiencias. Cuando lo conocido se derrumba y el horizonte cambia, es importante preguntarnos ¿qué debo aprender ahora? ¿cuál es la razón para que el universo me haya colocado en esta situación?

Para disolver apegos es necesario un cierre. Lo que quedó atrás no debe ser alimentado con la energía del pensamiento por más tiempo. No es posible avanzar por el camino con la mirada fija en el espejo retrovisor. Cuando hay obsesión con imágenes repetitivas, que vienen del pasado, es señal de que todavía queda algo pendiente por disolver y transformar. Entonces, con la ceremonia del perdón sanamos viejas heridas, aquellas que solo con el roce del recuerdo sangran nuevamente. También podemos trabajar en la aceptación de la desaparición de un ser querido. O reconsiderar nuestras quejas, que seguramente se reducen a que alguien cercano a nuestro corazón no cumplió bien con el rol que le asignamos. En este último caso hay que comprender que la culpa es solo nuestra, pues nuestra es la tarea de aceptar que cada ser nace con el derecho y la libertad de ser él mismo.

Cortar los lazos del pasado también significa renunciar a los resentimientos generados cuando las metas humanas previstas no se cumplen. A veces la vida tuerce nuestro destino para darnos la oportunidad de realizar una misión evolutiva trascendental, que el ojo humano no ve, porque el cerebro no conoce.

Hortensia Galvis Ramírez

El árbol de los deseos

Antigua Historia de la India

Una vez un hombre estaba viajando y entró al paraíso por error. En el concepto indio del paraíso, hay árboles que conceden los deseos, se llaman KALTAPARUS. Simplemente te sientas bajo uno de estos árboles, deseas cualquier cosa e inmediatamente se cumple no hay espacio alguno entre el deseo y su cumplimiento.

El hombre estaba cansado, así que se durmió bajo un árbol dador de deseos. Cuando despertó, tenía hambre, entonces dijo: "¡Tengo tanta hambre! Ojalá pudiera tener algo de comida". E inmediatamente apareció la comida de la nada simplemente flotando en el aire, una comida deliciosa.

Tenía tanta hambre que no prestó atención de dónde había venido la comida. Cuando tienes hambre, no estás para filosofías.

Inmediatamente empezó a comer y la comida estaba tan deliciosa! Una vez que su hambre estuvo saciada, miró a su alrededor. Ahora se sentía satisfecho. Otro pensamiento surgió en él: "Si tan sólo pudiera tomar algo!" Y de inmediato apareció un vino exquisito.

Mientras bebía este vino tranquilamente y soplaba una suave y fresca brisa bajo la sombra del árbol, comenzó a preguntarse: "Qué está pasando? ¿Estoy soñando o hay fantasmas que están jugándome una broma?" Y aparecieron fantasmas feroces, horribles, nauseabundos. Comenzó a temblar y pensó: "Seguro que me matan!"

Y lo mataron.

Tu mente es un árbol dador de deseos

Pienses lo que pienses, tarde o temprano se verá cumplido. A veces, la brecha es tan grande que te olvidas por completo que lo deseaste, de modo que no puedes reconocer la fuente.

Pero si observas profundamente, hallarás que todos tus pensamientos te están creando a ti y a tu vida. Crean tu infierno, crean tu cielo. Crean tu desgracia y tu alegría, lo negativo y lo positivo…

OSHO

Como anular a una persona ....

El peor daño que se le hace a una persona es darle todo. Quien quiera anular a otro solo tiene que evitarle el esfuerzo, impedirle que trabaje, que proponga, que se enfrente a los problemas (o posibilidades) de cada día, que tenga que resolver dificultades.
Regálele todo: la comida, la diversión y todo lo que pida. Así le evita usar todas las potencialidades que tiene, sacar recursos que desconocía y desplegar su creatividad. Quien vive de lo regalado se anula como persona, se vuelve perezosa, anquilosada y como un estanque de agua que por inactividad pudre el contenido.
Aquellos sistemas que por "amor" o demagogia sistemáticamente le regalan todo a la gente, la vuelven la más pobre entre las pobres. Es una de las caras de la miseria humana: carecer de iniciativa, desaprovechar los talentos, potencialidades y capacidades con que están dotados casi todos los seres humanos.

Quien ha recibido todo regalado se transforma en un indigente, porque asume la posición de la víctima que sólo se queja. Cree que los demás tienen obligación de ponerle todo en las manos, y considera una desgracia desarrollarse en un trabajo digno.

Es muy difícil que quien ha recibido todo regalado, algún día quiera convertirse en alguien útil para sí mismo. Le parece que todos a su alrededor son responsables de hacerle vivir bien, y cuando esa "ayuda" no llega, culpa a los demás de su "desgracia" (no por anularlo como persona, sino por no volverle a dar). Solo los sistemas más despóticos impiden que los seres humanos desarrollen toda su potencialidad para vivir. Creen estar haciendo bonito, pero en definitiva están empleando un arma para anular a las personas. (No quiere decir que la caridad de una ayuda temporal no sea necesaria en momentos especiales).     
 

jueves, 28 de febrero de 2013

Tu eres una ola en el oceano

Tú eres como una ola en el océano y estás intentando hacer que el océano se acomode a ti

"El ego siempre está intentando que todo el mundo se acomode a él. Ese es el problema. El hombre que no tiene ego se acomoda al mundo...El ego intenta que todo se acomode a él; eso es muy infantil, es lo que hacen los niños. El niño quiere que todo se haga instantáneamente; todo lo que él desea debe hacerse inmediatamente. Si desea la luna, hay que dársela inmediatamente, ahora mismo. Ni siquiera puede esperar. El niño quiere que todo y todos se acomoden a él... El ego es el fenómeno más inmaduro: es infantil, inmaduro, no sabe lo que está haciendo.

¿Quién eres tú? ¿Por qué tiene que acomodarse a ti el todo? Tú eres como una ola en el océano y estás intentando hacer que el océano se acomode a ti. Es estúpido. Patéticamente estúpido. El todo no necesita acomodarse a ti. No puede ser; es imposible. Puedes seguir creyéndolo, pero serás un fracasado. El ego siempre es un fracasado, porque pide lo imposible. Napoleones, Hitleres, Alejandros; pregúntales. Al final, son grandes fracasados. Personas ricas; pregúntales, al final. Han acumulado mucho, pero en el fondo sienten el fracaso. Puedes acumular poder de muchas maneras, pero tú serás un fracasado. El ego nunca puede ser un triunfador...

Hagas lo que hagas, madrugues o no, al final todo el mundo muere. Esto es absolutamente cierto respecto al ego: no puedes vencer. Hagas lo que hagas, aunque seas virtuoso o bueno, si esta virtud y bondad está basada en el ego, no puedes vencer, llevas contigo la semilla de la derrota...

Has de estar en armonía con el todo, ir con el todo, con el río. Ni siquiera tienes que nadar. La gente intenta nadar a contracorriente, y acaban derrotados. Ni siquiera nades. ¿Acaso no puedes flotar? ¿No puedes dejar que el río te lleve? Deja que te lleve. Tú sólo déjate llevar por él; relájate con el río o la vida y deja que te lleve. Llega al océano, no tienes que preocuparte".

Osho