martes, 10 de abril de 2012

EL PERDON, LA RESTAURACIÓN DE LA PAZ

El perdón es una restauración de la mentalidad comprensiva. Significa que hemos eentrado en una dimensión de entendimiento o de consciencia en que nos liberamos de nuestros juicios negativos y de las culpas decretadas.

El perdón es un retorno a la mentalidad recta: nuestra mente  se da cuenta que las manifestaciones de cada uno corresponden a las actitudes y comportamientos que su personalidad puede emprender y que nuestras elecciones provienen de nuestras condiciones particulares. 

La comprensión nos lleva a la paz.

Cuando decidimos “perdonar” a otros simplemente estamos aceptando las limitaciones de sus personalidades, su vulnerabilidad, su susceptibilidad a errar, su ignorancia,  tal vez su desbordado egoísmo...

Los juicios negativos que hacemos expresan claramente nuestra percepción -cómo definimos a otros y cómo interpretamos sus hechos o sus manifestaciones de vida. También esos juicios que emitimos nos definen a nosotros: qué visión tenemos, que tan flexibles somos, cómo es nuestra tolerancia y nuestra capacidad para entenderlos.

Podemos darnos cuenta que cada uno actúa según sus condiciones subjetivas y según las circunstancias de tiempo y espacio que atraviesa. Las acciones y comportamientos de cada uno son sus manifestaciones singulares.
El perdón es la percepción ajustada a los ritmos y la interacción progresiva de la vida.

Hay dos disposiciones humanas avasalladoramente conflictivas y egocéntricas: lo que llamamos orgullo y la tendencia a juzgar negativamente –lo que hacemos cuando nos plantamos ante otros como sus opuestos y adversarios.

Cuando elegimos subjetivamente esas dos alternativas disociadoras, psicológicamente adoptamos posiciones de ataque o defensa discriminando a los seres humanos que confrontamos desde la altivez retadora e impositiva del orgullo o desde la terquedad y dureza de nuestros juicios.

En otra vertiente, los juicios negativos contra las acciones de otros o contra ellos por lo que hicieron, son una reacción de rechazo y de discriminación que adopta quien juzga.

¿Quién o qué fue herido o afectado por las acciones de otros?

Hay un “yo” o ego que se atribuye o se asigna la función de exponer su orgullo lastimado y de juzgar a otros.

El orgullo es una idea o un conjunto de ideas que exaltan atributos o creencias que exhibimos como superiores o como dignos de culto y reconocimiento –el orgullo por apellidos o ancestros, por alguna condición de grupo o de territorialidad, por alguna jerarquía o posición competitiva y socialmente alcanzada, por algunas posesiones materiales privilegiadas que hemos recibido y que otros no tienen…

Habiendo asumido que algo representa un motivo de orgullo adherimos a ello confiriéndole una valoración o rango de exclusividad que debemos defender y ostentar (tal vez como nuestro trofeo o nuestra condición particular que nos eleva sobre otros).

El “orgullo herido” y los juicios negativos que proferimos nos impulsan a protagonizar nuestros papeles de ofendidos y de víctimas (los desvalidos en la vivencia común) y a señalar a otros como ofensores, victimarios y culpables.

Cuando  asumimos que “nuestro orgullo ha sido herido” o que otros “actuaron mal” les atribuimos la culpa.

La culpa es sinónimo de pecado, la transgresión de una norma moral que dictamina los comportamientos y las acciones humanas.

Otros pueden determinar nuestras culpas y acusarnos públicamente. También nosotros podemos sentirnos culpables de algo (percibimos la culpa como un estado de malestar ante los hechos).

El orgullo herido debe ser reparado según las exigencias del ego: el culpable identificado deberá ser doblegado y castigado también para vengar la afrenta padecida.

En el elemental razonamiento del ego todos los conceptos están definidos muy rígida y mecánicamente –la ofensa, la culpa, el resentimiento, el juicio, el castigo, la venganza…

En la dimensión del ser –la psiquis de cada uno-, la vida es un escenario de interacción, de relaciones donde expresamos nuestras personalidades en nuestras acciones y comportamientos. Podemos actuar allí acogedores, solidarios y constructivos, o podemos actuar hostiles, codiciosos y destructivos. Alternamos nuestros roles en la dualidad, de un extremo a otro hasta que alcanzamos nuestra paz.

Cada personalidad tiene sus rasgos propios que la retratan como diferente. En algunos períodos de nuestras historias podemos demostrar nuestras  cualidades de altruismo, afecto, hospitalidad, consideración hacia los demás; en otros períodos podemos ser disociadores, ambiciosos, caprichosos y agresivos.

Las características de nuestras personalidades podemos expresarlas en las relaciones y bajo las condiciones de las situaciones que atravesamos.

Lo más deplorable y oscuro de esa personalidad en evolución puede aparecer  allí, y también lo más amable y luminoso.

Cuando predominan las características negativas o adversas de la personalidad, las manifestaciones externas pueden ser marcadamente violentas y destructivas.

Cuando predominan las características positivas o armoniosas de la personalidad, las manifestaciones externas pueden ser acogedoramente apacibles y constructivas.

Bajo las condiciones  de cada momento –personalidad y circunstancias-,  el ser humano sensato y ecuánime actúa respetuosamente con los demás; el ser humano tonto y perturbado actúa despectivamente respecto a los demás -posiblemente en su mente ofuscada no tenga la capacidad temporal de evaluar qué tan violentas son sus acciones ni qué consecuencias atrae contra sí como represalia (puede representar el papel de un tonto reducido a su restringido ambiente hogareño que solo afecta a sus allegados o el de un tonto con una posición de gran influencia, por lo que sus elecciones pueden afectar a un  gran número de seres humanos).

Llegados al término de su jornada, el rey y el mendigo son solo dos caminantes fatigados y tristes que han experimentado sus papeles afanosamente: uno se creyó elegido por la providencia para  doblegar a otros y ser servido y el otro se creyó víctima de un destino injusto y cruel que lo condenó al sufrimiento y al hambre. 

Esperando el instante en que deberán partir, ambos están preocupados y abatidos porque no lograron comprender  cuál era su aprendizaje y la relación armoniosa que pudieron cumplir. Sin embargo, el viejo rey conserva aún algún fulgor desafiante de soberbia en la mirada y el viejo pordiosero algún gesto mezcla de impotencia y de aflicción.

Cuando dejamos de juzgar negativamente, nos liberamos de las culpas propias y ajenas y empezamos a reconocer nuestra paz.

Hugo Betancur (Colombia)

domingo, 8 de abril de 2012

SI LA OBRA DE TU VIDA

Si la obra de tu vida puedes ver destrozada
y sin decir palabra, volverla a comenzar;
o perder en un día la ganancia de ciento
sin un gesto ni un suspiro…
Si puedes ser amante y no estar loco de amor,
si consigues ser fuerte sin dejar de ser tierno,
y sintiéndote odiado, sin odiar a tu vez,
luchar y defenderte…
Si puedes soportar que falseen tus palabras
los pícaros para excitar a los tontos:
y oir cómo sus lenguas falaces te calumnian
sin que tú mismo mientas…
Si puedes seguir digno aunque seas popular;
si consigues ser pueblo y dar consejo a los reyes;
y a todos tus amigos amar como a un hermano
sin que ninguno te absorba…
Si sabes meditar, observar, conocer,
sin llegar a ser nunca destructor o escéptico;
soñar, mas no dejar que el sueño te domine;
pensar, sin ser sólo un pensador…
Si puedes ser severo sin llegar a la cólera;
si puedes ser audaz sin pecar de imprudente;
si consigues ser bueno y logras ser un sabio
sin ser moral ni pedante…
Si alcanzas el triunfo después de la derrota
y acoges con igual calma esas dos mentiras;
si puedes conservar tu valor, tu cabeza
cuando la pierdan otros…
Entonces, los Reyes, los Dioses, la Suerte y la Victoria
serán ya para siempre tus sumisos esclavos
y, lo que vale más que la Gloria y los Reyes:
serás Hombre, hijo mío.

SI NO PUEDES

Si no puedes ser pino de la cumbre
sé la mata del valle, la más linda
de las matas que van junto al arroyo;
sé el arbusto, si el árbol está arriba.
Si no llegas a arbusto, sé la hierba  
que al camino feliz y humilde vista; de no ser almizcleña, sé la atocha que entre todas el lago más estima.
Tripulantes, si no los capitanes
que un lugar siempre guárdanos la vida,
hay que hacer cosas grandes y pequeñas,
pero siempre ha de hacerse la más chica.
De no ser el camino, sé el sendero,
si no el sol, sé la estrella que titila,
no busquemos tamaño en la pelea
sino ser el mejor en nuestras filas.

Douglas Malloch

PIU AVANTI!

No te des por vencido, ni aun vencido,
no te sientas esclavo, ni aun esclavo;
trémulo de pavor, piénsate bravo,
y acomete feroz, ya mal herido.
Ten el tesón del clavo enmohecido
que ya viejo y ruin, vuelve a ser clavo;
no la cobarde estupidez del pavo
que amaina su plumaje al primer ruido.
Procede como Dios que nunca llora;
o como Lucifer, que nunca reza;
o como el robledal, cuya grandeza
necesita del agua, y no la implora...
¡Que muerda y vocifere vengadora
ya rodando en el polvo, tu cabeza!
 
 
Almafuerte  

¡AVANTI!

¡Si te postran diez veces, te levantas
otras diez, otras cien, otras quinientas:
no han de ser tus caídas tan violentas
ni tampoco, por ley, han de ser tantas.

Con el hambre genial con que las plantas
asimilan el humus avarientas,
deglutiendo el rencor de las afrentas
se formaron los santos y las santas.

Obcecación asnal, para ser fuerte,
nada más necesita la criatura,
y en cualquier infeliz se me figura
que se mellan los garfios de la suerte...
¡Todos los incurables tienen cura
cinco minutos antes de su muerte!

 
Almafuerte

miércoles, 4 de abril de 2012

Que nos pasa ?????

"Lo que nos pasa es que no sabemos lo que nos pasa.
Por eso nos pasa lo que nos pasa".
Ortega y Gasset.

Si piensas que estás vencido

Si piensas que estás vencido, ya lo estás,
si piensas que no te atreves, no lo harás,
si piensas que te gustaría ganar, pero no puedes,
es casi seguro que no lo lograrás.

Porque en el mundo encontrarás que el éxito
empieza con la voluntad del hombre.
Todo se halla en el estado mental.
Porque muchas carreras se han perdido
antes de haberse corrido,
y muchos cobardes han fracasado
antes de haber iniciado su trabajo.

Piensa en grande y tus hechos crecerán,
piensa en pequeño y quedaras atrás,
piensa que puedes y podrás;
todo esta en el estado mental.

Si piensas que tienes ventaja,ya la tienes;
tienes que pensar bien para elevarte,
tienes que estar seguro de ti mismo,
antes de intentar ganar un premio.

La batalla de la vida no siempre la gana
la persona más fuerte o ligera,
porque tarde o temprano, la persona que gana,
es aquella que cree que puede hacerlo.


Rudyard Kipling

La Paz en el mundo

Para que haya paz en el mundo,
es necesario que las naciones vivan en paz.
Para que haya paz entre las naciones,
las ciudades no deben levantarse una contra otra.
Para que haya paz en las ciudades,
los vecinos deben entenderse.
Para que haya paz entre los vecinos,
hace falta que reine la armonía en el hogar.
Para que haya paz en casa,
hay que encontrarla en el corazón de cada uno
.”

Lao Tse

Tus habitos hablan de ti

Tus hábitos hablan de ti, no tus palabras. En tus pensamientos pueden habitar miles de sueños, pero son tus actos los que hacen que puedan hacerse realidad. La mejor de las intenciones queda eclipsada por el peor de los actos. Si yo deseo lo mejor para mi familia, pero actúo de forma egoísta y desinteresada, nada de lo que pienso es la realidad. Materializa lo que hay en tu mente, haz que sea verdad. Saca lo que llevas dentro y deja que la libertad guíe tus pasos. No tengas miedo a actuar, no tengas temor por el poder que corre por tus venas.

lunes, 2 de abril de 2012

EL PODER DE LA GRATITUD

La belleza tiene muchos aspectos. La gratitud es uno de ellos. Cuando no sientes carencia, entonces experimentas gratitud. No puedes ser agradecido cuando sufres carencias. Cuando sientes carencia, comienza la queja en algún rincón de tu cabeza. Si estás quejoso, se incrementará tu negatividad. Si no tienes este conocimiento, no hay forma de que puedas escaparte de la queja constante, porque una vez que comienzas a quejarte, lo harás durante toda tu vida. Sientes que algo te falta hoy y mañana también. Este circuito no tiene fin. Se convierte en tu propia naturaleza. Y es entonces cuando comienzas con las demandas y allí aparecen las demandas, tu mente ya no piensa con claridad, no funciona debidamente. ¡Y… naturalmente, tiendes a perderlo todo!
Esta es la razón por la cual que Jesús dijo: "A aquellos que tienen, más se les dará; pues para los que no tienen, aún lo que tengan se les quitará". Si eres agradecido, muchas más cosas fluirán hacia ti. Pero cuando uno se queja y gruñe todo el día, lo poco que tenga, como ser el poquito de dicha, paz o amor con que llegó a este mundo, lo perderá.
Esto explica porqué las abuelas en India tiene el hábito de decir: " ¡Todo está lleno!". Porque si algo no está completamente lleno o está vacío, ellas nunca dicen: "Está vacío, no hay más." Ellas dirán: " ¡Tenemos mucho de esto!". Cuando tu mente se percata de la plenitud, tu conciencia aprecia que tienes suficiente y entonces crece en ti el sentido de abundancia.
El sentir que no tienes, solamente es una actitud dentro de ti. ¡Es la dirección hacia la cual te estás dirigiendo! Cualquier cosa que sea en lo que repares, eso es lo que abundará. Plantas semillas y ellas crecen y se hacen abundantes. Si la semilla es una semilla de carencia, sólo aumentará la carencia en tu vida. Abre los ojos y ve todo lo que has dado. Cuando –a través de este conocimiento- reconozcas lo que se te ha dado, entonces serás agradecido. Estando en ese agradecimiento, todo crece, la vida crece. Del mismo modo, si te concentras en lo que no tienes, se desarrollará la carencia en tu vida simplemente porque sólo percibes las carencias. ¡El amor llega a su máxima plenitud cuando no lo demandas! Para cualquiera de ustedes que ame a alguien… primero es indispensable saber que esa persona los ama mucho. Porque si dudan del amor de alguien, entonces sin importar lo mucho que reciban de él o ella, sus dudas –de todos modos- crecerán. La gratitud viene con el Conocimiento. Con el Conocimiento de que la Divinidad te ama y cuida de ti y de que por esta razón es que Él creó este hermoso universo. Profesa gratitud por todo lo que la naturaleza te dio. ¡Ten fe en que toda la creación te ama!
¿Por qué fracasó el comunismo? Tuvo la genial política de "dar a los que no tenían". Así que les dio. No obstante, ¿qué ocurrió? Como nación, toda ella se empobreció más y más, sobretodo en el plano material, puesto que la conciencia de todos estaba impregnada de un sentimiento de carencia. "A la gente le falta…, la gente no tiene"…Este era el único pensamiento, la única idea, la única conciencia. Y esa fue la semilla que sembraron allí.
Sin Conocimiento y sin sabiduría, no hay progreso; aún el regalo más precioso que puedas tener en la vida, se vuelve feo. ¡Sé agradecido y observa como todo irá fluyendo hacia ti!

SRI SRI RAVI SHANKAR

LA egolatria

Un hombre del Tao es ordinario, normal, absolutamente normal. Nadie sabe quién es, nadie sabe qué lleva en él, nadie conoce su tesoro. Nunca hace publicidad, nunca trata de demostrar nada. Pero ¿por qué lo hacemos nosotros? A causa del ego. No estáis satisfechos con vosotros mismos, solo lo estáis cuando los demás os aprecian. La opinión de los demás es más valiosa que vuestro ser. Miráis en los ojos de los demás como si fuesen espejos y si os aprecian, si os aplauden, entonces os sentís bien.
El ego es un fenómeno falso. Es la acumulación de las opiniones de los demás, no es un conocimiento del yo.
Este yo, el llamado yo que en realidad es el ego, no es más que la acumulación de reflejos y también del miedo. Los demás pueden cambiar de opinión; siempre se está a expensas de lo que ocurra. Si dicen que sois buenos, tenéis que seguir sus reglas para seguir siendo buenos, debéis seguirles para continuar siendo buenos a sus ojos, porque una vez que han cambiado de opinión dejaréis de ser buenos. No contáis con una relación directa con vuestro ser, sino que es a través de los demás. Así que no solo os prodigáis, sino que magnificáis y falsificáis. Puede que tengáis un poco de verdad, un poco de belleza, pero la magnificáis y se convierte en algo ridículo.
Pensáis que todo el mundo os copia y en realidad sois vosotros los que no dejáis de copiar. Sois como un papel carbón, no una persona real, porque una persona real nunca necesita hacer demostración alguna.
¿Adónde llegáis con ello? A tener la falsa sensación de que sois importantes, extraordinarios.
Lo extraordinario no tiene que ver con lo que hacéis, sino con quiénes sois. Y ya sois extraordinarios; todo el mundo es único, no es necesario demostrarlo. Si se intenta demostrar, entonces se acaba demostrando lo contrario. Si algo ya es lo que es, ¿cómo podéis demostrarlo? Si tratáis de hacerlo, simplemente demostráis que no sois conscientes de la singularidad que ya sois.
Así que si queréis demostrar algo, es que tenéis dudas acerca de ello. Lo que pretendéis es destruir vuestras dudas a través de los ojos de los demás, a través de sus opiniones. No estáis verdaderamente convencidos de ser personas hermosas, sino que queréis que sean los demás los que lo digan.
Puede que penséis que sois una persona hermosa, pero nadie lo piensa de vosotros porque todo el mundo está ocupado con su propia belleza, no con la vuestra. Y si alguien asiente y dice: “Sí, eres hermosa o hermoso”, es que está esperando a que digáis lo mismo acerca de él o ella. Se trata de un acuerdo mutuo: tú colmas mi ego y yo colmo el tuyo. Y todo el mundo parece tener la misma necesidad de sentirse único. Eso significa que no habéis dado con vuestro propio ser, que es único, sin necesidad de probarlo. Las demostraciones son necesarias para las mentiras, no lo olvidéis.
Las demostraciones solo son necesarias para las mentiras; la verdad no necesita ninguna demostración. Lo es, simplemente lo es.

OSHO

La mente y el presente

La mente es una máquina de desear. La mente siempre está deseando, siempre está buscando algo, pidiendo algo. El objeto siempre está en el futuro; a la mente no le interesa en absoluto el presente. En este mismo momento, la mente no puede moverse: no hay espacio. La mente necesita el futuro para moverse. Se puede mover en el pasado o en el futuro. No puede moverse en el presente; no hay espacio. La verdad está en el presente, y la mente siempre está en el futuro o en el pasado, de manera que no hay ningún encuentro entre la mente y la verdad.
Cuando la mente busca objetos mundanos, no es difícil, el problema no es absurdo; se puede resolver. Pero cuando la mente empieza a buscar la verdad, el esfuerzo mismo se vuelve un desatino, porque la verdad está aquí y ahora, y la mente siempre no está aquí. Así que lo primero que hay que comprender es: no puedes buscar la verdad. La puedes encontrar, pero no la puedes buscar. La búsqueda misma es el obstáculo.

En el momento en que empiezas a buscar, te has ido del presente, te has alejado de ti mismo, porque tú siempre estás en el presente. El buscador siempre está en el presente y la búsqueda está en el futuro; no te vas a encontrar con lo que estás buscando. Lao Tsé dice: «No busques; de lo contrario, errarás. No busques, encuentra. No busques y encuentra.»

Lo que estás buscando ya está aquí. Hay que traer la mente del buscar al no-buscar. Es difícil. Si lo piensas intelectualmente, es muy difícil. ¿Cómo traer la mente del buscar al no-buscar?, ¡porque entonces la mente convierte el no-buscar mismo en su objeto! La mente dice entonces: «No busques.» La mente dice entonces: «No debería buscar.» La mente dice entonces: «Ahora, no-buscar es mi objeto. Ahora deseo el estado de no-deseo.» La búsqueda ha vuelto, el deseo ha vuelto por la puerta de atrás. Por eso hay gente que busca objetos mundanos y hay gente que piensa que está buscando objetos no mundanos. Todos los objetos son mundanos, porque «buscar» es el mundo.

De modo que no puedes buscar nada que no sea mundano. En cuanto buscas, se convierte en el mundo. Si estás buscando a Dios, tu Dios forma parte del mundo. Si estás buscando la liberación, tu liberación forma parte del mundo, tu liberación no es algo que transcienda el mundo, porque buscar es el mundo, desear es el mundo. Así que no puedes desear el nirvana, no puedes desear el no-deseo. Si tratas de entenderlo intelectualmente, se convertirá en un acertijo.

Si practicas una técnica, tu mente abandonará su viaje al futuro o al pasado. De pronto te encon¬trarás en el presente. Por eso Buda ha dado técnicas, Lao Tsé ha dado técnicas, Krishna ha dado técnicas. Pero ellos siempre presentan sus técnicas con conceptos intelectuales. Sólo Shiva es diferente. Él da técnicas inmediatamente, sin comprensión intelectual, sin introducción intelectual, porque sabe que la mente es tramposa, la cosa más astuta que existe. Puede convertir cualquier cosa en un problema. No buscar se convertirá en el problema.

Así que lo que cuenta es estar aquí y ahora. Puedes intentarlo, pero el esfuerzo puede resultar vano; porque si te esfuerzas por estar en el presente, este esfuerzo se mueve hacia el futuro. Cuando preguntas cómo estar en el presente, de nuevo estás preguntando sobre el futuro. Este momento está pasándose por alto en la indagación: «¿Cómo estar presente? ¿Cómo estar aquí y ahora?» Este momento presente está pasándose por alto en la indagación, y tu mente comenzará a tramar y a crear sueños en el futuro: algún día estarás en un estado de mente en el que no hay ningún movimiento, ningún motivo, ninguna búsqueda, y entonces habrá dicha.

OSHO

Porque y para que generamos enfermedades

El cuerpo es muy obediente. Cuanto más sano está el cuerpo, más obediente es. Un cuerpo sano es un cuerpo obediente. Un cuerpo enfermo es un cuerpo que ha dejado de obedecer: tenemos sueño, pero el cuerpo se niega a dormir; tenemos hambre, pero el cuerpo no quiere comer. Un cuerpo que deja de obedecer es un cuerpo enfermo, y el cuerpo que obedece es un cuerpo sano, porque el cuerpo nos sigue como una sombra. La dificultad surge cuando el cuerpo deja de obedecer.

La mayoría de nuestras enfermedades son sólo un engaño. Casi un cincuenta por ciento de nuestras enfermedades son falsas. La causa de que en el mundo haya más enfermos no es que aumenten las enfermedades, sino que aumenta la falsedad del hombre. Procurad entender bien esto. Al aumentar los conocimientos y las condiciones económicas, debería descender el número de enfermedades. Pero esto no ha sucedido, pues ha seguido aumentando la capacidad del hombre para mentir. El hombre no sólo miente a los demás, sino que también se miente a sí mismo. También crea nuevas enfermedades.

Si la medicina no consigue curaros, sabed bien que vuestra enfermedad no es curable por medio de la medicación. La causa de la enfermedad se encuentra en alguna otra parte; no tiene nada que ver con la medicación. Podéis maldecir a la medicina y decir que los médicos son unos estúpidos porque no encuentran el tratamiento adecuado para vosotros; podéis probar la medicina ayurvédica o la naturopatía; podéis recurrir a la alopatía o a la homeopatía: nada dará resultado. Ningún médico puede serviros de nada, por la sencilla razón de que un médico sólo puede tratar una enfermedad verdadera; no puede controlar una enfermedad falsa. Y lo más interesante es que vosotros os afanáis en producir enfermedades como éstas y que queréis que perduren.

Más de un cincuenta por ciento de las enfermedades femeninas son falsas. Las mujeres han aprendido desde su infancia una fórmula: sólo reciben amor cuando están enfermas, y no de otro modo. Cuando la esposa está enferma, algunos maridos no va a su trabajo, toman una silla y se sientan junto a la cama de ella. Quizás se esté maldiciendo a sí mismo por hacerlo, pero lo hace. Así, siempre que una mujer quiere recibir atenciones de su marido, cae enferma enseguida. Saben que, estando enfermas, pueden dominar a toda la casa.

La persona enferma se convierte en un dictador, en un tirano. Si la persona dice: “¡Apagad la radio!”, la apagan inmediatamente. Si la persona dice: “Apagad las luces y acostaos”, o “Quedaos todos en casa; que no salga nadie”, los familiares hacen lo que dice. Cuando mayor sea la tendencia dictatorial de una persona, más enferma se pondrá; pues ¿quién está dispuesto a herir los sentimientos de un enfermo? Pero esto es peligroso. De esta forma, estamos contribuyendo en realidad a la enfermedad. Es bueno que un marido se siente junto a su esposa cuanto ésta está sana; es comprensible. Pero, desde luego, no debe dejar de ir a la oficina cuando ella está enferma, fomentando así su enfermedad. Es una solución demasiado costosa.

Una madre no debe prestar demasiada atención a su hijo cuando éste cae enfermo; de lo contrario, el niño caerá enfermo siempre que quiera que le presten atención. Cuando el niño cae enfermo, no os preocupéis tanto por él para que no se establezca en su mente ninguna asociación entre enfermedad y amor. El niño no debe captar la impresión de que siempre que caiga enfermo su madre lo acariciará y le contará cuentos. Por el contrario, la madre debe mimar al hijo cuando éste esté feliz, para que el amor se asocie a la alegría y a la felicidad.

Hemos asociado el amor a la desgracia, y eso es muy peligroso, porque significa que, siempre que alguien necesite amor, llamará a la desgracia para que pueda venir después el amor. Pero nunca se encuentra al amor por la enfermedad. Recordadlo: la enfermedad produce lástima, no amor, y ser objeto de lástima es insultante, es muy degradante. El amor es una cosa completamente diferente. Pero no tenemos conciencia del amor.

OSHO

La mochila que cada uno lleva

Una vez, un faquir judío se alteró mucho por sus problemas. ¿Quién no se altera? A todos nos molestan nuestros infortunios, y lo que más nos molesta es ver felices a los demás. Vemos nuestra tristeza y vemos las caras de los demás. No vemos la tristeza en los demás; vemos sus ojos alegres, las sonrisas en sus labios. Si nos miramos a nosotros mismos, vemos que, a pesar de tener problemas interiores, mantenemos la sonrisa exterior. En realidad, la sonrisa es una manera de ocultar la tristeza.Nadie quiere dar muestras de que es infeliz. Si la persona no puede ser verdaderamente feliz, al menos quiere dar muestras de que ha llegado a ser feliz, porque dar muestras de ser infeliz provoca grandes sentimientos de humillación, de pérdida y de derrota. Por eso mantenemos externamente una sonrisa, e internamente nos quedamos como estamos. Interiormente se siguen acumulando las lágrimas; exteriormente practicamos nuestras sonrisas. Así, cuando alguien nos mira desde el exterior, nos encuentra sonrientes; pero cuando esa persona mira dentro de sí misma encuentra allí tristeza.
Y eso se convierte en un problema para él. Cree que todo el mundo es feliz, que solo él es infeliz.Lo mismo le sucedía a este faquir. Una noche, en sus oraciones a Dios, dijo:
-No te pido que no me envíes infelicidad, porque si merezco la infelicidad entonces debo recibirla, sin duda; pero al menos puedo pedirte que no me envíes tantos sufrimientos. Veo que la gente ríe en el mundo y que yo soy el único que llora. Todo el mundo parece feliz, y yo soy el único infeliz. Todo el mundo parece alegre; yo soy el único triste, perdido en la oscuridad. Al fin y al cabo, ¿qué mal te he hecho? Hazme el favor, te lo ruego: entrégame la infelicidad de alguna otra persona a cambio de la mía. Cambia mi infelicidad por la de cualquier otro que quieras, y la aceptaré.

Aquella noche, mientras dormía, tuvo un sueño extraño. Vio una mansión enorme en la que había millones de ganchos. Entraban allí millones de personas, y cada una llevaba a la espalda un fardo de infelicidad. Al ver tantos fardos de infelicidad se asustó mucho y se desconcertó. Los fardos que llevaban las demás personas eran muy semejantes al suyo. Todos los fardos tenían exactamente el mismo tamaño y forma. Sintió una gran confusión. Siempre había visto sonreír a su vecino; y todas las mañanas, cuando el faquir le preguntaba cómo marchaban las cosas, éste le decía: “Todo va bien”. Y aquel hombre cargaba entonces con la misma cantidad de infelicidad.

Vio a políticos con sus seguidores, a gurús con sus discípulos, y todos llegaban con una carga del mismo tamaño. Los sabios y los ignorantes, los ricos y los pobres, los sanos y los enfermos: todos llevaban una misma carga en sus fardos. El faquir estaba atónito. Veía por primera vez los fardos: hasta entonces, sólo había visto las caras de la gente.

De pronto, una fuerte voz llenó la sala: “¡Colgad vuestros fardos!” Todos, hasta el faquir, hicieron lo que les mandaban y colgaron sus fardos en los ganchos. Todos se apresuraron a quitarse de encima sus problemas; nadie quería cargar con sus desgracias ni un segundo más, y si se nos brindase a nosotros esa misma oportunidad, también los colgaríamos enseguida.

Después se oyó otra voz que decía: “Ahora, cada uno de vosotros debe tomar el fardo que prefiera.” Podemos sospechar que el faquir tomo inmediatamente el fardo de otra persona. Pero no cometió tal error. Aterrorizado, se apresuró a tomar su propio fardo antes de que lo tomara otra persona: de lo contrario, tendría un problema, pues todos los fardos parecían iguales. Pensó que era mejor cargar con su propio fardo: al menos, lo que había en él le resultaba familiar. ¿Quién sabe qué desgracias había en los fardos de los demás? La desgracia que nos resulta familiar es un tipo menor de desgracia: es una desgracia conocida, una desgracia reconocible.

Así, presa de pánico, corrió a tomar su propio fardo antes de que nadie más pudiera ponerle las manos encima. Pero cuando miró a su alrededor descubrió que todos los demás habían corrido también a tomar sus propios fardos; nadie había elegido un fardo que no fuera el suyo. Preguntó:
-¿Por qué tenéis tanta prisa por tomar vuestros propios fardos?
-Nos asustamos –le respondieron-. Hasta ahora, habíamos creído que todos los demás eran felices, que sólo nosotros éramos desgraciados.

A todos los que interrogaba el faquir en aquella casa le respondían que siempre habían creído que todos los demás eran felices.

-Incluso creíamos que tú también eras feliz –le dijeron-. También tú andabas por la calle con una sonrisa. Nunca nos imaginamos que también tú llevabas dentro un fardo de desgracias.

El faquir preguntó, lleno de curiosidad:
-¿Por qué recogisteis vuestros propios fardos? ¿Por qué no los cambiasteis por otros?
-Hoy, cada uno de nosotros ha rezado a Dios diciéndole que queríamos cambiar nuestros fardos de desgracia –le respondieron-. Pero cuando vimos que las desgracias de los demás eran iguales, tuvimos miedo: nunca nos habíamos imaginado tal cosa. De modo que supusimos que era mejor recoger nuestro propio fardo. Es familiar y conocido. ¿Por qué caer en desgracias nuevas? Con el tiempo, también nos acostumbramos a las desgracias viejas.

Aquella noche nadie recogió un fardo que perteneciera a otra persona. El faquir se despertó y dio gracias a Dios misericordioso por haberle permitido recuperar sus viejas desgracias, y decidió no pedir nunca más una cosa así en sus oraciones.

OSHO

LOS 10 ERRORES METAFÍSICOS MÁS COMUNES

1. ENVOLVERSE EN UNA BURBUJA DE PROTECCIÓN, O EN UNA LUZ, O EN COLOR, O EN ÁNGELES, O EN CUALQUIER OTRA FORMA QUE PROTEJA DE LOS PELIGROS QUE EXISTEN AFUERA
Lo único que logra este tipo de ejercicio es fomentar la idea de que algo externo puede tener más poder que nosotros. Nuestra mente percibe que hay algo allí afuera que puede, por ejemplo, lastimarnos o hacernos daño. Pero, según las enseñanzas espirituales. TODO ES DIOS; por lo tanto, nada puede hacernos daño.
2. ENVIAR LUZ A OTROS PARA QUE MEJOREN
Se puede enviar luz o energía a otras personas para que se curen de cierta enfermedad, para que mejoren su situación económica, su vida afectiva, y demás. La mayoría de estos ejercicios se parecen más a una forma de manipulación que a una verdadera ayuda espiritual. Primero y principal: si se va a ayudar a otro, hay que asegurarse de que la persona lo pida y lo necesite. Si esto no se da, tenemos que trabajar con lo que estamos percibiendo, porque el problema es algo personal que nos atañe a nosotros mismos y no a la persona que está sufriendo.
La mayoría de los problemas son sólo momentos de prueba que está viviendo un individuo; son necesarios y muy útiles para el “despertar de su conciencia”
3. CREER QUE VAMOS HACIA DIOS, QUE EVOLUCIONAMOS ESPIRITUALMENTE
No vamos hacia Dios, YA ESTAMOS EN DIOS. Todo lo que nos rodea forma parte del gran cuerpo universal de Dios. No evolucionamos espiritualmente. Nuestro Espíritu es Perfecto y Completo; no puede ni tiene que evolucionar. En realidad, es un problema semántico, ya que la evolución espiritual no existe. Lo que queremos significar con eso es el despertar de nuestra Conciencia a esa perfección y cuanto más rápido lo hacemos, más plenos y felices vivimos. Tal vez el error provenga de las enseñanzas religiosas que nos dicen que Dios está “en el cielo”, como si nosotros estuviéramos separados de El. Nosotros y el “cielo” somos UNO, y debemos aprender a reconocerlo y a vivenciarlo; en eso consiste nuestra Evolución de Conciencia o Despertar Espiritual.
4. ANGUSTIARSE O PREOCUPARSE CUANDO HAY UN FAMILIAR ENFERMO O ATRAVESANDO ALGÚN TIPO DE CRISIS
En nuestra cultura está bien visto que uno se aflija o sufra a la par de sus seres queridos; sin embargo, eso sólo aumenta el pesar. Si interpretamos nuestro pesar desde otro nivel, esto significa que creemos más en el poder de la enfermedad o la crisis que en la solución. Cuando uno se aflige por la enfermedad de un ser querido, agrava esa enfermedad, le da más fuerza y poder. La solución es hacer un esfuerzo personal y reconocer que, más allá de nuestro entendimiento, hay una Inteligencia Superior que está actuando y que tiene el poder de restaurar completamente a nuestro ser querido, si así lo desea dicha persona. Lo mismo ocurre con cualquier tipo de problema o crisis. Si nos afligimos, es porque nuestro ego ha aceptado que hay una fuerza más potente que el Poder Divino.

5. CREER QUE UNO HA SIDO “ELEGIDO” POR DIOS
Muchas personas que estudian en escuelas esotéricas se sienten especiales y evolucionadas. Sienten que Dios los ha conducido al lugar adecuado para su crecimiento y evolución; que la información que va a recibir es muy importante y no puede divulgarse a personas que no están tan evolucionadas, porque no tienen la capacidad para entenderla o para darle un buen uso. Esta presunción se convierte en una forma de arrogancia, nada espiritual, que nos hace pensar que somos privilegiados, especiales, elegidos, y que los demás están descarriados o perdidos en la vida. Esta forma de arrogancia también se ven en las religiones que se sienten propietarias de Dios. Si uno no sigue su culto, está perdido. .

6. SACRIFICARSE POR OTROS
No hay nada más inútil e insatisfactorio que sacrificarse por los demás. Las tareas que se hagan por los demás deberán hacerse con amor o, de lo contrario, evitarse. Todo lo que se hace con amor es placentero; por lo tanto, no pesa ni molesta. Por el contrario, todo lo que se hace con sacrificio genera presión interna, rencor, enojo, molestia y, a veces, hasta odio. El sacrificio por los demás está aprobado socialmente y es muy bien visto.
7. DEPENDER DE AMULETOS, ESTAMPAS RELIGIOSAS, CRISTALES, VELAS, IMÁGENES, O CUALQUIER OTRO TIPO DE ELEMENTO
El problema es que la mayoría de estos elementos se convierten en amuletos y les damos más poder del que en realidad tienen. Hay personas que se sienten indefensas sin su cruz, la estampita de su santo protector, su cristal preferido o cualquier otro amuleto de su preferencia. El amuleto pasa a ser Dios. Vivir pendiente de un objeto es limitar la Presencia Divina a ese objeto.
8. CREER QUE UNO PUEDE GUIAR A OTROS O QUE PUEDE SER GUIADO
Todos aprendemos y enseñamos al mismo tiempo. Por tal motivo, es conveniente mantener una actitud receptiva hacia las señales que recibimos de nuestro entorno y ver qué resonancia producen en nuestro interior. No eres el salvador ni la guía de nadie. Ninguna vida depende de tus conocimientos ni de tus esfuerzos. Esto es cierto también al revés. Nadie te rescatará ni te salvará, excepto tú mismo. El mejor Guía con que contamos está dentro de Nosotros.
9. CREER QUE LOS MAESTROS ESPIRITUALES SON AQUELLOS QUE NOS PROVEEN DE LA INFORMACIÓN TEÓRICA
Tendemos a caer muy fácilmente en la creencia de que las personas que nos enseñan son adelantados y que ya han superado muchas pruebas en su vida. En algunos casos, esto es totalmente cierto; en otros, no. El hecho de que una persona transmita una determinada información no la coloca en un grado superior. Debes recordar que cualquier forma de idealización o selectividad corresponde al terreno del ego.
Los verdaderos maestros espirituales son aquellos que nos ponen a prueba y vienen “disfrazados” de hijos, padres, jefes, amigos, enemigos, animales, plantas y demás. Son aquellos que nos traen problemas. Ellos son los que realmente nos enseñan las lecciones que tenemos que aprender porque nos ponen a prueba. Todas las religiones del mundo enseñan que Dios es Amor, que vivir con Dios significa expresar Amor a los demás. Algunas personas asisten a templos, iglesias, o escuelas esotéricas, donde reciben esta información, pero luego van a sus casas y se pelean con sus familiares, critican a sus vecinos, odian a sus jefes, a los políticos, a los animales, a individuos de otras razas o culturas.
Ellos todavía no han aprendido la lección y la vida los llevará a enfrentarse una y otra vez con la misma situación o persona… hasta que aprendan a mostrar amor.
Haciendo una comparación con la enseñanza tradicional, los líderes espirituales o religiosos son los “libros” que nos dan la información; las personas que nos traen problemas son los maestros que “nos toman el examen” para ver si pasamos la prueba o no. Existe una Ley en el Universo: Todo lo que nos molesta, complica, enreda, o todo lo que odiamos, se nos “pega”. Esto ocurre hasta que aprendemos a amar la situación. Entonces, ese problema o esa persona se convierten en el maestro espiritual de ese momento.

10. CREER QUE UNO NO PUEDE ENOJARSE, TEMER, O SENTIR CUALQUIER OTRA EMOCIÓN NEGATIVA POR ESTAR EN EL CAMINO ESPIRITUAL
Esta creencia nos lleva a una gran represión de la ira y de los enojos, que hacen su reaparición más tarde bajo la forma de rencor, crítica o rechazo.
La mayoría de las personas que transitan el terreno espiritual son muy exigentes consigo mismas y pretenden erradicar completamente de sus vidas este tipo de reacciones. Esto no resulta desacertado pero se logra a través de un proceso. Sé amable contigo mismo y, de vez en cuando, date el permiso necesario para maldecir, golpear un almohadón, gritar, llorar y expresar, como mejor te resulte, todas las emociones negativas que te toca vivir.
La mayoría de los errores aquí enunciados están generados por la actitud crítica de nuestro propio ego. El ego no puede desaparecer porque necesitamos de él para actuar en este plano. La “solución” es ponerlo alineado con nuestro Espíritu.